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Amazonía: la minería criminal sigue impune

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Reportaje: Plan V

El  viernes 9 de mayo de 2025, once militares de la Brigada de Selva 19 de Napo murieron en una emboscada en el Alto Punino. El hecho ocurrió en un sector limítrofe entre las provincias de Napo y Orellana, donde los uniformados se encontraban desplegados en medio de una operación reservada contra la minería ilegal.

En la mañana de ese viernes, el ejército había enviado cuatro equipos de combate, formados por 80 efectivos militares armados, a varios puntos. Durante esa operación, los Comandos de la Frontera (CDF) atacaron a uno de los equipos con explosivos, granadas y fusiles y  once uniformados fallecieron. El incidente también dejó un herido del grupo criminal.

Los CDF surgieron como un grupo de disidentes de la extinta guerrilla colombiana FARC y empezaron a operar en Ecuador cuando Geovanny Andrés Rojas, alias Araña, tomó el mando de la organización, según una fuente de inteligencia colombiana. El grupo criminal opera principalmente en Sucumbíos y, además de la minería ilegal, se dedica al narcotráfico, según fuentes de inteligencia militar.

Comandos de la Frontera en Ecuador: 6 datos sobre sus operaciones y poder económico

Los grupos disidentes ya habían atacado a militares ecuatorianos. En febrero de 2018, en la frontera ecuatoriano-colombiana, en Esmeraldas, emboscaron a una patrulla militar. Ese enfrentamiento dejó un saldo de cuatro militares asesinados. El ataque se atribuyó al  Frente Óliver Sinisterra, otro grupo de disidentes de las FARC.

La masacre ocurrida en el Alto Punino, sin embargo, fue más grave y causó un gran impacto en las filas militares y en el Ecuador entero. Para muchos ecuatorianos, fue el bautizo de sangre en la conciencia del grado de penetración y el poder que ha alcanzado la minería ilegal asociada con grupos criminales armados, tanto colombianos, como ecuatorianos, allí también tienen presencia Los Choneros.

¿Podrían haberse evitado los hechos ocurridos en el Alto Punino, zona que ha sido  tomada militarmente por los grupos criminales para el control y explotación minera? ¿Por qué se permitió que la fiebre del oro en esta región se desarrollara a gran velocidad, en asocio con el crimen organizado,que ha disparado la violencia y, con ella, la tasa de homicidios en Orellana, como lo han constatado periodistas de Plan V?

El comandante del Ejército, el general Henry Delgado Salvador, aseguró públicamente que estaban investigando una filtración de información antes de la operación a los CDF desde las propias filas militares. Ni la Fiscalía ni el Ejército han informado aún sobre el resultado de sus investigaciones.

Más allá de una supuesta fuga de información, lo que sí se sabe es que, desde 2022, existía una hoja de ruta clara, trazada por expertos y funcionarios técnicos, con insumos importantes de la sociedad civil en las zonas afectadas, para que el Estado ecuatoriano, a través de distintas instituciones, actuara con urgencia y decisión para frenar el daño ecológico y el avance de los grupos criminales en la Amazonía ecuatoriana. Esta es la historia de por qué esos planes nunca se implementaron.

La alerta de la Asamblea: Napo en peligro

El 29 de septiembre de 2022, la Comisión Permanente de Biodiversidad y Recursos Naturales de la Asamblea Nacional, entonces presidida por el diputado Washington Varela Salazar, emitió el único informe técnico y administrativo que generaría esta comisión hasta la fecha. Se titulaba: “Informe Técnico Nro. AN-CBRN-2022-001 de fiscalización y seguimiento a la minería ilegal en el sector Yutzupino, parroquia Puerto Napo, cantón Tena, provincia de Napo».

El informe daba cuenta de la expansión rápida e irreversible de la minería ilegal en la zona de Yutzupino, río Jatunyacu, en la provincia de Napo. El documento estaba firmado por el experto Dr. Rusbel Chapalbay, de nacionalidad kichwa amazónica, y un equipo de diez técnicos contratados por la comisión, a quienes los asambleístas habían encargado la elaboración del informe especial.

La preocupación de los miembros de la comisión parlamentaria surgió a partir de varios «incidentes» con mineros ilegales en la zona de Yutzupino, provincia del Napo. Entre octubre del 2021 y febrero del 2022, durante el gobierno de Guillermo Lasso, se realizaron dos grandes operativos policiales en esta zona. La entonces ministra del interior, Alejandra Vela,  visitó el lugar junto a mandos policiales y militares, e informó  que se habían detectado 107 máquinas retroexcavadoras, 87 de las cuales fueron incautadas y puestas a órdenes de la Fiscalía. Desde los voceros oficiales se anunciaron más investigaciones.

La Comisión de Biodiversidad —cuyas funciones terminarían abruptamente en mayo de 2023 por efecto de la muerte cruzada decretada por Lasso— alcanzó a realizar dos sesiones de fiscalización sobre el impacto y avance de la minería ilegal, en las que invitó a autoridades y expertos a informar sus actuaciones y dar su opinión, y produjo el informe, firmado por Chapalbay y otros, que detallaba el avance veloz e incontenible del fenómeno. En apenas cinco meses, se había consolidado como el foco de minería ilegal más grande de la Amazonía, hasta ese momento, sin que las autoridades hicieran algo para evitarlo, a pesar de las advertencias tempranas.

En la zona de Yutzupino, en octubre de 2021, se había detectado la presencia de cuatro retroexcavadoras y diez dragas y una afectación de tres hectáreas, con unas 50 personas en trabajos mineros. Un mes después, la afectación era de 69 hectáreas y 18 excavadoras. En diciembre, había aumentado a 75 hectáreas y, para enero, 79 hectáreas estaban comprometidas, con presencia reportada de 70 excavadoras. Para febrero, las hectáreas impactadas  eran 121 y se reportaron 148 excavadoras, 98 motores de succión de agua y 18 bombas de agua. Cinco meses después del primer «brote», unas dos mil personas hacían actividad minera en la zona. (Sí hay el mapa)

Ante la alarmante situación, en febrero de 2022 la Comisión exhortó al Ministerio de Energía y Minas a que suspendiera toda actividad minera en la zona. El 11 de marzo de 2022, la Comisión de Biodiversidad sesionó en la ciudad de Tena, capital de la provincia de Napo, ubicada en el centro de la Amazonía. A la sesión en Tena acudieron siete autoridades locales como el alcalde de la ciudad, el gobernador de Napo, los jefes militares y policiales de la provincia, el fiscal provincial, el presidente de la corte provincial, entre otros. Por parte de los movimientos sociales, estuvieron presentes representantes de pueblos indígenas, activistas ambientales y líderes comunitarios. En esa reunión se plantearon tres preguntas que se abordaron luego en el primer informe de la Comisión: ¿por qué las autoridades nacionales y locales evitaron intervenir ante la dimensión de la destrucción evidenciada en la zona?, ¿cuál fue el daño ambiental?, y ¿qué perjuicios económicos se generaron al Estado?

