Noticias Zamora
El Pangui impulsa su desarrollo con obras emblemáticas y alista celebraciones por sus 35 años de cantonización
En el marco de una entrevista, el alcalde del cantón El Pangui, Jairo Bladimir Herrera, dio a conocer los principales avances en infraestructura, planificación urbana y gestión de recursos que se ejecutan actualmente en el cantón, así como la agenda festiva prevista por los 35 años de cantonización, que se desarrollará del 11 al 15 de febrero.
Durante el diálogo, el burgomaestre destacó la ejecución de una de las obras más representativas de su administración: la construcción del nuevo puente de ingreso a la ciudad, complementada con un malecón urbano y una obra artística de gran valor simbólico, conformada por dos estructuras tipo boas que rodean el puente y se integran a un paso peatonal seguro, con el objetivo de reducir riesgos de accidentes de tránsito y mejorar la conectividad entre ambos lados de la ciudad.
El alcalde informó que el proyecto del puente tuvo una inversión cercana al millón de dólares, financiado en un 85 % por la empresa privada ECSA y en un 15 % por el Municipio de El Pangui, mientras que el malecón se ejecuta con recursos propios municipales, con una inversión aproximada de 500 mil dólares. La obra presenta un plazo adicional de dos meses para su culminación total, debido a intervenciones técnicas relacionadas con el retiro de cableado y trabajos subterráneos.
Asimismo, Herrera recordó que la construcción del puente en el sector Cayamatza responde a una necesidad histórica, luego del colapso de la antigua estructura en el año 2018, y que fue posible gracias a la gestión de competencias, recursos estatales y una contraparte municipal, garantizando así una solución definitiva a un problema de conectividad estratégica para el cantón.
En cuanto a la inversión global, el alcalde señaló que su administración ha logrado gestionar entre 18 y 19 millones de dólares, de los cuales cerca del 50 % corresponde a recursos no reembolsables. Entre las obras en ejecución se destacan 10 kilómetros de asfaltado, distribuidos en tres etapas, además de la ampliación de veredas con criterios de accesibilidad universal, priorizando a personas adultas mayores y ciudadanos con discapacidad.
Otro de los proyectos emblemáticos mencionados es la construcción del mercado municipal, con una inversión aproximada de 3 millones de dólares no reembolsables, concebido no solo como infraestructura de servicio, sino como un espacio generador de ingresos mediante arrendamientos, fortaleciendo la sostenibilidad financiera municipal y el apoyo al emprendimiento local.
En materia de movilidad, el alcalde anunció avances en el plan de movilidad cantonal, que permitirá definir la tipología y posterior construcción del terminal terrestre, proyecto que cuenta con recursos municipales y conversaciones avanzadas con la empresa privada para su ejecución.
Respecto a la articulación con el sector productivo, Herrera resaltó el apoyo de la empresa minera Lundin Gold, que ha contribuido con proyectos de seguridad, electrificación, iluminación y obras de infraestructura, con una inversión acumulada cercana a los 800 mil dólares, además de la firma prevista de cuatro nuevos proyectos por aproximadamente 400 mil dólares, programada para el 14 de febrero.
En relación con las festividades de cantonización, el alcalde enfatizó que la programación se ha estructurado bajo un enfoque de responsabilidad fiscal, mediante autogestión, sin comprometer recursos municipales destinados a obras prioritarias. La agenda contempla eventos como el pregón de fiestas, la Noche de Juventudes, la sesión solemne, el desfile cívico, la feria ciudadana, presentaciones artísticas y actividades culturales, entre ellas la presentación del grupo Centauros, así como actividades que coincidirán con el Carnaval, especialmente en el sector El Guismi.
Finalmente, el alcalde extendió una invitación a la ciudadanía local, provincial y nacional a sumarse a las celebraciones, resaltando que El Pangui es un cantón que crece de manera ordenada, planificada y sostenible, priorizando primero los servicios básicos y la calidad de vida de sus habitantes.
“Las fiestas son cortas, pero con gran significado. El Pangui los espera con los brazos abiertos”, expresó Herrera, reafirmando su compromiso con el desarrollo integral del cantón.
