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Ante el fenómeno del niño: La Pista de Cumbaratza podría ser clave para la ayuda humanitaria y emergencia

Publicado elamazonico elamazonico 4 min de lectura

La alerta roja nacional por el fenómeno de El Niño debería ser, para las autoridades de Zamora Chinchipe, mucho más que una declaratoria administrativa. Debería convertirse en una señal inequívoca para pasar de la reacción a la planificación. El Gobierno Nacional informó el me de agosto la declaratoria de alerta roja y, en los últimos días, ha anunciado acciones de preparación frente al fenómeno.

La pregunta que corresponde hacer desde la provincia es sencilla, pero fundamental: ¿qué está haciendo Zamora Chinchipe para estar preparada si los efectos del fenómeno de El Niño golpean con mayor intensidad?

No basta con activar un COE cuando ya existen carreteras destruidas, comunidades aisladas, viviendas afectadas o familias que necesitan ayuda. La gestión de riesgos moderna exige anticipación, coordinación y preparación. Entonces ya debemos planificar.

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Zamora Chinchipe conoce, además, las consecuencias que pueden producir los eventos naturales. Las lluvias de años anteriores han provocado inundaciones, desbordamientos y afectaciones a viviendas, cultivos y bienes. La propia Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos ha registrado la activación del COE Provincial de Zamora Chinchipe para coordinar acciones frente a emergencias.

Por eso, el COE Provincial debe informarle a la ciudadanía. La población tiene derecho a conocer cuál es el plan de contingencia, qué instituciones están preparadas, qué recursos existen, cuáles son las zonas de mayor riesgo y qué protocolos se aplicarían ante una emergencia de gran magnitud.

 

¿Estamos preparados para lo peor?

Esta es la pregunta que las autoridades deberían responder antes de que ocurra una tragedia.

¿Existen equipos suficientes para atender inundaciones y deslizamientos? ¿Hay maquinaria disponible y estratégicamente ubicada? ¿Están identificadas las comunidades que podrían quedar aisladas? ¿Existen rutas alternativas? ¿Hay albergues previamente determinados? ¿Se dispone de alimentos, agua, medicinas y combustible para una emergencia prolongada?

Y hay otra infraestructura que merece ser incorporada seriamente a esta planificación: por ejemplo, el aeródromo de Cumbaratza.

La información oficial de la Dirección General de Aviación Civil identifica a Cumbaratza como un aeródromo nacional administrado por el GAD Municipal de Zamora. Sin embargo, actualmente existe un NOTAM que registra al aeródromo como cerrado definitivamente.

Precisamente por ello, la propuesta debe plantearse con responsabilidad: que las autoridades analicen técnicamente si es posible recuperar y habilitar esta infraestructura, con las autorizaciones aeronáuticas correspondientes, como parte de una estrategia de emergencia y apoyo humanitario.

No se trata simplemente de abrir una pista. Se requiere evaluar condiciones de seguridad, infraestructura, comunicaciones, servicios de emergencia, capacidad operativa y coordinación con la autoridad aeronáutica. Pero si técnicamente puede convertirse en un punto estratégico para evacuaciones, traslado de insumos o ayuda humanitaria, ¿por qué no empezar a trabajar desde ahora?

Esperar a que las carreteras estén bloqueadas para recién preguntarnos cómo ingresará la ayuda sería repetir el viejo error de ser reactivos.

La ciudadanía también debe ser parte de la planificación

 

El COE Provincial no debería trabajar únicamente entre autoridades y oficinas. Debe convocar a la ciudadanía, organizaciones sociales, cuerpos de emergencia, transportistas, comunidades, barrios, sector privado y medios de comunicación.

Hay conocimiento en el territorio que puede resultar fundamental para construir un verdadero plan provincial de contingencia.

La población conoce qué caminos se vuelven intransitables, qué comunidades quedan aisladas, qué puentes son vulnerables y qué lugares pueden servir como puntos de encuentro o evacuación.

Planificar no significa anunciar que estamos preparados. Significa demostrarlo.

Significa tener protocolos escritos, responsables definidos, equipos disponibles, comunicación establecida y ejercicios de simulación que permitan detectar las fallas antes de que ocurra la emergencia.

Zamora Chinchipe tampoco debería esperar a que la naturaleza nos dé otra lección para empezar a organizarnos.

El mensaje para nuestras autoridades es claro: no esperemos el desastre para activar el COE.

La alerta roja debe ser una oportunidad para demostrar que aprendimos de las emergencias anteriores.

Y si finalmente el fenómeno de El Niño no provoca en nuestra provincia los escenarios más graves, habremos ganado algo igualmente importante: una provincia mejor preparada para la próxima emergencia.Porque en gestión de riesgos, esperar a que ocurra la tragedia para actuar no es prudencia.

Es improvisación.

Zamora Chinchipe necesita autoridades que planifiquen hoy para no lamentar mañana.

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