Seis meses después, el informe final de 186 páginas, resultado de las investigaciones de los expertos, fue entregado a la Comisión y presentado públicamente en sesión de la Asamblea. Se trata de un compendio detallado de la incapacidad e ineficiencia del Estado ecuatoriano para frenar el avance de la minería criminal, que hasta la fecha ha impactado a 18 de las 24 provincias del país. La investigación para el informe permitió “establecer una marcada diferencia entre la capacidad operativa, y de coordinación de los entes estatales de control frente a los sistemas y recursos implementados por las organizaciones inmersas en las actividades ilícitas del recurso minero, lo que evidencia afectaciones ambientales, culturales, sociales, institucionales y económicas”, dice este informe.

Además de ofrecer un diagnóstico claro del problema estatal, hacía  recomendaciones  a cada una de las entidades involucradas en el fenómeno del Napo. Estas no solo fueron bien recibidas por la Comisión, sino que quedaron recogidas en una resolución del Pleno de la Asamblea Nacional de Ecuador, en abril de 2023, antes de que el presidente Lasso decretara la disolución del Parlamento y se convocaran a nuevas elecciones un mes después.

La muerte cruzada también supuso la muerte del informe de la Comisión de Biodiversidad y de la labor de veeduría, control y exigencia a otras entidades estatales para que actuaran y evitaran una masacre, no solo del ecosistema amazónico, sino de vidas humanas que la violencia de los grupos criminales estaba cobrando en la región. Ni las recomendaciones, ni el informe fueron objeto de seguimiento y fiscalización por parte de los integrantes de la nueva Comisión de Biodiversidad que se posesionó meses después, en noviembre de 2023. Desde esa fecha hasta mayo de 2025, la comisión estuvo presidida por el asambleísta por Sucumbíos, Guido Vargas, un veterano dirigente de los transportistas pesados de esa provincia, sin experiencia alguna en temas de medioambiente y biodiversidad. En ese mismo lapso, el Estado no logró frenar el enorme crecimiento de la minería en la Amazonía, en el mismo Napo y luego en el Alto Punino, en Orellana.

Una larga serie de incapacidades

Como respuesta al desafío de combatir la minería ilegal, el Estado ecuatoriano creó en 2011, durante el Gobierno de Rafael Correa, la Comisión Especial de Combate a la Minería Ilegal (CECMI), compuesta por los ministerios del Interior, Defensa Nacional, Energía y Minas y Ambiente; la Agencia de Regulación y Control de Energía y Recursos Naturales No Renovables; el Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencia; el Centro de Inteligencia Estratégica, y el Servicio Nacional de Aduanas del Ecuador. El organismo colegiado contaba también con miembros invitados: el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional del Ecuador y el Instituto de Investigación Geológico y Energético, de conformidad con el Decreto Ejecutivo 754, del 6 de mayo de 2011. La Fiscalía General, responsable de perseguir delitos mineros, ambientales y delincuenciales, nunca formó parte de esta Comisión Especial. Según una alta fuente de la entidad consultada por Plan V, el Ministerio Público no podía participar en organismos colegiados, tanto públicos como privados, encargados del control sin perder la objetividad procesal.

Aunque el CECMI supuestamente contaba con la participación de funcionarios poderosos y de las instituciones más importantes del país, su primera responsabilidad solo llegó a concretarse  11 años después de haber sido creada, cuando emitió el Plan de Acción Minero a través del Decreto Ejecutivo 151, del 5 de agosto de 2021.

Pero ni ese decreto, ni el 754 se cumplieron, en realidad, como lo determinó el informe presentado a la Asamblea.  La desinstitucionalización y el debilitamiento, principalmente del Ministerio de Energía y Minas y de la ARCERNNR (hoy ARCOM), eran evidentes.  El informe citaba varias deficiencias: la descoordinación interinstitucional entre los miembros de la CECMI, la ausencia de una estrategia conjunta y contundente para un trabajo permanente, la ausencia de equipos multidisciplinarios de especialistas, expertos civiles y de las fuerzas públicas, la falta de financiamiento y presupuesto permanente para combatir la minería ilegal, el desbalance de la CECMI entre un modelo centralizado y descentralizado en el territorio, y la falta de tecnología, equipamiento y maquinaria apropiados. En suma, en la provincia de Napo la minería ilegal funcionaba como un sistema criminal, “con mejores condiciones y ventajas que los entes del propio Estado ecuatoriano que tienen atribuciones para el control de la minería ilegal en el país”, dice en un apartado el informe.

El primer operativo policial a gran escala en la Amazonía ecuatoriana tuvo lugar en Yutzupino y evidenció la inutilidad de la Comisión Estatal integrada para tal efecto. El operativo, denominado “Manatí”, fue ejecutado en la parroquia Puerto Napo, cantón de Tena, desde el 13 hasta el 26 de febrero del 2022. En él participaron varios entes de control y se incautaron 148 excavadoras, 98 motores de succión de agua, 80 clasificadoras tipo Z, 220 herramientas de minería, entre otras cosas. Sin embargo, no hubo detenidos y el hecho haber transcurrido aproximadamente cuatro meses desde el inicio de las denuncias ciudadanas registradas por minería ilegal, además de comunicados reiterados del Ministerio del Ambiente como del Ministerio de Energía y Minas pidiendo la intervención de la CECMI, entre el 2 diciembre hasta enero del 2022, hasta que finalmente se realizó el operativo policial en febrero, evidenciaron la inoperancia estatal.

El Ministerio de Gobierno, entidad que presidía la CECMI en las fechas en que ocurrieron los hechos y el operativo Manatí, incumplió el numeral 2 del Art. 3 del Decreto Ejecutivo 754. Este artículo dispone que la Comisión debe “coordinar las acciones para asegurar la ejecución y cumplimiento de las disposiciones y normativas dictadas por las autoridades competentes, dentro de su ámbito de acción”.

La falta de decisión política de la presidencia de la CECMI y el débil liderazgo  operativo de la Gobernación de la provincia de Napo mostraron las limitaciones institucionales en este caso. La intervención extemporánea provocó  que las actividades mineras ilegales en Yutzupino se expandieran con la velocidad de una avalancha: se pasó de cuatro excavadoras en el mes de octubre del 2021 a 148 excavadoras en febrero del 2022, lo que causó,  además, afectaciones ambientales de 121 hectáreas aproximadamente, según el Ministerio del Ambiente.

En ese momento, la Comisión de Biodiversidad concluyó que el control interinstitucional sobre la actividad minera en la provincia de Napo, principal foco de la minería ilegal, era débil por la falta de acción y transparencia de las autoridades competentes. Tampoco existía un modelo minero de gobernanza local participativa que incluyera a la sociedad civil para articular políticas públicas efectivas y estrategias de respuestas integrales e inmediatas. No se contaba con tecnología de vanguardia, equipamiento sofisticado (helicópteros, vehículos todo terrenos, deslizadores, etc.) ni personal especializado multidisciplinario. De igual manera, otra debilidad se refería al manejo y acceso de información física y administrativa de concesiones, seguimiento, control y sanción por actividades de minería antitécnica e ilegal.

