Noticias Zamora
El verdadero sentido de la política: servir, transformar y dignificar
Por.: Lic. Mario Paz.
Introducción
La política no debería ser motivo de desconfianza, sino de esperanza. Sin embargo, en nuestra realidad, se ha convertido en sinónimo de decepción, promesas incumplidas y oportunidades perdidas. Cada elección despierta ilusiones, pero también arrastra el peso de errores pasados que han debilitado la fe de la ciudadanía en quienes tienen la responsabilidad de gobernar.
Y, sin embargo, la política (en su esencia más noble) no nació para dividir, ni para enriquecer a unos pocos, ni para sostener privilegios. Nació para servir. Para ordenar la vida en sociedad, proteger a los más vulnerables y abrir caminos de progreso para todos. Nació para dignificar la vida humana.
Hoy, más que nunca, urge recuperar ese propósito. Porque cuando la política se desvía de su camino, no solo fallan los gobiernos: fallan las oportunidades, se apagan los sueños y se posterga el futuro de generaciones enteras. No se trata únicamente de una crisis institucional, sino de una crisis de valores, de liderazgo y de responsabilidad colectiva.
El Ecuador atraviesa un momento crítico. La falta de preparación de muchos candidatos, los graves casos de corrupción y la desconfianza en los organismos electorales han llevado a un punto de quiebre. La ciudadanía ya no solo observa: cuestiona, exige y reclama una transformación profunda. No basta con nuevos rostros; se necesitan nuevas formas de hacer política, basadas en la ética, la capacidad y el compromiso real con la gente.
Este no es solo un llamado a quienes aspiran a gobernar. Es también una invitación a cada ciudadano a reflexionar, a asumir su rol y a entender que el futuro no se construye solo desde el poder, sino también desde las decisiones que tomamos como sociedad.
Porque rehabilitar la política no es una opción… es una necesidad. Y hacerlo implica volver a su esencia: servir, transformar y dignificar la vida de todos.
El verdadero propósito de la política: servir y transformar vidas
Desde sus raíces más antiguas hasta la actualidad, la política tiene un propósito esencial: mejorar la vida de las personas. Ya lo planteaba Aristóteles al afirmar que el fin último de la política es alcanzar el bien común. Bajo esta idea se justifica la existencia del Estado: los ciudadanos cedemos parte de nuestra libertad individual, aceptamos normas, leyes y formas de gobierno, y contribuimos con nuestro trabajo y recursos, con la expectativa legítima de recibir algo a cambio: una vida mejor.
No tendría sentido limitar nuestra libertad si esa cesión de poder no se traduce en bienestar. Lo que buscamos, en esencia, es una vida más digna, segura y próspera. Por ello, la evaluación de cualquier autoridad no debería centrarse en ideologías o etiquetas, sino en una pregunta fundamental: ¿sus decisiones mejoran o empeoran la vida de las personas?
Cuando un gobierno descuida la seguridad, manipula la justicia en beneficio propio o prioriza gastos superficiales por encima de inversiones en educación, salud o infraestructura, el resultado es evidente: la calidad de vida se deteriora. La política, entonces, deja de cumplir su función y se convierte en un obstáculo para el desarrollo.
Un Estado verdaderamente comprometido con su gente debe actuar con justicia e imparcialidad, sin perseguir a quienes piensan diferente. Su tarea es construir condiciones equitativas para todos, donde el progreso dependa del esfuerzo y no de privilegios, influencias o afinidades políticas.
Para lograrlo, existen tres pilares fundamentales que todo gobierno debe garantizar:
- Seguridad, porque sin ella no hay desarrollo posible. Solo en un entorno seguro las personas pueden estudiar, trabajar, emprender y proyectar su futuro.
- Justicia, porque una ley que no se cumple pierde su sentido, debilita al ciudadano honesto y fortalece al que actúa al margen de la ley.
- Obra pública al servicio de la gente, que asegure acceso equitativo a servicios básicos como salud, educación, agua potable, vialidad y conectividad, sin distinción de condición social.
