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Noticias Zamora

La minería ilegal en Zamora Chinchipe gana la batalla

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Primera Parte

Reportaje realizado por Valeria Sorgato

Publicado: 14 de febrero de 2022

En el barrio Chamico, parroquia Cumbaratza, provincia de Zamora Chinchipe, los habitantes no pueden dormir tranquilos por el temor de que el río Zamora se desborde e inunde sus casas. A lo largo del río hay varias concesiones de minería artesanal que utilizan maquinaria más grande de lo que su concesión les permite para buscar el oro.  

La remoción del material con maquinaria pesada y la destrucción de la vegetación en las riberas del río son una de las causantes de las inundaciones en el sector, según un informe del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias del Ecuador.

La madrugada del 19 de julio del 2021 la casa de Inma Julia Torres yacía sumergida en lodo. Esa noche ella y sus vecinos no pudieron dormir. El río Zamora se había desbordado otra vez. Según Rosa Gaona, una moradora del barrio Chamico, ha habido ocasiones en las que en una semana el barrio se inundó hasta tres veces.

Barrio Chamico

El barrio Chamico sufre de inundaciones debido al desbordamiento del río Zamora. Fotografía de Valeria Sorgato para GK.

En la casa de Inma Julia Torres, una señora de 71 años, las paredes húmedas tienen la marca del agua por encima del metro de altura. “Todito se nos moja”, cuenta Inma, quien debe dormir, junto a su hija en silla de ruedas, en una visera al filo de la carretera cada vez que llueve fuerte. La ropa, todavía húmeda, cuelga en el porche de su casa. “A los cinco días ya está seco todo. Nosotros pasamos enfermos, tenemos gastritis”, dice. En la última inundación perdió los pocos animales que tenía. Cuenta que los mineros le prometieron una nueva casa pero ha pasado más de un año e Inma Julia Torres y su familia siguen sufriendo por las inundaciones. “Ya no sabemos dónde ir”, me dice con lágrimas en los ojos.Inma Julia Torres

Inma Julia Torres con su esposo afuera de su casa. Fotografía de Valeria Sorgato para GK.

Según Cléver Jiménez, prefecto provincial, tanto la minería legal como la ilegal están ocasionando graves problemas ambientales y sociales. La fiebre del oro ha asechado durante décadas los bosques y ríos de la provincia amazónica de Zamora Chinchipe. Actualmente más del 36% de su territorio está en alguna concesión minera, de acuerdo al catastro minero del 21 de mayo del 2021. 

Pero para aproximadamente 10 mil personas en la provincia, el oro es su principal fuente de trabajo. De acuerdo a unos cálculos realizados por Pablo Espinoza, quien ocupó el cargo de director Distrital de Zamora en la Agencia de Regulación y Control de Energía y Recursos Naturales no Renovables (ARCERNNR), desde el 2 de febrero hasta finales de septiembre del 2021, existían aproximadamente 2000 excavadoras trabajando en la provincia. Muchas, de manera irregular. 

Entre enero y los primeros días de noviembre del 2021, según la ARCERNNR, se realizaron 537 operativos y se inmovilizaron 60 máquinas para combatir la minería ilegal en Zamora Chinchipe.

Pero a pesar de los operativos y controles que se realizan en la provincia, la minería ilegal no deja de ganarle la batalla a las autoridades. La presunta filtración de información, sumada a la falta de apoyo de las instituciones para el control de la minería, una legislación débil, la imposibilidad de regularizarse por el cierre del catastro minero y la violencia son algunos de los factores que han dado carta blanca a los mineros ilegales en la provincia. 

La connivencia de autoridades y mineros en Zamora es cotidiana. Espinoza se sorprende de la libertad con la que la gente trabaja en la minería ilegal dentro de la provincia. “Todo se hace bajo acuerdos”, afirma el ex funcionario. Cuando ocupó el cargo de director distrital de la ARCERNNR cuenta que los mineros ilegales querían negociar con él: “Hablaban de 3.000 a 5.000 dólares mensuales por frente de trabajo”, dice Espinoza.

Es decir, si un minero trabajaba en tres frentes dentro de cinco hectáreas, habría estado dispuesto a pagar entre 9.000 y 15.000 dólares mensuales, según la versión del ex director distrital de la ARCERNNR, para que les dejaran operar libremente.Maquinaria en Congüime

Maquinaria trabajando en la comunidad shuar de Congüime, en Zamora Chinchipe. Fotografía de Valeria Sorgato para GK.

