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Noticias Zamora

Escuelas sin miedo

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Mario Paz. Mgtr.

Introducción

El acoso escolar conocido comúnmente como bullying, es un fenómeno de violencia entre pares que se caracteriza por agresiones repetidas (físicas, verbales, sociales o digitales), dirigidas contra una persona que tiene dificultades para defenderse. No es un conflicto aislado ni una broma pasajera: sus efectos pueden impactar su salud mental-física-emocional,  el rendimiento académico y la vida adulta de las víctimas. Ecuador, como en muchos países, el acoso escolar es una preocupación persistente que exige respuestas claras de estudiantes, familias y centros educativos.

¿Qué es el acoso escolar?

El acoso escolar es una forma de violencia interpersonal dentro del ámbito educativo. Sus componentes claves son: intensión de hacer daño, repetición en el tiempo y una relación de de poder entre agresor (es) y víctima (puede ser físico, social, psicológico o derivado de diferencias como género, etnia, orientación sexual, discapacidad, apariencia, nivel socioeconómico, etc.)

Tipos de acoso escolar (bullying): 

El bullying es una forma de violencia física, psicológica o verbal, que implica acosar, molestar, hostigar, obstaculizar o agredir físicamente a alguien.

Acoso físico: empujones, golpes, agresiones que causan daño corporal.

Acoso verbal: insultos, menosprecios en público, amenazas, burlas y apodos despectivos.

Acoso psicológico: minan la autoestima del individuo y fomentan una sensación de temor.

Acoso social o relacional: exclusión, difusión de rumores, aislamiento intencional.

Acoso sexual: comentarios, tocamientos no consentidos o acciones de carácter sexual.

Ciberacoso: es una de las formas de violencia virtual mediante la difusión de mensajes, fotos, videos  denigrantes que atentan contra la dignidad, con el propósito de humillar, amenazar o difamar.

Estas formas de acoso escolar pueden presentarse combinadas; por ejemplo, el civerocoso suele acompañar agresiones presenciales y prolongar el daño fuera del horario escolar.

Datos estadísticos del acoso escolar en el Ecuador

Las estimaciones y registros sobre acoso escolar en Ecuador varían según la fuente y la metodología, pero muestran que la problemática es significativa.

Un estudio nacional indica que alrededor del 23% de estudiantes entre 11 y 18 años han sido víctimas de acoso escolar (1 de cada 4 estudiantes). Las regiones con mayor prevalencia son la Amazonía y la Costa.

Otras encuestas y reportes periodísticos han señalado cifras más altas, cuyas estadísticas  revelan que 5 de cada 10 menores han sido víctimas de acoso escolar,

En todo caso, la estadística refleja un gravísimo problema para muchos estudiantes del sistema educativo ecuatoriano, que debe convocarnos a la familia, estudiantes, docentes, directivos de las instituciones educativas y a la sociedad en general, para ponernos manos a la obra y evitar el dolor y la tristeza de nuestra niñez y adolescencia.

Como identificar el bullying?

No todo acto de mal comportamiento de los estudiantes es bullying. El acoso escolar se evidencia cuando se cumplen estos tres criterios:

  1. Que sea intencional.- es decir que no es un accidente o un incidente, es causar daño psicológico, físico o verbal a propósito.
  2. Que sea sistemático.- de manera reiterada proferir insultos, bromas pesadas, poner apodos, burlarse por su aspecto físico o cuando se equivoca, divulgación de rumores, acusarlo de cosas que no ha hecho, no incluirlo en los juegos.
  3. Que haya una relación de poder.- son personas con más fuerza física, status social, tienen más popularidad en el grupo. Si no existe diferencia de poder, se trata más bien de un conflicto.

