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Opinión

Ecuador, la muralla que aprendió a soñar en grande

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 Introducción:

La selección ecuatoriana de fútbol ha escrito un nuevo capítulo en su historia al lograr la clasificación al Mundial de 2026, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. Pese a iniciar las eliminatorias con una sanción de -3 puntos, la “Tri” se sobrepuso a la adversidad y cerró una campaña sobresaliente, marcada por la solidez defensiva y la disciplina táctica. Con un balance de ocho victorias, ocho empates y solo dos derrotas, Ecuador no solo aseguró su quinta participación mundialista, sino que también se consolidó como la mejor defensa de Sudamérica, recibiendo apenas cinco goles en 18 fechas. Este rendimiento confirma la madurez del proyecto futbolístico y alimenta la ilusión de que el equipo pueda superar sus propios límites en la cita mundialista.

Resumen de los partidos jugados en esta eliminatoria mundialista 2026

 PRIMERA VUELTA:

Fecha 1: 7 de septiembre de 2023 en Buenos Aires, derrota 1-0 ante Argentina.

Fecha 2: 12 de septiembre de 2023 en Quito, victoria 2-1 ante Uruguay.

Fecha 3: 12 de octubre de 2023 en La Paz, victoria 2-1 ante Bolivia.

Fecha 4: 17 de octubre de 2023 en Quito, empate 0-0 ante Colombia.

Fecha 5: 16 de noviembre de 2023 en Maturín, empate 0-0 ante Venezuela.

Fecha 6: 21 de noviembre de 2023 en Quito, victoria 1-0 ante Chile.

Fecha 7: 06 de septiembre de 2024 en Curitiba, derrota 1-0 ante Brasil.

Fecha 8: 10 de septiembre de 2024 en Quito, victoria 1-0 ante Perú.

Fecha 9: 10 de octubre de 2024 en Quito, empate 0-0 ante Paraguay.

 SEGUNDA VUELTA:

Fecha 10: 15 de 0ctubre de 2024 en Montevideo, empate 0-0 ante Uruguay.

Fecha 11: 14 de noviembre de 2024 en Guayaquil, victoria 4-0 ante Bolivia.

Fecha 12: 19 de noviembre de 2024 en Barranquilla, victoria 1-0 ante Colombia.

Fecha 13: 21 de marzo de 2025 en Quito, victoria 1-0 ante Venezuela.

Fecha 14: 25 de marzo de 2025 en Santiago, empate 0-0 ante Chile.

Fecha 15: 05 de junio de 2025 en Guayaquil, empate 0-0 ante Brasil.

Fecha 16: 10 de junio de 2025 en Lima, empate 0-0 ante Perú.

Fecha 17: 4 de septiembre de 2025 en Asunción, empate 0-0 ante Paraguay. 

Fecha 18: 09 de septiembre de 2025 en Guayaquil, victoria 1-0 ante Argentina.

En resumen, en las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026, la selección ecuatoriana logró su clasificación tras una campaña sobresaliente. El equipo registró 8 victorias, 8 empates y apenas 2 derrotas, alcanzando inicialmente 32 puntos. Sin embargo, debido a la sanción de -3 puntos impuesta por el caso de un jugador, el puntaje definitivo fue de 29 unidades, lo que le permitió ubicarse en el segundo lugar de la tabla de la CONMEBOL, solo por detrás de Argentina, que sumó 38 puntos.

En el aspecto estadístico, Ecuador anotó 14 goles y recibió únicamente 5, cerrando la fase con una diferencia de gol de +9. Este rendimiento defensivo lo consolidó como la mejor defensa de las eliminatorias, siendo el equipo que menos tantos recibió. Cabe resaltar que las únicas derrotas sufridas por la “Tri” fueron como visitante frente a Argentina y Brasil, dos de las selecciones más fuertes del continente.

Origen de la sanción al equipo ecuatoriano

Ecuador inició las eliminatorias rumbo al Mundial 2026 con una sanción de -3 puntos, derivada del conocido caso Byron Castillo, resuelto en noviembre de 2022 por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS/CAS).

La controversia surgió cuando la Federación de Chile denunció que el jugador Byron Castillo había presentado documentos con información falsa sobre su lugar y fecha de nacimiento, poniendo en duda su nacionalidad. Aunque Castillo disputó partidos de las Eliminatorias previas al Mundial de Catar 2022, la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) fue acusada de inscribirlo de forma indebida.