Un detalle que evidencia esta debilidad sistémica es el desconocimiento oficial de la producción minera en la provincia de Napo, la cantidad de regalías mineras declaradas por los concesionarios mineros, la extensión de la superficie explotada y los procesos de restauración ambiental, debido al difícil acceso y a la falta de disponibilidad de datos sobre volúmenes de producción de los recursos mineros extraídos por parte de los concesionarios y los extractores ilegales, así como a la escasa trazabilidad para determinar las declaraciones tributarias correspondientes. Además, tampoco se tenía información pertinente sobre las  concesiones caducadas que debían revertirse al Estado.

Uno de los expertos que participó en la investigación para el informe encargado por la Comisión dijo que, al detectar que centenares de hectáreas de concesiones mineras estaban caducadas, se pidió a las autoridades que las revirtieran y liberaran los territorios, pero “un asunto administrativo y engorroso nos detuvo, porque no había un solo protocolo de cómo hacerlo, no había un diálogo entre los ministerios de Ambiente y de Energía, ni con la ARCOM para sustentar técnicamente que un área estaba en condición de caducidad”.

Otra evidencia del debilitamiento de las instituciones para el control de la minería ha sido la falta de articulación entre ellas y la poca información compartida entre lo local y lo nacional.

Por ejemplo, la Comisión de Biodiversidad, que actuó hasta mayo de 2023, debió insistir de modo permanente para obtener la información, principalmente del Ministerio de Energía y la Agencia de Regulación y Control Minero, (ARCERNNR). En muchos de los casos, se alegó que no existía información administrativa y técnica en los expedientes de los procesos de minería, ni se entregó. Esto dificultó el acceso de la comisión para conocer el estado actualizado de las concesiones mineras de la provincia de Napo y  verificar si cumplían con los requisitos. De esta esta manera, se limitó el alcance de la fiscalización y control político respecto al análisis técnico, administrativo y legal.

La otra línea de control de la minería ilegal consiste en cerrar la llave del combustible, porque mover centenares de máquinas excavadoras requiere mucho diésel. Pero, según el técnico jefe de la Comisión de Biodiversidad, consultado para este reporte era muy difícil: “vimos que la persona encargada de monitorear a las gasolineras en esa zona estaba sola y trabajaba en el Coca. Un solo técnico trabajaba en tres provincias: Pichincha, Napo y Orellana. Una sola persona. Tampoco había claridad en los cupos de combustible asignado a las gasolineras”. Además, uno de esos técnicos fue detenido por contrabando de combustible. “Eso me mostró que la penetración de la corrupción estaba en todos los niveles. Me dejó muy sorprendido, porque vimos que personas con las que tratábamos de solucionar los problemas, eran parte del sistema de ilegalidad”.

Las acciones de la sociedad civil

Ante la ausencia y debilidad del Estado para controlar la minería ilegal, los colectivos sociales de la provincia de Napo crearon una iniciativa permanente. Fue en plena pandemia, en 2020, cuando los primeros habitantes de Tena tuvieron conciencia de las nuevas invasiones de la minería ilegal en la región. En ese entonces, se juntaron cerca de diez personas preocupadas por sus alcances. Para el 2024, ya eran más de 3000.

Han activado alertas en redes sociales y medios de comunicación, y han presentado denuncias ante las autoridades competentes. Estas han estado sustentadas en informes técnicos-científicos, mecanismos constitucionales y legales. Sin embargo, un gran número de denuncias y alertas sociales de este colectivo no han sido atendidas de manera oportuna. También han realizado eventos y conversatorios sobre la problemática, marchas y movilizaciones sociales. Entre las organizaciones que han surgido se encuentran Napo ama la vidaNapo resiste, el Consejo de defensores de los derechos humanos y de la naturaleza, la Fundación Yacu WarmisManos Unidas y la Fundación Maquita y la Federación de Organizaciones Indígenas de Napo.

En la cabecera del río Punino, los activistas de Napo ama la vida, denunciaron la presencia de más de cien excavadoras en plena actividad. Gracias a  los reportes de las comunidades y al uso de drones —que los mineros ilegales suelen bloquear con recursos electrónicos— se detectaron unas 275 operando en 65 frentes mineros en la provincia de Napo.

En noviembre de 2024, activistas de varias de estas organizaciones se juntaron en Tena, en el evento llamado Deteniendo el Biocidio minero en Napo, en el que,  durante ocho horas, buscaron la manera de fortalecer la gobernanza ambiental en medio del conflicto social causado por la expansión minera en Napo, que se duplicó entre 2022 y 2024, pasando de 1118 a 2024 hectáreas.  Esto equivale a 2830 canchas de fútbol  o unas 33 veces el parque La Carolina (de 61 hectáreas) de Quito, el más grande de la capital ecuatoriana.

Durante el acto, José Moreno, presidente del Consejo de Defensores de los Derechos de la Naturaleza, rezó de memoria las cifras de la destrucción y cuestionó el papel de las autoridades para detener la minería ilegal:Recordemos que en 104 días destruyeron la parte baja del río Jatunyaku entre dos mil mineros ilegales y se llevaron el oro equivalente a 700 millones de dólares. Como colectivo hicimos los cálculos de cuánto oro sale de nuestra provincia, esto puede llegar a 8 a 11 millones de dólares diarios, si sumamos los más grandes frentes mineros”. Añadió que en los últimos ocho meses se habían destruido 32 kilómetros del río Punino, zona donde habían detectado la presencia de grupos irregulares como Comandos de la Frontera, Los Lobos y mineros ilegales armados. “Hemos avisado a las autoridades y no hacen nada ¿Dónde están esos millones de dólares diarios que salen de nuestra provincia?”.

Las máquinas,  el combustible y el daño ambiental producido

La investigación de la Comisión de Biodiversidad mencionó que con la llamada  Ecuación del oro, Napo, realizada por el Ministerio de Gobierno del Ecuador en 2022, se establecía que para extraer cada gramo de oro en la Amazonía se necesitaba el trabajo de cuatro personas y una excavadora para procesar seis toneladas de tierra, usar 1.060 litros de agua y cinco gramos de mercurio. Solo pensar en el impacto de la extracción de un kilo de oro (1000 gramos), se entiende la dimensión del daño.

Entre 2017 y 2024, la importación de excavadoras representó un negocio de más de 500 millones de dólares, según los datos de importaciones registradas en el Banco Central del Ecuador y en el Servicio Nacional de Aduanas del Ecuador (SNAE).

En el operativo denominado Manatí se incautaron 148 excavadoras que ingresaron en el Centro de Acopio de Indicios y Evidencias de la Policía Judicial de la provincia del Napo, en calidad de evidencias incautadas. El informe de la comisión descubrió, sin embargo, que no existía un control eficiente del registro de la maquinaria y/o equipo pesado, específicamente “excavadoras y retroexcavadoras” utilizadas para minería, ya que únicamente se exige la presentación del Certificado de instalación y conectividad de GPS (emitido por un proveedor) para los actores mineros, según lo dispuesto en el Acuerdo Ministerial 002 del 6 de febrero de 2017. Además, es difícil rastrear a través de ella a los actores criminales y el uso de estos equipos para actividades ilícitas, ya que  usualmente es adquirida por terceros que tienen licencia para actividades distintas a la minería.

