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¿Se puede vaciar el gigantesco embalse de Mazar en 12 horas?

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El secretario General de Comunicación del Gobierno, Roberto Izurieta, dijo que el embalse de Mazar, el segundo más grande del país y el más importante porque abastece tres grandes hidroeléctricas en Ecuador (Mazar, Paute-Molino y Sopladora), «se vació» de manera deliberada.

«Dejaron correr el agua (…), se abrieron las compuertas», dijo el funcionario en una entrevista con Teleamazonas.

Izurieta, además, señaló que esto tendrá que formar parte de las investigaciones a cargo de la Fiscalía a partir de una denuncia presentada por el Gobierno.

El Gobierno acusa a 21 funcionarios del sector eléctrico de paralizar el servicio público de electricidad y de traición a la patria, incluida la exministra de Energía, Andrea Arrobo.

Las declaraciones de Izurieta se dan luego de que Juan Chimbo, parte de la Asociación de Turismo de Azuay, asegurara a Teleamazonas que hace 15 días el embalse de Mazar fue vaciado durante 12 horas. El video se difundió en redes sociales, generando reacciones de indignación entre los ciudadanos.

¿Puede vaciarse la presa de Mazar de un momento a otro?

El consultor hidroeléctrico y extécnico del exInstituto Nacional de Electrificación (Inecel), Ricardo Buitrón, dice que es imposible vaciar el embalse de Mazar en 12 horas.

Y las cifras lo respaldan.

Lo primero es entender qué es Mazar y cuál es su capacidad.

El embalse de Mazar es el segundo más grande del país, tiene 31 kilómetros de extensión y una capacidad para almacenar 410 millones de metros cúbicos de agua. Eso equivale a 100.000 piscinas olímpicas.

Pero no todo ese volumen se puede usar, sino solo 300 millones metros cúbicos, que corresponde a 75.000 piscinas olímpicas. El resto está compuesto de sedimentos y lodo, que no se pueden utilizar porque las turbinas de las hidroeléctricas se dañarían.

La importancia de Mazar está en que este reservorio abastece de agua no solo a la hidroeléctrica del mismo nombre, sino a las centrales hidroeléctricas Paute-Molino y Sopladora, que se ubican aguas abajo.

Las hidroeléctricas Mazar, Paute-Molino y Sopladora aportan un total de 1.757 megavatios o el 38% de la demanda del país. De hecho, cuando el embalse Amaluza de la central hidroeléctrica Paute-Molino se queda sin agua, Mazar desfoga sus reservas para alimentarlo al estar ubicado aguas abajo

Complejo Hidroeléctrico Integral Paute: Mazar, Paute-Molino y Sopladora

¿Cuánto se tardaría en vaciar Mazar?

Pero, entonces, ¿cuánto se tardaría en vaciar Mazar? El desfogue de agua del embalse de Mazar se realiza a través de dos vías:

La primera es un túnel de conducción hacia las turbinas, que tiene una capacidad máxima de desfogue de 140 metros cúbicos por segundo.

Y la segunda es un desagüe de fondo que tiene una capacidad máxima de 450 metros cúbicos por segundo y que se usa para botar agua cuando llueve demasiado y evitar el desbordamiento de la represa.

Por razones técnicas, la capacidad máxima de desfogue del embalse de agua utilizando ambos mecanismos y con la hidroeléctrica Mazar operando al 100% es de unos 250 metros cúbicos por segundo, dice Buitrón.

Considerando eso, vaciar el embalse tomaría unos 14 días y nunca solo 12 horas, enfatiza Buitrón.

Vaciar el embalse tomaría unos 14 días y nunca solo 12 horas.

Ricardo Buitro, extécnico del exInecel

Para poder vaciar el embalse de Mazar en 12 horas se necesitaría desfogar 7.000 metros cúbicos por segundo, algo que la actual infraestructura no permite, pues la capacidad máxima de desfogue es de 450 metros cúbicos por segundo, que solo podría darse si el embalse estuviera completamente lleno, dice Buitrón.

Otro dato que menciona Buitrón para sostener que el embalse no pudo ser vaciado en tan poco tiempo proviene del propio holding Corporación Eléctrica de Ecuador (Celec).

Celec reporta que el embalse tenía una cota de entre 2.117 metros sobre el nivel del mar hace 15 días, que ya era muy bajo y crítico, considerando que el nivel mínimo de operación del embalse es 2.115 metros sobre el nivel del mar.

