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ADN: el nuevo oficialismo controlará la Asamblea con un grupo lleno de antiguos militantes de otros partidos

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Hasta agosto de 2023, el movimiento Acción Democrática Nacional (ADN) era desconocido en el país, ni siquiera existía oficialmente como organización política. Sin embargo, el debate presidencial en un contexto de crisis por el crimen del candidato Fernando Villavicencio, puso a Daniel Noboa en los ojos del electorado. En solo una semana, consiguió 14 asambleístas y allanó su camino a Carondelet.

Con Noboa en la Presidencia de la República, a la bancada oficialista se fueron sumando legisladores de otras tiendas políticas, hasta llegar a las 36 curules. Muchos de esos asambleístas que abandonaron sus tiendas políticas integraron las listas de candidatos de ADN para las elecciones legislativas 2025.

Con al auspicio de ADN, el 14 de mayo de 2025 llegan a la Asamblea Nacional 66 parlamentarios, el mismo número que el correísmo. Por lo que ambas fuerzas políticas pugnan por conseguir aliados y alcanzar la ansiada cifra de 77 curules, para formar mayoría.

Debido a la corta vida política del movimiento, apenas seis de ellos fueron previamente candidatos del oficialismo, que ahora consiguieron la reelección.

Pero 28 de los legisladores de ADN, el 42%, tiene un pasado partidista en otras organizaciones políticas: Partido Social Cristiano, Pachakutik, Unidad Popular, Revolución Ciudadana, Centro Democrático, Izquierda Democrática, AMIGO, Renovación Total, Creo y Avanza, o incluso fueron autoridades de otros gobiernos.

Asambleístas nacionales electos por el movimiento ADN

De los 14 candidatos de la lista nacional, el oficialismo consiguió siete curules

Partido o gobierno previo

PRIAN

Creo

PSC

Ninguno

Por ejemplo, entre los ahora oficialistas está Éckener Recalde, quien llegó al Parlamento en 2021 por la Izquierda Democrática, pero se separó de la agrupación tras una denuncia en su contra por supuestos diezmos. En 2023, de la mano de ADN llegó a la segunda vicepresidencia del Legislativo.

Otro caso es el de la asambleísta reelecta Nathaly Morillo, persona de confianza de María Paula Romo en el gobierno de Lenin Moreno, que llegó a la Asamblea con Construye en 2023.

O el de Ferdinan Álvarez, quien llegó al Legislativo en 2021 y 2023 con la Revolución Ciudadana, pero dejó el correísmo tras un conflicto con Jorge Glas. Ambos pasaron a formar parte de las filas de ADN en el periodo pasado.

Técnicamente, la única nueva asambleísta que, aunque ha cambiado de camisetas, nunca ha cambiado de lista es la madre del presidente reelecto Daniel Noboa: Annabella Azin, quien debería presidir la sesión inaugural de este periodo legislativo, por ser la líder de la lista nacional más votada.

Azin fue diputada y asambleísta constituyente por el extinto PRIAN, partido de su esposo Álvaro Noboa, de quien fue compañera de fórmula presidencial en 2009 y 2013. Sin embargo, siempre fue candidata por la lista 7, casillero que actualmente ocupa el movimento de su hijo.

Pasado partidista de los asambleístas de la bancada de ADN para el periodo 2025-2029

1 Jhonny Lavayen Tamayo ADN
2 John Polanco Lara ADN
3 Janina Rizzo Alvear ADN
4 Valentina Centeno Arteaga ADN
5 Ines Alarcón Bueno ADN
6 Nathaly Farinango Delgado ADN
7 Jadira Bayas Uriarte AMIGO
8 Lorena Rosado Sánchez Centro Democrático, Alianza PAIS
9 Jorge Enrique Chamba Cabanilla Construye
10 Nataly Morillo Solorzano Construye

Otra novedad de la nueva bancada es que 28 de sus integrantes no tienen experiencia partidista o legislativa previa. No solo porque muchos de sus candidatos fueron primerizos en esta última contienda electoral, sino también porque ADN puso en sus listas a gente joven.