Noticias Zamora
Minería, empleo y Estado: una decisión que exige diálogo
El plantón pacífico que reunió a cerca de 5.000 personas en el sector El Pache, entre Portovelo y Piñas, evidenció el profundo malestar social generado por la suspensión total de las plantas de beneficio minero dispuesta por el Ministerio de Ambiente y Energía. La movilización, realizada el miércoles 4 de febrero, congregó a trabajadores, familias, empresarios y autoridades locales que rechazan una medida que, aunque amparada en argumentos ambientales, no considera el impacto social y económico en territorios históricamente mineros.
La protesta se origina tras la Resolución Ministerial n.º MAE-MAE-2026-0005-RM, emitida el 2 de febrero de 2026, que ordena la suspensión de actividades mineras en Napo y el cierre de plantas de beneficio en El Oro y Loja, afectando directamente al distrito minero de Portovelo. La preocupación se extiende a otras provincias como Zamora Chinchipe, donde la minería no es una actividad reciente, sino una práctica histórica que hoy sostiene alrededor del 70 % de la economía local, mientras que en zonas de El Oro la dependencia supera el 90 % de la población de forma directa o indirecta.
El Ministerio sustenta la resolución en informes técnicos que evidencian contaminación en la cuenca Puyango–Tumbes, con presencia de metales pesados y cianuro por encima de los límites permitidos, situación que ha afectado la calidad del agua, los ecosistemas y los derechos de la naturaleza. Sin embargo, estos problemas ambientales son también consecuencia de la ausencia prolongada del Estado, que no ha implementado políticas públicas efectivas de control, regulación y capacitación para una minería responsable.
En Zamora Chinchipe y otras provincias mineras no se rechaza el control ambiental; lo que se cuestiona es que la decisión se haya adoptado sin un análisis integral del impacto social ni alternativas claras de empleo. La Asociación de Propietarios de Plantas de Beneficio de la Provincia de El Oro (Aproplasmin) anunció que acatará la resolución, pero exigirá la instalación de mesas de diálogo, un paso necesario para construir compromisos reales entre el Estado y el sector minero.
En un país con serias limitaciones para generar empleo, la criminalización y paralización del sector minero solo profundiza la informalidad y el conflicto social. La salida no es la represión ni las decisiones de escritorio, sino la legalización, regulación y acompañamiento técnico del Estado, que permita proteger el ambiente sin vulnerar el derecho al trabajo. La minería, bien regulada, puede y debe ser parte de una solución económica y social para provincias que, por historia y realidad, dependen de ella.
Noticias Zamora
Moradores de San Miguel de la Hueca exigen la construcción del puente carrozable en Panguintza
Una comisión de moradores del barrio San Miguel de la Hueca, perteneciente a la parroquia Panguintza, realizó una visita oficial a la Prefectura de Zamora Chinchipe, con el objetivo de exponer la grave situación de aislamiento que atraviesa la comunidad tras la pérdida del puente carrozable, arrastrado por el río meses atrás a causa de las fuertes lluvias.
La delegación estuvo acompañada por Mónica Álvarez, presidenta del Gobierno Autónomo Descentralizado Parroquial de Panguintza, quien manifestó que la caída del puente ha generado un serio problema de conectividad no solo para San Miguel de la Hueca, sino también para la cabecera parroquial de Panguintza y sectores aledaños, afectando la movilidad, la economía local y el acceso a servicios básicos, especialmente educación y salud.
Durante el diálogo sostenido con la prefecta de Zamora Chinchipe, se informó que el proceso de estudios técnicos para la construcción del puente carrozable ya se encuentra en marcha y que la adjudicación está prevista para el 26 de febrero de 2026, con un plazo aproximado de cuatro meses para la ejecución de los estudios. Una vez concluidos, se iniciará la gestión de recursos para la fase constructiva, considerando los tiempos establecidos en el portal de contratación pública.
