Noticias Zamora
Aprender nunca es tarde: la educación como herramienta de libertad y transformación humana
Introducción
La educación es un derecho humano fundamental y uno de los pilares esenciales para el desarrollo integral de las personas y de las sociedades. Más allá de la transmisión de conocimientos, educar implica formar individuos capaces de pensar críticamente, tomar decisiones conscientes y actuar de manera responsable en su entorno. Como se ha señalado, la educación no consiste en enseñar a las personas qué pensar, sino en enseñarles a pensar, dotándolas de herramientas para comprender y transformar la realidad.
Sin embargo, a lo largo de la historia y por diversas circunstancias sociales, económicas y familiares, millones de jóvenes, personas adultas y adultas mayores no lograron culminar su escolaridad en los tiempos establecidos. El trabajo temprano, la pobreza, las responsabilidades familiares, la falta de acceso a instituciones educativas o contextos de exclusión social han interrumpido trayectorias educativas que, lejos de anular el deseo de aprender, han dejado conocimientos y aspiraciones pendientes.
Frente a esta realidad, la educación se presenta como una segunda oportunidad y como un camino de libertad y transformación humana. Retomar los estudios en la juventud o en la adultez no solo permite adquirir conocimientos académicos, sino que fortalece la autoestima, amplía las oportunidades laborales, mejora la calidad de vida y promueve una participación social más activa y consciente. Aprender, en cualquier etapa de la vida, se convierte así en un acto de dignidad, superación y esperanza.
Este artículo reflexiona sobre la importancia de la educación para personas con escolaridad inconclusa, destacando su impacto en el desarrollo personal y social. Asimismo, aborda enfoques educativos pertinentes, como la andragogía, y presenta recomendaciones para favorecer procesos de aprendizaje inclusivos, flexibles y significativos, reafirmando que nunca es tarde para aprender ni para transformar la propia historia a través de la educación.
Oferta Educativa de la UE 12 de Febrero: educación que transforma vidas
La Unidad Educativa “12 de Febrero” ofrece servicios educativos en la sección nocturna, con el firme compromiso de garantizar el derecho a la educación de jóvenes, personas adultas y adultas mayores que no han podido culminar su escolaridad en los tiempos regulares.
La institución implementa la modalidad semipresencial intensiva, dirigida a personas mayores de 18 años que, por diversas razones sociales, económicas o familiares, interrumpieron su proceso educativo. Esta modalidad responde a una necesidad real y significativa en el Ecuador, donde aproximadamente 1.400.000 personas requieren culminar la Educación General Básica Superior (EGBS) y alrededor de 450.000 personas necesitan finalizar el Bachillerato General Unificado (BGU).
En la modalidad semipresencial intensiva, el año lectivo se organiza en dos ciclos, y cada ciclo se divide en dos períodos académicos:
- Primer ciclo lectivo: del 12 de agosto de 2025 al 12 de enero de 2026.
- Segundo ciclo lectivo: del 20 de enero de 2026 al 19 de junio de 2026.
Gracias a esta modalidad, los estudiantes tienen la posibilidad de aprobar un grado o curso cada cinco meses, lo que permite una trayectoria educativa más ágil y acorde a sus necesidades.
Los horarios son flexibles, facilitando la conciliación entre estudio, trabajo y responsabilidades familiares. Las clases presenciales se desarrollan de lunes a miércoles, de 18h00 a 22h00, mientras que jueves y viernes se trabajan actividades no presenciales, fortaleciendo la autonomía del aprendizaje.
La institución invita a la comunidad a matricularse en el ciclo académico enero–junio 2026, aprovechando las matrículas excepcionales, que se realizarán del 20 de enero al 9 de febrero de 2026. El proceso de matrícula se lleva a cabo de lunes a viernes, de 16h00 a 22h00, en las instalaciones del plantel. Las clases iniciaron este 20 de enero de 2026.
Para el proceso de inscripción, los requisitos son: expediente académico, copia de la cédula de identidad, copia de una planilla de luz, dos fotografías tamaño carné y tener 18 años o más. Para mayor información, los interesados pueden comunicarse al 099 176 4016.
Esta oferta educativa representa una oportunidad concreta de inclusión, equidad y superación personal, contribuyendo al desarrollo social y al fortalecimiento del sistema educativo para quienes buscan retomar y culminar su formación académica.
