Por: Alcibar Lupercio
El Cementerio General del cantón Nangaritza fue testigo de una multitudinaria despedida al ilustre ciudadano Héctor de Jesús Villalta Mijas, quien en vida dejó una huella imborrable en su comunidad y en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. Este solemne acto no solo marcó el adiós a un líder, sino también el reconocimiento al legado de humanidad, servicio y lucha que dejó tras de sí.
Don Héctor Villalta, nacido el 20 de diciembre de 1949 en Cariamanga, dedicó su vida a construir puentes entre las necesidades de su entorno y las soluciones que sus manos podían brindar. Hijo de Eduardo Israel Villalta Pardo y Lucrecia Mijas Jaramillo, y esposo de Beatriz Hermandina Guaya, don Héctor fue padre de siete hijos y ejemplo de resiliencia y trabajo arduo.
Desde muy joven asumió responsabilidades excepcionales, marcadas por las limitaciones económicas de su familia. Aprendió a pescar como medio de sustento y caminaba descalzo largas distancias para asistir a la escuela. Estas experiencias forjaron un carácter fuerte y generoso, el mismo que lo acompañó hasta sus últimos días.
Una vida de lucha y generosidad.
A lo largo de su vida, don Héctor apoyó múltiples roles que lo convirtieron en una figura respetada y querida. Fue destacado deportista de ecuavóley, sobresaliendo en competiciones provinciales y nacionales, dejando en alto el nombre de Zamora Chinchipe. Su pasión por el deporte no solo le trajo victorias, sino también amistades entrañables.
En el ámbito laboral, su destreza como conductor le permitió conectar su esfuerzo con el progreso de su comunidad, transportando materiales y ganado, y aportando a la construcción de vías de comunicación como la carretera Dorado-Guaysimi.
Don Héctor no se detuvo ahí. Su generosidad trascendió los límites de su hogar; construyeron casas, apoyaron a escuelas y financiaron seguros campesinos para quienes más lo necesitaban. Esta vocación de servicio también se reflejó en su carrera política, destacándose como alcalde y concejal, cargos que asumió con honradez y dedicación.
La lucha final
A pesar de enfrentar con Valentina una dura batalla contra el cáncer de colon y próstata, su espíritu nunca flaqueó. Sus últimos años estuvieron marcados por el amor de su familia, especialmente de su esposa Beatriz, quien se convirtió en su más firme apoyo en medio de la adversidad.
El 18 de noviembre, don Héctor partió dejando un ejemplo de vida que inspiró a quienes conocieron su historia. Durante el sepelio, una de sus hijas expresó:
«Gracias, papá, por enseñarnos a pescar, por mostrarnos que la vida es lucha y entrega. Tu legado perdurará en cada rincón de este cantón que tanto amaste».
Un homenaje colectivo
La despedida de don Héctor no solo reunió a familiares y amigos, sino también a una comunidad que quiso rendir tributo a un hombre cuya generosidad no conoció límites. Representantes del gobierno local, vecinos y conocidos se unieron para expresar su gratitud y admiración.
Desde Diario El Amazónico, reiteramos nuestro compromiso de contar las historias que marcan a nuestra provincia y honrar a quienes, como don Héctor de Jesús Villalta Mijas, dejaron una huella imborrable.
«Hoy el cielo recibe a un hombre noble y generoso. Descansa en paz, don Héctor. Su legado vivirá por siempre en los corazones de su pueblo».