Y ya para el 18 de abril de 2024 el nivel del embalse cayó a 2.106 metros sobre el nivel del mar.

Eso significa que, en 18 días se desfogaron 50 millones de metros cúbicos de agua, lo que equivale a apenas 32 metros cúbicos por segundo en promedio y no los 7.000 metros por segundo que habrían hecho falta para vaciarlo completamente.

El 17 de abril de 2024 sucedió lo inevitable: la hidroeléctrica Mazar salió de operación debido a que ya no había reservas de agua utilizables en el embalse.

A las 16:00 de ese día, Celec dispuso desfogar la escasa agua que quedaba en el embalse de Mazar para abastecer al embalse Amaluza, que abastece a la hidroeléctrica Paute-Molino, que también está en niveles críticos.

Si bien el embalse de Mazar tiene este momento unos 105 millones metros cúbicos acumulados, esto corresponde a lodo y sedimentos, por lo que la central hidroeléctrica del mismo nombre aún sigue fuera de operación.

El nivel del embalse de Mazar evidencia una tendencia de caída sostenida desde enero de 2024 y que llegó a niveles críticos en abril.

De hecho, Ecuador sufrió ya cortes masivos de luz el 26 de marzo y el 9 de abril de 2024, aunque la exministra de Energía, Andrea Arrobo, dijo que eran solo desconexiones temporales.

La crisis del sector eléctrico solo se reconoció el 16 de abril de 2024, cuando se anunciaron el regreso de los cortes de luz programados.

Durante este año el holding estatal Celec dejó de publicar los reportes del nivel de los embalses. PRIMICIAS lo notó en febrero de 2024 e hizo una consulta a Celec para conocer cuándo volvería a subir los datos a su página.

Extraoficialmente, dijo que estaba actualizando la página. Un pedido oficial de PRIMICIAS enviado el 9 de abril no había sido respondido hasta el cierre de esta edición. Aunque, el 17 de abril de 2024, los reportes volvieron a ser cargados en la página web.

En su denuncia a 21 funcionarios del sector eléctrico, el Gobierno argumenta que un grupo de personas ocultó información para provocar cortes de energía en la semana previa a la consulta popular. Fuente: Primicias

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En Guayaquil, los votantes empiezan a ver otras opciones más allá del PSC y el correísmo

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La única constante en las elecciones para la Alcaldía de Guayaquil, desde los 90 ha sido la presencia del Partido Social Cristiano (PSC) como la tendencia a vencer. Inicialmente, la segunda fuerza política era el ya extinto roldosismo, que fue reemplazado desde 2009 por el correísmo.

Esa tradición se mantuvo durante más de tres décadas. Los candidatos de las dos organizaciones hegemónicas han concentrado la gran mayoría de votos, sin importar cuantos contendientes ha habido en la papeleta.

Y, al igual que sucedió en Quito, en 2019 hubo una explosión de candidaturas, con 17 listas terciando por llegar al sillón de Olmedo. Ese exceso coincidió con el fin de la década correísta y su primera participación en unas elecciones seccionales bajo una bandera prestada, la de Centro Democrático.

Ese predominio socialcristiano estuvo acompañado de votaciones superiores al 50% y 60%, lo que hizo que las administraciones de Jaime Nebot y Cynthia Viteri estuviesen además respaldadas por un fuerte apoyo ciudadano, que varias veces se demostró en las calles.

Sin embargo, esa hegemonía llegó a su fin en 2023. Los cuestionamientos sobre los problemas permanentes del Puerto Principal, el desgaste natural de la tendencia política concentrada en lo local y en la Función Legislativa, y el cambio generacional del electorado, minaron su capital político. Así, el PSC ahora se suma a la extensa lista de agrupaciones que luchan por sobrevivir y renovarse.

Y, al igual que ha sucedido en el resto del país, la crisis de representación política ha hecho que los partidos y movimientos tampoco cuenten con liderazgos locales fuertes y recurran a figuras coyunturales, con o sin experiencia en la administración pública.

Por ejemplo, en su intento de derrocar al PSC, el correísmo recurrió a distintos perfiles: su Ministra de Vivienda, en 2009; su asambleísta y posterior gobernadora de Guayas, en 2014; al antiguo candidato roldosista, exprefecto de Guayas y líder de Centro Democrático, en 2019; y finalmente apostaron por un candidato vinculado al fútbol, con el vicepresidente del Barcelona SC.