En algunos casos, incluso gente muy joven, como Dominique Serrano Molina, asambleísta por la circunscripción sur de Pichincha, que tiene apenas 19 años. Ocho miembros más de la bancada oficialista tienen 25 años o menos. Y otros ocho tienen menos de 30 años.

Esto porque los requisitos constitucionales para ser legislador en Ecuador son apenas tres: tener nacionalidad ecuatoriana, haber cumplido 18 años al momento de la inscripción de su candidatura y estar en goce de sus derechos políticos.

Esta nueva Asamblea deberá tramitar el segundo debate de una enmienda constitucional que busca, precisamente, modificar ese artículo para incluir como requisitos que los aspirantes a legisladores al menos acrediten «probidad notoria, experiencia, capacitación o formación justificada». Fuente: Primicias

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Bajo el uniforme, el verdugo: el femicidio en Guayaquil que revive una herida nacional

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El hecho violento, registrado ayer en el Puente de la Unidad Nacional, no solo paralizó el intenso tráfico entre Samborondón Durán. También reactivó la alarma sobre la violencia perpetrada por uniformados. La víctima, una joven abogada de la Agencia de Tránsito de Durán, fue interceptada mientras conducía su vehículo.

Su agresor, un policía en servicio activo, protagonizó un desenlace que parece sacado de una película trágica. Tras fallar en su intento de suicidio en la escena del crimen, condujo su automóvil hasta la vivienda familiar, en Pascuales. Allí se quitó la vida después de realizar una llamada final. Ambos eran esposos y estaban a solo dos días de cumplir 13 años de matrimonio.

Detrás de este hecho no hay solo una familia destruida y un hijo que quedan en la orfandad, sino también una preocupante coincidencia con otros casos registrados en Ecuador en lo que va del siglo. La paradoja resulta brutal: los agresores son, en teoría, hombres formados para proteger la seguridad ciudadana. Fuente: Vistazo

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UTPL advierte: la discriminación salarial es más fuerte en zonas rurales y pequeñas ciudades

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Un estudio reciente realizado por investigadores de la UTPL junto a académicos de la Universidad de Oviedo responde a una pregunta clave: ¿existe una relación entre el tamaño de las ciudades y la discriminación salarial por origen étnico en Ecuador?

El estudio, publicado en The Annals of Regional Science, utiliza micro datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) de 2023, con información de 80.178 trabajadores. Los resultados parten de una realidad desigual: mientras la población blanca percibe un salario promedio mensual de USD 731,39, los trabajadores indígenas reciben en promedio USD 383,21.

Para el análisis, el territorio ecuatoriano se clasificó en regiones funcionales según tamaño urbano y cercanía a grandes ciudades. Mediante modelos econométricos, los autores lograron distinguir qué parte de la brecha salarial se explica por características como educación, experiencia laboral, sector económico, tipo de contrato o género, y qué parte responde directa mente a discriminación étnica.

Los resultados confirman que las grandes aglomeraciones urbanas, como Quito y Guayaquil, actúan como espacios de integración donde la brecha salarial se reduce significativamente. En estos entornos cosmopolitas, la mayor interacción social parece disminuir los prejuicios, generando salarios más altos y relativamente más equitativos.

Por el contrario, la discriminación se intensifica en las áreas rurales periféricas y en las pequeñas ciudades alejadas de los grandes centros urbanos, identificadas como los entornos más desfavorables para la equidad salarial.

El estudio revela que la ubicación geográfica explica por sí sola el 33,2 % de la brecha salarial en el caso de los afroecuatorianos, y el 25,3 % en el de los indígenas. En otras palabras, entre una cuarta y una tercera parte de la desigualdad salarial que enfrentan estos grupos se reduciría si tuvieran una distribución territorial similar a la de la población mestiza.

