Loja, Ecuador. – La cacería terminó. En una operación de alto impacto, la Policía Nacional del Ecuador logró la captura del despiadado sicario que cegó la vida del cabo primero Christian Johnson Paccha Colala, quien fue asesinado el pasado martes 25 de marzo en el barrio Isimanchi, parroquia Zumba, cantón Chinchipe.
El criminal de origen colombiano, tras perpetrar el atroz crimen, emprendió la fuga a bordo de una motocicleta Zukida color blanco con azul, con dirección al cantón Palanda. Sin embargo, su plan de escape incluyó un cambio de vehículo: abandonó la moto y, con ayuda de un cómplice ecuatoriano, intentó despistar a las autoridades movilizándose en un automóvil Hyundai, con placas de la provincia de Loja.
Cercado por la justicia
La intensa búsqueda no dejó margen para la impunidad. En la madrugada del miércoles, cámaras de videovigilancia captaron al sospechoso deambulando por el barrio Progreso, lo que permitió a la ciudadanía y autoridades intensificar su rastreo. La mañana de este jueves, en un operativo estratégico, unidades investigativas, preventivas, operativas y tácticas lograron cercar y capturar al fugitivo en la parroquia Yangana.
En la escena del arresto, la Policía encontró un arma de fuego tipo revólver con varias balas, además de varias prendas de vestir, con las que el sicario intentó despistar a los uniformados. La motocicleta utilizada en el escape fue hallada oculta entre los sectores de Bellavista y Progreso, en una zona montañosa, lo que evidencia su intento desesperado de eludir a la justicia.
¿Plan de fuga frustrado?
Las primeras hipótesis apuntan a que el sicario abandonó la motocicleta para no levantar sospechas y desplazarse a pie, sin embargo, tenía un plan de escape estructurado: el automóvil que le esperaba para continuar su huida sin ser detectado. Pero lo que jamás imaginó fue que la Policía Nacional ya estaba sobre su rastro y no descansaría hasta dar con su paradero.
Justicia para el cabo Paccha
La comunidad de Isimanchi y todo el cantón Chinchipe exigen justicia para el cabo Christian Paccha, un servidor policial que, en el momento de su asesinato, se encontraba en su tierra natal, disfrutando de sus días libres tras cumplir con su labor en la ciudad de Machala.
Este crimen ha sacudido a la provincia, pero el mensaje es claro: ningún criminal quedará impune. La Policía Nacional continuará con las investigaciones para determinar las conexiones del sicario y su cómplice ecuatoriano, quienes ahora enfrentarán todo el peso de la ley.