En definitiva, la política consiste en generar las condiciones necesarias para que las personas puedan salir adelante. Cada decisión pública debería responder a una sola interrogante: ¿esto contribuye a que la gente viva mejor?
La verdadera política no se limita a administrar recursos ni a ejercer poder; es, ante todo, un servicio permanente orientado al bienestar colectivo. Su finalidad es reducir desigualdades, garantizar derechos y ampliar oportunidades, construyendo una sociedad más justa e inclusiva.
Cuando se aleja de este propósito, la política pierde su esencia y se transforma en un obstáculo para el progreso. Pero cuando se ejerce con ética, responsabilidad y compromiso, se convierte en una poderosa herramienta de transformación social.
Por ello, es plenamente posible superar el rezago que enfrenta nuestro cantón Zamora, nuestra provincia de Zamora Chinchipe y el Ecuador. El camino pasa por elegir líderes honestos, capaces y con propuestas viables, que no solo comprendan las necesidades de la gente, sino que tengan la voluntad y el liderazgo para impulsar cambios reales en beneficio de todos.
Autoridades con propósito: ética, compromiso y servicio al pueblo
Las autoridades elegidas mediante procesos democráticos no solo deben poseer capacidades técnicas, sino también una sólida formación ética y un profundo sentido de responsabilidad social. Gobernar no es simplemente administrar recursos: es orientar el destino de una sociedad con integridad, visión y sentido humano.
El perfil de un verdadero líder político se construye sobre principios firmes e irrenunciables: la honestidad y transparencia, como base de la confianza ciudadana; la vocación de servicio, priorizando siempre el bienestar colectivo; la capacidad de gestión, que convierte ideas en resultados; la empatía social, que permite comprender las necesidades reales de la población; la visión de futuro, orientada a un desarrollo sostenible; y la coherencia, que alinea las palabras con las acciones.
Un auténtico líder no busca el poder por ambición, sino por compromiso. No ve el cargo como privilegio, sino como responsabilidad. No se sirve del pueblo, sino que sirve al pueblo.
En este sentido, la política puede entenderse como una de las formas más elevadas de servicio a la sociedad, porque su propósito es el bien común. Sin embargo, este ideal no depende únicamente de quienes gobiernan, sino también de la ciudadanía. La corrupción no nace solo en el poder: también se alimenta cuando se normalizan prácticas como la compra de votos. Aceptar dinero o favores a cambio del voto no es un acto menor; es hipotecar el futuro. Quien compra conciencia difícilmente gobernará con honestidad, porque buscará recuperar lo invertido.
Por eso, elegir bien no es solo un derecho: es una responsabilidad moral con el presente y con las generaciones futuras.
A lo largo de la historia, han existido líderes que demostraron que sí es posible ejercer la política con integridad y compromiso social. Nelson Mandela transformó Sudáfrica apostando por la reconciliación y la justicia; José Mujica, en Uruguay, fue símbolo de austeridad y coherencia; y Angela Merkel lideró Alemania con estabilidad y visión estratégica en momentos clave.
También encontramos ejemplos de líderes que impulsaron transformaciones profundas en sus países. Hamad bin Khalifa Al Thani fue el principal artífice de la modernización de Qatar, llevándolo a convertirse en una nación próspera y con altos niveles de desarrollo. Nayib Bukele, en El Salvador, ha liderado una transformación significativa en materia de seguridad y desarrollo, generando una notable reducción de la violencia y renovadas expectativas de progreso. Asimismo, Suharto impulsó en Indonesia un proceso de crecimiento económico sostenido, fortaleciendo sectores clave como la agricultura y la inversión extranjera.
Estos casos, desde distintas realidades y contextos, demuestran que cuando el liderazgo se ejerce con decisión, visión y enfoque en resultados, es posible mejorar la calidad de vida de millones de personas.
La gran lección es clara: la política no es el problema; el problema es cómo se ejerce. Cuando se practica con ética, responsabilidad y compromiso genuino, se convierte en una herramienta poderosa de transformación social.
Hoy más que nunca, se necesita recuperar el valor de la política como servicio. Y eso empieza con líderes íntegros… pero también con ciudadanos conscientes.