En la Comisión de Biodiversidad está registrado que el retraso de cuatro meses en atender las primeras denuncias permitió el ingreso masivo de maquinaria, equipos e insumos para las actividades mineras ilícitas, lo que llevó al empeoramiento de los daños ambientales.

En el Código Orgánico Integral Penal se tipifican los delitos contra los recursos naturales y los recursos naturales no renovables, pero no se entiende por qué la Fiscalía Provincial de Napo y el juez de la Unidad Penal de Tena tardaron demasiado en coordinarse e intervenir en el sector de Yutzupino. Así lo señaló el informe de la Comisión y agregó que  era  “necesario establecer mecanismos de articulación efectivos y eficaces; incluso ante la presunción del cometimiento de un delito ambiental, así como también en las resoluciones de las sentencias expedidas con acciones o medidas de remediación, restauración o reparación ambiental requeridas en las áreas intervenidas”. (Ver más al respecto de los procesos judiciales en la Parte 2 de de este informe especial)

La Fiscalía General del Estado informó que, desde 2011 hasta 2022, se habían registrado 121 noticias de delito en la provincia del Napo, de las cuales 112 correspondieron al delito de actividad ilícita de recursos mineros. De estas, sólo 14 obtuvieron una sentencia condenatoria. De las 1244 noticias por delitos conexos que podrían estar relacionados con la minería ilegal, 517 tuvieron sentencia condenatoria, lo que demuestra la demora en la investigación de los delitos relacionados con la  minería.

Sandra Rueda, una abogada que fue legisladora por Napo entre noviembre del 2023 y mayo del 2025, también fue fiscal en su provincia durante diez años y delegada de la Defensoría del Pueblo. Rueda considera que no hay voluntad por parte de la Fiscalía ni de la Judicatura para avanzar en los delitos derivados de la minería ilegal. Dice que la manera más eficaz de parar la devastación minera sería atajando el tráfico de combustibles:“Sin combustible no operan las excavadoras, ni el equipo de volquetas y vehículos que trasladan el material mineralizado”.

Pero es un delito casi imposible de juzgar. Antes de ser legisladora, Rueda también actuó como abogada defensora en procesos legales. En cuatro de estos procesos hubo detenidos y eran delitos flagrantes. “Pero ocurrió como siempre: se lanzan la pelota entre la Judicatura y la Fiscalía. En esos diez casos no se abrió una instrucción fiscal y menos un juicio, y las personas quedaron libres. Insistí mucho con la Fiscalía y la Judicatura, y se echaron la culpa una a la otra. La Judicatura aseguró que la Fiscalía no presentó los elementos suficientes”.

El argumento era que no se podía probar legalmente que el líquido aprehendido en los operativos era combustible. Como ex funcionaria de la Fiscalía del Napo, la abogada Rueda corroboró a este medio que no habían los reactivos ni los peritos para realizar las pruebas que se debían llevar a las audiencias.

Después, el silencio

La última sesión de la anterior Comisión de Biodiversidad sobre la minería ilegal en Napo y  otras provincias amazónicas tuvo lugar  el 8 de mayo de 2023. Los asambleístas que la integraban recibieron información de varias autoridades y organizaciones respecto a las actividades de minería ilegal en San Lorenzo, provincia de Esmeraldas, y en el cantón de Tena.

Durante la sesión, Franklin Soria, presidente del Movimiento Ecuador sin Minería, reflexionó sobre los efectos de la minería ilegal y la necesidad de reparación. A la vez advirtió que el Ecuador no solo perdía por los efectos y consecuencias de la minería ilegal, sino también por el robo de los minerales.

El entonces jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Nelson Proaño, reveló que, a esa fecha, existían 129 focos de minería ilegal y que 16 provincias estaban afectadas por los mineros ilegales, artesanales y grupos delincuenciales organizados. Para el 2025, las autoridades ya no podían precisar si había entre 300 y 600 focos de minería ilegal, pero coincidían en que las provincias afectadas ya eran 18.

En esa misma audiencia, Luis Maingón, entonces director de la Agencia de Control y Minero, detalló las actividades ejecutadas, así como las inspecciones de control llevadas a cabo en cada provincia por  funcionarios expertos en el tema. “Loja, El Oro, Esmeraldas e Imbabura son lugares donde se han realizado operativos e inspecciones de control”, afirmó.

Los asambleístas integrantes de la comisión coincidieron en que la minería ilegal afectaba al entorno y que los habitantes de esas zonas no podían llevar una vida tranquila. También advirtieron que los funcionarios, en sus comparecencias, se limitaban a presentar informes en mesa legislativa, pero no aportaban soluciones, por lo que las autoridades debían comprometerse con la población ecuatoriana a erradicar  esta mala práctica.

Al finalizar la reunión, la comisión decidió por unanimidad conformar una mesa técnica entre el Legislativo y el Ejecutivo para hacer seguimiento a las denuncias sobre la minería ilegal. Según la resolución, la mesa presentaría en 30 días un informe para conocimiento del Pleno. Sin embargo, el informe no se presentó y la mesa técnica no se pudo constituir por la disolución de la Asamblea.

Cuando se eligieron nuevos legisladores, la Comisión de Biodiversidad ya era otra. Desde que iniciaron su periodo en noviembre del 2023 hasta mayo del 2025, esta comisión no volvió a tratar un solo tema de minería ilegal en la Amazonía ecuatoriana.

Un presidente vinculado al transporte pesado

El nombramiento del dirigente de transporte pesado y ex prefecto de la provincia de Sucumbíos, Guido Vargas, como presidente de la Comisión fue sorpresivo, según fuentes técnicas de la Comisión consultadas por Plan V. En su trayectoria profesional resalta su nula experiencia en el tema ambiental. Vargas es representante de una provincia sumida en la violencia de grupos armados como los Comandos de la Frontera, que se ha convertido en un reconocido corredor para el tráfico de cocaína que sale de los laboratorios del Putumayo colombiano. Cientos de toneladas de droga son transportadas  por esta vía hacia los puertos del Ecuador en diversos medios de transporte terrestre.

Ex asambleísta Guido Vargas. Foto: Archivo Asamblea Nacional

Durante su periodo como presidente, Vargas dijo que la acción de la Comisión se había centrado en la discusión y aprobación de la Ley de la Amazonía y la fiscalización de actividades petroleras. El tema de la minería ilegal, sin embargo, que se ha convertido en el problema de mayor generación  de la violencia  y mayor devastación ambiental en la historia amazónica, no mereció tratamiento alguno de fondo en la Comisión. Los nuevos integrantes tampoco hicieron seguimiento a las recomendaciones que habían hecho los anteriores legisladores, tras el diagnóstico negativo del informe técnico que habían encargado.

