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Narcoguerrilleros y Los Choneros libran una sangrienta guerra por las redes de la minería ilegal en Orellana

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La primera alerta llegó en mayo de 2023. Orellana, una provincia amazónica que había sido de las más seguras de Ecuador, registró 15 asesinatos en un mes. A partir de esa fecha, las cifras no volvieron a la normalidad y la violencia se ha apropiado de esa jurisdicción.

Las cifras son extremadamente preocupantes. En los últimos 129 meses, entre enero de 2014 y septiembre de 2024, en Orellana se cometieron 271 muertes violentas. Pero, el 52% (142) de esos crímenes sucedió entre mayo de 2023 y septiembre de 2024, es decir, en 17 meses.

Antes de esta crisis de seguridad, en Orellana había, en promedio, un asesinato cada mes. Ahora, en cambio, hay ocho víctimas mensualmente. El incremento es del 600%.

Pese a la reducción nacional, ocho provincias ecuatorianas registran más muertes violentas
La minería ilegal seduce al crimen
En el centro del brote de violencia en Orellana está la minería ilegal. Específicamente, en el río Punino, que se ubica en el límite entre las provincias de Napo y Orellana.

Pese a que los focos de minería ilegal a lo largo de la Amazonía han sido una constante, esta práctica fue reportada por primera vez en el Punino, en febrero de 2022, por el Proyecto Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP).

Y desde esa fecha, hasta la actualidad, la minería ilegal ha avanzado de tal manera que, recientemente, el MAAP informó que este delito ya ha afectado a 1.500 hectáreas de bosques selváticos que rodean al río Punino.

Esta economía ilegal llamó la atención de las bandas criminales ecuatorianas. Específicamente de Los Choneros. A partir de 2021, luego de la pandemia del Covid-19, esta organización criminal empezó a desarrollar facciones en Orellana (El Coca) y La Joya de Los Sachas, en Orellana. Y en Sushufindi, en Sucumbíos.

Orellana y La Joya de Los Sachas son, justamente, los cantones en donde más ha recrudecido la violencia en los últimos 17 meses.

El objetivo de Los Choneros era acaparar las redes relacionadas con la minería ilegal. Por ejemplo, manejan el tráfico de combustibles, que son necesarios para la operación de la maquinaria que ingresa al río para extraer el material aurífero.

Inteligencia militar calcula que, ahora, existen cinco líneas criminales que ofrecen combustible a los mineros ilegales. Cada una tendría una ganancia de unos USD 300.000 cada 15 días, por la comercialización de unos 110 galones diarios.

Pese a que es prohibido, en El Coca y en la Joya de Los Sachas es común ver a ciudadanos llevar canecas y galones a las gasolineras para comprar combustible. ‘Es para el generador’, respondió uno de los compradores a PRIMICIAS, aunque el vendedor aseguró que era para la minería.

Además, Los Choneros ofrecieron ‘servicios de seguridad’ a los mineros ilegales: es decir, los extorsionaron a cambio de que puedan seguir extrayendo el oro.

La guerra por el oro
Entre 2021 y 2023, la minería en Orellana creció en aparente ‘paz’. Pero después llegaron los problemas. Para tener un mayor control, Adolfo Macías, alias ‘Fito’, cabecilla de Los Choneros, envió a Orellana a alias ‘Topo’.

Sin embargo, esto generó un cisma en esta organización. La facción de El Coca quedó bajo el mando de ‘Topo’; mientras que Los Choneros de La Joya de Los Sachas y los de Shushufindi se aliaron con alias ‘Camilo’, otro cabecilla que operaba desde la Cárcel de Sucumbíos.

Así empezó un enfrentamiento que empezó a dejar una serie de muertes y las primeras masacres en ambos cantones orellanenses, desde mediados hasta finales de 2023.

Pero todo empeoró. Los mineros ilegales tenían que pagar ‘vacunas’ a ambas facciones de Los Choneros. Por lo que, cansados de esta situación, se desplazaron a Lumbaqui, en Sucumbíos, y contactaron a los Comandos de la Frontera (CDF) para pedir ayuda.

Esta es una disidencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que mantiene el control en Sucumbíos, provincia fronteriza con Colombia, asesinando a cualquier miembro de bandas ecuatorianas que intente expandirse en esa jurisdicción.

