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Jaime Efraín Fárez Reyes: el médico que eligió servir y quedarse

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Por Alcibar Lupercio

En Cumbaratza, parroquia enclavada en la geografía viva de Zamora Chinchipe, el nombre del doctor Jaime Efraín Fárez Reyes no pertenece únicamente a la historia reciente: habita en la memoria colectiva. Se pronuncia con respeto, con gratitud y, muchas veces, con silencio. Porque hay vidas cuya dimensión no se mide en cargos ni en títulos, sino en el servicio constante, silencioso y humano que dejan huella.

Diario El Amazónico conversa con Naimes Hipólito Fárez Reyes, conocido por todos como Polo, hermano del galeno, para reconstruir no solo la trayectoria de un médico, sino la historia de una familia, de una parroquia y de una forma de entender la medicina y la política como vocación de entrega.

Raíces familiares y una infancia marcada por la abundancia solidaria

La familia Fárez Reyes está compuesta por ocho hermanos: Inés, Arturo, Celia (†), Jaime (†), Ligia, Marcelo, Polo y María Ernestina. Hijos de Ernesto Fárez Buele, cuencano, y Filomena Susana Reyes Cárdenas, mujer profundamente creyente y generosa.

“Siempre tuvimos la bendición de Dios”, recuerda Polo. La familia se asentó primero en Zamora y luego en Cumbaratza, donde poseían una casa junto a la iglesia y una extensa finca al otro lado del río. Había animales, jardines floridos, caña de azúcar, trapiche, panela y aguardiente. El motor Volvo que movía la molienda simbolizaba progreso, trabajo y autosuficiencia.

Pero, sobre todo, había una cultura del compartir. “Mi madre decía: cuando no había dinero, pelen dos gallinitas, porque éramos bastantes”. Nadie pasaba hambre, nadie se iba sin ser atendido. Esa ética doméstica marcó profundamente a Jaime.

La ruptura económica y el inicio de una vocación

La muerte de Ernesto Fárez en 1970 cambió el rumbo familiar. Sin el liderazgo del progenitor, llegó la decadencia económica. Acreedores y deudas que hicieron migrar a la familia a Ambato en 1974.

Allí, con esfuerzo colectivo, los hermanos se profesionalizaron. Arturo trabajó en INECEL, Celia fue docente, y Jaime, pese a las dificultades, persistió en su formación médica. Estudió primero en Quito, trabajó en la Policía, y tras un conflicto administrativo derivado de deudas heredadas —de las que él no era responsable— fue separado del cargo.

Lejos de rendirse, se trasladó a Guayaquil, donde se graduó como médico en la Universidad. Allí consolidó su vocación: no como medio de ascenso social, sino como herramienta de servicio.

Pudo irse lejos, pero eligió volver

“Él podía brillar en cualquier parte del país —o del mundo—, pero decidió volver a su tierra”, enfatiza Polo.

Jaime regresó a Zamora, se estableció en Cumbaratza, abrió una farmacia y formó su hogar junto a su esposa María Sacramento Buenaño Fiallos. Allí nacieron y se educaron sus cinco hijos: cuatro médicos y un ingeniero.

Su consultorio no distinguía clases sociales. No había horarios, no había tarifas rígidas. Atendía a todos: pobres y ricos, conocidos y desconocidos. Donaba medicinas, diagnosticaba por teléfono, acudía de madrugada si era necesario. Nunca acumuló riqueza, pero nunca le faltó lo necesario.

El médico de todos, el servidor incansable

Durante la pandemia, enfrentó el virus sin miedo, exponiéndose una y otra vez. “Por cuidar a los demás se descuidó de él”, resume su hermano. Ese fue, quizá, su mayor rasgo: la absoluta postergación de sí mismo.

También su compromiso se extendió a lo público. Como presidente en dos periodos en el GAD Parroquial de Cumbaratza, impulsó caminos, puentes, carreteras y obras comunitarias. Para él, la salud no terminaba en el cuerpo: incluía la infraestructura, la movilidad, el bienestar colectivo.

El final sereno de una vida entregada

En los últimos meses, una enfermedad pulmonar irreversible fue apagando su energía. Requirió oxígeno, asistencia constante. Sus hijos, médicos formados bajo su ejemplo, acompañaron el proceso con profesionalismo y amor.