Entre las tareas de seguimiento, estaban que el Ejecutivo reformara el Decreto Ejecutivo Nro. 754 de 6 de mayo del 2011, para crear la Comisión Especial para el Control de la Minería Ilegal y fortalecer este cuerpo colegiado. Cosa que no sucedió. Tampoco se dio la asignación presupuestaria para ejercer las funciones de coordinación, asesoría, activación de operativos y seguimiento; ni incorporó como miembros activos de la Comisión a la Fiscalía General del Estado, al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional de Ecuador, como se había planteado.

Tampoco reformó el Decreto Ejecutivo 151 de 5 de agosto del 2021 que expidió el “Plan de Acción para el Sector Minero del Ecuador”, y mucho menos se evaluó el cumplimiento de las disposiciones emitidas a las entidades públicas de control y seguimiento de las actividades mineras legales e ilegales.

Ni hizo seguimiento al  Ministerio del Interior, que debía desarrollar los protocolos para la planificación, gestión y aplicación de operativos de control de minería ilegal. Estos hubiesen permitido garantizar la ejecución legal efectiva y eficiente de personas aprehendidas, maquinaria retenida y decomisada e insumos químicos. También  hubiera generado mejores niveles de coordinación para obtener autorizaciones de allanamientos, decomisos y clausuras de actividades de minería ilegal.

La Comisión tampoco verificó que el Ministerio de Energía y Minas pusiera en marcha un plan y cronograma interinstitucional de intervención territorial minero, para verificar el cumplimiento de las obligaciones y marco legal vigente de los titulares mineros. O que el Ministerio del Medio Ambiente depurara el registro de concesiones otorgadas en la provincia de Napo, para cerciorarse que no hubieran permisos otorgados en áreas protegidas, y que le entregara un informe al respecto a la Comisión. Cosa que tampoco sucedió. Este ministerio también dejó de crear los instrumentos legales para aumentar los controles al tráfico ilícito y el uso no autorizado de sustancias químicas, residuos y desechos no peligrosos, peligrosos o especiales utilizados en la minería.

La Comisión no verificó que el Ministerio de Energía y Minas pusiera en marcha un plan y cronograma interinstitucional de intervención territorial minero, para verificar el cumplimiento de las obligaciones y marco legal vigente de los titulares mineros.

La Comisión tampoco dijo nada cuando otras entidades que igualmente debían presentar informes de sostenibilidad y sustentabilidad de los recursos minerales extraídos, como el Instituto Nacional de Investigación Geológico, Minero y Metalúrgico incumplieron. Ni averiguó por qué la Agencia de Regulación y Control, el Ministerio de Energía y Minas, el Servicio de Rentas Internas, y la Superintendencia de Compañías, tampoco conformaron nunca una comisión técnica multinivel para mejorar la coordinación interinstitucional entre los eslabones de control que permitiera mayor trazabilidad de las obligaciones tributarias, por ejemplo.

La anterior Comisión también había pedido a la Fiscalía General del Estado efectuar un análisis de la actuación del fiscal provincial del Napo, cuestionado por versiones entregadas en el seno de la Comisión, relacionados a noticias delitos de minería ilegal y los delitos conexos bajo el cargo; y, respecto de la fiscal  encargada de la investigación de los delitos del medio ambiente en el proceso 150101821110148. También  se exigió a la entidad que diera inicio a los procesos de determinación de daño ambiental en sede judicial, considerando los Arts. 251, 252, 254, 260 del COIP en: concesiones mineras que registren actividades de explotación de material aurífero sin actos administrativos previos; concesiones mineras que reiteran incumplimientos al plan de manejo, afectaciones al recurso hídrico, normativa y obligaciones ambientales; concesiones mineras que en expedientes de los entes de control registren procesos administrativos por incumplimientos técnico y legales. Hasta febrero del 2024, la Fiscalía había recibido 23 denuncias por delitos mineros y una sola de estas llegó a etapa de juicio. La nueva Comisión no  hizo ningún seguimiento de ello.

En resumen, la Comisión de Biodiversidad de la Asamblea, presidida por Vargas, no hizo cumplir, ni realizó el seguimiento a ninguna de las disposiciones de las distintas entidades que se habían comprometido a actuar. Mientras tanto, la minería ilegal y criminal no solo se incrementó sustancialmente en la zona del río Jatunyacu-Yutzupino, sino que también se extendió al río Punino y a sus zonas altas.

¿Una nueva comisión?

En mayo de 2025, la Asamblea Nacional tuvo nuevos legisladores, resultado de las elecciones generales de inicios de este año, lo que implicó otro cambio en la Comisión de Biodiversidad. Lo que en principio podría parecer una buena noticia, dada la inoperancia de los anteriores integrantes (solo una de ellas repite) en sus labores de seguimiento y control, no necesariamente lo es. Algunos de los legisladores actuales también pueden tener conflictos de intereses, según pudo comprobar Plan V al revisar algunos de sus perfiles y trayectorias profesionales.

Ecuador, 10 de septiembre del 2025.- En el marco del proyecto minero Loma Larga, ubicado en la provincia del Azuay, área Quimsacocha, la Comisión de Biodiversidad, controlada por el Gobierno, recibió a Inés Manzano Díaz, ministra de Energía y Minas; María Luisa Cruz, ministra de Ambiente, Agua y Transición Ecológica; Guillermo Salgado y Freddy Villao, de Dundee Precious Metals; Rómulo Ortega, director de avalúos y catastros del GAD Municipal de Cuenca; Hugo Navarrete, investigador de la Universidad Católica; y, Gabriela Chiriboga, especialista en Derecho Ambiental. Foto Pablo Maquizaca / Asamblea Nacional

La presidencia de la Comisión de Biodiversidad quedó en manos de una joven de 21 años de edad, Camila León, representante de la provincia del Azuay, que cuenta con experiencia en el servicio público como funcionaria del Ministerio de Inclusión Social. En esta provincia se está produciendo en este momento un virulento conflicto entre empresas mineras y el gobierno, por un lado, y comunidades campesinas e indígenas, por el otro. Estas últimas reclaman la no explotación de mineras en zonas de fuentes de agua de la provincia y el respeto a los resultados de una consulta popular de 2023 que negó la explotación minera.

Además de León, la nueva Comisión de Biodiversidad para el periodo 2025-2029 está conformada por Fernando Jaramillo (su vicepresidente), Franklin Samaniego, Yadira Bayas (vicepresidenta de la Comisión de Biodiversidad 2023-2025), Manuel Casanova, Esperanza Rogel, Pamela Aguirre, Sade Fritschi, Christian Hernández y Katherine Pacheco Machuca.

La nueva Comisión de Biodiversidad, que se posesionó en mayo del 2025, aún no ha expuesto sus planes para los próximos dos años, según determina la norma. No se sabe si piensa retomar algunas de las recomendaciones del informe especial sobre la minería ilegal en la Amazonia.