Detallamos algunas señales en estudiantes que pueden indicar que sufren acoso escolar:

  • Cambios bruscos de conducta: retraimiento, irritabilidad o ansiedad
  • Caída del rendimiento académico o desmotivación escolar
  • Lesiones físicas inexplicables o ropa/objetos dañados.
  • Evitar ir a la escuela, quejas frecuentes de dolor de cabeza o estómago sin causa médica.
  • Cambios en patrones de sueño alimentación; señales de depresión o ideas autolesivas
  • En el caso del civeracoso: bloqueo de contactos, temor a usar dispositivos, mensajes anónimos.

Prevención del acoso escolar

La prevención es la parte más importante y la escuela debe implementar planes y programas a través del departamento de consejería estudiantil (DECE). La prevención efectiva combina políticas, formación y cultura escolar:

  • Políticas claras y protocolos: normativa interna que defina conductas, procedimientos de denuncia y sanciones.
  • Educación socioemocional para desarrollar la empatía, resolución pacífica de conflictos y habilidades de comunicación. Trabajar con estudiantes y padres de familia sobre competencias socioemocionales, valores, responsabilidad compartida (no pensar que debo proteger solo a los “míos”, y a los “otros” que les hagan lo que quieran y yo no me meto porque no “es mi problema”)
  • Formación docente y de personal en detección, abordaje y acompañamiento de casos.
  • Participación estudiantil: comités estudiantiles, programas de mediación entre pares y campañas contra el silencio.
  • Control y educación sobre el uso de tecnologías, con reglas claras y alfabetización digital para estudiantes y familias.
  • Un aspecto fundamental es cambiar las actitudes y comportamientos del grupo (integrantes del aula de clase) que no deben tolerar el acoso y deben intervenir para evitarlo y proteger a la ví
  • Relaciónese más con los amigos de sus hijos y observe qué actividades realizan.
  • Nunca deje de demostrarle amor a su hijo, pero también debe hacerle saber que no permitirá conductas agresivas e intimidatorias.
  • Es muy importante tener una comunicación muy fluida con sus hijos y que los padres les crean a ellos.
  • Es muy importante trabajar en la autoestima de nuestros hijos y enseñarles a responder asertivamente (descartar la agresividad y pasividad)

Recomendaciones para estudiantes que sufren acoso escolar

  • Si eres víctima de acoso escolar, lo más importante que tienes que hacer es hablar con un adulto de confianza (Padres, inspector, tutor, docente, integrante del DECE, etc.)
  • Guarda pruebas: mensajes, capturas, testimonios de testigos y fechas
  • No respondas con violencia contra los agresores ni trates de vengarte por tu propia cuenta, ni compartas material dañino que pueda empeorar la situación; busca ayuda profesional.
  • Si te sientes en riesgo físico con pensamientos de autolesión, pide ayuda inmediata a servicios de emergencia o líneas de apoyo.
  • Procura rodearte de amigos y participa de actividades que aumenten tu autoestima y sentido de pertenencia.
  • No llores, ni te enfades, ni muestres que te afecta. Eso es lo que el agresor pretende, así que no le des esa satisfacción. Más tarde podrás hablar o escribir sobre tus reacciones y lo que sentiste en ese momento.
  • Si puedes, intenta ironizar o tratar con humor lo que te digan. Por ejemplo, si te dicen «¡qué camisa más fea!», puedes responder «gracias, me alegro de que te hayas dado cuenta».
  • Si crees que puede haber peligro. Aléjate de la situación. Vete a un sitio donde haya un adulto.
  • Debes hacer saber a un adulto que la situación te afecta profundamente, sobre todo si eres víctima de agresiones verbales, ya que a veces los adultos no las consideran importantes y, sin embargo, son las que más daño pueden hacer.