Los CDF aceptaron dar seguridad a los mineros ilegales a cambio de una parte del negocio y de dirigir su propia línea de abastecimiento de combustible. Entonces, alias ‘Araña’, cabecilla de los Comandos, envió a ‘Cejas’, su segundo al mando, a La Joya de Los Sachas para que comandara esa guerra.

‘Cejas’ fue detenido en abril de 2024 y acusado de ser el responsable de varias masacres en ese sector. Ahora, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional buscan a un nuevo emisario de ‘Araña’, ya que los asesinatos no han cedido tras esa captura.

Las rutas del lavado
Reportes de los agentes de inteligencia policial y militar a los que PRIMICIAS tuvo acceso reportan que los CDF aceptaron inmiscuirse en la minería ilegal como una forma de dinamizar su negocio y lavar su dinero del narcotráfico, que es su principal actividad.

«Tienen mucho dinero, pero no pueden gastarlo», reveló un agente militar. Además, el oficial agregó que, ahora, los narcoguerrilleros toman parte del dinero del narcotráfico y «lo ponen a trabajar» en actividades de minería ilegal.

Posteriormente, a diferencia de otros yacimientos de minería ilegal de Ecuador desde los que se envían los minerales a la provincia de El Oro, en este caso están enviando el oro hacia Colombia, donde lo venden y empiezan a ingresar efectivo al sistema económico legal.

Pero, además, esta narcoguerrilla toma otra parte de las ganancias y la invierte en sistemas de criptomonedas en Europa y Estados Unidos. Así evitan que el dinero ilegal sea rastreado.

Finalmente, la más reciente forma de lavar este dinero de la minería ilegal y el narcotráfico que han identificado las autoridades es a través del contrabando de cigarrillos que vienen de China y Pakistán y luego son vendidos en las calles de Quito, Guayaquil y demás ciudades ecuatorianas. Fuente: Primicias

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Bajo el uniforme, el verdugo: el femicidio en Guayaquil que revive una herida nacional

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El hecho violento, registrado ayer en el Puente de la Unidad Nacional, no solo paralizó el intenso tráfico entre Samborondón Durán. También reactivó la alarma sobre la violencia perpetrada por uniformados. La víctima, una joven abogada de la Agencia de Tránsito de Durán, fue interceptada mientras conducía su vehículo.

Su agresor, un policía en servicio activo, protagonizó un desenlace que parece sacado de una película trágica. Tras fallar en su intento de suicidio en la escena del crimen, condujo su automóvil hasta la vivienda familiar, en Pascuales. Allí se quitó la vida después de realizar una llamada final. Ambos eran esposos y estaban a solo dos días de cumplir 13 años de matrimonio.

Detrás de este hecho no hay solo una familia destruida y un hijo que quedan en la orfandad, sino también una preocupante coincidencia con otros casos registrados en Ecuador en lo que va del siglo. La paradoja resulta brutal: los agresores son, en teoría, hombres formados para proteger la seguridad ciudadana. Fuente: Vistazo

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UTPL advierte: la discriminación salarial es más fuerte en zonas rurales y pequeñas ciudades

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Un estudio reciente realizado por investigadores de la UTPL junto a académicos de la Universidad de Oviedo responde a una pregunta clave: ¿existe una relación entre el tamaño de las ciudades y la discriminación salarial por origen étnico en Ecuador?

El estudio, publicado en The Annals of Regional Science, utiliza micro datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) de 2023, con información de 80.178 trabajadores. Los resultados parten de una realidad desigual: mientras la población blanca percibe un salario promedio mensual de USD 731,39, los trabajadores indígenas reciben en promedio USD 383,21.

Para el análisis, el territorio ecuatoriano se clasificó en regiones funcionales según tamaño urbano y cercanía a grandes ciudades. Mediante modelos econométricos, los autores lograron distinguir qué parte de la brecha salarial se explica por características como educación, experiencia laboral, sector económico, tipo de contrato o género, y qué parte responde directa mente a discriminación étnica.

Los resultados confirman que las grandes aglomeraciones urbanas, como Quito y Guayaquil, actúan como espacios de integración donde la brecha salarial se reduce significativamente. En estos entornos cosmopolitas, la mayor interacción social parece disminuir los prejuicios, generando salarios más altos y relativamente más equitativos.