Decisión del TAS: el TAS rechazó la petición de Chile de excluir a Ecuador del Mundial de Catar 2022 y reconoció que, a efectos legales, Castillo podía ser considerado ecuatoriano. Sin embargo, concluyó que la FEF había incurrido en una infracción al presentar un documento con información falsa, aun cuando el pasaporte del jugador era válido.

Como consecuencia, el TAS aplicó las siguientes medidas sancionatorias  contra la FEF:

  • Deducción de tres puntos al inicio de las Eliminatorias sudamericanas rumbo a 2026.
  • Multa de 100,000 francos suizos (aprox. USD 101,000).
  • Pago de 10,000 francos suizos a las federaciones de Chile y Perú como compensación por los costos legales del proceso.

De esta manera, Ecuador comenzó su camino hacia el Mundial 2026 en desventaja, con una penalización de -3 puntos, pese a que el tribunal confirmó la elegibilidad del jugador.

Resumen de las participaciones de Ecuador en Copas Mundiales

La selección ecuatoriana de fútbol ha clasificado en cuatro ocasiones a la Copa Mundial de la FIFA: Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Brasil 2014 y Catar 2022. Su mejor desempeño hasta el momento se dio en Alemania 2006, donde alcanzó los octavos de final, instancia en la que fue eliminada por Inglaterra.

En las demás ediciones, Ecuador quedó eliminado en la fase de grupos: en 2002, durante su debut mundialista; en 2014, en Brasil; y en 2022, en Catar, a pesar de un inicio prometedor.

Con la clasificación rumbo a Estados Unidos-México-Canadá 2026, la “Tri” afrontará su quinta participación en un Mundial. Además, esta edición contará con un formato ampliado de 48 selecciones (en el mundial anterior fueron 32 selecciones), lo que incrementa las posibilidades de que Ecuador pueda avanzar más allá de la primera fase y consolidar su crecimiento en la élite del fútbol internacional.

Análisis de los jugadores de la selección de Ecuador

La selección ecuatoriana presenta un plantel equilibrado que combina juventud, experiencia y solidez táctica, elementos que resultaron determinantes en su camino al Mundial 2026. 

Defensa: El punto más alto del equipo. Con apenas cinco goles recibidos en 14 partidos, Ecuador se consolidó como la mejor defensa de las eliminatorias. La solidez se explica por la jerarquía de jugadores como Piero Hincapié y Willian Pacho, el aporte ofensivo y defensivo de Pervis Estupiñán, y la irrupción de Joel Ordóñez como alternativa confiable.

Mediocampo: El eje del juego lo marca Moisés Caicedo, líder en recuperación y distribución. A su lado, la proyección de Kendry Páez, una de las joyas más prometedoras del fútbol sudamericano, y la disciplina táctica de Alan Franco brindan equilibrio y dinamismo en la zona central.

Delantera: Enner Valencia continúa siendo la gran referencia ofensiva gracias a su experiencia y capacidad goleadora. No obstante, la selección evidenció falta de continuidad en el ataque, ya que jugadores como Gonzalo Plata y Kevin Rodríguez no lograron consolidarse con regularidad en el frente de ataque.

Portería: En el arco, Hernán Galíndez se destacó con atajadas determinantes y un liderazgo clave para sostener la seguridad defensiva del equipo.

En conjunto, Ecuador muestra una base sólida, con un bloque defensivo de élite, un mediocampo en crecimiento y un ataque que aún busca variantes para respaldar a su capitán histórico.

Posibilidades de Ecuador en el Mundial 2026

Las perspectivas de Ecuador para el Mundial 2026 son alentadoras, sustentadas en el rendimiento mostrado durante las eliminatorias y en la proyección de su plantilla.

Un formato favorable: La ampliación del torneo a 48 selecciones abre mayores posibilidades de superar la fase de grupos, un objetivo que luce alcanzable para la “Tri”.

Solidez defensiva: Bajo la conducción de Sebastián Beccacece, y con el legado táctico heredado de Gustavo Alfaro, Ecuador se perfila como un equipo ordenado y difícil de vulnerar.

Preparación estratégica: La experiencia de jugar en la altura de Quito ha fortalecido al plantel en lo físico y lo mental, un recurso que puede aprovecharse en la preparación previa al certamen.