Cuando la educación abre caminos y devuelve la esperanza
“Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia”. Esta conocida reflexión resume con claridad el valor incalculable de la educación en la vida individual y colectiva. La educación no debe entenderse únicamente como la acumulación de conocimientos académicos, sino como un proceso integral que forma personas críticas, responsables y comprometidas con su entorno.
La educación permite adquirir conocimientos, habilidades y valores que ayudan a comprender la realidad, analizarla con criterio y tomar decisiones informadas. Desarrolla el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de resolver problemas, competencias indispensables para enfrentar los desafíos del mundo actual. Asimismo, fortalece la autonomía personal y la capacidad de adaptación a los cambios sociales, culturales y tecnológicos.
Desde una perspectiva social, la educación fomenta la convivencia democrática, el respeto, la tolerancia y la participación ciudadana activa. Personas educadas están mejor preparadas para ejercer sus derechos y cumplir sus deberes, contribuyendo a sociedades más justas y solidarias. En el ámbito económico, la educación amplía las oportunidades de acceso a empleos dignos, mejora los ingresos y favorece la estabilidad laboral, aspectos clave para romper ciclos de pobreza y exclusión.
Para jóvenes, personas adultas y adultas mayores con escolaridad inconclusa, la educación representa una oportunidad de superación personal, de reconstrucción de proyectos de vida y de reivindicación de derechos que en algún momento fueron postergados. Aprender no tiene edad, y cada etapa de la vida ofrece motivaciones distintas, pero igualmente valiosas para continuar formándose.
Retomar los estudios en la edad adulta es una decisión valiente, consciente y profundamente transformadora. Las personas adultas que regresan al sistema educativo suelen hacerlo con mayor madurez, responsabilidad y claridad de objetivos. Continuar o culminar la escolaridad permite mejorar las condiciones laborales, acceder a nuevos conocimientos, actualizarse frente a los avances tecnológicos y fortalecer la independencia personal.
Además de los beneficios económicos y profesionales, la educación en la adultez tiene un impacto significativo en el bienestar emocional. Incrementa la autoestima, refuerza el sentido de logro y genera satisfacción personal. En el caso de las personas adultas mayores, el aprendizaje permanente favorece la estimulación cognitiva, la integración social y un envejecimiento activo, saludable y participativo.
La educación abre puertas en todos los ámbitos de la vida. Una formación integral no solo transmite conocimientos, sino que enseña a razonar antes de actuar, a equilibrar la emoción con la razón y a convivir con respeto y empatía. La buena educación forma ciudadanos capaces de dialogar, reflexionar y resolver conflictos de manera pacífica.
En conclusión, la educación es una herramienta esencial para el desarrollo humano a lo largo de toda la vida. Invertir en educación es apostar por personas más libres, críticas y solidarias, capaces de construir un futuro más digno para sí mismas y para la sociedad.
Aprender en todas las etapas de la vida: de la pedagogía a la andragogía
La pedagogía y la andragogía son enfoques educativos que orientan los procesos de enseñanza y aprendizaje, y se diferencian principalmente por la población a la que están dirigidos, así como por las metodologías, el rol del docente y la forma en que se concibe al estudiante.
La pedagogía se enfoca tradicionalmente en la educación de niños, niñas y adolescentes, quienes se encuentran en etapas tempranas de desarrollo cognitivo, emocional y social. En este enfoque, el docente cumple un rol central como guía y transmisor del conocimiento, estructurando los contenidos, los tiempos y las actividades de aprendizaje. La pedagogía suele apoyarse en currículos secuenciales, evaluación constante y acompañamiento permanente, considerando que el estudiante aún está en proceso de formación de hábitos, disciplina y autonomía académica.
Por su parte, la andragogía se orienta a la educación de personas adultas y adultas mayores, partiendo del reconocimiento de que estas poseen experiencias previas, conocimientos acumulados y responsabilidades personales, familiares y laborales que influyen directamente en su proceso de aprendizaje. A diferencia del enfoque pedagógico, la andragogía concibe al estudiante adulto como un sujeto activo, autónomo y corresponsable de su formación.
La andragogía promueve metodologías participativas y flexibles, donde el aprendizaje se construye a partir del diálogo, la reflexión crítica y la vinculación de los contenidos con la realidad cotidiana. Los saberes previos del estudiante no solo se valoran, sino que se convierten en un recurso fundamental para el aprendizaje significativo. En este enfoque, el docente asume el rol de facilitador u orientador, más que de transmisor exclusivo del conocimiento.
