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Alerta por posible ola migratoria tras elecciones en Venezuela: ‘Tenemos que prepararnos’

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«No se ve la luz al final del túnel. Me voy», dice con decepción José Vásquez en Táchira, estado de Venezuela fronterizo con Colombia, tras la reelección del presidente Nicolás Maduro, que la oposición denuncia como un fraude.

Gobiernos de la región temen que venezolanos como él puedan integrar una nueva oleada migratoria, luego de que 7,5 millones de personas dejaran este país caribeño durante la última década para huir de una voraz crisis, según estimaciones de la agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

«Estoy triste, cansado, aburrido. Fue un robo descarado«, lamenta Vásquez, de 31 años, quien estudió Educación, pero es vendedor de un local comercial en San Cristóbal, capital de Táchira, por los bajos salarios de los profesores, que, sostiene, «no sirven para nada».

«Todo el mundo sabe lo que va a pasar: la gente de mi edad y la que es más jovencita se va a ir. Va a haber una fuga migratoria gigantesca. La diáspora va a ser mayor«, comenta sentado en la céntrica plaza Bolívar de esta ciudad, área de intensa actividad comercial que la mañana del lunes pasado, horas después de la votación, estaba prácticamente desierta por el temor a disturbios en una región en la que hubo violentas protestas en 2014, 2017 y 2019.

«Hay zozobra, incertidumbre», expresa mientras apunta con la mano hacia las rejas bajadas de los locales aledaños.

Vásquez piensa en irse a España, donde familiares directos viven desde hace diez años. «Yo tenía esperanzas en este proceso electoral (…), ahora hay que pensar alternativas», indica.

Antes de los comicios, la encuestadora ORC Consultores proyectaba que 18% de los venezolanos estaría dispuesto a migrar en un plazo de seis meses si Maduro conservaba el poder. Sobre una población de unos 30 millones -el último censo fue en 2011-, serían 5,4 millones de personas.

$!Familiares de personas arrestadas durante las últimas protestas postelectorales esperan noticias afuera del Centro de Detención de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) conocido como Zona 7, en Caracas.

«El flujo va a aumentar»

A poco más de una hora por carretera de San Cristóbal está San Antonio, habitual punto de partida de los migrantes que salen a pie hacia Estados Unidos con la idea de cruzar la selva del Darién, peligroso corredor entre Colombia y Panamá.

«Yo creo, ojalá me equivoque, que el flujo de venezolanos (por el Darién) va a aumentar por razones evidentes. Tenemos que adoptar las decisiones que correspondan también para salvaguardar su vida, su integridad y darle paso expedito», dijo en rueda de prensa el presidente panameño, José Raúl Mulino.

Unos 200.000 migrantes han hecho esta travesía en 2024, según cifras oficiales. Cerca de dos tercios eran venezolanos.

Es un tema central en la campaña presidencial de Estados Unidos, sobre todo para Donald Trump, que busca volver a la Casa Blanca con un discurso antiinmigrantes aún más fuerte que en su primer mandato.

Ya el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá anunció que las medidas de seguridad serán reforzadas en la zona.

El independiente Observatorio de Investigaciones Sociales en la Frontera (ODISEF), en Táchira, advierte en un informe sobre la «vulnerabilidad» de los migrantes que cruzan a pie frente a redes de tráfico humano y organizaciones criminales.

$!Migrantes de varias nacionalidades cruzando el Darién.

«Tenemos que prepararnos»

Según las estimaciones de Naciones Unidas, que el gobierno de Maduro rechaza, los cinco países de Latinoamérica con mayor número de migrantes de Venezuela son Colombia (2,8 millones), Perú (1,5 millones), Brasil (568.000), Chile (532.000) y Ecuador (444.000).

«La ola migratoria no se ha detenido en ningún minuto», pero «hay una preocupación de que esto se pudiera intensificar y para eso tenemos que prepararnos«, dijo a la prensa este miércoles la vicepresidenta de Chile y ministra de Interior, Carolina Tohá.

Perú, en tanto, anunció que reforzó sus controles migratorios.

«No podemos acoger (a migrantes) en las magnitudes del anterior éxodo», advirtió el canciller peruano, Javier González-Olaechea, en declaraciones a la radio RPP.

Estados Unidos y varios países latinoamericanos han pedido a Venezuela divulgar las actas de votación para que puedan ser verificadas frente a las denuncias de fraude de la oposición.

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Bajo el uniforme, el verdugo: el femicidio en Guayaquil que revive una herida nacional

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El hecho violento, registrado ayer en el Puente de la Unidad Nacional, no solo paralizó el intenso tráfico entre Samborondón Durán. También reactivó la alarma sobre la violencia perpetrada por uniformados. La víctima, una joven abogada de la Agencia de Tránsito de Durán, fue interceptada mientras conducía su vehículo.

Su agresor, un policía en servicio activo, protagonizó un desenlace que parece sacado de una película trágica. Tras fallar en su intento de suicidio en la escena del crimen, condujo su automóvil hasta la vivienda familiar, en Pascuales. Allí se quitó la vida después de realizar una llamada final. Ambos eran esposos y estaban a solo dos días de cumplir 13 años de matrimonio.

Detrás de este hecho no hay solo una familia destruida y un hijo que quedan en la orfandad, sino también una preocupante coincidencia con otros casos registrados en Ecuador en lo que va del siglo. La paradoja resulta brutal: los agresores son, en teoría, hombres formados para proteger la seguridad ciudadana. Fuente: Vistazo

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UTPL advierte: la discriminación salarial es más fuerte en zonas rurales y pequeñas ciudades

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Un estudio reciente realizado por investigadores de la UTPL junto a académicos de la Universidad de Oviedo responde a una pregunta clave: ¿existe una relación entre el tamaño de las ciudades y la discriminación salarial por origen étnico en Ecuador?