Porque el futuro de una sociedad no depende solo de quién gobierna, sino también de quién elige.
La política no es un negocio: es un compromiso con la gente
El corrupto sigue ganando. No porque sea más capaz ni porque el sistema lo proteja siempre, sino porque, en muchos casos, la sociedad se ha acostumbrado a perder. Se ha normalizado elegir a quienes saquean lo público a cambio de beneficios inmediatos: una calle arreglada en época electoral, un subsidio oportuno, un contrato prometido. Así, el “roba, pero hace algo” termina siendo más aceptado que quien propone con honestidad.
Pero el problema no es solo el corrupto. Es también el votante que lo justifica, el empresario que financia campañas a cambio de favores y el ciudadano que se conforma con migajas. Cuando la corrupción deja de escandalizar, avanza; cuando se vuelve costumbre, se institucionaliza.
Hemos sido testigos de grandes avances tecnológicos y científicos, pero también de un preocupante deterioro de los valores éticos. La corrupción en distintos niveles de gobierno no solo frena el desarrollo, sino que deja un mensaje devastador a las nuevas generaciones: que todo tiene precio. Lo más grave es el conformismo social, al punto de considerar “normal” que se exijan porcentajes ilegales en contratos públicos y “extraño” que alguien actúe con honestidad.
No podemos esperar que quienes han convertido la política en un negocio sean quienes la dignifiquen. La responsabilidad recae en una ciudadanía consciente, capaz de unirse para cerrar el paso a los mercaderes de la política y abrir espacio a líderes honestos y comprometidos.
Uno de los mayores desafíos actuales es erradicar la idea de que la política es un medio para enriquecerse. La corrupción debilita las instituciones, destruye la confianza y profundiza la desigualdad. Frente a ello, es necesario recuperar el verdadero sentido de la política: la rentabilidad social.
Esto significa que toda decisión pública debe medirse por su impacto en la vida de las personas. No basta con evaluar cuánto cuesta una obra, sino cuánto mejora la educación, la salud, la seguridad y las oportunidades. Cuando los recursos públicos se administran con responsabilidad y transparencia, se convierten en motores de desarrollo; cuando se desvían para intereses personales, generan pobreza, inequidad y frustración colectiva.
Como advertía Voltaire, quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo cualquier cosa por dinero. Por ello, quien tenga un apego desmedido por lo material no debería participar en política, porque corre el riesgo de convertir el poder en un medio de beneficio personal.
La calidad de la política también depende de la calidad de nuestras decisiones como ciudadanos. Hay quienes votan con conciencia y visión de futuro, pero también quienes lo hacen por conveniencia, por resentimiento o por interés inmediato. Sin exigencia ciudadana no hay desarrollo; sin principios, las decisiones colectivas pierden rumbo.
No faltan quienes entienden la política como un espacio para la confrontación destructiva, la descalificación o el espectáculo. Sin embargo, gobernar no es improvisar ni experimentar: requiere preparación, liderazgo y, sobre todo, integridad. Los pueblos que continúan eligiendo populismo, dádivas y mediocridad, difícilmente superarán problemas como la inseguridad, el desempleo o la falta de servicios básicos.
La corrupción no solo se expresa en grandes escándalos; también vive en pequeñas acciones cotidianas: aprovecharse de un error para beneficio propio, irrespetar normas básicas, aceptar u ofrecer sobornos, difamar para obtener ventaja. Estas prácticas, por pequeñas que parezcan, erosionan los cimientos de la convivencia social.
Por eso, la lucha contra la corrupción debe ser integral. No basta con exigir cambios en los gobernantes; es necesario también transformar nuestras propias conductas como sociedad. Debemos dejar de admirar la riqueza obtenida de manera ilícita y empezar a valorar la honestidad, el esfuerzo y la coherencia.
Es tiempo de unirnos para rehabilitar la política, entendida como un servicio al pueblo y no como un negocio. Solo así podremos construir una sociedad donde la dignidad no tenga precio y donde el poder esté verdaderamente al servicio del bien común.
