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Autonomía intelectual: el desafío de pensar por uno mismo

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Introducción

En una época donde la información abunda pero el pensamiento escasea, la verdadera libertad ya no se mide por fronteras políticas, sino por la capacidad de pensar por cuenta propia. Vivimos rodeados de opiniones, ideologías y verdades prefabricadas que buscan guiarnos o distraernos, y pocas veces nos detenemos a preguntarnos si lo que creemos realmente nos pertenece. La autonomía intelectual surge, entonces, como uno de los mayores desafíos del ser humano contemporáneo: atreverse a pensar sin depender del pensamiento ajeno.

Desde los tiempos de Kant y Nietzsche, la filosofía ha advertido sobre esta tensión entre obedecer y pensar, entre seguir el rebaño o abrir un camino propio. Kant llamó a esa valentía sapere aude (“atrévete a saber”), mientras que Nietzsche celebró a los “espíritus libres” que crean sus propios valores y rompen con las verdades impuestas. Ambos coincidieron en una misma idea: la libertad comienza en la mente.

Desarrollar una mente autónoma no es un acto instantáneo, sino un proceso de maduración que exige duda, reflexión y coraje. Implica aprender a razonar, cuestionar y decidir con fundamento, sin caer en la dependencia de autoridades, costumbres o modas intelectuales. En otras palabras, la autonomía intelectual no consiste en pensar diferente por rebeldía, sino en pensar con criterio y conciencia.

Este artículo explora el significado, los fundamentos y los caminos hacia la autonomía intelectual. A través de la filosofía, la historia y la psicología del desarrollo, busca mostrar que la independencia más profunda no se conquista con armas, sino con ideas. Pensar por uno mismo, en un mundo que invita a repetir, es quizá el acto más revolucionario de nuestro tiempo. 

Autonomía y Heteronomía: ¿qué decides?

Según Friedrich Nietzsche, el mundo puede dividirse en dos tipos fundamentales de personas: aquellas que siguen sus propios deseos y valores, y aquellas que viven siguiendo los deseos, las normas o las ideas impuestas por los demás.

Las primeras representan al individuo autónomo, fuerte y creador, capaz de afirmar su propia voluntad y construir su propio camino sin dejarse dominar por las presiones externas. Son los que Nietzsche llamaría los “espíritus libres”, que trascienden la moral convencional y se atreven a pensar y actuar por sí mismos.

Las segundas, en cambio, son los individuos heterónomos, débiles y conformistas, que se limitan a aceptar lo que la sociedad dicta, sin cuestionar. Estas personas viven bajo lo que Nietzsche denomina la “moral del rebaño”, una moral que exalta la obediencia, la mediocridad y el miedo al cambio.

Nietzsche critica precisamente esa tendencia humana a someterse a la presión social y a aceptar las ideas de la mayoría sin reflexionar. Ejemplos históricos (como el fanatismo colectivo que permitió el ascenso del nazismo en Alemania, muestran cómo las masas pueden ser fácilmente manipuladas cuando renuncian a su pensamiento crítico).

Como decía Immanuel Kant, con cierta amargura, “el ser humano es el único animal que necesita un amo” para vivir, lo que evidencia la dificultad de alcanzar una verdadera libertad interior. Nietzsche toma esta observación y la lleva más lejos: considera que la debilidad del ser humano se manifiesta precisamente cuando cede ante la comodidad del conformismo y renuncia a su propia voluntad de poder.

En resumen, para Nietzsche la lucha más importante no es contra los demás, sino contra nuestra propia tendencia a obedecer. Solo cuando el individuo se atreve a crear sus propios valores y a vivir según su auténtico deseo, puede decirse que es verdaderamente libre y fuerte.

Autónomo (a): es quien actúa por decisión propia, guiada por sus principios, su razón o sus valores, y no por la influencia o mandato de otros. Es capaz de pensar críticamente y asumir la responsabilidad de sus actos. Una persona autónoma decide, piensa y actúa por sí misma, sin dejarse dominar por modas, grupos o autoridades externas.

Heterónomo (a): actúa bajo la influencia o control de otros. No toma decisiones propias, sino que se deja guiar por normas, costumbres o mandatos externos (ya sean sociales, religiosos, políticos o familiares). El heterónomo representa al individuo débil y sumiso, que vive siguiendo la “moral del rebaño”. No se atreve a crear su propio camino y acepta lo que dicta la mayoría. Una persona heterónoma se deja arrastrar por la opinión pública, las modas o las expectativas de los demás, sin cuestionarlas.