Estas características resultan especialmente relevantes para las personas con escolaridad inconclusa, ya que muchas de ellas han adquirido competencias y habilidades a lo largo de su vida laboral y social, aunque no cuenten con una certificación formal. La andragogía permite reconocer y aprovechar estos aprendizajes previos, fortaleciendo la motivación, la autoestima y el sentido de pertenencia al sistema educativo.
En el caso de jóvenes de 18 años, personas adultas y adultas mayores que retornan a la educación, la aplicación de principios andragógicos favorece la permanencia y culminación de los estudios, ya que se adapta a sus necesidades, ritmos de aprendizaje y contextos de vida. Asimismo, contribuye a generar ambientes educativos inclusivos, respetuosos y centrados en el estudiante, fundamentales para garantizar el derecho a una educación a lo largo de toda la vida.
En conclusión, mientras la pedagogía responde principalmente a las necesidades formativas de la infancia y la adolescencia, la andragogía se constituye como un enfoque clave para la educación de personas adultas, permitiendo procesos de aprendizaje más pertinentes, significativos y transformadores, especialmente para quienes buscan retomar y culminar su trayectoria educativa.
Diferencias entre una persona estudiada y una persona que no tuvo acceso a la educación
Las diferencias entre una persona que ha tenido acceso a la educación formal y otra que no pudo estudiar no radican en la inteligencia ni en el valor humano, sino en las oportunidades de desarrollo que cada una ha tenido a lo largo de su vida. La educación brinda herramientas fundamentales para comprender la realidad, analizar situaciones con criterio, expresar ideas con claridad y participar de manera activa en los ámbitos social, cultural y laboral.
Una persona con formación educativa suele desarrollar con mayor facilidad el pensamiento crítico, la capacidad de resolver problemas y la disposición para el aprendizaje continuo. Estas competencias permiten adaptarse a distintos contextos, enfrentar cambios tecnológicos y sociales, y tomar decisiones más informadas. Además, la educación facilita el acceso a información confiable, fortalece la comunicación y amplía las posibilidades de interacción en entornos diversos.
Por el contrario, las personas que no tuvieron la oportunidad de estudiar pueden enfrentar mayores limitaciones laborales, sociales y económicas, no como consecuencia de una falta de capacidades, sino debido a condiciones de desigualdad, pobreza, exclusión o responsabilidades tempranas que interrumpieron su trayectoria educativa. En muchos casos, estas personas han desarrollado habilidades prácticas, saberes empíricos y experiencias valiosas que no siempre son reconocidas por el sistema formal.
Cuando jóvenes, personas adultas o adultas mayores con escolaridad inconclusa acceden a procesos educativos, estas brechas pueden reducirse significativamente. La educación se convierte entonces en un medio de transformación personal y social, permitiendo a las personas redescubrir su potencial, fortalecer su autoestima y ampliar sus horizontes de vida. Tal como se afirma, la educación no transforma al ser humano por sí sola; es la persona quien se transforma a través de la educación, al apropiarse del conocimiento y utilizarlo para mejorar su realidad.
En este sentido, la educación y el emprendimiento constituyen alternativas clave para alcanzar la independencia, la libertad y la autonomía. La educación actúa como una “pértiga” que permite dar el gran salto de la heteronomía, entendida como la dependencia de otros para tomar decisiones, hacia la autonomía, donde la persona es capaz de pensar, decidir y actuar de manera consciente y responsable. Un individuo educado está mejor preparado para emprender, innovar, gestionar recursos y generar oportunidades tanto para sí mismo como para su comunidad.
En conclusión, la diferencia fundamental entre una persona educada y una que no tuvo acceso a la educación formal no es su capacidad innata, sino el nivel de herramientas que ha podido desarrollar. Garantizar oportunidades educativas para personas con escolaridad inconclusa, en cualquier etapa de la vida, es una estrategia esencial para promover la equidad, la inclusión social y el desarrollo humano sostenible.
Capacidades iguales, oportunidades distintas: la educación como motor de cambio
Para que el proceso educativo de jóvenes, personas adultas y adultas mayores con escolaridad inconclusa sea verdaderamente efectivo, inclusivo y sostenible, es necesario considerar una serie de recomendaciones pedagógicas que respondan a sus realidades, necesidades y expectativas. La educación, entendida como un proceso permanente, debe acompañar a la persona desde la cuna hasta la tumba, reconociendo que el aprendizaje no tiene límites de edad ni de tiempo.