Realidades que duelen: los desafíos que el Ecuador y Zamora ya no pueden esperar
El Ecuador atraviesa una crisis compleja que no solo es económica, sino también social y moral. A diario, la ciudadanía enfrenta una realidad marcada por la inseguridad, el desempleo, la desigualdad y la pérdida progresiva de valores que sostienen la convivencia social.
La delincuencia ocupa titulares constantes, mientras fenómenos como la violencia contra la mujer, el tráfico de sustancias sujetas a fiscalización y el subempleo reflejan profundas fallas estructurales. A esta situación se suma un problema adicional: la confrontación política estéril. En lugar de construir soluciones, ciertos actores políticos han optado por la descalificación y la violencia contra quienes piensan diferente, debilitando aún más la institucionalidad democrática.
Uno de los problemas más alarmantes del país es la desnutrición infantil. En el Ecuador, aproximadamente 1 de cada 4 niños menores de cinco años padece desnutrición crónica, lo que lo ubica entre los países con mayores índices en Sudamérica. Esta realidad no solo afecta el presente de miles de niños, sino que compromete el futuro del país.
La desnutrición tiene consecuencias profundas: limita el desarrollo cognitivo, reduce el rendimiento escolar y disminuye la productividad en la vida adulta. Además, genera importantes pérdidas económicas debido al aumento del gasto en salud, la repitencia escolar y la menor capacidad productiva de la población.
Este problema no depende únicamente de la alimentación. Está estrechamente vinculado al acceso a agua potable, servicios de salud, educación familiar y condiciones adecuadas de cuidado en los primeros años de vida. Es en esta etapa (especialmente hasta los dos años) donde se desarrolla la mayor parte del cerebro humano, lo que hace indispensable una intervención oportuna y sostenida.
Por ello, es urgente consolidar una verdadera política de Estado que enfrente la desnutrición infantil de manera integral, articulando esfuerzos entre el Gobierno Central, los Gobiernos Autónomos Descentralizados y el sector privado.
A nivel nacional, los principales problemas pueden resumirse en: deterioro de la vialidad urbana y rural, altos niveles de desempleo y subempleo, creciente inseguridad, elevados índices de pobreza y extrema pobreza, insuficiente inversión en obra pública y endeudamiento interno y externo desmesurado.
En el ámbito local, el cantón Zamora refleja muchas de estas problemáticas, pero también presenta desafíos específicos que requieren atención urgente. Entre los principales se encuentran: sistemas de alcantarillado sanitario y pluvial obsoletos y en mal estado, vialidad urbana y rural deteriorada, aceras y bordillos destruidos, espacios públicos abandonados, falta de oportunidades de empleo, inseguridad creciente, deficiencia en el alumbrado público y altos niveles de pobreza y extrema pobreza.
Estos problemas no son únicamente cifras o diagnósticos técnicos; representan la realidad diaria de miles de ciudadanos que ven limitadas sus oportunidades de desarrollo y bienestar.
Frente a este escenario, la política no puede seguir siendo indiferente ni superficial. Debe convertirse en una herramienta efectiva para identificar, priorizar y resolver estos desafíos con responsabilidad, planificación y compromiso social. Solo así será posible transformar estas realidades y construir un futuro más digno para todos.
Elegir con conciencia: el primer paso para cambiar la historia
En la naturaleza, los grupos siguen a los más fuertes, a los más preparados, a quienes tienen la capacidad de proteger y guiar. Ninguna manada confía su destino a líderes débiles o incapaces. Sin embargo, los seres humanos, muchas veces, hacemos lo contrario.
Con frecuencia confundimos el ruido con liderazgo, el espectáculo con capacidad y las promesas con resultados. Se aplaude al más carismático, al más “generoso” en campaña, al que enciende emociones, aunque carezca de preparación para administrar lo público. El resultado es predecible: comunidades con gran potencial, pero mal dirigidas, sin rumbo claro ni visión de futuro.