Recomendaciones para los padres cuyos hijos sufren de acoso escolar

  • Escuche sin juzgar: valide los sentimientos de sus hijos y evite minimizar lo ocurrido.
  • Documente los hechos (fechas, lugares, nombres, pruebas) y solicite una cita con la autoridad escolar para activar el protocolo.
  • Exija que la institución educativa aplique los protocolos y procedimientos y soliciten medidas de protección inmediatas si hay riesgo.
  • Acompañe emocionalmente a su hijo y si es necesario busque apoyo psicológico. Es muy importante hacerle saber a su hijo que él no es el culpable de esta situación.
  • Mantenga una comunicación regular con la escuela hasta que el caso sea resuelto y se verifiquen medidas de prevención.
  • Cuando se detecta un caso de bullying, los padres deben trabajar conjuntamente con la escuela para resolver el problema de una forma inmediata.
  • Los padres de hijos acosados o acosadores, en primer lugar deben mantenerse calmados, es importante dar un buen ejemplo de madurez descartando la histeria. Se deben buscar soluciones no culpables, no atacar a la escuela o a las familias.
  • No es una buena decisión enseñarles que se defiendan de los ataques, con otro ataque, porque si agredimos a quienes nos agreden ya somos igual de culpables.
  • Los padres que a causa del acoso escolar piensan en cambiar a sus hijos de colegio, queremos decirles que no es en la primera solución que deben pensar, sino la última opción.
  • Los padres de hijos acosadores también deben ayudar a resolver el problema, no es conveniente ponerse del lado del acosador. Un acosador no es necesariamente una persona problemática o agresiva.
  • En el caso de ciberacoso, hay que guardar la evidencia y luego contactarnos con la página para que nos ayuden a identificar de donde vienen los mensajes. Evite entrar en una guerra contra quienes difaman. De persistir el caso denuncie a la fiscalía.

Recomendaciones para la institución educativa

  • Implementar y difundir protocolos claros de prevención, denuncia y seguimiento con plazos y responsables identificados
  • Crear equipos interdisciplinarios (docente, psicólogo, trabajador social, inspector) para el abordaje y la reparación.
  • Capacitar periódicamente a docentes y personal en detección, intervención y prácticas restaurativas.
  • Promover una cultura escolar inclusiva: actividades que fortalezcan la connivencia, el respeto a la diversidad y el protagonismo estudiantil.
  • Establecer canales seguros y anónimos de denuncia y protocolos de acompañamiento a víctimas y procesos formativos para agresores.

Consecuencias del acoso escolar

Las consecuencias pueden ser inmediatas y a largo plazo:

  • Efectos psicológicos: Ansiedad, depresión, baja autoestima, estrés postraumático.
  • Académicos: ausentismo escolar frecuente (se niega o protesta a la hora de ir al colegio), bajo rendimiento y abandono escolar.
  • Sociales y conductuales: aislamiento, conductas de riesgo y en algunos casos reproducción de la violencia.
  • Riegos graves: aumento del riesgo de autolesiones y suicidio en casos extremos si no se interviene. Por estas razones, intervenir temprano es una prioridad de salud pública y educativa.
  • Apatía, estrés, tristeza, llantos o irritabilidad.
  • Aparecen con golpes, hematomas o rasguños y dice que se ha caído.
  • Repercusiones negativas en el desarrollo de la personalidad y la salud mental.
  • Pesadillas, trastornos en el sueño y apetito.
  • Dolores somáticos, dolores de cabeza, de estómago, vómitos…
  • Perdida frecuente sus pertenencias escolares o personales, etc.
  • No quiere salir ni se relaciona con sus compañeros.

Conclusión:

El acoso escolar no es un problema menor ni “asuntos de niños”: es una forma de violencia que afecta al desarrollo, la salud y el futuro de quienes la padecen. En Ecuador, los datos muestran que una proporción relevante de estudiantes ha vivido alguna forma de acoso y que año a año estas cifras siguen creciendo. La solución exige un enfoque conjunto: prevención escolar sistémica, capacitación docente, compromiso de las familias, canales de denuncias efectivas, apoyo psicológico a víctimas y agresores y lo más relevante, es designar al equipo directivo de las instituciones educativas a los más responsables, capaces comprometidos y con habilidades sociales para le resolución de conflictos y fortalecimiento del clima escolar. Solo con las personas adecuadas, acciones coordinadas y sostenidas se podrá reducir su incidencia y construir escuelas seguras, respetuosas e inclusivas.