De la independencia política a la independencia del pensamiento

El 9 de octubre de 1820 se gestó la independencia de Guayaquil, un suceso que marcó el inicio del proceso libertario en lo que hoy es Ecuador. Aquellos hombres y mujeres decidieron romper los lazos coloniales que los ataban al Imperio español y asumieron el riesgo de construir su propio destino. No fue una tarea sencilla: la independencia exigió valentía, conciencia y, sobre todo, la voluntad de pensar más allá de los límites impuestos por la autoridad extranjera.

Hoy, más de dos siglos después, el espíritu de aquella gesta sigue teniendo vigencia, aunque bajo nuevas formas de dependencia. Ya no estamos bajo el yugo político de una corona, pero muchas veces seguimos cautivos de la heteronomía, de la ignorancia, de la manipulación informativa y de la falta de pensamiento crítico. La libertad que necesitamos conquistar en este siglo XXI no es territorial, sino intelectual.

Así como los patriotas del 9 de octubre empuñaron las armas para alcanzar la soberanía, nosotros debemos empuñar las armas del conocimiento, la educación y la investigación para liberarnos de la desinformación, la apatía y la dependencia mental. La verdadera independencia se logra cuando aprendemos a pensar por nosotros mismos, a cuestionar lo que se nos dice y a fundamentar nuestras decisiones en datos, razones y evidencias, no en rumores o ideologías impuestas.

Guayaquil buscó su autonomía política; hoy nosotros debemos buscar nuestra autonomía intelectual. Solo entonces podremos decir que hemos heredado verdaderamente el legado de aquellos libertadores: no repetir su lucha, sino continuarla en el terreno de las ideas, conquistando la libertad más profunda y duradera: la libertad del pensamiento. 

Cultivar la mente: el camino seguro hacia la autonomía intelectual 

Desarrollar la autonomía intelectual es un proceso gradual que exige reflexión, disciplina y curiosidad. No consiste en acumular información, sino en aprender a pensar con criterio propio, evaluar las ideas y construir conocimiento desde la duda y la razón. La independencia mental nace del ejercicio constante de la crítica y del diálogo con el mundo.

Estrategias para una mente autónoma: Algunas prácticas fundamentales para fortalecer el pensamiento libre son:

  • Autoevaluarse: cuestionar nuestras propias creencias y reconocer sus fundamentos.
  • Investigar de forma independiente: contrastar fuentes y buscar distintas perspectivas.
  • Debatir con respeto: argumentar y aprender del desacuerdo.
  • Leer con análisis: interpretar, comparar y reflexionar sobre lo leído.
  • Pensar sobre el propio pensamiento (metacognición): entender cómo aprendemos y mejoramos.
  • Rodearse de entornos que estimulen la curiosidad y la crítica.

Una educación verdaderamente formadora consiste en enseñar a los hombres no lo que deben pensar, sino a pensar

El rol de la educación y la lectura

Entre las materias que más contribuyen al desarrollo del pensamiento autónomo tenemos: Filosofía, Lengua y Literatura, Historia, Ciencias y Arte, son las que despiertan la reflexión, la creatividad y el razonamiento lógico. Sin embargo, su impacto depende del método de enseñanza, del entorno familiar y de la motivación del estudiante.

Entre todos los hábitos intelectuales, la lectura ocupa un lugar central. Leer es un acto de libertad: amplía horizontes, despierta la imaginación y debilita la ignorancia. En Ecuador se lee, en promedio, un libro al año, mientras que en países más lectores como Canadá o Francia se leen alrededor de diecisiete. Si aspiramos a una sociedad más crítica, debemos leer más, pensar más y repetir menos.

Aprender a volar con la cuerda

Como la cometa que se estrella al romper su hilo, muchos jóvenes confunden la libertad con la ausencia de límites. La verdadera libertad no consiste en desprenderse de toda guía, sino en aprender a volar con dirección y propósito. La educación es esa cuerda que sostiene, orienta y permite alcanzar alturas mayores.