La presidenta del GAD Parroquial señaló además que la prefecta se comprometió a realizar una reforma presupuestaria en el mes de julio de 2026 para crear la partida destinada a la construcción del puente carrozable San Miguel de la Hueca. Paralelamente, el GAD Parroquial de Panguintza expresó su disposición de generar una partida presupuestaria propia, conforme lo establece la normativa vigente, con el fin de cofinanciar la obra.
En este contexto, se planteó la posibilidad de establecer un convenio tripartito entre el Gobierno Provincial, el GAD Parroquial de Panguintza y el Gobierno Municipal, así como la presentación del proyecto ante la Secretaría Técnica de la Amazonía (CTA), considerando que se trata de un caso emergente que mantiene a la población en condiciones de aislamiento.
Respecto a la propuesta de construir un puente peatonal provisional, los moradores expresaron su preocupación y rechazo, argumentando que la implementación de una pasarela podría restar prioridad a la ejecución del puente carrozable definitivo. En su lugar, reiteraron que la gestión debe enfocarse directamente en una solución estructural que garantice la conectividad vehicular.
Como medida temporal, la prefectura anunció la adquisición de una nueva canoa segura, debido a que el actual medio de transporte fluvial representa un alto riesgo, especialmente para niños y jóvenes que diariamente cruzan el río para asistir a la unidad educativa de la parroquia. Se enfatizó la necesidad de que el manejo de este medio esté a cargo de personal debidamente capacitado, a fin de precautelar la seguridad de la población.
Por su parte, el Stalin Ruilova, presidente del barrio San Miguel de la Hueca, recalcó que la construcción del puente es una prioridad urgente que ha sido ofrecida desde el momento de la caída de la infraestructura y que, hasta la fecha, continúa en fase de estudios. Señaló que el puente no solo beneficia a la comunidad, sino que constituye una vía estratégica de conexión provincial, especialmente durante la temporada invernal, cuando otras rutas se ven afectadas por derrumbes.
En representación de la ciudadanía, la Sra. Martha Jiménez destacó el impacto negativo que el aislamiento ha generado en el comercio, la agricultura y la ganadería, así como el incremento de los costos de transporte, que actualmente consume hasta el 50 % de los ingresos familiares. Asimismo, expresó la preocupación de la comunidad ante el incumplimiento de ofrecimientos anteriores y reiteró la necesidad de que la obra no quede solo en compromisos.
Finalmente, el concejal Stalin Juárez, del cantón Centinela del Cóndor, acompañó a la comisión y señaló que la competencia para la ejecución de obras de esta magnitud recae en el Gobierno Provincial, sin descartar la posibilidad de sumar esfuerzos interinstitucionales, mediante reformas presupuestarias y convenios, para concretar la construcción del puente carrozable.
La comunidad de San Miguel de la Hueca reafirmó su decisión de continuar gestionando ante las distintas instancias públicas hasta lograr una solución definitiva que garantice la conectividad, el desarrollo económico y el bienestar de sus habitantes.
Noticias Zamora
Forjada en la lucha y la esperanza: 58 años de historia educativa de la UE ‘12 de Febrero
Introducción
Hay instituciones que nacen por decreto y otras que nacen de la necesidad, del coraje y de la esperanza colectiva de un pueblo. La Unidad Educativa “12 de Febrero” pertenece a estas últimas. Su historia no es solo la cronología de una institución educativa, sino el testimonio vivo de una lucha social por la educación laica, inclusiva y liberadora, en un tiempo en el que educar significaba resistir, y enseñar implicaba arriesgarlo todo por el derecho a pensar y a soñar.
Forjada en un contexto de profundas tensiones ideológicas, desigualdad social y limitado acceso a la educación, la Unidad Educativa “12 de Febrero” emergió como una respuesta valiente a la exclusión y al abandono histórico de amplios sectores de la población Zamorana. Desde sus primeras aulas nocturnas, levantadas con esfuerzo comunitario y vocación docente, la institución se convirtió en un faro de oportunidades para hombres y mujeres trabajadores que, después de extensas jornadas laborales, encontraron en el estudio una vía de dignificación, superación y esperanza.