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Crónica de dos días de búsqueda, esperanza y dolor en las aguas del río Zamora

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EL RÍO QUE GUARDA EL SILENCIO

Por Diario El Amazónico | Reportaje Especial

Hay tragedias que irrumpen con estruendos capaces de estremecer ciudades enteras. Otras, en cambio, llegan envueltas en un silencio tan profundo que nadie alcanza a comprender que la vida acaba de cambiar para siempre.

La madrugada del sábado fue una de esas.

Mientras el reloj avanzaba sobre las primeras horas del día, la Troncal Amazónica permanecía casi vacía. La neblina descendía lentamente sobre las montañas de Zamora Chinchipe y el viento apenas rozaba la vegetación que bordea la carretera entre los sectores de Namírez y Mejeche. Eran las 00:10 minutos.

O al menos eso parecía.

Una cámara de seguridad de una vivienda registró lo que hoy constituye una pequeña pista del vehículo que se dirigía hacia Zamora.

En la grabación únicamente se observa el destello de sus luces atravesando la oscuridad. El automotor circula aparentemente con normalidad. No existen maniobras bruscas. No se aprecia un exceso de velocidad. Nada hace presagiar una tragedia.

Entonces ocurre algo casi imperceptible.

Un sonido que rompió el silencio.

En el vídeo, se escucha un estruendo fuerte. Es un ruido que advierte una tragedia.

Es ahí, un trabajador sale de la vivienda, se dirige al lugar y evidencia del accidente, el es Manuel Calle, en ese momento se quedó frío sin saber que hacer, justo pasa una persona en moto y pide auxilio, y es él quien avisa sobre el accidente.

Nadie imagina que, en ese preciso instante un vehículo acaba de abandonar la carretera para precipitarse por una pendiente de aproximadamente 150 metros hasta el río Zamora.

Un perro comienza a ladrar con insistencia.

Como si hubiese visto lo que ningún ser humano alcanzó a observar.

«Hay silencios que anuncian tragedias. Hay ladridos que terminan convirtiéndose en el único testimonio de una noche que jamás volverá a repetirse.»

 

La primera evidencia

Con los minutos de desesperación apareció la primera certeza.

En el borde de la vía fue localizada la placa del vehículo.

Aquella pequeña lámina metálica se convirtió en la primera prueba física de que algo grave había ocurrido durante la madrugada.

Desde ese momento comenzó una carrera contra el tiempo.

Bomberos, rescatistas, policías y ciudadanos descendieron hasta las orillas del río Zamora convencidos de que cada minuto podía marcar la diferencia.

Pero la naturaleza tenía otros planes.

El río no solamente es profundo.

Es un río impredecible.

Su corriente golpea con fuerza contra las enormes rocas, forma remolinos y arrastra sedimentos que reducen completamente la visibilidad bajo el agua. En el sitio donde se presumía estaba el vehículo, la profundidad alcanzaba entre siete y nueve metros.

El escenario reunía prácticamente todas las condiciones de una operación de rescate de alta complejidad.

Cada descenso implicaba un riesgo.

Cada decisión debía tomarse con precisión.

Porque en un río como el Zamora, un error puede convertir a un rescatista en otra víctima.

 

La otra batalla

Mientras los equipos de emergencia analizaban estrategias, en la superficie comenzaba otra lucha mucho más silenciosa.

La de dos familias.

Esperar también agota.

No saber consume lentamente la esperanza.

Cada mirada hacia el río parecía una pregunta sin respuesta.

Cada minuto prolongaba la angustia.

Cada llamada telefónica alimentaba la ilusión de recibir finalmente una buena noticia.

«El agua seguía su camino.

Las horas también.

Pero para dos familias el tiempo había dejado de avanzar aquella madrugada.»

Durante toda la jornada del sábado decenas de ciudadanos llegaron hasta el lugar.

Muchos ofrecieron ayuda.

Otros llevaron alimentos y agua para los rescatistas.