Sin embargo, el alcalde Aquiles Alvarez no tuvo el éxito rotundo de la lista 6, aunque sí consiguió el 40% de votos válidos. Pero el otro 60%, por primera vez en la historia electoral del Puerto Principal, se dividió entre el PSC (30%), SUMA (14%), Centro Democrático (10%). Y otros siete candidatos se repartieron los votos residuales.

En tres de las últimas cinco elecciones, el tercer aspirante ‘más’ votado se quedó con poco más del 1% de respaldos. Las excepciones fueron en 2004, cuando el extinto PRIAN alcanzó el 8% y en 2019, cuando Creo recibió el 3%.

A esto se suma el hecho de que los votantes guayaquileños prefieren votar por un candidato que por opciones como el nulo o el blanco, que suelen ser más altas en Quito. Por ejemplo, aunque el electorado sigue creciendo, el porcentaje de votos nulos ha bajado.

Y para las próximas elecciones seccionales, de febrero 2027, el escenario podría ser más volátil. El alcalde Alvarez puede quedar fuera de la papeleta, si la prisión preventiva por los casos Goleada y Triple A se mantiene más allá del periodo de elecciones primarias, que cerrará el 14 de agosto.

Esto obligará al correísmo a buscar otra figura que lo reemplace, sin contar que sus seguidores vinculados al movimiento RETO pueden apostar por una opción propia. Mientras que el socialcristianismo busca un perfil que, al menos, les ayude a mantener el 30% que obtuvieron en 2023.

Además, entrará en escena electoral el movimiento Acción Democrática Nacional (ADN). El mismo presidente Daniel Noboa anticipó que su carta para la Alcaldía de Guayaquil sería su madre, la también legisladora Annabella Azin. Y todo esto podría colaborar a que la fragmentación electoral en el Puerto Principal se dispare. Fuente: Vistazo

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Detienen a siete militares por muerte de civil en operativo en Milagro

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Siete militares fueron detenidos por su presunta participación en la muerte de un ciudadano durante un operativo en el cantón Milagro, en la provincia del Guayas.

Las aprehensiones se realizaron en el cantón La Troncal y los uniformados fueron trasladados a Guayaquil para quedar a órdenes de las autoridades judiciales correspondientes.

Según información preliminar, los detenidos podrían ser procesados en las próximas horas por el delito de extralimitación en la ejecución de un acto de servicio.

El caso es investigado por la Fiscalía General del Estado, que inició de oficio una indagación previa el pasado 17 de marzo, tras conocerse la muerte del ciudadano Bryan Ledesma Franco.

De acuerdo con la Fiscalía, el hecho ocurrió la tarde del 16 de marzo, cuando la víctima habría sido agredida físicamente y electrocutada por personal militar en un sector periférico de Milagro, en el contexto del estado de excepción y del toque de queda vigente en cuatro provincias, entre estas Guayas.

Ledesma había sido excarcelado el año anterior tras cumplir una pena por porte de armas.

Dos días después del hecho, el Ejército Ecuatoriano reconoció a través de un comunicado difundido en redes sociales posibles irregularidades en el operativo.

La institución informó que, tras una verificación interna, se determinó que personal militar habría actuado fuera de su jurisdicción y sin autorización del mando superior, situación que también es objeto de investigación.

Asimismo, el Ejército aseguró que colaborará con las autoridades para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades.

Pronunciamiento de Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos

El abogado Fernando Bastias Robayo, del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), señaló que estarán vigilantes ante la posible formulación de cargos contra los militares.

“Exigimos a la Fiscalía que actúe con apego a la ley, garantice la protección de la víctima y asegure que los responsables rindan cuentas ante la justicia”, manifestó.

El hecho ocurre en medio de los operativos desplegados por el Gobierno del presidente Daniel Noboa en varias provincias del país, donde rige un toque de queda nocturno como parte de la estrategia para enfrentar la crisis de violencia.

Desde 2024, Ecuador se encuentra bajo una declaratoria de conflicto armado interno para combatir a organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico y la minería ilegal.

El CDH ha tenido participación en mediáticos casos relacionados con presuntas extralimitaciones militares. Entre ellos, la defensa de los familiares de los niños Josué, Ismael, Steven y Nehemías, quienes desaparecieron el 8 de diciembre de 2024 tras ser detenidos por patrullas militares en Guayaquil.