En primer lugar, es fundamental respetar los ritmos de aprendizaje individuales, evitando comparaciones y valorando los avances personales de cada estudiante. Las trayectorias educativas interrumpidas suelen estar marcadas por experiencias de frustración o fracaso escolar; por ello, reconocer los logros, por pequeños que parezcan, contribuye a fortalecer la confianza y la motivación.
Asimismo, resulta imprescindible valorar las experiencias de vida de los estudiantes como una fuente legítima de conocimiento. Jóvenes, personas adultas y adultas mayores poseen saberes adquiridos en el ámbito laboral, familiar y comunitario que pueden enriquecer el proceso educativo. Integrar estos saberes favorece el aprendizaje significativo y refuerza el sentido de pertenencia al entorno educativo.
El uso de metodologías flexibles, participativas y prácticas es otro elemento clave. Las estrategias didácticas deben relacionar los contenidos académicos con la realidad cotidiana, facilitando la aplicación inmediata de lo aprendido. El trabajo por proyectos, el aprendizaje colaborativo y la resolución de problemas reales permiten que el estudiante se involucre activamente en su formación.
El acompañamiento emocional y la motivación constante cumplen un papel determinante para prevenir la deserción. Crear un ambiente de respeto, confianza y empatía favorece la permanencia en el sistema educativo y promueve relaciones basadas en el diálogo y la comprensión. El docente, en este contexto, debe asumir un rol de orientador y facilitador, sensible a las situaciones personales de los estudiantes.
En conclusión, atender a personas con escolaridad inconclusa exige un enfoque educativo integral, flexible y humano, que reconozca la diversidad de trayectorias de vida y promueva el aprendizaje a lo largo de toda la vida como un derecho fundamental.
Conclusión
La educación constituye una de las herramientas más poderosas para la transformación humana y social, capaz de abrir caminos allí donde antes hubo limitaciones, silencios o exclusiones. Aprender nunca es tarde, porque el conocimiento no tiene edad y el deseo de superación permanece vivo en cada etapa de la vida. Para jóvenes, personas adultas y adultas mayores con escolaridad inconclusa, retomar los estudios no solo implica recuperar aprendizajes pendientes, sino también reconstruir proyectos de vida, ejercer derechos y reafirmar la propia dignidad.
A lo largo de este artículo se ha evidenciado que la educación va más allá de la obtención de títulos o certificaciones. Su verdadero valor reside en la capacidad de formar personas críticas, autónomas y conscientes, capaces de pensar, decidir y actuar de manera responsable en su entorno. En este sentido, enfoques educativos como la andragogía resultan fundamentales, pues reconocen las experiencias previas, los saberes acumulados y las realidades diversas de quienes regresan al sistema educativo, promoviendo aprendizajes significativos, pertinentes y transformadores.
Asimismo, garantizar oportunidades educativas inclusivas y flexibles contribuye a reducir brechas sociales, económicas y culturales, fortaleciendo la equidad y la justicia social. La educación se convierte así en un motor de cambio que impulsa la autonomía, el emprendimiento, la participación ciudadana y el desarrollo humano sostenible, tanto a nivel individual como colectivo.
Apostar por la educación a lo largo de toda la vida es apostar por una sociedad más libre, solidaria y consciente. Como bien se ha señalado, el gran objetivo de la educación no es solo el conocimiento, sino la acción: la acción de transformar la propia realidad, de construir nuevas oportunidades y de contribuir activamente a un futuro más digno para todos. En definitiva, aprender es un acto de libertad y la educación, un camino permanente hacia la transformación humana.
Noticias Zamora
Anita Peñarreta: la voz que abrazó la paz y se despidió en silencio
La mañana se volvió más fría de lo habitual. No por el clima, sino por el silencio. Ese silencio que deja una voz cuando se apaga sin previo aviso. Este jueves 12 de febrero, la Policía Nacional del Ecuador despidió con profundo dolor a Anita Peñarreta, locutora de Radio Vigía, periodista, compañera y, como la institución la reconoce, una auténtica “dama de la paz”.