La corrupción vendría de la mano con la presunta filtración de información que alerta a los mineros sobre la llegada de las autoridades a los sitios donde operan. “En un sobrevuelo usted ve huecos por todo lado y ve maquinarias. Baja y usted no encuentra ni una sola máquina o simplemente están ahí parqueadas, pero no hay nadie”, se lamenta el teniente José Jácome, ex comandante del Batallón 62 de Zamora. Esto dificulta la aprehensión de las personas que están realizando la actividad ilícita. 

Una de las acciones para detener el trabajo de los mineros es la paralización, el decomiso o la inmovilización de la maquinaria. Cuando Espinoza y su equipo encontraban las máquinas, les quitaban el cerebro para que quedaran inservibles. Sin embargo, a los pocos días los mineros regresaban con una nueva máquina. En Yantzaza, una ciudad en medio de la Amazonía ecuatoriana se exhibe maquinaria pesada en varios concesionarios a lo largo de su calle principal. Cuando pasaba por ahí, Espinoza dice que veía cómo cada semana se vendían alrededor de 9 máquinas pesadas. 

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En otras ocasiones los funcionarios de la ARCERNNR se veían obligados a devolver la máquina o el cerebro que habían decomisado por orden de la fiscalía o los juzgados. En ciertas ocasiones en que los encontraban trabajando con la maquinaria, recuerda Espinoza, los mineros informales decían que era “un contrato de trabajo, que estaban abriendo una vía o construyendo piscinas de tilapia”. Sin evidencia suficiente de que se trataba de una actividad ilícita, los funcionarios debían devolver la máquina e incluso algunos han tenido que ir a juicio. 

Según Espinoza, por las razones mencionadas anteriormente y por la violencia de los mineros hacia los funcionarios, muchos técnicos prefieren mantenerse al margen de la situación para no arriesgarse. (I)

Fuente: KGBeca

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Pachakutik de Yantzaza anuncia respaldo a María Lalangui a la alcaldía y a Karla Reátegui a la prefectura

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Mediante una rueda de prensa, la Coordinación Cantonal del Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik en Yantzaza anunció públicamente su respaldo político a la candidatura de María Lalangui a la alcaldía del cantón.

El coordinador cantonal de Pachakutik, Ítalo Ramírez, explicó que la decisión fue adoptada tras varias reuniones de la estructura cantonal y parroquial, luego de cuestionamientos internos relacionados con el proceso de definición de la candidatura a la alcaldía.

Según Ramírez, la dirigencia y las bases cantonales fueron excluidas de determinadas decisiones y la coordinación provincial habría intervenido en la definición de una candidatura que, posteriormente, no se mantuvo. El dirigente señaló además que el candidato inicialmente considerado renunció al movimiento junto con candidaturas a concejalías y juntas parroquiales.

La resolución de la Coordinación Cantonal y Parroquial establece el rechazo a lo que sus integrantes calificaron como “imposiciones externas” y determina brindar un respaldo político y unánime a María Lalangui, argumentando su trayectoria, empatía y trabajo desarrollado en el cantón.

Ramírez también confirmó que la estructura cantonal mantendrá el respaldo a sus candidatos propios para las concejalías urbana y rural, encabezadas por el doctor Diego Luna, así como a la candidatura para la Junta Parroquial de Chicaña, encabezada por Fabián Guayas.

En el ámbito provincial, el coordinador cantonal manifestó que la estructura de Yantzaza decidió apoyar también a la actual prefecta Karla Reátegui, al señalar que, según su versión, ella continúa vinculada a Pachakutik y no habría renunciado al movimiento.

La decisión fue formalizada en una reunión extraordinaria de la Coordinación Cantonal, cuya acta señala que el encuentro tuvo como finalidad analizar la coyuntura electoral y adoptar resoluciones relacionadas con la estructura política del movimiento en Yantzaza.

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Noticias Zamora

286 trabajadores municipales de Yantzaza reciben equipos de protección personal

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El  10  de  septiembre  de  2026,  el  Municipio  de  Yantzaza realizó la entrega de 286 kits de equipos de protección personal (EPP) a trabajadores de las distintas áreas de la institución, con el propósito de fortalecer sus condiciones de trabajo, precautelar su seguridad y reconocer el esfuerzo de quienes cumplen diariamente distintas labores al servicio de la ciudadanía.