Juventud con proyección: La irrupción de talentos como Kendry Páez, combinada con la madurez futbolística de Moisés Caicedo, augura un crecimiento sostenido y un mediocampo competitivo para enfrentar a cualquier rival.

En conjunto, Ecuador llega al Mundial 2026 con una base sólida y en evolución, capaz de soñar con una participación histórica más allá de los octavos de final.

Fortalezas y debilidades de la selección de Ecuador

FORTALEZAS

Defensa de élite: Ecuador fue la mejor defensa de las eliminatorias de la CONMEBOL, recibiendo apenas cinco goles en 14 partidos.

Mediocampo equilibrado: El equipo cuenta con el liderazgo de Moisés Caicedo y la proyección de Kendry Páez, quienes aportan solidez y creatividad.

Ventaja táctica en la altura: La experiencia en Quito fortalece al plantel en lo físico y estratégico, un recurso que puede ser clave en la preparación.

Disciplina y consistencia: Bajo un esquema táctico ordenado, la “Tri” ha demostrado ser un rival difícil de desestabilizar.

DEBILIDADES

Dependencia ofensiva: La mayor parte de los goles y el liderazgo en ataque recaen en Enner Valencia, lo que evidencia falta de alternativas sólidas.

Escasa profundidad en ataque: Jugadores como Gonzalo Plata o Kevin Rodríguez no lograron consolidarse con regularidad.

Deficiencia en la definición: La falta de contundencia y la baja eficiencia en la finalización limitan la capacidad del equipo para cerrar partidos.

Conclusión

La clasificación de Ecuador al Mundial 2026 representa mucho más que un logro deportivo: es la confirmación de un proceso de madurez futbolística y resiliencia. La “Tri” supo levantarse de la sanción inicial y transformar la adversidad en motivación, construyendo una campaña sólida que la posicionó como una de las selecciones más consistentes del continente, al clasificarse como la segunda selección de Sudamérica. Con una defensa de élite, un mediocampo en crecimiento y la experiencia de referentes como Enner Valencia, el equipo llega fortalecido a su quinta cita mundialista.

El reto ahora será romper la barrera histórica de los octavos de final y demostrar que este proyecto está listo para competir en escenarios de máxima exigencia. La combinación de juventud y experiencia, sumada a la disciplina táctica que caracteriza al plantel, ofrece a Ecuador una oportunidad única de escribir la página más gloriosa de su historia en la Copa del Mundo. La “Tricolor del alma” ya demostró que puede resistir, competir y soñar; en 2026, buscará hacer realidad ese sueño.

Nacionales

Fuego militar, extorsión institucional y minería sin consenso en Zamora Chinchipe

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Por: Alonzo Cueva Rojas

Zamora Chinchipe se desangra en una guerra sin cuartel contra la minería, pero el enemigo no solo viste de camuflaje en la selva; también opera desde las oficinas del Estado. La ola de operativos del gobierno de Daniel Noboa, que destruye de forma sistemática la maquinaria pesada en cantones como Palanda, Yacuambi, El Pangui, Centinela del Cóndor y Nangaritza, no frena la ilegalidad. Al contrario, al aplicarse la misma estrategia destructiva de manera generalizada, la falta de alternativas y de consensos mínimos empuja a toda la provincia hacia una peligrosa escala de violencia con un pronóstico social totalmente impredecible.

La muestra más fehaciente y alarmante de este peligro generalizado ocurrió ayer en Nangaritza. Un violento operativo en Guayzimi desató el caos absoluto: pobladores y mineros, cansados de ver quemadas las herramientas que sustentan la economía de la zona, se enfrentaron directamente al Ejército. Hubo retención de uniformados, ataques a blindados y gases lacrimógenos en medio del pueblo. Esta respuesta netamente punitiva y desprovista de diálogo rompió la paz social, arrastrando a los ciudadanos a una rebelión desesperada que amenaza con replicarse en los cantones vecinos donde la situación es idéntica.