El problema no es únicamente de quienes aspiran al poder, sino también de cómo elegimos. Muchas decisiones electorales se toman desde la emoción, la necesidad inmediata o el enojo, y pocas desde la reflexión. Mientras esto no cambie, seguiremos entregando nuestro futuro a líderes que buscan el poder por interés personal y no por compromiso con su pueblo.
Equivocarse es parte de la condición humana; persistir en el error es lo que realmente nos perjudica. Permitir que gobiernen los menos capaces, los corruptos o los improvisados es renunciar, como sociedad, a nuestro propio desarrollo.
Elegir bien no es solo un acto político, es un acto de responsabilidad y de amor por nuestra gente: por nuestros hijos, por nuestros mayores y por el futuro de nuestra tierra. Cada voto es una decisión trascendental que define el rumbo de una comunidad.
Por eso, antes de elegir, debemos hacernos preguntas fundamentales:
¿Tiene este candidato la capacidad para administrar?
¿Ha demostrado integridad en su vida pública o privada?
¿Actuará en función del bien común o de intereses personales?
La calidad de los gobernantes está directamente relacionada con la calidad de las decisiones de los ciudadanos. En este sentido, la participación consciente e informada es clave para construir una verdadera política al servicio del pueblo.
De cara a los procesos electorales, es fundamental adoptar una actitud crítica y responsable. Algunas pautas esenciales incluyen:
- Investigar la trayectoria de los candidatos, más allá de su imagen de campaña.
- Evaluar propuestas concretas, realistas y viables.
- Analizar su coherencia entre discurso y acciones pasadas.
- Evitar el voto emocional basado en populismo o desinformación.
- Priorizar el bien común por encima de beneficios inmediatos.
Como bien señala José Mujica, quien ofrece regalos para obtener apoyo no actúa como líder, sino como un comerciante de la política. Aceptar dádivas a cambio del voto no solo compromete la decisión individual, sino también el futuro colectivo.
Es momento de actuar con conciencia. El voto no es un simple papel: es el timón que orienta nuestro destino. Elegir con responsabilidad implica rechazar la corrupción, la improvisación y el oportunismo, y apostar por la capacidad, la honestidad y el compromiso.
Solo cuando aprendamos a elegir con criterio, con dignidad y con visión de futuro, podremos construir una sociedad más justa, donde la política recupere su verdadero sentido: servir al pueblo y mejorar la vida de todos.
Conclusión
La política no está condenada a ser sinónimo de corrupción, engaño o fracaso. Está llamada a ser, por el contrario, una de las expresiones más nobles del compromiso humano con el bienestar colectivo. Cuando se ejerce con integridad, tiene la capacidad de cambiar destinos, cerrar brechas y abrir oportunidades donde antes solo había abandono.
Pero ese cambio no ocurrirá por inercia. No vendrá de discursos vacíos ni de promesas repetidas. Nacerá únicamente cuando exista una decisión firme (tanto de quienes gobiernan como de quienes eligen) de hacer las cosas de manera diferente.
Hoy tenemos dos caminos: seguir normalizando la mediocridad, la corrupción y el conformismo, o asumir con valentía la responsabilidad de transformar nuestra realidad. No hay punto intermedio. Cada voto, cada decisión y cada actitud suma o resta en la construcción del país que queremos.
Recuperar la política es, en el fondo, recuperar la dignidad. Es entender que el poder no es un privilegio, sino una responsabilidad sagrada con la gente. Es dejar atrás el interés personal para poner en el centro el bien común. Es construir, desde la ética y la conciencia, una sociedad donde el progreso no sea un privilegio de pocos, sino un derecho de todos.
El futuro no está escrito. Se decide. Y se decide hoy. Que nuestras acciones estén a la altura de ese desafío. Que no volvamos a elegir desde la resignación, sino desde la convicción. Que no aceptemos menos de lo que merecemos como sociedad.
Porque cuando la política se pone verdaderamente al servicio del pueblo, no solo transforma gobiernos… transforma vidas.