Los kits incluyen implementos como cascos, chalecos, ropa de trabajo, sombreros, guantes, gafas, zapatos y botas de seguridad, chompas, chalecos antibalas, entre otros elementos, de acuerdo con las necesidades y actividades que desarrolla el personal en las diferentes áreas municipales.

La jornada estuvo marcada por un ambiente de compañerismo y gratitud hacia el personal municipal, cuya labor muchas veces comienza desde las primeras horas del día y continúa en calles, parques, espacios públicos y diferentes áreas donde se requiere su trabajo para mantener y mejorar los servicios que recibe la comunidad.

María Lalangui, alcaldesa de Yantzaza, destacó la importancia de utilizar correctamente los equipos de protección durante las jornadas laborales, como una medida fundamental para precautelar la integridad de los trabajadores. “La seguridad depende de todos nosotros, compañeros. Les invitamos a que usen las prendas que les correspondan para los trabajos que se les asignen, sobre todo pensando en ustedes y en sus familias, porque sus familias quieren que ustedes regresen a su casa sanos”.

Por su parte, Cosme Prado, trabajador del departamento de Agua Potable, expresó su agradecimiento por la entrega de los equipos de protección personal y destacó su importancia para desarrollar sus actividades de manera segura. “Nos sentimos motivados porque nos dan los EPP y la vestimenta para realizar nuestras labores. Estos implementos son para sentirnos seguros en el lugar de trabajo y evitar cualquier percance, que es lo más importante”, manifestó.

Los nuevos uniformes permitirán al personal contar con una adecuada identificación durante el desarrollo de sus actividades, además de contribuir a una mejor presentación y a las condiciones necesarias para desempeñar sus funciones.

 

La entrega constituye un reconocimiento a quienes, desde diferentes espacios, aportan con su trabajo diario al desarrollo y bienestar del cantón. Para el Municipio de Yantzaza, fortalecer a su equipo de trabajo significa también fortalecer la atención y los servicios que se brindan a la ciudadanía.

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Nacionales

De Vida de Pueblo al escenario nacional: Rosi y la historia de una mujer que nunca dejó de soñar

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Hay historias que no necesitan grandes escenarios para comenzar. Algunas nacen en un barrio pequeño, en una parroquia distante, en una familia humilde o detrás de una cámara sencilla. Historias que, con el paso del tiempo, terminan cruzando fronteras y demostrando que el talento no conoce de geografías, apellidos ni condiciones económicas.

La historia de Rosi, conocida por su participación en Vida de Pueblo, es una de ellas.

Y hoy quiero escribir sobre ella no solamente para felicitarla por sus logros, sino porque considero que su historia representa algo mucho más profundo: el enorme potencial humano que existe en Zamora Chinchipe y que, muchas veces, nosotros mismos no sabemos reconocer, impulsar ni acompañar.

 

Una fotografía que quedó en la memoria

Recuerdo haberla encontrado en el 2024 en una feria realizada en la parroquia Triunfo-El Dorado. Me acerqué y le pedí una fotografía. No lo hice por casualidad. Ya había visto su trabajo en Vida de Pueblo y me llamaba la atención aquella manera espontánea de contar historias, de acercarse a la gente y de convertir las vivencias cotidianas del campo en relatos capaces de provocar una sonrisa.

Rosi aceptó la fotografía con la misma sencillez con la que hacía su trabajo.

No hubo poses de grandeza ni distancias innecesarias. Hubo amabilidad.

 

Recuerdo que le comenté a mi amigo Franklin Tapia algo que en aquel momento parecía solamente una intuición:

“Ella, si sigue así, tendrá gran éxito”.

No lo dije porque pudiera conocer el futuro. Lo dije porque había algo que se percibía.

Había talento. Había sacrificio. Había una capacidad extraordinaria para conectar con la gente.

Y, sobre todo, había autenticidad.

Hoy, al verla avanzar y consolidarse en escenarios de mayor alcance, aquella percepción adquiere otro significado.

Nuestros mayores solían decir que muchas personas que llegaron a ser reconocidas comenzaron desde abajo, desde el anonimato, trabajando silenciosamente, enfrentando dificultades y persiguiendo un propósito.

La historia está llena de ejemplos de hombres y mujeres que no comenzaron con grandes recursos, sino con grandes convicciones.

Esa es, precisamente, una de las enseñanzas que deberíamos recuperar como sociedad.