Este hecho derivó en el caso conocido como “Las Malvinas”, en el que la Corte Constitucional responsabilizó al Estado por la desaparición forzada que llevó a la muerte, bajo circunstancias aún no esclarecidas, de los cuatro menores, cuyos cuerpos fueron hallados dos semanas después calcinados en la parroquia rural de Taura. Fuente: Vistazo

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Política criminal frente al femicidio y la violencia de género en Ecuador fue analizada en la Tertulia Jurídica

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En el programa Tertulia Jurídica, se contó con la destacada participación de la doctora Dayán Argüello Veintimilla, Coordinadora de la Corte Nacional de Justicia, quien abordó el tema “Política criminal frente al femicidio y la violencia de género en el Ecuador”.

Durante su intervención, la jurista presentó un análisis académico sobre la evolución, fundamentos y desafíos de la política criminal en materia de violencia de género, destacando su experiencia investigativa en derecho penal, particularmente en delitos relacionados con el femicidio, objeto de su investigación doctoral desarrollada durante siete años.

Enfoque conceptual y evolución normativa
La doctora Argüello explicó que la política criminal comprende el conjunto de decisiones orientadas a la prevención, sanción y erradicación del delito. En este contexto, enfatizó que la violencia contra la mujer, históricamente invisibilizada, especialmente en el ámbito privado, comenzó a ser reconocida como una problemática estructural a partir de las décadas de 1960 y 1970, impulsando la intervención estatal y el desarrollo de instrumentos internacionales.

En el ámbito regional, destacó que, desde finales del siglo XX, los Estados han incorporado progresivamente normativas para sancionar la violencia de género, evolucionando desde leyes de primera generación, centradas en el ámbito privado, hacia legislaciones más integrales que incluyen la violencia pública, simbólica, institucional y económica.

Asimismo, subrayó que a partir de 2008 varios países latinoamericanos comenzaron a tipificar el femicidio, ya sea como agravante o como delito autónomo, siendo esta última figura la más adecuada, al permitir visibilizar la violencia extrema contra la mujer y generar estadísticas específicas para el diseño de políticas públicas eficaces.

Fundamentos jurídicos del delito de femicidio
En relación con su investigación doctoral, Argüello sostuvo que el femicidio protege no solo el derecho a la vida, sino también la integridad, la libertad y el derecho a vivir sin discriminación. En este sentido, explicó que este delito se configura en contextos de desigualdad estructural, subordinación y discriminación de género, lo que lo diferencia de otras figuras penales como el homicidio o asesinato.

Retos en la prevención y aplicación de la normativa
La especialista enfatizó que la tipificación del femicidio, por sí sola, no constituye una medida preventiva eficaz, sino que debe complementarse con políticas públicas integrales. Entre las principales estrategias de prevención general, destacó:
• Fortalecimiento del sistema educativo con enfoque libre de estereotipos de género.
• Garantía de acceso equitativo al empleo y autonomía económica para las mujeres.
• Desarrollo de marcos normativos integrales (penales, civiles y administrativos).
• Implementación de sistemas confiables de estadísticas sobre violencia de género.

En cuanto a la prevención específica, resaltó la importancia de la “debida diligencia reforzada” en la investigación y judicialización de estos delitos, lo que implica procesos más rigurosos, capacitación constante a operadores de justicia y eliminación de prejuicios de género en el sistema judicial.

Problemáticas estructurales e institucionales
Durante el diálogo, se abordó también la ineficacia en la aplicación de medidas de protección. Argüello señaló que, si bien existen mecanismos legales como boletas de auxilio, estos no garantizan por sí solos la prevención del femicidio debido a la falta de seguimiento, monitoreo y acompañamiento integral a las víctimas.

Además, identificó barreras de acceso a la justicia, deficiencias en la atención institucional y factores socioeconómicos que perpetúan los ciclos de violencia, como la dependencia económica y la falta de redes de apoyo.

Retrocesos y desafíos en Ecuador
Finalmente, la experta advirtió que uno de los principales retrocesos en el país radica en la limitada asignación y ejecución presupuestaria para políticas públicas de prevención de la violencia de género. Según indicó, gran parte de los esfuerzos estatales se han centrado en reformas legales, sin el correspondiente desarrollo de políticas estructurales sostenibles.

En este sentido, concluyó que el abordaje de la violencia de género y el femicidio requiere un enfoque integral, articulado y sostenido, que combine normativa, prevención social, fortalecimiento institucional y compromiso estatal efectivo.

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