A lo largo de 58 años de vida institucional, este plantel ha transitado un camino marcado por la perseverancia, la transformación y el compromiso social. Su evolución refleja no solo el crecimiento académico y administrativo, sino la permanencia de una esencia profundamente humana: la convicción de que la educación es un acto de justicia social y una herramienta para cambiar destinos individuales y colectivos.
Esta reseña histórica tiene como propósito rendir homenaje a la lucha que dio origen a la Unidad Educativa “12 de Febrero”, al legado de quienes la soñaron y la defendieron con valentía, y al impacto que, a lo largo de casi seis décadas, ha tenido en la formación de generaciones de ciudadanos críticos, solidarios y comprometidos con el desarrollo de Zamora y del país. Recordar su historia es, al mismo tiempo, reconocer que el futuro se construye cuando la educación nace del compromiso, la memoria y la esperanza.
Carlos Hernán Gómez Vásquez: un educador para la historia
Carlos Hernán Gómez Vásquez nació el 10 de julio de 1932, siendo el segundo hijo del hogar conformado por los señores Luis Gómez Montoya y Carmen Lucila Vásquez Suárez. Desde temprana edad mostró una profunda vocación por el estudio y el servicio educativo. Realizó los dos primeros años de su educación primaria en el Colegio de Madres Franciscanas “Modesto A. Peñaherrera”, donde culminó su formación primaria, sentando las bases de una vida dedicada al conocimiento.
Sus estudios secundarios los cursó en el Colegio Normal “Juan Montalvo” de la ciudad de Quito, institución en la que se destacó por su excelencia académica, obteniendo una de las mejores notas de grado. Esta etapa marcó el inicio de una trayectoria caracterizada por el compromiso intelectual, pedagógico y social.
Inició su labor profesional como docente en la Escuela Modelo “Velasco Ibarra” de la ciudad de Ibarra. Posteriormente, motivado por el deseo de ampliar su formación, se ausentó del país para estudiar periodismo y radiodifusión en la Universidad Javeriana de Bogotá, donde permaneció durante seis años. En ese período, además de sus estudios universitarios, trabajó como profesor en el Colegio “Jiménez de Quesada” de la misma ciudad. Durante su estancia en Colombia tuvo la oportunidad de entrevistar al doctor José María Velasco Ibarra, encuentro en el que ambas personalidades coincidieron en la firme defensa de la soberanía nacional ecuatoriana.
A su regreso al Ecuador, en la década de los años sesenta, se estableció en la ciudad de Quito, donde trabajó de manera particular en varios colegios. Paralelamente, brindó apoyo constante a estudiantes cotacacheños que cursaban sus estudios en el Colegio Normal “Juan Montalvo”, ya sea como apoderado, guía pedagógico, apoyo moral o económico. Este gesto solidario y paternal hizo que muchos lo recuerden con cariño como “Papá Hernán”.
Hacia finales de la década de los sesenta, el Ministerio de Educación lo designó Secretario de la Dirección Provincial de Educación de Zamora. Fue en esta etapa donde, al evidenciar la marginación y el obscurantismo que afectaban al acceso a la educación en la región, asumió el desafío de transformar esa realidad. Junto a un grupo de docentes y padres de familia impulsó la creación del Colegio Nacional “12 de Febrero”, hoy Unidad Educativa, iniciativa que le costó ser víctima de múltiples atentados, entre ellos un ataque con dinamita que marcó dolorosamente a la población y le ocasionó la pérdida del tímpano de su oído derecho.
Tras tres años de trabajo desinteresado y perseverante, el Ministerio de Educación decretó oficialmente la creación del primer colegio fiscal del suroriente ecuatoriano. En reconocimiento a su incansable labor, los docentes y la comunidad resolvieron nombrarlo patrono del establecimiento, honor que simboliza su legado imborrable en la historia educativa de la región.