Algunos simplemente permanecieron observando el río en silencio, comprendiendo que existen momentos en los que la solidaridad también consiste en acompañar.

 

Cuando un pueblo decide no rendirse

La complejidad del rescate hizo que familiares y amigos solicitaran el apoyo de buzos especializados provenientes de otras provincias.

Las condiciones del río exigían experiencia, equipos adecuados y procedimientos técnicos que minimizaran el riesgo para quienes descendían al agua.

La solidaridad volvió a aparecer.

Marcelo Tapia, representante de la empresa Boga, Marlon Cruz, conocido empresario, pusieron a disposición maquinaria de mayor capacidad para apoyar las labores.

Ese gesto fue recibido con gratitud por ciudadanos y familiares, conscientes de que toda ayuda representaba una nueva posibilidad de encontrar el vehículo.

El domingo amaneció distinto.

El cielo permanecía despejado.

El clima ofrecía una pequeña tregua.

Era una oportunidad que no podía desperdiciarse.

 

La tarde que parecía terminar sin respuestas

Con el paso de las horas la desesperación comenzó nuevamente a ganar terreno.

El domingo avanzaba y el río continuaba guardando su secreto.

La incertidumbre volvía a instalarse entre quienes permanecían observando desde la orilla.

Fue entonces cuando una familiar se acercó a uno de los responsables del operativo y preguntó si las labores concluirían por ese día.

La respuesta fue inmediata.

—No. Vamos a seguir trabajando. Tenemos que darle hasta las últimas horas de la tarde.

Aquellas palabras devolvieron la esperanza.

Poco después, una intensa lluvia volvió a caer sobre el lugar.

Pero nadie abandonó el operativo.

Mientras el agua descendía desde las montañas, los equipos continuaban realizando barridos sobre el río utilizando embarcaciones y un ancla especialmente adaptada para intentar localizar el vehículo.

Intento tras intento.

Una y otra vez.

Por momentos parecía que el ancla encontraba algún obstáculo.

Luego volvía a soltarse.

La expectativa crecía.

La incertidumbre regresaba.

Hasta que finalmente ocurrió.

El ancla quedó firmemente enganchada.

Nadie quiso celebrar demasiado pronto.

Era necesario confirmar que realmente se trataba del vehículo.

Entonces uno de los buzos, asegurado mediante técnicas de rescate y sujeto a una línea de seguridad, descendió lentamente siguiendo la cuerda.

El río intentó arrastrarlo.

La corriente golpeaba con fuerza.

La visibilidad era prácticamente nula.

Pero, después de algunos minutos bajo el agua, llegó la confirmación.

Era el vehículo.

El buzo aseguró una segunda cuerda para reforzar el amarre y permitir la extracción sin que el cable cediera por el peso o la fuerza de la corriente.

A las 18:45, aproximadamente, comenzó una de las maniobras más delicadas de todo el operativo.

Dos máquinas trabajaron de manera sincronizada.

Rescatistas coordinaban cada movimiento.

Cada metro que ascendía el vehículo parecía detener el tiempo.

Hasta que finalmente emergió del río.

El silencio volvió a imponerse.

Junto al automotor fue recuperado el cuerpo de una de las víctimas.

Se trataba de Jhon Collaguazo.

Durante algunos instantes muchos pensaron que las dos personas serían encontradas en el interior.

Pero la esperanza volvió a transformarse en incertidumbre.

Solo estaba uno.

La otra persona sigue desaparecida.

Los abrazos dieron paso nuevamente al llanto.

Las lágrimas regresaron a las familias.

Los amigos guardaron silencio.

Nadie encontraba palabras suficientes para aliviar un dolor que aún permanecía incompleto.

 

La búsqueda continúa

La noche cayó sobre el río Zamora.

El operativo fue suspendido únicamente por razones de seguridad.

La decisión fue clara.

Al amanecer, la búsqueda continuará.

Horas más tarde, la esposa de la persona que aún permanece desaparecida utilizó sus redes sociales para hacer un llamado desesperado.