Por eso, el papel de los padres y educadores no es imponer, sino acompañar el vuelo del pensamiento, guiando a los jóvenes desde la heteronomía hacia la autonomía, desde el seguir ciegamente hacia el comprender libremente.

Desarrollar la autonomía intelectual es, en definitiva, continuar la obra inconclusa de la libertad humana. No basta con ser libres políticamente si seguimos siendo esclavos mentalmente. Pensar por uno mismo es el acto más revolucionario de nuestro tiempo.

Cómo aporta el pensamiento crítico a la autonomía intelectual

En una conferencia sobre la importancia del pensamiento crítico, un estudiante le preguntó a su maestro Russell: “¿Por qué insiste tanto en cuestionarlo todo?” Russell tomó una taza vacía que estaba en la mesa, la levantó y le dijo: “¿Me creerías si te digo que esta taza está llena de agua?” El estudiante dudó un momento y respondió: “No, necesitaría pruebas de que realmente hay algo en esa taza.” Russell dijo: “Eso es exactamente la base del pensamiento crítico: no aceptar afirmaciones sin pruebas suficientes; de lo contrario, corremos el riesgo de llenar nuestra mente de tazas vacías.” Otro estudiante preguntó: “¿Y qué debemos hacer cuando algo no puede ser probado?” Russell respondió: “Si no hay pruebas, lo más sensato es suspender el juicio. Es mejor aceptar nuestra ignorancia que llenarla con falsas certezas. La duda, aunque incómoda, es mucho más valiosa que una creencia sin fundamento. No se deje llenar el corazón de odios infundados ni la cabeza de falsedades; active el pensamiento crítico.”

El pensamiento crítico es fundamental para la autonomía intelectual porque dota a las personas de las habilidades necesarias para examinar la validez de las ideas, evaluar fuentes de información y formular juicios propios basados en la razón y la evidencia. Sin esta capacidad, el pensamiento individual se vuelve dependiente de la opinión ajena, de la autoridad o de la costumbre. La autonomía intelectual, por tanto, no significa pensar diferente por rebeldía, sino pensar por cuenta propia con fundamento.

Además, el pensamiento crítico promueve la responsabilidad intelectual: obliga a reconocer los límites del propio conocimiento, a revisar las propias creencias y a corregir errores cuando la evidencia lo exige. Esta disposición a la autocrítica fortalece la independencia mental, pues impide que la persona se aferre dogmáticamente a ideas solo por conveniencia o tradición. Una mente crítica no es aquella que lo rechaza todo, sino la que sabe discernir entre lo verdadero, lo probable y lo falso.

Por otro lado, en una sociedad saturada de información y opiniones, el pensamiento crítico se convierte en una herramienta de liberación cognitiva. Permite filtrar los mensajes manipuladores, distinguir los hechos de las interpretaciones y reconocer los intereses ocultos detrás de ciertos discursos. Así, quien piensa críticamente no se deja llevar por la presión social ni por las emociones colectivas, sino que actúa desde su criterio propio, construyendo una voz auténtica dentro del diálogo social.

En síntesis, el pensamiento crítico es la base de la autonomía intelectual porque enseña a pensar con libertad, pero también con responsabilidad. Una mente autónoma no es la que sabe más, sino la que sabe pensar mejor: aquella que duda con inteligencia, razona con rigor y decide con conciencia.

La Edad de la Independencia Mental 

Diversos estudios en psicología cognitiva, educación y neurociencia del desarrollo coinciden en que la autonomía intelectual es una capacidad que no todas las personas alcanzan plenamente. Se estima que solo entre el 20% y el 30% de los adultos logran desarrollar un pensamiento verdaderamente autónomo, caracterizado por la habilidad de cuestionar las ideas recibidas, evaluar críticamente la información y formar juicios propios fundamentados. El resto de la población tiende a apoyarse en la autoridad de figuras externas (como expertos, instituciones, medios o tradiciones) al momento de decidir qué creer o cómo interpretar el mundo.

Esta diferencia no necesariamente refleja una falta de inteligencia, sino más bien el grado de madurez intelectual y emocional alcanzado. La autonomía intelectual requiere no solo habilidades cognitivas avanzadas, sino también seguridad personal, autoconfianza y apertura mental para tolerar la incertidumbre y revisar las propias creencias. Por ello, suele verse influida por factores como la educación recibida, el entorno cultural, las oportunidades de debate y reflexión, y el acceso a información diversa.