Por súplicas de su madre, regresó posteriormente a la provincia de Imbabura, donde se desempeñó como director de la Escuela “Juan Montalvo” de la parroquia San Antonio de Ibarra. En ese contexto impulsó la creación del Colegio Nocturno San Antonio de Ibarra, en el cual también ejerció como docente. Debido a la falta de partidas presupuestarias, los trámites administrativos y el alumnado pasaron posteriormente al Colegio “Daniel Reyes” de la misma localidad.
En la década de los noventa asumió el cargo de director administrativo de la Escuela “Galo Plaza Lasso”, en la comunidad de Zuleta, donde se encuentra asentada la hacienda del patrono de la institución. Fiel a su espíritu visionario, promovió la creación del Colegio Zuleta, hoy Colegio Técnico Experimental “Zuleta”, ampliando una vez más el acceso a la educación para la población rural.
En el ámbito literario, en 1993 publicó la novela “El Forastero”, quedando inédita la obra “Oro maldito”, reflejo de su sensibilidad social y su inquietud intelectual.
Se acogió a los beneficios de la jubilación en 1996. En 1998 contrajo matrimonio con la señorita Germania Chavarrea Vallejo, de la ciudad de Atuntaqui, unión de la cual no hubo descendencia.
En su vida personal, Hernán Gómez Vásquez fue un hombre sensible y amante de la música nacional y los tangos. Sentía un profundo cariño por los animales, las flores y las plantas, aficiones que reflejaban su espíritu noble, contemplativo y profundamente humano.
La educación como justicia social: el compromiso histórico de la UE “12 de Febrero” con su comunidad
La Unidad Educativa “12 de Febrero” nació como una respuesta solidaria y profundamente humana a las necesidades educativas del pueblo Zamorano. Fue creada originalmente en jornada nocturna, pensada para la gente trabajadora, para aquellos hombres y mujeres que, luego de extensas jornadas laborales, encontraban en el estudio la única vía para transformar su realidad y construir un futuro más digno y promisorio para sus familias. En sus aulas nocturnas se forjaron sueños, se vencieron cansancios y se sembró la esperanza de que la educación es, ante todo, un acto de justicia social y de emancipación personal.
Durante sus primeros años de funcionamiento, la sección nocturna concentró la mayor población estudiantil, llegando a albergar aproximadamente 900 estudiantes, frente a cerca de 150 en la jornada diurna. Aquella realidad evidenciaba el compromiso del plantel con los sectores populares y con quienes veían en la educación una herramienta para mejorar sus condiciones económicas, sociales y culturales. Con el paso del tiempo, y como reflejo de los cambios demográficos y educativos de la ciudad, esta proporción se invirtió: en la actualidad, la jornada diurna atiende a más de 1.400 estudiantes, lo que representa alrededor del 95 % de la población estudiantil, mientras que la sección nocturna acoge aproximadamente a 100 estudiantes, equivalente al 5 %. Sin embargo, más allá de las cifras y de las modalidades de estudio, la esencia de la institución permanece intacta.
Esa esencia se sustenta en un sólido conjunto de principios y valores que orientan su quehacer educativo y definen su identidad institucional. La Unidad Educativa “12 de Febrero” se fundamenta en principios como la libertad, la educación en valores, la educación para la democracia, la participación ciudadana y la corresponsabilidad social, promoviendo una auténtica comunidad de aprendizaje. Asimismo, asume la equidad, la inclusión, la flexibilidad, la calidad y la calidez como ejes transversales de su práctica pedagógica, garantizando el derecho a una educación laica, intercultural y plurinacional.
De igual manera, la institución se rige por principios de transparencia, exigibilidad y rendición de cuentas, igualdad, ética, veracidad, justicia y legalidad, orientados a una gestión educativa eficaz y eficiente. El respeto y la protección del medio ambiente, junto con la universalidad del acceso a la educación, constituyen compromisos permanentes en la formación de ciudadanos responsables y conscientes de su entorno.
Estos principios se concretan en valores que se viven cotidianamente en la comunidad educativa. Entre ellos destacan el amor y respeto a la naturaleza, la libertad ejercida con responsabilidad, la honestidad, la puntualidad, la disciplina y la justicia. Se fomenta además la criticidad, la solidaridad, el amor, la amistad, el civismo, la cooperación, la tolerancia y la creatividad, fortaleciendo la autoestima, la identidad y el sentido de pertenencia de los estudiantes, pilares fundamentales para su desarrollo integral.