Pidió a la ciudadanía colaborar observando las orillas del río.

Solicitó ayuda.

Agradeció cada gesto de solidaridad recibido durante esos dos días.

Su mensaje resumía el sentimiento de toda una familia que aún espera volver a encontrar a uno de los suyos.

 

Una lección para las instituciones

Más allá del dolor, esta tragedia deja una reflexión que trasciende el hecho noticioso.

Los rescates en ríos  requieren equipamiento especializado, tecnología, embarcaciones adecuadas, sistemas de anclaje, dispositivos de localización subacuática y capacitación permanente.

La valentía de los bomberos y rescatistas quedó demostrada una vez más.

Sin embargo, el compromiso humano no puede seguir reemplazando a la inversión institucional.

Garantizar mejores herramientas no solo incrementa las posibilidades de salvar vidas, sino que también protege a quienes diariamente enfrentan escenarios donde cada decisión puede significar la diferencia entre regresar a casa o convertirse en otra víctima.

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Noticias Zamora

Dos personas permanecen desaparecidas tras accidente de tránsito en Cumbaratza

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La madrugada de este sábado 1 de agosto, aproximadamente a las 00:10, se ha registrado un aparatoso accidente de tránsito en el sector Mejeche, perteneciente a la parroquia Cumbaratza, en la Troncal Amazónica.

De acuerdo con la información preliminar, el vehículo se habría precipitado aproximadamente 120 metros por una pendiente hasta caer en las aguas del río Zamora. En el lugar únicamente se han encontrado restos del automotor, lo que evidencia la magnitud del siniestro.

Hasta el momento, dos personas permanecen desaparecidas. Equipos del Cuerpo de Bomberos de Zamora y Yantzaza mantienen intensas labores de búsqueda y rescate en la zona con la esperanza de localizar a los ocupantes.

Se espera que en las próximas horas se emita información oficial sobre el avance de las operaciones de búsqueda.

Diario El Amazónico continuará informando conforme se conozcan nuevos detalles de este lamentable hecho.

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El chantaje y la proscripción: el libreto para ahogar la democracia

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Por: Alonzo Cueva Rojas

Las declaraciones del ministro del Interior son una alerta grave. Exigir que alcaldes y prefectos se alineen con el pensamiento oficial es una postura antidemocrática y una muestra de totalitarismo. Una responsabilidad elemental es coordinar acciones por el progreso del país, pero otra actitud muy distinta es intentar anular la diversidad de opinión y la libertad política.

El gobierno central y las autoridades locales (GAD) tienen la obligación de unirse para dar respuestas reales a la población. Esta cooperación técnica e institucional debe enfocarse en áreas urgentes, sin importar banderas partidistas, como: Coordinar planes firmes para devolver la tranquilidad a los territorios, garantizar escuelas dignas, atención médica y medicinas, proteger a los sectores vulnerables y erradicar la pobreza, entre otros.

Ecuador es un país diverso, intercultural y plurinacional, marcado por diferencias geográficas, culturales y generacionales. Cualquier gobernante debe estar listo para ejercer su función dentro de esa diversidad. Querer imponer un pensamiento único es una aberración política que jamás dará resultados positivos. La alienación no es la solución; el camino seguirá siendo el ejercicio democrático del poder.

Detrás del discurso de la alineación opera un crudo condicionamiento. Es un secreto a voces que a los alcaldes y prefectos con altas opciones de reelección se les presiona con una consigna clara: o se postulan con el partido de gobierno, o les congelan los fondos y les arman problemas legales usando de forma selectiva a la justicia.

A esto se suma la proscripción de líderes sociales y la eliminación de organizaciones políticas de oposición. Al dejar a los líderes legítimos sin casillero electoral, el régimen les cierra el camino. Ante este atropello, muchas autoridades terminan claudicando, disimulando su sumisión por temor a perder su libertad o poner en riesgo a sus familias.

Gobernar mediante el miedo y anular a los rivales destruye la libertad de todo el pueblo ecuatoriano.

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