Anita nació el 23 de noviembre de 1993 en Zumba, cantón Chinchipe, provincia de Zamora Chinchipe. Allí creció junto a sus padres y hermanos, entre afectos sencillos y sueños grandes. Quienes la conocieron desde niña recuerdan su facilidad para la palabra, su voz clara y firme en los actos escolares, su inclinación natural a preguntar, a escuchar, a narrar.
En sus redes sociales solía compartir fragmentos de cabina: micrófonos encendidos al amanecer, libretas llenas de apuntes, fotografías con uniforme impecable y una sonrisa luminosa. “Comunicar también es servir”, escribió alguna vez. Esa frase, breve y contundente, terminó por definir su vida.
Vocación que se volvió servicio
Su pasión por el periodismo la llevó a formarse profesionalmente en esta carrera, donde destacó por su disciplina y compromiso. No era solo la voz; era el rigor. La precisión en los datos. El respeto por la fuente. La búsqueda de equilibrio entre información y sensibilidad.
En 2023 decidió dar un paso que sorprendió a muchos: ingresar a las filas policiales. No abandonaba el periodismo; lo transformaba. Quería convertirse en guardiana de la paz desde la comunicación institucional, aportar a la construcción de confianza ciudadana y fortalecer la imagen de una institución que también se narra todos los días.
Se integró inicialmente al equipo de prensa digital, donde participó en la elaboración de múltiples reportajes que documentaban la labor policial en territorio. Más adelante, pasó a formar parte del equipo de comunicación externa de la Dirección de Comunicación, destacándose por la redacción técnica y responsable de noticias policiales, siempre con un enfoque humano.
Compañeros de trabajo recuerdan su puntualidad, su ética profesional y su capacidad para trabajar bajo presión sin perder la serenidad. “Tenía carácter, pero también ternura”, comentan quienes compartieron con ella jornadas intensas de cobertura.
La voz de la mañana
En Radio Vigía inició conduciendo un noticiero matinal. Desde muy temprano, su voz atravesaba hogares y oficinas, entrevistando a expertos en seguridad, líderes comunitarios y autoridades. No improvisaba: investigaba. No confrontaba por confrontar: preguntaba para esclarecer.
Con el tiempo asumió la conducción de su propio espacio, “El Informativo”, un programa que llevó su sello personal. Era directa, pero empática. Firme, pero cercana. Su estilo combinaba precisión periodística con calidez humana.
En cada transmisión defendía un principio: la información como herramienta de prevención y convivencia. Creía en el poder de la palabra para construir puentes.
La memoria que queda
Hoy, a los 32 años, su voz se apagó inesperadamente. Y con ello, la institución, sus colegas, amigos y familiares enfrentan el desconcierto que deja lo abrupto. La fugacidad de la existencia se vuelve tangible cuando una vida joven se interrumpe.
Sus seres queridos la recuerdan por su alegría contagiosa, su compañerismo, su carisma y su inteligencia. En fotografías recientes se la ve riendo con micrófono en mano, abrazando a sus compañeros, celebrando metas alcanzadas. Imágenes que hoy adquieren un significado distinto: testimonio de una vida vivida con intensidad y propósito.
La Policía Nacional del Ecuador ha expresado sus condolencias a sus padres, familiares, amigos y seres queridos, elevando una oración para que el Todopoderoso les conceda fortaleza en estos momentos de profundo dolor.
Anita no solo fue una comunicadora. Fue una servidora pública convencida de que informar también es proteger. Su legado queda en cada reporte bien hecho, en cada entrevista responsable, en cada mañana en que su voz acompañó a la audiencia.
Hasta siempre, dama de la paz. Tu eco seguirá resonando donde haya un micrófono encendido y una historia que contar.
Noticias Zamora
Emprendedora del Centro Comercial Reina del Cisne presenta productos artesanales y naturales para el feriado de Carnaval
En el marco de la preparación para el feriado de Carnaval, Luz Gualán, emprendedora del Centro Comercial Reina del Cisne del cantón Zamora, dio a conocer la amplia variedad de productos artesanales y naturales que elabora y comercializa, dirigidos tanto a la ciudadanía local como a turistas nacionales y extranjeros que visitan el cantón Zamora durante esta temporada festiva.
Durante una presentación realizada en su espacio de comercialización, Gualán explicó que uno de sus principales productos es la pulpa de totumo, fruto conocido también como mate o pilche, cuya elaboración se realiza de manera artesanal. Según detalló, el proceso consiste en la cocción del fruto entero durante aproximadamente un día, posteriormente se corta, se cierne la pulpa y finalmente se embotella para su consumo.