En coherencia con esta base ética y humanista, la visión institucional proyecta a la Unidad Educativa “12 de Febrero” como una institución líder en procesos de formación integral, capaz de responder a los requerimientos de los estándares educativos nacionales, con calidad y calidez, en los niveles de educación inicial, básica y bachillerato, incluyendo el bachillerato en ciencias y el bachillerato técnico. Esta visión refleja el anhelo de consolidarse como un referente educativo que articule excelencia académica, innovación pedagógica y compromiso social.
Por su parte, la misión de la institución reafirma su vocación formadora al proponerse educar a estudiantes en los niveles inicial, básico y bachillerato, dotándolos de las competencias necesarias para continuar estudios superiores y/o integrarse de manera exitosa y competitiva al campo laboral. La formación se sustenta en valores, en un espíritu innovador e investigativo, con pensamiento crítico y democrático, orientado a contribuir activamente al desarrollo del buen vivir, tanto en el ámbito personal como en el colectivo.
Así, los principios, valores, misión y visión de la Unidad Educativa “12 de Febrero” no constituyen simples enunciados formales, sino que representan la herencia viva de su origen histórico y la brújula que guía su aporte permanente a la educación y al desarrollo de la sociedad zamorana.
En estos 58 años de vida institucional, la Unidad Educativa “12 de Febrero” ha graduado aproximadamente 10.000 bachilleres, formados bajo un perfil de personas justas, innovadoras y solidarias. Sus egresados se han destacado en concursos y certámenes locales, distritales, provinciales, nacionales e incluso internacionales, en los ámbitos académico, deportivo, artístico y cultural, así como en proyectos de ciencia y tecnología. Estos logros no solo han prestigiado a la institución, sino que también han revalorizado la labor comprometida de sus docentes, demostrando que el conocimiento, cuando se construye con sentido ético y social, se transforma en un desempeño auténtico, capaz de resolver problemas, generar oportunidades y contribuir a hacer más digna y llevadera la vida de las personas y de la comunidad.
Cuando educar fue un acto de valentía: génesis de la Unidad Educativa “12 de Febrero”
Hablar de la creación de la Unidad Educativa “12 de Febrero” es evocar una de las páginas más valientes y trascendentales de la historia educativa de la ciudad de Zamora. Su origen está profundamente ligado a la lucha social por una educación laica, libre de imposiciones ideológicas, en un contexto marcado por la confrontación entre el pensamiento liberal heredado de la Revolución Alfarista y un sistema educativo confesional dominante. Recordar este proceso supone revivir una época de resistencia, sacrificio y profundo compromiso con el porvenir de la juventud Zamorana.
A finales de 1967, la inconformidad ciudadana se hizo evidente ante la preferencia otorgada a criterios religiosos por encima de la calidad profesional del cuerpo docente del entonces Normal San Francisco. Estudiantes, padres de familia y amplios sectores de la población protagonizaron una huelga que se prolongó por cerca de tres meses, exigiendo una educación de calidad y verdaderamente laica. La expulsión del prestigioso educador Lcdo. Ángel Rosero, acusado injustamente de comunista por no someterse a las normas conservadoras imperantes, constituyó el detonante que encendió la indignación colectiva. En este ambiente de persecución ideológica, la aspiración de contar con un colegio laico dejó de ser un simple anhelo para convertirse en una exigencia histórica del pueblo de Zamora.
En este escenario emerge la figura del Lcdo. Hernán Gómez Vázquez, educador visionario, patriota íntegro y firme defensor de la educación pública. Con valentía y convicción, asumió el desafío de fundar un colegio fiscal laico. Tras consultar con reconocidos ciudadanos de la localidad —entre ellos Luis Ojeda, Ernesto Fárez, Rubén González, Jacinto Reinoso y Hugo Arias Benavides— se resolvió crear un nuevo plantel educativo. Inicialmente se pensó denominarlo “Pío Jaramillo Alvarado”; sin embargo, al coincidir con la creación de un colegio del mismo nombre en la ciudad de Loja, se optó por llamarlo “12 de Febrero”, en homenaje al Día del Oriente Ecuatoriano, símbolo de identidad y reivindicación regional.