Se planteó la posibilidad de trasladarlo a la costa para mejorar su oxigenación. Él se negó. “He vivido aquí, aquí quiero quedarme y aquí quiero que me entierren”, dijo con serenidad.

Falleció el 27 de enero de 2026, a las cinco de la mañana. “Parecía dormido”, recuerda Polo. Sin dramatismos, sin reclamos. Como vivió: en calma.

Memoria, ética y aprendizaje

La reflexión final de su hermano es también una lección colectiva. Citando a Confucio y a Albert Einstein, recuerda que la sociedad suele olvidar las noventa y nueve acciones buenas por una sola falla. Jaime Fárez Reyes, en cambio, fue coherencia pura entre palabra y acción.

“Dios nos puso junto a nosotros un galeno a tiempo completo”, dice Polo. Y cuando ya no pudo más, Dios le pidió que entregara sus herramientas y descansara.

Visión de Jaime Fárez Reyes

La visión de Jaime Fárez Reyes para Zamora fue clara y profundamente vigente: desarrollo integral, planificación, ética pública y humanidad. Soñó una ciudad ordenada, con infraestructura digna, servicios modernos, respeto ambiental y oportunidades reales.

Hospital moderno, vialidad planificada, agua potable, saneamiento, deporte, cultura, turismo sostenible y agroecología fueron ejes centrales de su pensamiento. Para él, gobernar era servir, no administrar poder.

Recordar a Jaime Efraín Fárez Reyes no es un acto de nostalgia, sino un ejercicio de memoria ética. En tiempos donde la política y la medicina muchas veces se vacían de contenido humano, su vida demuestra que aún es posible ejercer ambas desde la vocación, la honestidad y el amor por la gente.

Honrar su legado implica algo más que palabras: exige ciudadanos críticos, autoridades íntegras y una sociedad dispuesta a elegir el bien común por encima de la mentira y la improvisación.

Porque hay hombres que no mueren: se quedan caminando en la memoria de su pueblo.

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ECSA reconoce la trayectoria de sus colaboradores jubilados con un emotivo homenaje

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En un acto de reconocimiento a la trayectoria, el compromiso y la dedicación de quienes contribuyeron al crecimiento de la operación minera Mirador, Explorcobres S.A. (ECSA) rindió un emotivo homenaje a sus colaboradores jubilados, destacando el legado que dejaron en la consolidación de una minería responsable y en el desarrollo del Ecuador.

La ceremonia reunió a directivos, trabajadores y jubilados en un espacio de agradecimiento institucional, donde se resaltó el aporte de quienes, durante años de servicio, contribuyeron con su experiencia, profesionalismo y esfuerzo al fortalecimiento de la empresa y al desarrollo de uno de los proyectos mineros más importantes del país.

Durante el evento, Francisco Freire, gerente de Recursos Humanos de ECSA, destacó que el compromiso, la vocación de servicio y la dedicación demostrados por los colaboradores homenajeados han dejado una huella imborrable en la historia de la Mina Mirador. Señaló que su trabajo fue determinante para consolidar una cultura organizacional basada en la responsabilidad, la excelencia y el respeto hacia las personas.

En representación de los jubilados, Aristo Ushpa expresó su agradecimiento a ECSA por haber formado parte de su vida profesional y por brindarle la oportunidad de contribuir, mediante su trabajo, al desarrollo de una minería responsable y al progreso del país. Asimismo, destacó el valor de los años compartidos con sus compañeros y el orgullo de haber sido parte del crecimiento del proyecto Mirador.

El reconocimiento también puso de manifiesto la importancia del talento humano como eje fundamental para el desarrollo de la industria minera, resaltando que el conocimiento, la experiencia y la entrega de los colaboradores constituyen un patrimonio invaluable para la organización.

Con este homenaje, Explorcobres S.A. (ECSA) reafirma su compromiso con las personas que han construido la historia de la Mina Mirador, reconociendo que el esfuerzo y la dedicación de sus trabajadores son pilares esenciales para el crecimiento sostenible de la empresa y para el fortalecimiento de una minería responsable en el Ecuador.