Esta última —representante de la provincia de El Oro, emporio de la minería legal e ilegal en el Ecuador— destacó en su hoja de vida su “trayectoria de más de una década en el sector privado, dentro del Grupo Empresarial ADMG, (lo cual) la llevó a ocupar importantes cargos en áreas contables y administrativas, llegando a desempeñarse como Jefa del Departamento Contable y Administradora General de Minera Beloro C.L. Esta experiencia fortaleció sus competencias en alta gerencia, liderazgo estratégico y visión organizacional”.

La asambleísta Pacheco, del partido de gobierno, es nieta de David Machuca Granda, dueño del Grupo Empresarial ADGM que concentra 11 empresas mineras, comercializadoras, productoras y explotadoras de oro, una empresa inmobiliaria y una ferretera. Machuca está entre los más poderosos mineros de la provincia donde se refina oro, legal e ilegal en grandes cantidades. Y la empresa donde trabajó su nieta,  Beloro, exportó 108 millones en oro en los dos últimos años desde su sede en Machala, según sus datos empresariales.

La nueva Comisión de Biodiversidad y Recursos Naturales, que se posesionó en mayo del 2025, aún no ha expuesto sus planes para los próximos dos años, según determina la norma. No se sabe si piensa retomar algunas de las recomendaciones del informe especial, ni cómo piensa ejercer seguimiento y control a las demás entidades estatales para frenar los efectos dañinos de la minería en las distintas provincias y el poder armado de los grupos criminales que también participan del negocio.

La primera intervención de la presidente de la Comisión, sin embargo, no deja un buen precedente: Camila León votó en contra de que la Comisión fiscalice a la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, por entregar la licencia ambiental a la minera canadiese Dundee Precious Metal, concesionaria el proyecto de megaminería Loma Larga, que afecta los páramos y fuentes de agua de Cuenca, la tercera ciudad más grande del país.Amazonía: la minería criminal sigue impune

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Ministerio de Salud reconoce discrepancias en sus propios datos sobre tuberculosis en Ecuador | Cárceles concentran uno de cada cuatro contagios

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El Ministerio de Salud Pública (MSP) se vio obligado a sincerar sus cifras y ajustó el número de casos de tuberculosis (TB) registrados a escala nacional en 2025, admitiendo que Ecuador superó los 10.000 contagios en medio de una crisis sanitaria sin precedente en las cárceles del país.

Ecuador sumó el año pasado 10.562 casos de tuberculosis, 1.422 contagios más de los informados inicialmente. A través del Boletín de Transparencia de Datos de Tuberculosis 2023-2025, el Ministerio revela la muerte de 676 personas en 2025 a escala nacional, de las cuales solo 61 corresponden oficialmente a presos fallecidos durante el tratamiento.

Los datos oficiales contrastan con los del Comité Por la Defensa de los Derechos Humanos, que sumó  600 presos fallecidos en 2025 por causas derivadas de tuberculosis, desnutrición crónica y sus complicaciones -sólo en la Penitenciaría del Litoral en Guayaquil-. El Comité realizó el conteo a partir de reportes mensuales parciales del propio Servicio de Atención a Privados de la Libertad (SNAI).

Las cárceles se consolidaron el año pasado como epicentro de la enfermedad, concentrando un 24,4% del total de casos notificados en el país (uno de cada cuatro contagios), según los datos del MSP.

¿En qué consisten las discrepancias?

  • El 13 de febrero de 2026, el subsecretario de Vigilancia, Protección y Control de la Salud, Andrés Carrazco, informó que en 2025 habían fallecido 609 personas por tuberculosis en las cárceles, confirmando además 2.649 contagios penitenciarios, de un total de 9.140 casos en el país.
  • Sin embargo, en el documento publicado semanas después, como un ejercicio de transparencia, se ajustan los fallecidos a 676 personas, pero a diferencia del reporte de Carrazco estos se clasifican ahora como muertes comunitarias -fuera del sistema penitenciario-. Además, se sitúan los contagios en las cárceles en 2.576 en 2025, de los 10.562 reportados en todo el país.
  • La discrepancia responde a un subregistro en el uso de dos sistemas de salud, según el MSP. En 2025, el sistema SinfoTB contabilizó 10.562 registros de TB, mientras que el sistema ViEpi notificó solo 9.140.  El boletín reconoce que esta disparidad de información viene arrastrándose desde años anteriores, lo que «condiciona la oportunidad de la vigilancia epidemiológica».

Una enfermedad con altos niveles de subregistro
Frente a las altas tasas de subregistro de la enfermedad -que en ciertos contextos pueden alcanzar hasta el 20% y 80%-, el Ministerio señala que la falta de integridad de registros responde “a factores multicausales”, entre ellas “las diversas formas de presentación clínica de la enfermedad”.

La tuberculosis puede ser incluso asintomática. Y el boletín señala que el Ministerio fortaleció una estrategia de tamizaje en las prisiones desde mayo de 2025 (con pruebas moleculares, tras el aumento de muertes), que hasta fin de año alcanzó a cerca del 70% de la población carcelaria. La entidad se refiere al contexto penitenciario como un “entorno tuberculogénico” que limita la capacidad de protección de la salud.

En lo que va de 2026, el Ministerio solo ha publicado datos de tuberculosis hasta la primera semana de febrero, en medio de traslados de presos y de alertas por tres muertes en la cárcel del Encuentro de Santa Elena, entre ellas un caso de tuberculosis y dos atribuidas a «muerte natural», la más reciente por pancreatitis.

Desde el Comité de Familiares de Privados de Libertad por una Vida Digna reclaman la actualización de los datos de contagios y de muertes, la atención integral de los enfermos y apuntan a una supuesta “estrategia deliberada” de debilitamiento y exterminio paulatino de los presos. Sólo entre marzo y abril, el Comité contabiliza a 85 presos fallecidos por enfermedad en la cárcel Regional, en el norte de Guayaquil.

*El Oro y Guayas cerraron 2025 con las tasas de incidencia más altas del país, alcanzando 138,2 y 126,6 casos respectivos por cada 100.000 habitantes, como se puede revisar en el siguiente gráfico:

El riesgo de cepas resistentes que salten a las calles
El infectólogo Washington Alemán considera «un verdadero caos» llevar registros epidemiológicos precisos en las cárceles debido a limitaciones de acceso y al control de grupos delictivos en pabellones.

La tuberculosis, enfermedad infectocontagiosa bacteriana, afecta sobre todo a los pulmones, pero también provoca inflamación y daños en otros órganos.

Alemán explica que no todos los pacientes mueren por tuberculosis -la enfermedad puede derivar en insuficiencia renal, neumonía, paro respiratorio o infarto de miocardio-, sobre todo en pacientes con problemas de adicciones o que padecen comorbilidades como VIH o diabetes.

Tampoco descarta que antes de la llegada de los respectivos tamizajes, un gran número de presos enfermos pudiera haber fallecido sin ingresar al radar estadístico.

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«Se requiere de una autopista para confirmar si la bacteria fue la causa directa de la muerte o si el colapso se debió a una combinación de enfermedades; si es que el paciente muere por tuberculosis o con tuberculosis». Washington Alemán, médico especialista en enfermedades infecciosas.