El 17 de diciembre de 1968 se iniciaron las actividades académicas con 75 estudiantes, en jornadas nocturnas, gracias al apoyo solidario de distinguidos profesionales que ofrecieron su labor de manera gratuita. La ciudadanía respondió con notable generosidad, colaborando tanto moral como económicamente para cubrir el arriendo del local y la adquisición del mobiliario indispensable. Paralelamente, se realizaron las gestiones ante el Ministerio de Educación, las cuales culminaron con el reconocimiento oficial del plantel el 18 de junio de 1969, mediante el Acuerdo Ministerial N.º 2745, que dio vida legal al Colegio Nacional Nocturno “12 de Febrero”.
No obstante, el nacimiento del colegio estuvo marcado por una férrea oposición. Las amenazas anónimas contra su fundador, los intentos de desarticulación institucional y, finalmente, el atentado con dinamita contra su vida evidenció la intolerancia de los enemigos de la educación laica. A pesar de ello, el Lcdo. Gómez Vázquez se mantuvo firme en su propósito, recorriendo diariamente largas distancias para cumplir con su labor docente y trabajando incansablemente por el sostenimiento del colegio, demostrando una vocación que trascendía cualquier sacrificio personal.
Ante la presión y el clamor de su familia, especialmente por el ruego de su madre, el fundador decidió entregar la rectoría del plantel al Comité de Padres de Familia, garantizando así la continuidad de la obra iniciada. Bajo nuevas autoridades, el colegio fue nacionalizado y se consolidó progresivamente como uno de los centros educativos más importantes de la provincia.
A lo largo de su historia institucional, el plantel ha experimentado importantes transformaciones. En 1997 cambió su categoría a Instituto Superior Técnico; en 2003 pasó a denominarse Instituto Superior Tecnológico y, desde el 15 de octubre de 2013, adquirió oficialmente la categoría de Unidad Educativa. Mediante la Resolución N.º 275-13, se fusionaron al plantel las escuelas Simón Bolívar y Flora Peña, fortaleciendo su oferta educativa y su impacto en la comunidad.
Hoy, la emblemática Unidad Educativa “12 de Febrero” se yergue majestuosa, cual cóndor que, desafiando las bravas tormentas de los huracanes andinos, se eleva intrépido para posarse en la cumbre de la inmortalidad. El esfuerzo sembrado no fue en vano: generaciones de bachilleres formados en sus aulas han contribuido al desarrollo profesional, social y cultural de Zamora, honrando el legado de quienes, con valentía y convicción, hicieron posible el nacimiento de esta histórica institución.
Fuente de consulta el libro de Hugo Arias Benavides titulado “Zamora de ayer y de hoy”
De la precariedad al referente educativo: la evolución de la Unidad Educativa “12 de Febrero” creciendo con la comunidad: 58 años de evolución y compromiso educativo
La Unidad Educativa “12 de Febrero”, a lo largo de sus 58 años de vida institucional, ha experimentado un crecimiento sostenido y significativo en los ámbitos académico, administrativo y de infraestructura, consolidándose como un referente educativo para la comunidad.
En sus inicios, la institución desarrolló sus actividades académicas en una casa alquilada ubicada en el centro de la ciudad, lo que evidenciaba las limitaciones propias de una entidad en proceso de formación. Con el paso del tiempo y gracias al esfuerzo conjunto de autoridades, docentes, estudiantes y comunidad educativa, la institución logró establecerse en un predio propio, el cual actualmente cuenta con un amplio espacio físico que favorece tanto el desarrollo académico como la recreación estudiantil.