Este escenario caótico golpea la tranquilidad de las comunidades ribereñas, vulnerables ante recurrentes inundaciones. Si existiera una regularización real para transicionar de la informalidad a la formalidad, la realidad sería otra. Al legalizarse, los operadores locales pagarían tributos reinvertibles en sus zonas y serían sujetos de control para una adecuada remediación ambiental. Además, se protegería el rostro más vulnerable de la actividad: la clase trabajadora. Hoy, miles de obreros laboran sin seguridad social ni medidas de protección; muchos, de hecho, han muerto en el olvido absoluto por el simple hecho de ser catalogados como «ilegales». Al preferir la vía del desorden y el fuego, el Estado arriesga a la provincia a una preocupante anarquía total.

En medio de esto, salta a la vista una paradoja indignante: el Estado otorga un trato privilegiado y «garantista» al gran capital transnacional con contratos blindados y resguardo militar. En contraste, para el minero nativo la única respuesta es la criminalización. Esta flagrante asimetría moral destruye el tejido social y demuestra que las leyes se usan para desplazar al productor local en favor de intereses extranjeros.

¿Con qué legitimidad se quema la herramienta local cuando las agencias de control actúan como extorsionadores? Al audio filtrado del exdirector de ARCOM exigiendo coimas semanales, se suman hechos vergonzosos en el territorio: policías con miles de dólares injustificados en Chinapintza, denuncias de uniformados que liquidan el oro antes de quemar los campamentos, y el insólito robo de 2.5 kilos de oro que, tras ser interceptado en la pista de Cumbaratza, desapareció misteriosamente de las bodegas de la Policía Judicial en Zamora. Cuando las instituciones del orden extorsionan y roban, el Estado pierde toda validez.

Una salida pacífica será imposible si el Gobierno insiste en mirar este conflicto solo a través de la mira de un fusil. La solución no es el fuego, sino la limpieza profunda de la corrupción en ARCOM, la Policía y el Ejército. Zamora Chinchipe exige una tregua, diálogo inmediato y una regularización honesta. De lo contrario, los hechos de Guayzimi serán apenas el inicio de una lamentable rebelión civil que nadie sabrá cómo detener.

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Noticias Zamora

La obediencia inteligente: el verdadero camino para proteger a nuestros hijos

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La obediencia que protege y la obediencia que pone en riesgo. Como padres y educadores, solemos sentir orgullo cuando alguien nos dice: “Qué niño tan obediente”. Durante generaciones hemos considerado la obediencia como una de las mayores virtudes que puede tener un hijo. Sin embargo, vale la pena detenernos a reflexionar: ¿qué tipo de obediencia estamos enseñando?

Porque existe una gran diferencia entre un niño que obedece porque comprende y un niño que obedece porque ha aprendido a someterse. Cuando educamos únicamente para la obediencia ciega, corremos el riesgo de formar personas que no cuestionan, que no expresan sus opiniones, que les cuesta decir “no” cuando algo les incomoda y que terminan creyendo que cualquier autoridad merece ser obedecida sin importar las circunstancias.

Ese niño obediente crecerá y obedecerá a sus profesores, a sus amigos, a sus jefes, a su pareja y a cualquier persona que ejerza presión sobre él. Y aunque esto pueda parecer una ventaja durante la infancia, puede convertirse en una enorme vulnerabilidad durante toda su vida.

Los abusadores, manipuladores y personas malintencionadas buscan precisamente eso: alguien que no cuestione, que no contradiga, que no se atreva a decir “esto no está bien”. Por eso, nuestros hijos no necesitan aprender únicamente a obedecer. Necesitan aprender a escuchar, a pensar, a analizar y a comprender.

Necesitan saber que una norma tiene un propósito. Que los límites existen para proteger, orientar y favorecer la convivencia. Que respetar una regla no significa renunciar a la propia voz ni a la propia dignidad. La verdadera educación no busca niños sumisos. Busca formar seres humanos capaces de tomar decisiones responsables.

Un niño debe saber que puede negarse cuando alguien le pide guardar un secreto que le hace sentir incómodo. Debe saber que puede rechazar una caricia que no desea. Debe entender que tiene derecho a expresar desacuerdo cuando algo amenaza su bienestar, su integridad o sus valores.

La obediencia no es un valor absoluto. Su valor depende de a quién se obedece, por qué se obedece y cuáles son las consecuencias de esa obediencia. La historia está llena de ejemplos que nos recuerdan que muchas injusticias ocurrieron porque personas buenas obedecieron órdenes sin cuestionarlas. Del mismo modo, muchas transformaciones positivas fueron posibles gracias a quienes tuvieron el valor de decir: “No, esto no es correcto”.