Noticias Zamora
Ana Delgado Peñafiel presenta su precandidatura a la alcaldía de El Pangui por la alianza Futuro – Pachakutik
El Pangui, Zamora Chinchipe. Con el firme compromiso de trabajar por el desarrollo, la transparencia y el bienestar de las familias panguenses, Ana Delgado Peñafiel anuncia oficialmente su precandidatura a la Alcaldía del cantón El Pangui, respaldada por la alianza política conformada por los movimientos Futuro y Pachakutik.
Ana Delgado representa una nueva generación de liderazgo comprometida con las necesidades reales de la ciudadanía. Su trayectoria como profesional, emprendedora y mujer de servicio la ha convertido en una referente de trabajo, perseverancia y cercanía con la gente.
A lo largo de su vida, ha demostrado que con esfuerzo, preparación y dedicación es posible construir oportunidades para las familias, impulsar el emprendimiento y promover el desarrollo local. Su experiencia le ha permitido conocer de cerca las dificultades que enfrentan los sectores productivos, los jóvenes, las mujeres, los adultos mayores y las comunidades rurales del cantón.
“Es tiempo de construir un nuevo futuro para El Pangui, con una administración cercana al pueblo, transparente y enfocada en generar oportunidades para todos”, expresó la candidata.
La alianza Futuro – Pachakutik apuesta por una propuesta de gobierno municipal basada en el fortalecimiento de la producción agropecuaria, el apoyo a los emprendedores, la generación de empleo, el impulso al turismo, la protección del medio ambiente, el mejoramiento de los servicios básicos y la atención prioritaria a los grupos más vulnerables.
Ana Delgado destaca que El Pangui necesita una administración con sensibilidad social, visión de futuro, capacidad de gestión y honestidad. Considera que ha llegado el momento de que una mujer luchadora, preparada y comprometida asuma el reto de liderar los destinos del cantón para impulsar un desarrollo inclusivo y sostenible.
“Las mujeres hemos demostrado que podemos administrar, emprender, gestionar y transformar nuestras comunidades. Hoy asumimos este desafío con responsabilidad y amor por nuestra tierra, para construir juntos el cantón que soñamos para nuestros hijos y las futuras generaciones”, manifestó.
Su candidatura nace del diálogo permanente con los ciudadanos, organizaciones sociales, productores, emprendedores, jóvenes y líderes comunitarios que aspiran a un gobierno municipal participativo, eficiente y transparente.
Con esta propuesta, Ana Delgado Peñafiel invita a todos los habitantes de El Pangui a sumar esfuerzos para construir un cantón más próspero, unido y con mayores oportunidades.
Noticias Zamora
Paquisha inicia la Construcción de Cubiertas en sectores urbanos y rurales del cantón
Como parte del convenio de cooperación entre el GAD Municipal de Paquisha y la Fundación GALMAR, este martes 16 de junio de 2026, se realizó el acto de colocación de la primera piedra para la construcción de las cubiertas del Cuerpo de Bomberos de Paquisha y del barrio rural Los Ángeles, en la parroquia Nuevo Quito.
Durante el evento, el alcalde, Paul Rodríguez, destacó que estas obras representan un esfuerzo conjunto orientado a fortalecer los espacios públicos y comunitarios destinados al encuentro ciudadano, la atención de grupos prioritarios y el desarrollo de actividades institucionales y deportivas.
La cubierta del Cuerpo de Bomberos de Paquisha contempla una inversión total de USD 70.856,53, de los cuales el GAD Municipal aporta USD 35.392,84 y la Fundación GALMAR contribuye con USD 35.463,69.
Por su parte, la cubierta del barrio Los Ángeles registra una inversión de USD 88.997,50, financiada de manera compartida entre ambas instituciones, con un aporte municipal de USD 44.454,25 y una contribución de la Fundación GALMAR de USD 44.543,25.
Junilda Méndez, representante de la Fundación GALMAR, informó que la cubierta del Cuerpo de Bomberos tendrá dimensiones de 20 metros de ancho por 24 metros de largo, con una superficie de implantación de 480 metros cuadrados. Mientras tanto, la cubierta del barrio Los Ángeles contará con 22 metros de ancho por 30 metros de largo, alcanzando una superficie de 660 metros cuadrados.