No siempre nos hace falta talento. Muchas veces nos hace falta creer en él o en nosotros.

Zamora Chinchipe posee hombres y mujeres con capacidades extraordinarias. Los encontramos en el campo, en la ciudad, en las comunidades, en los barrios, en los emprendimientos, en las aulas, en los escenarios deportivos, en la cultura y en las artes.

Y el problema es que muchos de esos proyectos se quedan a medio camino.

No porque sus protagonistas carezcan de capacidad, sino porque les faltó una oportunidad, una inversión, una mano amiga, una institución que creyera, un empresario que apostara o una sociedad que dijera: “Vamos a ayudarte a crecer.

En Vida de Pueblo, Rosi, su hermano y quienes integraban aquel proyecto lograron algo que no se compra con dinero: la cercanía con la gente.

Contaban historias reales. Mostraban personajes conocidos. Presentaban vivencias del campo.  Construían humor a partir de situaciones cotidianas. Hacían parodias. Improvisaban. Y ahí estaba, quizá, una de sus mayores virtudes.

La capacidad de improvisar no es simplemente hablar sin preparación. Es tener inteligencia, sensibilidad, rapidez mental y una comprensión profunda del entorno.

Rosi tiene esa capacidad.

Y tiene algo todavía más difícil de encontrar: carisma.

Por eso, aunque no conozco con certeza su nombre legal, para muchos ya no es necesario preguntarlo.

Es simplemente Rosi.

Y Rosi ya era famosa antes de que otros escenarios reconocieran su talento.

Lo era porque la gente la había hecho suya.

 

De la comunidad a los grandes escenarios

Hoy también la vemos vinculada a la música y formando parte de Las Ñañas, demostrando que su talento no estaba limitado a la comunicación o al humor.

Es una artista.

Canta.

Interpreta.

Comunica.

Lidera.

Y representa esa figura de mujer trabajadora, humilde y perseverante que tantas veces encontramos en nuestra provincia. Su participación también forma parte del proceso de crecimiento de Kike Jav y su orquesta, agrupación que ha conseguido consolidar una importante presencia en escenarios nacionales.

 

Y aquí aparece otra lección:

El éxito difícilmente es producto de una sola persona.

Detrás de un artista hay un equipo.

Detrás de un emprendimiento hay una familia.

Detrás de una empresa hay trabajadores.

Detrás de un proyecto exitoso hay años de sacrificio.

Y detrás de una persona que alcanza sus sueños casi siempre existe alguien que creyó en ella cuando todavía nadie la conocía.

 

AROMAZ, Las Brisas y otros ejemplos

He tenido la oportunidad de conocer historias similares.

Recuerdo a AROMAZ, de Omar Maldonado en El Pangui. Cuando tuve la oportunidad de entrevistarlos hace algunos años, estaban construyendo su camino. Recuerdo aquella conversación y la emoción con la que compartían su historia.

 

Había dificultades, pero también había una visión.

 

Hoy, ese emprendimiento ha logrado consolidarse y proyectar productos derivados del cacao hacia mercados internacionales.

También está Hostería Las Brisas, de Juanito Correa, un proyecto cuyo proceso pude conocer desde sus primeras etapas. Detrás de ese emprendimiento existe una raíz humilde, pero también una idea clara de hacia dónde quería llegar su propietario.

 

Hoy es reconocido entre los emprendimientos turísticos más destacados de la provincia.

Y podríamos mencionar muchos más.

Roberto Córdova, de Almacenes Cordovita; Cecy Paccha, con Productos Cecy, y tantos hombres y mujeres que diariamente levantan sus negocios, cultivan la tierra, crean productos, generan empleo y mantienen viva la economía local.

 

Ellos nos recuerdan que el éxito no aparece de un día para otro.

Se construye.

Nos hace falta creer más en nosotros.

Zamora Chinchipe tiene una particularidad que debemos reconocer: somos una sociedad solidaria.

Cuando una tragedia golpea a una familia, la provincia suele responder.

Cuando alguien necesita ayuda, aparecen manos solidarias.

Pero quizá necesitamos llevar esa solidaridad hacia otro terreno:

 

La solidaridad con el talento.

Tenemos que aprender a apoyar antes de que nuestros talentos sean reconocidos afuera.

Porque muchas veces ocurre algo paradójico: no valoramos suficientemente a nuestros artistas, deportistas, investigadores, emprendedores o profesionales mientras están aquí; pero cuando triunfan fuera de la provincia, entonces sentimos orgullo y decimos: “Es de Zamora”.