En cuanto a la edad, la autonomía intelectual comienza a manifestarse durante la adolescencia media (aproximadamente entre los 13 y 17 años), cuando el desarrollo del pensamiento abstracto permite reflexionar sobre valores, normas y puntos de vista distintos. Sin embargo, este proceso no se consolida de inmediato. Estudios en neurociencia han mostrado que la corteza prefrontal, responsable de la toma de decisiones complejas y del juicio crítico, sigue madurando hasta los 25 o incluso 30 años. Por ello, se considera que la edad de desarrollo pleno de la autonomía intelectual suele ubicarse entre los 25 y 30 años, momento en el que la persona alcanza un equilibrio entre pensamiento lógico, experiencia vital y estabilidad emocional.

Cabe destacar que este desarrollo no ocurre de manera automática. Las personas que no son estimuladas intelectualmente por ejemplo, a través del diálogo, la lectura crítica o la exposición a diferentes perspectivas, pueden quedar ancladas en etapas de pensamiento dependiente o conformista, sin llegar a cuestionar de manera profunda las ideas predominantes. En cambio, quienes viven en entornos que promueven la curiosidad, la reflexión y la responsabilidad intelectual tienden a alcanzar mayores niveles de independencia cognitiva.

En síntesis, la autonomía intelectual es una meta evolutiva y educativa que solo una parte de la población logra plenamente.

Conclusión

La autonomía intelectual representa uno de los logros más altos del espíritu humano. No basta con vivir en una sociedad libre si nuestra mente sigue siendo prisionera de la costumbre, la manipulación o el miedo a pensar distinto. La verdadera independencia no se conquista con espadas ni con leyes, sino con ideas propias, con la valentía de razonar y con la humildad de aprender.

Pensar por uno mismo es un acto de coraje. Implica asumir la responsabilidad de nuestras creencias, reconocer los límites de nuestro conocimiento y atrevernos a cuestionar incluso aquello que consideramos incuestionable. Significa abandonar la comodidad del pensamiento colectivo y aventurarse en el terreno, a veces incierto, de la reflexión personal. Pero solo allí, en ese ejercicio de duda y conciencia, nace la auténtica libertad.

Así como los pueblos lucharon por su independencia política, cada persona debe luchar por su independencia mental. La autonomía intelectual es una forma de emancipación interior que nos protege de la manipulación, del fanatismo y de la ignorancia. Es también el cimiento de una sociedad más justa y lúcida, capaz de dialogar sin dogmas y de construir conocimiento con sentido crítico y ético.

El desafío de pensar por uno mismo es, en el fondo, una invitación a vivir con plenitud: a no aceptar verdades impuestas, a leer más y repetir menos, a mirar el mundo con ojos propios. Ser autónomos intelectualmente no es un privilegio, sino una responsabilidad con nosotros mismos y con el futuro que ayudamos a construir.

Porque solo quien se atreve a pensar libremente puede considerarse verdaderamente libre.

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San Luis: la minería ilegal avanza y se vuelve una crisis silenciosa en área protegida

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El sector conocido como San Luis, ubicado en el corazón del Parque Nacional Podocarpus, en la provincia de Zamora Chinchipe y en los límites con Loja, ha sido identificado en los últimos años como uno de los frentes más afectados por la minería ilegal dentro de esta área de conservación nacional. El Parque Nacional Podocarpus, con una extensión de más de 146 000 hectáreas, forma parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Ecuador y alberga una de las biodiversidades más ricas del país, con cientos de especies de flora y fauna endémica y amenazada.

San Luis: minería ilegal en una zona protegida

El frente minero de San Luis ha pasado, entre 2019 y 2022, de 3,7 hectáreas afectadas a más de 11 hectáreas de impacto ambiental, principalmente por la minería subterránea con excavación de túneles, tala de bosques y depósito de sedimentos, junto a la instalación de campamentos mineros, que en este sector se estiman en alrededor de 68 asentamientos ilegales, según un monitoreo ambiental basado en imágenes satelitales.

Este tipo de actividad no solo contraviene la normativa nacional que prohíbe la extracción de recursos no renovables en áreas protegidas, sino que además ha generado presión sobre los recursos hídricos, erosión de suelos y degradación de ecosistemas estratégicos dentro del parque.