En la actualidad, la mayoría de las aulas son funcionales y adecuadas para el proceso de enseñanza–aprendizaje; sin embargo, aún se requiere la renovación de aproximadamente 18 aulas de construcción antigua, las cuales, debido al paso del tiempo y a las condiciones climáticas, ya no reúnen las condiciones pedagógicas óptimas.
En cuanto a recursos tecnológicos, la Unidad Educativa dispone de laboratorios de computación debidamente equipados, los cuales fortalecen el desarrollo de habilidades digitales y tecnológicas en los estudiantes, contribuyendo a una educación acorde a las demandas actuales.
La oferta educativa también ha evolucionado de manera notable. Actualmente, la institución brinda servicios educativos desde Educación Inicial hasta Bachillerato, en la sección diurna, garantizando una trayectoria educativa continua y de calidad. Esta sección comprende los niveles de Educación Inicial, Preparatoria y Educación General Básica en sus subniveles elemental, media y superior, así como Bachillerato Técnico y Bachillerato en Ciencias, desarrollados en jornada matutina.
Con un marcado compromiso social e inclusivo, la Unidad Educativa amplía su cobertura a través de la sección nocturna, donde se ofrece Educación General Básica Superior y Bachillerato en modalidad semipresencial intensiva, dirigida a personas mayores de 18 años que desean culminar sus estudios y mejorar sus oportunidades personales y profesionales.
El crecimiento institucional se refleja también en el incremento del número de docentes y estudiantes. Actualmente, la Unidad Educativa “12 de Febrero” atiende a 1.560 estudiantes, quienes son acompañados en su proceso formativo por un equipo humano conformado por 96 servidores, entre directivos, docentes, personal administrativo y trabajadores, todos comprometidos con la formación integral, el bienestar estudiantil y la mejora continua de la calidad educativa.
Finalmente, el plantel cuenta con espacios deportivos destinados a la recreación y formación integral, así como con el servicio de bar, lo que contribuye a un entorno educativo funcional, seguro y acogedor. Todo este proceso de crecimiento y evolución evidencia el compromiso permanente de la Unidad Educativa “12 de Febrero” con el desarrollo educativo de niños, adolescentes y jóvenes, respondiendo a las necesidades de la comunidad y proyectándose hacia un futuro de constante mejora.
Conclusión
La historia de la Unidad Educativa “12 de Febrero” es, en esencia, la historia de un pueblo que decidió no renunciar a su derecho a la educación, aun cuando educar implicaba resistir, enfrentar la intolerancia y asumir riesgos personales y colectivos. Forjada en la lucha y sostenida por la esperanza, esta institución se levantó como un acto de valentía histórica y como una afirmación profunda de que la educación es el camino más legítimo para la transformación social.
A lo largo de 58 años de vida institucional, la Unidad Educativa “12 de Febrero” ha demostrado que su fortaleza no radica únicamente en su infraestructura, en sus cifras de matrícula o en sus logros académicos, sino en la solidez de los valores que la sustentan y en el compromiso humano de quienes han formado parte de su comunidad educativa. Docentes, Estudiantes, familias y Autoridades han construido, generación tras generación, una institución que no solo forma bachilleres, sino ciudadanos justos, innovadores, solidarios y conscientes de su responsabilidad con la sociedad.
El legado del Lcdo. Carlos Hernán Gómez Vásquez, su fundador y patrono, permanece vivo en cada aula, en cada estudiante que persevera pese a las dificultades y en cada docente que concibe la enseñanza como un acto de servicio. Su ejemplo recuerda que la educación no se edifica desde la comodidad, sino desde la convicción, el sacrificio y el amor profundo por el ser humano.
Hoy, convertida en un referente educativo de la provincia, la Unidad Educativa “12 de Febrero” continúa proyectándose hacia el futuro sin renunciar a su memoria. Su historia interpela a las nuevas generaciones a valorar la educación pública, laica e inclusiva, y a defenderla como un bien común irrenunciable. Porque mientras existan instituciones que nazcan del compromiso y se sostengan en la esperanza, la educación seguirá siendo el acto más poderoso para dignificar la vida, transformar destinos y construir una sociedad más justa y humana.
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