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Policía Nacional inaugura el campamento vacacional «Aventuras con Paquito» en Zamora y Chinchipe

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Con el propósito de fortalecer la relación entre la Policía Nacional y la comunidad, así como promover espacios seguros para el aprendizaje, la recreación y la formación integral de la niñez, la Policía Nacional del Ecuador, a través del Modelo de Gestión del Servicio de Policía Comunitaria, inauguró oficialmente el campamento vacacional «Aventuras con Paquito» en los distritos Zamora y Chinchipe.

La iniciativa reúne a 128 niñas y niños de la provincia, distribuidos en 98 participantes del Distrito Zamora y 30 del Distrito Chinchipe, quienes durante 15 días formarán parte de una programación orientada al desarrollo de habilidades sociales, la convivencia pacífica y el fortalecimiento de valores ciudadanos.

El campamento contempla una amplia agenda de actividades recreativas, educativas y formativas, entre las que destacan caminatas, jornadas de recreación, visitas a instituciones públicas, proyecciones de cine, además de dinámicas lúdicas, deportivas y pedagógicas. Estas acciones buscan brindar a los participantes experiencias enriquecedoras durante el período vacacional, incentivando el aprendizaje mediante actividades participativas y de integración.

De acuerdo con la Policía Nacional, este espacio tiene como finalidad promover valores fundamentales como el respeto, la solidaridad, la disciplina, el trabajo en equipo y la sana convivencia, contribuyendo al desarrollo integral de los niños y niñas. Asimismo, la institución destaca que este tipo de programas fortalecen la confianza entre la ciudadanía y la Policía Comunitaria, consolidando una relación basada en la cercanía, la prevención y el servicio.

El campamento «Aventuras con Paquito» forma parte de las estrategias de vinculación comunitaria impulsadas por la Policía Nacional del Ecuador, orientadas a generar entornos seguros para la niñez y fomentar una cultura de prevención desde edades tempranas, mediante actividades educativas y recreativas que promueven una participación activa de la comunidad.

Con esta iniciativa, la institución reafirma su compromiso con la protección de la niñez y el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, bajo la premisa de que educar en valores también constituye una herramienta fundamental para la prevención y la construcción de una sociedad más segura e inclusiva.

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«¿Dónde están los mineros?»: clamor por maquinaria en La Florida vía a Paquisha

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Zamora Chinchipe. En medio de las intensas labores para remover el derrumbe de gran magnitud registrado en el sector La Florida, en la vía Zumbi – Paquisha, A través de un vídeo desde su cuenta de facebook, el ciudadano Sthalyn Romero, operador de maquinaria pesada que participa en los trabajos de emergencia, hizo un llamado público a las compañías mineras y propietarios de volquetas para que se sumen de manera solidaria a las labores de rehabilitación del eje vial.

Romero enfatizó que su petición responde a la necesidad de fortalecer el trabajo conjunto entre los diferentes sectores productivos de la provincia, dejando de lado cualquier diferencia política y priorizando el bienestar colectivo.

«Este es un llamado de unión y de fuerza, no un tema político ni de politiquería. Hoy necesitamos el apoyo de todos para sacar adelante esta emergencia», manifestó.

El operador señaló que el deslizamiento presenta una magnitud considerable y que la capacidad operativa actual resulta insuficiente para agilizar la remoción del material. Explicó que actualmente trabajan con tres volquetas en la parte baja y tres en la parte alta del derrumbe; sin embargo, sostuvo que se requiere un mayor número de unidades para incrementar el ritmo de las labores.

Asimismo, dirigió un llamado a las empresas mineras y a los propietarios de las volquetas que habitualmente transitan por este corredor vial, solicitando su colaboración voluntaria para fortalecer el operativo de limpieza.

«Pedimos a los compañeros mineros y a las compañías que diariamente utilizan esta vía que nos apoyen con sus volquetas. Esa sería una verdadera muestra de compromiso con la provincia y con la ciudadanía que hoy enfrenta las consecuencias de este derrumbe», expresó.

Romero también advirtió que, debido a la magnitud del deslizamiento, no será posible habilitar el tránsito vehicular durante la presente jornada, por lo que insistió en la importancia de sumar maquinaria y transporte pesado para reducir los tiempos de intervención y restablecer la conectividad de forma segura.

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