Por el contrario, la discriminación se intensifica en las áreas rurales periféricas y en las pequeñas ciudades alejadas de los grandes centros urbanos, identificadas como los entornos más desfavorables para la equidad salarial.

El estudio revela que la ubicación geográfica explica por sí sola el 33,2 % de la brecha salarial en el caso de los afroecuatorianos, y el 25,3 % en el de los indígenas. En otras palabras, entre una cuarta y una tercera parte de la desigualdad salarial que enfrentan estos grupos se reduciría si tuvieran una distribución territorial similar a la de la población mestiza.

Aunque la investigación demuestra que las grandes ciudades amortiguan la discriminación salarial por origen étnico, también evidencia que esta desigualdad sigue siendo una realidad extendida en el país. Los resultados sugieren que las políticas públicas de inclusión no deberían ser homogéneas, sino incorporar un enfoque territorial que atienda las barreras específicas de las zonas rurales y periféricas donde la discriminación resulta más intensa.

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Pese al toque de queda, 215 personas fueron asesinadas en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo en 16 días

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El presidente Daniel Noboa anunció el segundo toque de queda del año que regirá entre el 3 y el 18 de mayo de 2026. La medida, que restringe la libertad de circular entre las 23:00 y las 05:00, se aplicará en nueve provincias y cuatro cantones de Ecuador.

Esta disposición, anunciada por Noboa en la red social X el 20 de abril, se ejecutará apenas semanas después de que finalizara la restricción de movilización nocturna impuesta entre el 15 y el 30 de marzo de 2026 en cuatro provincias: Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas.

A partir de mayo, la medida de seguridad regirá en las provincias de Manabí, Santa Elena, Pichincha (incluido Quito), Esmeraldas, Sucumbíos, Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo. Así como en los cantones Las Naves y Echeandía (Bolívar); La Maná (Cotopaxi), y La Troncal (Cañar).

¿Qué pasó en el primer toque de queda?
Al revisar las estadísticas de violencia criminal en las cuatro provincias intervenidas durante el primer toque de queda, se evidencia una reducción general en las cifras de muertes violentas frente a los 16 días previos.

Entre el 27 de febrero y el 14 de marzo, antes del primer toque de queda, los datos oficiales contabilizaron 272 muertes violentas a nivel general en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo.

En contraste, durante la vigencia de la medida excepcional entre el 15 y el 30 de marzo, la cifra global en estos territorios cayó a 215 víctimas mortales. La reducción fue del 20,96%.

Guayas, por ejemplo, pasó de 180 homicidios a 139, mientras que El Oro redujo sus asesinatos de 56 a 30 en ese mismo lapso de análisis general.

Crímenes en la madrugada
El impacto de la militarización y el cerco policial se sintió con mayor contundencia durante las horas exactas de restricción de movilidad, es decir, en la franja comprendida entre las 23:00 y las 05:00, durante el primer toque de queda del año.

Al comparar el periodo inmediato anterior, que abarca del 27 de febrero al 14 de marzo, los registros documentan un total de 66 muertes violentas durante la madrugada en las cuatro provincias.

Durante el toque de queda, del 15 al 30 de marzo, los asesinatos en ese horario cayeron de forma abrupta a 15 casos, lo que representa una reducción del 77,27% en El Oro, Los Ríos, Santo Domingo y Guayas. En esta última provincia, los crímenes de madrugada se desplomaron de 48 a siete, a la par que en El Oro disminuyeron de 15 a cuatro.

La tendencia estadística a la baja, sin embargo, tuvo una excepción. En Los Ríos hubo cuatro muertes violentas durante el horario del toque de queda. Antes de las restricciones, entre el 27 de febrero y el 14 de marzo, esta localidad registró tres asesinatos entre las 23:00 y las 05:00.

El peor inicio de año después de 2025
A pesar de estas reducciones parciales derivadas de los operativos de excepción, el contexto histórico revela una realidad para Ecuador: en el primer trimestre de 2026 hubo 2.086 muertes violentas.

Si se examinan los datos históricos de homicidios acumulados de enero a marzo desde 2014, la crisis de violencia continúa en el país.

En el primer trimestre de 2025 Ecuador alcanzó los 2.400 crímenes. En igual período de este año se registró una reducción del 13%; sin embargo, es el segundo peor inicio de año de la historia. Fuente: Primicias

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