Organizaciones de conservación y fuentes periodísticas especializadas han alertado que la proliferación de campamentos y operaciones de extracción ilegal se da en múltiples sectores del Podocarpus, siendo San Luis uno de los más extensamente afectados por la expansión de estas actividades ilícitas, en desmedro de la integridad ecológica de esta área protegida.

Operativos de control y seguridad ciudadana

En este contexto, las autoridades ecuatorianas han reforzado acciones de control territorial con operativos conjuntos entre la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, ante el incremento de incidentes vinculados a violencia y presencia de grupos armados en las rutas de acceso al sector San Luis.

Desde el domingo 18 de enero de 2026, la Policía Nacional del Ecuador ha mantenido operativos permanentes en los sectores de barrio Loyola, El Porvenir del Carmen y Romerillos Alto, en la jurisdicción de Zamora Chinchipe, con el objetivo declarado de garantizar la seguridad ciudadana, fortalecer el control territorial y preservar el orden público. La acción institucional se dio en respuesta a una alerta por una persona herida con arma de fuego durante actividades laborales en el sector San Luis, lo que motivó la coordinación con el Servicio Integrado de Seguridad ECU 911 y el Ejército Ecuatoriano para verificar el hecho, controlar el tránsito de vehículos y personas y brindar apoyo médico al ciudadano afectado.

Los operativos policiales han incluido la detención de vehículos, patrullajes preventivos y controles en puntos estratégicos de los accesos que comunican a San Luis desde los cantones Palanda y Zamora. Durante la jornada, alrededor de 190 ciudadanos ecuatorianos descendieron de San Luis por las rutas de Loyola y Yangana, y se reportaron tres personas heridas, sin que se haya divulgado información detallada sobre la identidad o el contexto específico de cada caso.

Por razones de seguridad y reserva operativa, la información oficial se difundió con retraso, con el objeto de no interferir con las acciones en curso, las cuales permanecen activas mientras se busca restablecer la tranquilidad en la zona.

La presencia continua de minería ilegal dentro del Parque Nacional Podocarpus plantea retos significativos no solo para la protección ambiental, sino también para la seguridad y la gobernanza territorial. El impacto acumulado de la minería sobre suelos, cuerpos de agua y bosques nubosos, así como las tensiones sociales derivadas de la presencia de grupos armados o no regulados en zonas remotas, subrayan la complejidad de articular políticas públicas que armonicen la conservación de áreas protegidas con la protección de derechos humanos y la seguridad comunitaria.

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Los Encuentros celebra 45 años con amplia agenda cultural y productiva

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La Feria Agropecuaria, prevista para el sábado 24 de enero desde las 08h00, contará con la participación de productores agrícolas, pecuarios, ganaderos y emprendedores locales y provinciales. En este espacio se desarrollarán concursos productivos, gastronómicos y comerciales, destacándose la premiación a la mejor vaca lechera, con incentivos económicos de USD 1.000 para el primer lugar, USD 700 para el segundo, USD 500 para el tercero y además de múltiples categorías en ganado bovino lechero y de carne.

Asimismo, se realizará el Festival Parrillero, proyecto impulsado desde hace más de un año y medio, con la presentación de cortes de carne de ganado Angus, reproducido en la localidad, y la participación del reconocido parrillero Juan Boya, referente nacional en gastronomía cárnica.

El GAD Parroquial también resaltó el avance del programa agroproductivo permanente, que incluye ferias todos los viernes en el parque central, incentivos a los mejores invernaderos comerciales y asistencia técnica veterinaria, acciones que han permitido que productores de Los Encuentros obtengan reconocimientos en ferias provinciales.

Cierre de las festividades
La agenda contempla además actividades culturales y juveniles el viernes 30 y sábado 31 de enero, como la Noche Cultural y Festival de Danzas Regionales, con la participación del artista amazónico Sangre Shuar, competencias deportivas como el ecuavóley, y la presentación del artista de trayectoria nacional e internacional WaldoKinc “El Troyano”.

Finalmente, el presidente del GAD Parroquial extendió una cordial invitación a la ciudadanía local, cantonal, provincial y nacional a sumarse a estas festividades, resaltando el respaldo de la empresa privada, instituciones públicas como Agropzachin EP, y el apoyo del GAD Municipal, encabezado por la alcaldesa María Lalangui, así como de autoridades provinciales, entre ellas la prefecta Karla Reátegui.