El grave hacinamiento, la mala ventilación y una alimentación deficiente facilitan una evolución mucho más agresiva de la enfermedad en los centros penitenciarios de Ecuador, convertidos en “incubadoras masivas” de TB, según el especialista.

Se trata de un escenario ideal para el desarrollo de peligrosas cepas de tuberculosis resistentes a los medicamentos, advierte Alemán. “Este foco infeccioso amenaza a la comunidad general, ya que la bacteria puede ser transportada por familiares, guías, policías y abogados desde los recintos”, dijo. Fuente: Primicias

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Junio y julio, los meses más lluviosos en la Amazonía, amenazan con acelerar la erosión regresiva en el río Coca 

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Junio y julio concentran históricamente las lluvias más intensas en la Amazonía de Ecuador. Este incremento de precipitaciones provoca un aumento del caudal del río Coca.

Pero, además, en esos meses crece el riesgo de una nueva reactivación de la erosión regresiva del río, un fenómeno que desde 2020 se acerca más a las obras de captación de Coca Codo Sinclair, la hidroeléctrica más grande del país.

La erosión regresiva es un extraño fenómeno que socaba el lecho del río Coca y «carcome» sus márgenes, dejando a su paso gigantescos socavones y quebradas.

Daños en el dique permeable encienden alertas
El 21 de mayo, una parte del dique permeable construido para proteger la captación de agua de la hidroeléctrica colapsó, lo que volvió a encender las alertas sobre el avance de la erosión y la vulnerabilidad a la que está expuesto lo que queda del dique.

Pero también preocupa que la erosión regresiva se acerque más y pueda dañar la infraestructura de captación de la central hidroeléctrica.

El dique sufrió daños apenas 38 días después de entrar en funcionamiento, tras una crecida del río Coca que alcanzó aproximadamente los 2.800 metros cúbicos por segundo (m³/s).

Esta creciente marca el inicio de la temporada lluviosa en la Amazonía de Ecuador. Sin embargo, los meses con los caudales más altos todavía están por llegar.

La obra de captación de Coca Codo es clave, ya que en ella se toma el agua del río Coca para que la central genere electricidad, con la que puede abastecer alrededor del 25% de la demanda nacional.

Junio y julio serán los meses más críticos
La Amazonía registra lluvias durante todo el año, pero entre mayo y agosto se concentra la temporada de mayores precipitaciones.

Según información de la Comisión Ejecutora del Río Coca, junio y julio presentan históricamente los caudales más altos del afluente, lo que ya ha reactivado la erosión regresiva en otras ocasiones y ha acercado el fenómeno a las obras de captación de Coca Codo Sinclair.

La Comisión Ejecutora del Río Coca es parte de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) y  monitorea este fenómeno desde 2020, cuando se inició el problema.

Según sus registros, seis veces se han registrado avances de la erosión regresiva del río Coca desde 2020. En cinco de esas veces,el evento ocurrió entre junio y julio, por los altos caudales, como muestra la gráfica:

Caudal del río Coca

En estas fechas se reactivó la erosión regresiva del río Coca desde 2020.

Tabla con 2 columnas y 6 filas. Ordenado de forma ascendente
21 de Junio de 2020 2.349
19 de Julio de 2021 3.400
3 de Julio de 2022 2.357
4 de Marzo de 2023 2.453
21 de Junio de 2024 3.354
17 de Junio de 2025 3.094

Por ejemplo, el 19 de julio de 2021, el caudal alcanzó un pico récord de 3.400 m³/s. Y el 21 de junio de 2024, el caudal llegó a un pico de 3.354 m³/s.

La docente de la Escuela Politécnica Nacional, Carolina Bernal, explicó que los meses más críticos para el río Coca recién comienzan en los últimos días de mayo, y que el incremento de caudales complicará cualquier intento de mitigar la erosión regresiva y su posible avance hacia las obras de captación.

“Los picos van a ser junio y julio. De ahí agosto y septiembre irán bajando y en octubre ya estaremos nuevamente en época baja”, indicó.

¿El frente erosivo permanece a 3,6 kilómetros de Coca Codo Sinclair?
Según el último reporte de la Comisión Ejecutora del Río Coca, publicado el 20 de mayo (antes de que parte del dique se dañe por el alto caudal) el frente de la erosión regresiva continuaba a 3,6 kilómetros de las obras de captación. En ese punto se encuentra desde hace 290 días.

Cuando el fenómeno comenzó, en 2020, se encontraba a unos 20 kilómetros. Es decir, en seis años, el fenómeno ha recorrido más de 16 kilómetros.

Sin embargo, hasta la tarde de este 28 de mayo de 2026 se desconoce si la crecida del 21 de mayo reactivó la erosión, ya que la Comisión Ejecutora no publica reportes desde entonces.

Celec tampoco ha explicado la falta de actualizaciones, pese a que antes del colapso parcial del dique los informes se difundían con un retraso máximo de dos días.

Persisten las dudas sobre la erosión regresiva
Marco Acuña, presidente ejecutivo de la Cámara de Electricidad de Energía Renovable, sostuvo que la erosión regresiva continúa siendo una de las principales amenazas para Coca Codo Sinclair.

“Al ser un fenómeno natural inédito en el mundo todavía no existe certeza sobre cómo evolucionará ni sobre la efectividad de las soluciones aplicadas”, señaló.

Acuña recordó que en años anteriores se han registrado crecidas superiores a los 3.300 metros cúbicos por segundo.

También explicó que el comportamiento de la erosión ha sido variable. En ciertos periodos avanzó hasta 500 metros en pocos días, mientras actualmente permanece detenida cerca del kilómetro 3,6 desde hace varios meses.

Sobre el dique permeable construido para contener la erosión, cuestionó que la obra se ejecutó cuando el fenómeno de la erosión ya había sobrepasado el punto donde se levantó la estructura.

Según indicó, el proyecto inicialmente buscaba frenar el avance de la erosión, pero finalmente terminó enfocado en mitigar impactos aguas abajo, a 7,8  kilómetros de la captación.

Por su parte Celec señaló a PRIMICIAS que todavía se está evaluando los daños del dique permeable, que tuvo un costo de USD 19 millones, y que la próxima semana se pronunciarán al respecto. Fuente: Primicias

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Nacionales

Ecuador busca importar medicamentos «urgentes» desde la India; Arcsa ha emitido informes con observaciones sobre la «calidad»

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El Gobierno de Ecuador ha anunciado que trabaja para importar desde la India, en las próximas semanas, un cargamento de medicamentos “urgentes”, que incluye fármacos para el tratamiento de pacientes con cáncer o con problemas renales. Informes de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) han hecho advertencias sobre la calidad de fármacos de ese país.

En los últimos años, la potencia asiática ha logrado que 20 países acepten la Farmacopea India (IP, por sus siglas en inglés), es decir, los estándares que regulan la elaboración de medicamentos.

India cuenta con una de las tres industrias farmacéuticas de genéricos más grandes del mundo. Sus medicinas acceden a mercados fuertemente regulados como los de Estados Unidos, Europa, Australia y Japón.