La emprendedora señaló que, de acuerdo con su experiencia personal y conocimientos transmitidos de forma ancestral, el totumo es utilizado tradicionalmente como complemento natural para el bienestar general. Indicó que su consumo habitual consiste en tres cucharadas diarias: una en ayunas, otra antes del almuerzo y una más antes de la merienda. Gualán enfatizó que estas prácticas responden a saberes tradicionales y a su propia vivencia, la cual la motivó a iniciar este emprendimiento.
En su testimonio, relató que tras haber atravesado un accidente grave y complicaciones de salud, encontró en la medicina natural un apoyo fundamental para su recuperación, experiencia que, según afirmó, dio origen a su iniciativa productiva. Asimismo, recordó el aprendizaje transmitido por una adulta mayor de la parroquia Timbara, quien vivió más de 107 años y utilizaba el totumo tanto para la elaboración de utensilios como para el consumo de su pulpa, conocimiento que históricamente no se difundía de manera pública.
Además de la pulpa de totumo, Luz Gualán ofrece una diversificada gama de productos artesanales, entre los que destacan dulces tradicionales como cocadas, bolitas de ajonjolí, maní confitado, melcochas, bocadillos, caramelos de jengibre, café tostado en grano, cacao, panela y tostaditos dulces y salados. Estos productos están pensados como opciones gastronómicas y obsequios ideales para fechas especiales como San Valentín y el feriado de Carnaval.
El emprendimiento también incluye la elaboración de jabones artesanales, fabricados por la propia emprendedora y su familia, utilizando ingredientes naturales como totumo, sangre de drago, matico, jamaica y vitamina E. Según explicó, cada jabón responde a usos tradicionales asociados al cuidado de la piel, la higiene personal y el bienestar corporal. Complementan su oferta productos como miel de abeja de distintas regiones del país, huevos criollos, huevos de codorniz y vinos artesanales, entre ellos vino de mora.
Los productos se comercializan en presentaciones accesibles, con precios que oscilan entre USD 6 y USD 15, dependiendo del tamaño y tipo, considerando el proceso artesanal y el tiempo de elaboración que cada uno requiere.
Las personas interesadas en adquirir estos productos o recibir mayor información pueden comunicarse al 098 259 4655. La atención se realiza de manera permanente en el Centro Comercial Reina del Cisne de Zamora, de lunes a viernes, donde la emprendedora invita a la ciudadanía y a los visitantes a apoyar la producción local y valorar los saberes ancestrales de la Amazonía ecuatoriana.
Noticias Zamora
Prueba de carga superada: puente vehicular Namírez–Nambija Bajo entra oficialmente en servicio
En un hecho que marca una fecha histórica para la conectividad y el desarrollo territorial de la provincia, el puente vehicular paso Namírez–Nambija Bajo superó satisfactoriamente la prueba técnica de carga y desde ayer se encuentra oficialmente al servicio de la ciudadanía.
El acto contó con la presencia de la prefecta Karla Reátegui, el viceprefecto Víctor Sarango, presidentes barriales y parroquiales, así como cientos de moradores beneficiarios de esta obra estratégica que fortalece la integración vial y dinamiza la economía local.
Como parte del protocolo técnico, la infraestructura soportó con éxito la carga simultánea de cuatro volquetes, cada uno con 40 toneladas de peso, alcanzando un total de 160 toneladas, lo que certifica la solidez estructural y el cumplimiento de los estándares de ingeniería establecidos para su funcionamiento seguro.
Datos técnicos de la obra:
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✅ Inversión total: 2’930.000 dólares
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✅ Longitud: 90,34 metros
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✅ Altura del arco: 15 metros
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✅ Estructura de acero con losa de hormigón de 25 centímetros de espesor
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✅ Conecta las parroquias San Carlos de Las Minas y Cumbaratza
La jornada estuvo acompañada por una caravana motorizada que partió desde San Carlos de Las Minas, en un ambiente de celebración colectiva que simboliza la esperanza y el progreso para las comunidades históricamente vinculadas por la producción agrícola, minera y comercial.
Esta infraestructura no solo representa una solución técnica a las necesidades de movilidad, sino que constituye un eje de integración social y productiva, facilitando el transporte de bienes, el acceso a servicios y la articulación territorial entre parroquias.
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