El estudio, publicado en The Annals of Regional Science, utiliza micro datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) de 2023, con información de 80.178 trabajadores. Los resultados parten de una realidad desigual: mientras la población blanca percibe un salario promedio mensual de USD 731,39, los trabajadores indígenas reciben en promedio USD 383,21.

Para el análisis, el territorio ecuatoriano se clasificó en regiones funcionales según tamaño urbano y cercanía a grandes ciudades. Mediante modelos econométricos, los autores lograron distinguir qué parte de la brecha salarial se explica por características como educación, experiencia laboral, sector económico, tipo de contrato o género, y qué parte responde directa mente a discriminación étnica.

Los resultados confirman que las grandes aglomeraciones urbanas, como Quito y Guayaquil, actúan como espacios de integración donde la brecha salarial se reduce significativamente. En estos entornos cosmopolitas, la mayor interacción social parece disminuir los prejuicios, generando salarios más altos y relativamente más equitativos.

Por el contrario, la discriminación se intensifica en las áreas rurales periféricas y en las pequeñas ciudades alejadas de los grandes centros urbanos, identificadas como los entornos más desfavorables para la equidad salarial.

El estudio revela que la ubicación geográfica explica por sí sola el 33,2 % de la brecha salarial en el caso de los afroecuatorianos, y el 25,3 % en el de los indígenas. En otras palabras, entre una cuarta y una tercera parte de la desigualdad salarial que enfrentan estos grupos se reduciría si tuvieran una distribución territorial similar a la de la población mestiza.

Aunque la investigación demuestra que las grandes ciudades amortiguan la discriminación salarial por origen étnico, también evidencia que esta desigualdad sigue siendo una realidad extendida en el país. Los resultados sugieren que las políticas públicas de inclusión no deberían ser homogéneas, sino incorporar un enfoque territorial que atienda las barreras específicas de las zonas rurales y periféricas donde la discriminación resulta más intensa.

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Pese al toque de queda, 215 personas fueron asesinadas en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo en 16 días

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El presidente Daniel Noboa anunció el segundo toque de queda del año que regirá entre el 3 y el 18 de mayo de 2026. La medida, que restringe la libertad de circular entre las 23:00 y las 05:00, se aplicará en nueve provincias y cuatro cantones de Ecuador.

Esta disposición, anunciada por Noboa en la red social X el 20 de abril, se ejecutará apenas semanas después de que finalizara la restricción de movilización nocturna impuesta entre el 15 y el 30 de marzo de 2026 en cuatro provincias: Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas.

A partir de mayo, la medida de seguridad regirá en las provincias de Manabí, Santa Elena, Pichincha (incluido Quito), Esmeraldas, Sucumbíos, Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo. Así como en los cantones Las Naves y Echeandía (Bolívar); La Maná (Cotopaxi), y La Troncal (Cañar).

¿Qué pasó en el primer toque de queda?
Al revisar las estadísticas de violencia criminal en las cuatro provincias intervenidas durante el primer toque de queda, se evidencia una reducción general en las cifras de muertes violentas frente a los 16 días previos.

Entre el 27 de febrero y el 14 de marzo, antes del primer toque de queda, los datos oficiales contabilizaron 272 muertes violentas a nivel general en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo.

En contraste, durante la vigencia de la medida excepcional entre el 15 y el 30 de marzo, la cifra global en estos territorios cayó a 215 víctimas mortales. La reducción fue del 20,96%.

Guayas, por ejemplo, pasó de 180 homicidios a 139, mientras que El Oro redujo sus asesinatos de 56 a 30 en ese mismo lapso de análisis general.

Crímenes en la madrugada
El impacto de la militarización y el cerco policial se sintió con mayor contundencia durante las horas exactas de restricción de movilidad, es decir, en la franja comprendida entre las 23:00 y las 05:00, durante el primer toque de queda del año.

Al comparar el periodo inmediato anterior, que abarca del 27 de febrero al 14 de marzo, los registros documentan un total de 66 muertes violentas durante la madrugada en las cuatro provincias.

Durante el toque de queda, del 15 al 30 de marzo, los asesinatos en ese horario cayeron de forma abrupta a 15 casos, lo que representa una reducción del 77,27% en El Oro, Los Ríos, Santo Domingo y Guayas. En esta última provincia, los crímenes de madrugada se desplomaron de 48 a siete, a la par que en El Oro disminuyeron de 15 a cuatro.

La tendencia estadística a la baja, sin embargo, tuvo una excepción. En Los Ríos hubo cuatro muertes violentas durante el horario del toque de queda. Antes de las restricciones, entre el 27 de febrero y el 14 de marzo, esta localidad registró tres asesinatos entre las 23:00 y las 05:00.

El peor inicio de año después de 2025
A pesar de estas reducciones parciales derivadas de los operativos de excepción, el contexto histórico revela una realidad para Ecuador: en el primer trimestre de 2026 hubo 2.086 muertes violentas.

Si se examinan los datos históricos de homicidios acumulados de enero a marzo desde 2014, la crisis de violencia continúa en el país.

En el primer trimestre de 2025 Ecuador alcanzó los 2.400 crímenes. En igual período de este año se registró una reducción del 13%; sin embargo, es el segundo peor inicio de año de la historia. Fuente: Primicias

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