Educar no consiste en imponer nuestra autoridad. Consiste en ayudar a nuestros hijos a construir un criterio propio. Cuando sustituimos el “porque lo digo yo” por una explicación razonable, estamos enseñando pensamiento crítico.

Cuando escuchamos sus preguntas, estamos enseñando respeto mutuo. Cuando permitimos que expresen desacuerdos de manera respetuosa, estamos fortaleciendo su autoestima. Cuando les enseñamos a diferenciar entre una autoridad que protege y una autoridad que daña, les estamos dando herramientas para defenderse durante toda la vida.

El objetivo final de la educación no es que nuestros hijos dependan siempre de nuestras órdenes. Es que desarrollen la capacidad de actuar correctamente incluso cuando nosotros no estemos presentes.

Queridos padres y maestros: no eduquemos para la obediencia ciega. Eduquemos para la conciencia, el criterio, la prudencia y la responsabilidad.

Que nuestros niños aprendan a respetar, pero también a pensar. Que aprendan a escuchar, pero también a cuestionar. Que aprendan a seguir normas justas, pero también a reconocer cuando algo atenta contra su dignidad.

Porque el mayor logro de la educación no es formar hijos que obedecen todo lo que se les dice.

El mayor logro es formar seres humanos capaces de protegerse, respetarse a sí mismos y tomar decisiones correctas aun cuando nadie les esté diciendo qué hacer.

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Noticias Zamora

La ilusión de la mano dura: el peligro de los escuadrones de la muerte en Ecuador

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Por: Alonzo Cueva Rojas

La desesperación colectiva frente a la crisis de inseguridad en Ecuador está empujando el debate público hacia terrenos sumamente peligrosos. Entre el miedo y la indignación, voces ruidosas en las redes sociales y las calles plantean una supuesta solución: la creación de “escuadrones de la muerte”. Quienes defienden esta idea argumentan que la justicia ordinaria ha fracasado y que el exterminio clandestino de los criminales devolverá la paz. Sin embargo, como educador y analista, considero indispensable advertir que esta propuesta no solo es ilegal, sino que ignora con ligereza las tragedias más oscuras de la historia latinoamericana. Quienes opinan sin bases olvidan que la violencia estatal o paraestatal fuera de la ley siempre degenera en barbarie generalizada.

El ejemplo de la guerra civil en Guatemala (1962-1996) es una advertencia dolorosa que todo ecuatoriano debería estudiar antes de pedir medidas extremas. En ese conflicto, la aparición de la policía paralela y los escuadrones de la muerte no trajo seguridad ni orden. Al contrario, las dictaduras utilizaron estas fuerzas clandestinas para cometer las más grandes atrocidades. Bajo la excusa de erradicar la delincuencia o la insurgencia, se arrasaron aldeas enteras y se asesinaron a decenas de miles de campesinos, indígenas, estudiantes, periodistas e intelectuales que nada tenían que ver con el conflicto armado.

La historia de la líder indígena Rigoberta Menchú, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1992, personifica el impacto real de otorgar licencias para matar en la sombra. Los miembros de su familia sufrieron la peor parte de esta violencia desbocada: su madre fue torturada y asesinada por militares, y su padre, Vicente Menchú, fue quemado vivo junto a otras 36 personas por la Policía Nacional en la trágica masacre de la embajada española en 1980. Esta dolorosa experiencia demuestra que, una vez que se rompe el marco legal, los límites desaparecen. Los escuadrones de la muerte no seleccionan con precisión quirúrgica; se convierten en herramientas de venganza, control social y exterminio de inocentes.

Ecuador no puede pretender apagar el fuego con gasolina. No nos hacen falta más reformas legales; leyes e instrumentos jurídicos tenemos de sobra en el país. El verdadero camino para combatir el crimen organizado radica en asignar el presupuesto suficiente para la preparación rigurosa y el equipamiento técnico de nuestras fuerzas del orden, así como una activa participación de la ciudadanía en los planes de seguridad. El combate eficaz a la delincuencia debe exigir inteligencia estratégica, control territorial, depuración judicial y un sistema penal eficiente, pero siempre dentro del marco de la ley. Reclamar el regreso de los escuadrones de la muerte no es un acto de valentía, sino una muestra de profunda ignorancia histórica que solo pavimentaría el camino hacia la destrucción de nuestra propia sociedad.

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