Aunque la investigación demuestra que las grandes ciudades amortiguan la discriminación salarial por origen étnico, también evidencia que esta desigualdad sigue siendo una realidad extendida en el país. Los resultados sugieren que las políticas públicas de inclusión no deberían ser homogéneas, sino incorporar un enfoque territorial que atienda las barreras específicas de las zonas rurales y periféricas donde la discriminación resulta más intensa.

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Pese al toque de queda, 215 personas fueron asesinadas en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo en 16 días

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El presidente Daniel Noboa anunció el segundo toque de queda del año que regirá entre el 3 y el 18 de mayo de 2026. La medida, que restringe la libertad de circular entre las 23:00 y las 05:00, se aplicará en nueve provincias y cuatro cantones de Ecuador.

Esta disposición, anunciada por Noboa en la red social X el 20 de abril, se ejecutará apenas semanas después de que finalizara la restricción de movilización nocturna impuesta entre el 15 y el 30 de marzo de 2026 en cuatro provincias: Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas.

A partir de mayo, la medida de seguridad regirá en las provincias de Manabí, Santa Elena, Pichincha (incluido Quito), Esmeraldas, Sucumbíos, Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo. Así como en los cantones Las Naves y Echeandía (Bolívar); La Maná (Cotopaxi), y La Troncal (Cañar).

¿Qué pasó en el primer toque de queda?
Al revisar las estadísticas de violencia criminal en las cuatro provincias intervenidas durante el primer toque de queda, se evidencia una reducción general en las cifras de muertes violentas frente a los 16 días previos.

Entre el 27 de febrero y el 14 de marzo, antes del primer toque de queda, los datos oficiales contabilizaron 272 muertes violentas a nivel general en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo.

En contraste, durante la vigencia de la medida excepcional entre el 15 y el 30 de marzo, la cifra global en estos territorios cayó a 215 víctimas mortales. La reducción fue del 20,96%.

Guayas, por ejemplo, pasó de 180 homicidios a 139, mientras que El Oro redujo sus asesinatos de 56 a 30 en ese mismo lapso de análisis general.

Crímenes en la madrugada
El impacto de la militarización y el cerco policial se sintió con mayor contundencia durante las horas exactas de restricción de movilidad, es decir, en la franja comprendida entre las 23:00 y las 05:00, durante el primer toque de queda del año.

Al comparar el periodo inmediato anterior, que abarca del 27 de febrero al 14 de marzo, los registros documentan un total de 66 muertes violentas durante la madrugada en las cuatro provincias.

Durante el toque de queda, del 15 al 30 de marzo, los asesinatos en ese horario cayeron de forma abrupta a 15 casos, lo que representa una reducción del 77,27% en El Oro, Los Ríos, Santo Domingo y Guayas. En esta última provincia, los crímenes de madrugada se desplomaron de 48 a siete, a la par que en El Oro disminuyeron de 15 a cuatro.

La tendencia estadística a la baja, sin embargo, tuvo una excepción. En Los Ríos hubo cuatro muertes violentas durante el horario del toque de queda. Antes de las restricciones, entre el 27 de febrero y el 14 de marzo, esta localidad registró tres asesinatos entre las 23:00 y las 05:00.

El peor inicio de año después de 2025
A pesar de estas reducciones parciales derivadas de los operativos de excepción, el contexto histórico revela una realidad para Ecuador: en el primer trimestre de 2026 hubo 2.086 muertes violentas.

Si se examinan los datos históricos de homicidios acumulados de enero a marzo desde 2014, la crisis de violencia continúa en el país.

En el primer trimestre de 2025 Ecuador alcanzó los 2.400 crímenes. En igual período de este año se registró una reducción del 13%; sin embargo, es el segundo peor inicio de año de la historia. Fuente: Primicias

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