Sin embargo, dentro del ecosistema de fármacos indios, también existen laboratorios que han sido señalados por su baja calidad e incluso han llegado a ser acusados por la muerte de niños en países africanos y asiáticos.

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En el Informe a la Nación del 24 de mayo de 2026, el presidente Daniel Noboa anunció un acuerdo con la India para la compra de medicamentos de “primer nivel” para Ecuador, con estándares de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos). El mensaje llegó en medio de una grave y sostenida crisis de desabastecimiento en la red de salud pública de Ecuador.

Los detalles de cómo funcionará esta adquisición aún no han sido informados. La ministra de Gobierno, Nataly Morillo, adelantó que se trataría de “casi el 100%” de los fármacos “prioritarios” que precisa el sistema de salud ecuatoriano. Noboa dijo que será una negociación de «gobierno a gobierno» con India.

El anuncio coincidió con la creación de una nueva empresa pública, que centralizará la distribución y abastecimiento de medicamentos para la red del Ministerio de Salud, así como la compra de fármacos a otros gobiernos.

Diálogos con la India desde 2023
El anuncio de la adquisición a India es el capítulo más reciente de una serie de conversaciones que Quito y Nueva Delhi mantienen desde, al menos, marzo de 2023. Es decir que estos diálogos vienen desde el Gobierno de Guillermo Lasso.

Según documentos gubernamentales de India, las autoridades de ese país mantuvieron una reunión virtual el 20 de marzo de 2023 con el entonces embajador ecuatoriano, Teodoro Maldonado, con quien se discutió la adopción en Ecuador del esquema estatal indio de medicamentos de bajo costo, el Pradhan Mantri Bhartiya Janaushadhi Pariyojana (PMBJP o simplemente Aushadhi).

Un informe de febrero de 2024, firmado por tres técnicos de Arcsa y al que PRIMICIAS tuvo acceso, detalla que el Viceministerio de Atención Integral del Ministerio de Salud Pública (MSP) tomó acciones poco tiempo después de la reunión con el embajador.

Específicamente, el informe indica que, en agosto de 2023, el MSP pidió a Arcsa que revise un borrador de una propuesta de Memorando de Entendimiento para Cooperación Farmacopea, en el que se incluía “la aceptación de la Farmacopea India como un libro de estándar para medicamentos en el país”.

Pero el informe de Arcsa sostenía que el reconocimiento de la Farmacopea India “no es viable” desde los puntos de vista normativo, técnico y regulatorio. Los técnicos señalaron que la IP carecía de “relevancia internacional, calidad científica, amplia aceptación, transparencia y accesibilidad, armonización, consistencia y validación internacional”.

Además, el documento concluía que la IP “no cuenta con el reconocimiento internacional por parte de las Agencias Reguladoras que tienen un alto nivel de madurez, según lo establecido en el artículo 26 del Acuerdo Ministerial 586”.

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Derogatoria del Acuerdo Ministerial 586
En el acuerdo citado por Arcsa se indicaba que Ecuador aceptaba únicamente las farmacopeas de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y China, así como el código de regulaciones de la FDA, los informes técnicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las guías del Comité Internacional de Armonización (CIH).

Este informe fue incluido como anexo en dos oficios emitidos por Arcsa y el MSP, en enero y febrero de 2025, al Viceministerio de Comercio Exterior. Esa institución solicitó actualizar el estado de los compromisos adquiridos con la “autoridad india competente”.

En esos oficios, a los que PRIMICIAS tuvo acceso, Arcsa y el Ministerio advertían que “no es viable” que Ecuador acepte la Farmacopea India, y adjuntaban el informe técnico.

Sin embargo, el 28 enero de 2025, el Ejecutivo derogó el Acuerdo Ministerial 586 y publicó en el Registro Oficial una Normativa Técnica Sanitaria sustitutiva en la que se indica que también se aceptarán «otras farmacopeas reconocidas por la OMS, previa revisión y aprobación por la Arcsa».

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La Farmacopea India consta en el índice de farmacopeas mundiales de la OMS de 2025. No obstante, hasta marzo de 2026 la agencia de regulación de la India no aparece catalogada con el nivel más alto de madurez (ML4) para medicamentos, siendo el nivel 1 el más básico y el 4 el más avanzado. Según la OMS, India cuenta con un nivel de madurez ML3, específico para la producción de vacunas.

En Ecuador ya existen medicamentos de origen indio. De hecho, Arcsa reconoce más de 400 certificados de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) de laboratorios indios que trabajan con farmacéuticas establecidas en el país.

Sin embargo, aceptar la farmacopea de la India otorgaría a los laboratorios y fármacos indios un ingreso preferencial indiscriminado, sin considerar el cumplimiento de los estándares de calidad, explicó a PRIMICIAS el exrepresentante de la OPS/OMS y exministro de Salud José Rúales, consultado sobre la aplicación de criterios de la OMS.

Cuando Arcsa levantó su primer informe técnico, en febrero de 2024, solo cinco países aceptaban la IP o Farmacopea de la India: Afganistán, Ghana, Nepal, Mauricio y Surinam.

Casi tres años después, en mayo de 2026, a esa lista se sumaron Nicaragua, Bután, Mozambique, las Islas Salomón, Sri Lanka, Nauru, Malawi, Guyana, FIji, Cuba, Trinidad y Tobago, Maldivas, Botsuana, Liberia, Seychelles, Barbados, Venezuela y Dominica, llegando a un total de 23 países.

De estos, solo Cuba aparece en el listado de agencias de alta vigilancia sanitaria de la Arcsa, elaborado con base en agencias que la OPS y la OMS consideran estrictas. India no aparece en el listado de Arcsa.

Canciller visita centro estatal de distribución en India
Después de una reunión entre el Viceministerio de Atención Integral en Salud y la Embajada de India a inicios de abril de 2026, la canciller Gabriela Sommerfeld visitó India el 29 y 30 del mismo mes. Según un comunicado oficial del Gobierno de la India, la visita dejó «avances» en cooperación bilateral; uno de ellos, que Ecuador reconozca la Farmacopea India.

Según los registros, la canciller Sommerfeld visitó el Jan Aushadhi Kendra, uno de los mayores centros de distribución de medicamentos, que forma parte del PMBJP.

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India ha informado que Sommerfeld también visitó una universidad y un centro de investigación pública de ese país que trabaja con el PMBJP para comparar los costos de las medicinas «y explorar la introducción de un modelo similar en Ecuador».

La Canciller no solo habló con el Ministro de Salud de la India sobre el reconocimiento de la IP o Farmacopea, sino que ambos gobiernos acordaron tener un Memorando de Entendimiento en Cooperación Sanitaria, según informó el Gobierno del país asiático el 2 de mayo de 2026.

PRIMICIAS consultó a Arcsa, el miércoles 27 de mayo de 2026 y vía correo electrónico, sobre el estado actual de la aprobación de la Farmacopea India en Ecuador. También solicitó detalles de cómo han sido subsanadas las observaciones hechas desde 2024 por su personal técnico. Aún no hay respuestas. Fuente: Primicias

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