Las celebraciones por los 45 años de vida política de la parroquia Los Encuentros se proyectan como un espacio de integración, identidad cultural y fortalecimiento del desarrollo productivo y social del territorio.

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Cámara de Minería cuestiona apertura de oficina del Banco Central en un garaje de la Gobernación

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Paúl Pineda Cordero, presidente de la Cámara de Minería de la provincia de Zamora Chinchipe, expuso una serie de observaciones técnicas, legales e institucionales en torno al inicio de operaciones de comercialización de oro por parte del Banco Central del Ecuador (BCE) en la provincia.

En su intervención, Pineda destacó que según información de las mismas autoridades Zamora Chinchipe aporta cerca del 50 % de la comercialización de oro al Banco Central, lo que convierte a la provincia en un eje estratégico para el erario nacional, tanto en términos tributarios como de exportación de minerales. No obstante, señaló contradicciones en la forma en que se ha concretado la apertura de las oficinas del BCE, actualmente ubicadas en un espacio provisional dentro del garaje de la Gobernación.

El dirigente gremial recordó que el espíritu original del proyecto contemplaba la construcción de una infraestructura propia y técnicamente adecuada para la compra y comercialización de oro, iniciativa que fue socializada en jornadas técnicas impulsadas por la Cámara de Minería, con la participación de delegados del Banco Central, el Municipio de Zamora y otras instituciones del Estado. Según indicó, incluso existía un presupuesto estimado de aproximadamente USD 1,2 millones destinado a la edificación de estas oficinas, así como acuerdos orientados a generar empleo local mediante la contratación de mano de obra zamorana calificada.

Pineda cuestionó que, pese a estudios técnicos previos que advertían limitaciones de seguridad e idoneidad en ciertos espacios, hoy se celebre la apertura de una oficina provisional, dejando de lado el proyecto de infraestructura definitiva. Asimismo, expresó su preocupación por la exclusión de la Cámara de Minería del evento institucional de inauguración, lo que —a su criterio— refleja una desconexión entre la institucionalidad del sector minero y las decisiones del Ejecutivo en territorio.

Uno de los puntos centrales de su análisis fue la viabilidad real del modelo de comercialización. Explicó que la Ley de Minería faculta únicamente a los mineros artesanales y pequeños mineros a vender oro al Banco Central, mientras que los proyectos de mediana y gran minería no están habilitados para ello. Sin embargo, precisó que en Zamora Chinchipe apenas alrededor del 10 % de la actividad minera se encuentra bajo los regímenes de minería artesanal y pequeña minería, mientras que el 90 % restante corresponde a actores que, desde hace décadas, solicitan procesos de legalización.

En este contexto, el presidente de la Cámara planteó interrogantes sobre a quién se comprará efectivamente el oro y advirtió que, sin un proceso serio de regularización minera, la iniciativa podría carecer de sostenibilidad. Reiteró que la Cámara ha propuesto reiteradamente un enfoque técnico y legal para la legalización, que considere la protección de los ecosistemas, la prevención de conflictos sociales y el respeto a las comunidades.

Pineda también alertó sobre operativos y desalojos recientes en la provincia, particularmente en el sector Congüime–Piedras Blancas, donde, según relató, familias con décadas de residencia habrían sido desalojadas a solicitud de concesiones mineras, pese a no encontrarse realizando actividades extractivas. Estos hechos, señaló, evidencian un uso desproporcionado de la fuerza pública y una criminalización de mineros artesanales y pequeños productores.

Finalmente, el dirigente afirmó que la Cámara de Minería continuará impulsando acciones institucionales y legales para exigir el cumplimiento de los acuerdos suscritos, incluyendo un acta de compromiso firmada entre el BCE, el Municipio de Zamora y la Cámara.

Anunció que se dará seguimiento jurídico a estos compromisos y convocó a la ciudadanía y al sector minero a mantenerse informados y unidos, participando en los espacios de socialización y diálogo que se convocarán en los próximos días.

“La minería es un pilar económico de Zamora Chinchipe. Lo que exigimos es respeto, políticas claras y una gobernanza minera participativa, transparente y apegada a la ley, que garantice el beneficio colectivo de la provincia”, concluyó Pineda.

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