 

¿Por qué esperar?

¿Por qué no creer desde el principio?

Que haya más Rosis

Por eso considero que la historia de Rosi debe servirnos como una invitación colectiva.

Queremos más Rosis.

Pero no solamente en la música.

Queremos más Rosis en el arte.

En la cultura.

En el deporte.

En la educación.

En la investigación.

En la tecnología.

En el emprendimiento.

En la comunicación.

En la ciencia.

 

Queremos hombres y mujeres que puedan llevar el nombre de Zamora Chinchipe a escenarios nacionales e internacionales.

Pero para conseguirlo necesitamos cambiar una vieja práctica: la envidia no puede ser más fuerte que el orgullo de ver triunfar a los nuestros.

Si alguien de nuestra provincia crece, no perdemos nosotros.

Crecemos todos.

Si una empresa local prospera, genera empleo.

Si un artista triunfa, proyecta nuestra identidad.

Si un deportista llega lejos, inspira a una nueva generación.

Si un investigador destaca, demuestra que también desde la Amazonía se produce conocimiento.

 

A Rosi quiero decirle algo desde esta columna:

felicitaciones.

Su éxito también lo celebramos quienes hemos visto, aunque sea desde cierta distancia, parte de ese camino.

Pero el éxito tiene una responsabilidad: no olvidar de dónde se viene.

Detrás de cada aplauso existen días difíciles.

Detrás de cada escenario existen sacrificios.

Detrás de cada sonrisa probablemente hubo lágrimas.

Y detrás de cada triunfo hubo momentos de frustración.

Por eso, recordar el origen no disminuye a nadie.

Al contrario, lo engrandece.

 

La verdadera riqueza de una persona no está solamente en cuánto dinero logra acumular, sino en los valores que conserva cuando finalmente alcanza aquello que soñó.

Zamora necesita creer en Zamora

Quizá esta sea la reflexión más importante.

No podemos esperar que alguien de afuera venga a descubrir primero lo que nosotros tenemos aquí.

Necesitamos aprender a mirar nuestra propia tierra con otros ojos.

A invertir en nuestros emprendedores.

A contratar a nuestros artistas.

A respaldar a nuestros deportistas.

A comprar nuestros productos.

A difundir nuestras historias.

Creer en nuestros jóvenes.

A abrir espacios para nuestros profesionales.

Y, sobre todo, entender que Zamora Chinchipe no es una provincia pequeña en talento.

Es una provincia que todavía necesita aprender a proyectar todo lo que tiene.

 

Y como decían nuestros mayores, los grandes sueños comienzan muchas veces en lugares pequeños.

Rosi comenzó desde una realidad cercana, desde la gente, desde la sencillez y desde una pantalla que mostraba la vida cotidiana de nuestros pueblos.

Hoy su nombre trasciende.

Y eso debería alegrarnos.

Ojalá algún día podamos verla presentarse en Zamora Chinchipe ante una plaza llena. No solamente para recibir a una artista, sino para celebrar lo que ella representa:

La demostración de que se puede.

Se puede comenzar desde abajo.

Que se puede caer.

Que se puede llorar.

Que se puede dudar.

Pero también se puede perseverar.

Y finalmente llegar.

Rosi, felicitaciones.

 

Tu historia no es solamente tuya.

También es un pequeño espejo donde esta provincia puede mirarse y preguntarse qué quiere ser en los próximos años.

Porque Zamora Chinchipe tiene talento.

Tiene capacidad.

Tiene coraje.

Tiene gente trabajadora.

Tiene historia.

Tiene identidad.

 

Lo que quizá todavía nos falta es creer más en nosotros mismos y decidirnos a soñar en grande.

Que nunca más tengamos que esperar a que nuestros talentos triunfen lejos para reconocerlos.

Apoyémonos. Invirtamos en nosotros. Celebremos nuestros éxitos. Abramos caminos.

Porque cuando uno de los nuestros llega lejos, la bandera de toda una provincia también llega flameando con él o ella.

 

Y si algún día conseguimos que existan muchas Rosis —en la música, en el deporte, en la cultura, en la ciencia, en la educación y en la empresa— entonces habremos entendido una verdad fundamental:

El futuro de Zamora Chinchipe no está solamente en lo que tenemos; está en lo que somos capaces de construir juntos.

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