El jefe del Cuerpo de Bomberos, René Zhinín, resaltó la importancia de esta infraestructura para la institución. “Está cubierta servirá como albergue temporal en situaciones de emergencia, área de entrenamiento y espacio de protección para los vehículos de respuesta, permitiendo conservar adecuadamente los equipos que garantizan la atención oportuna a la ciudadanía”, expresó.
Asimismo, el presidente del barrio Los Ángeles, Ángel Guamán, agradeció el inicio de los trabajos y destacó el impacto positivo que tendrá la obra para la comunidad. “A nombre de todos los habitantes de nuestro barrio, agradecemos por esta importante obra. Hoy no solo inicia la construcción de una cubierta; comienza a hacerse realidad un sueño largamente anhelado por nuestra comunidad”, señaló.
El proyecto integral contempla la construcción de seis cubiertas en sectores urbanos y rurales del cantón, incluyendo los hangares municipales, los barrios San José, Santa Cecilia, el Cuerpo de Bomberos de Paquisha, Ingapirca y Los Ángeles, cuenta con una inversión total de USD 560.932,49, logrando un ahorro institucional de 280.746,71, recursos no reembolsables.
Noticias Zamora
Alcaldía de El Pangui y prefectura entregan bloque de aulas en San Roque
Con el firme compromiso de fortalecer la educación como uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de las comunidades, la Alcaldía de El Pangui y la Prefectura de Zamora Chinchipe realizaron la entrega oficial de un nuevo bloque de aulas para la Unidad Educativa “Leonidas García”, ubicada en el barrio San Roque de la parroquia Pachicutza.
La obra, que representa una inversión cercana a los USD 90.000, beneficiará de manera directa a cerca de 200 estudiantes de los niveles de inicial, educación general básica y básica superior. La infraestructura comprende un moderno bloque de 230 metros cuadrados, conformado por tres aulas, que permitirá mejorar las condiciones de aprendizaje y ampliar la capacidad de atención de este importante establecimiento educativo.
Durante el acto de entrega, el alcalde de El Pangui, Jairo Herrera, destacó el trabajo articulado entre las instituciones y reafirmó su compromiso de impulsar proyectos que contribuyan al fortalecimiento de la educación en el cantón “es un honor volver a la institución donde me formé en mis primeros años. Felicito a toda la comunidad educativa por las gestiones realizadas para hacer posible esta obra. Reitero nuestro apoyo a la Prefectura para continuar trabajando unidos porque la unión hace la fuerza y nacimos para servir”, expresó la autoridad cantonal.
Por su parte, el director de la institución, Sergio Valverde, resaltó la importancia de esta obra para la comunidad educativa y agradeció el respaldo de las entidades ejecutoras. Asimismo, la presidenta del Consejo Estudiantil de la Unidad Educativa, Gabriela Guayas, agradeció la inversión realizada y destacó el impacto que tendrá la nueva infraestructura.
La prefecta de Zamora Chinchipe, Karla Reátegui, enfatizó que esta obra es el resultado del trabajo coordinado “este proyecto es una muestra de que la unidad y el trabajo conjunto generan resultados concretos. La suma de voluntades entre la Prefectura y el Municipio permitió gestionar los recursos necesarios para financiar este bloque de aulas, que hoy se convierte en una realidad para la comunidad educativa”, afirmó.
El principal objetivo de este proyecto es fortalecer y ampliar la oferta educativa de la institución, permitiendo avanzar hacia la implementación del nivel de bachillerato y garantizando mejores oportunidades de formación para niños y jóvenes de la parroquia Pachicutza y sectores aledaños.
La jornada estuvo marcada por la alegría y el entusiasmo de la comunidad educativa, con presentaciones artísticas y culturales, reconocimientos y momentos emotivos que resaltaron la importancia de esta obra. Con acciones concretas como esta, la Alcaldía de El Pangui y la Prefectura de Zamora Chinchipe reafirman su compromiso con una educación de calidad, impulsando el desarrollo y bienestar de las presentes y futuras generaciones.
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