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«Hoy empezamos a cortar a los muertos para comerlos»: las cartas que revelan la experiencia extrema de la tragedia de los Andes y que recrea “La sociedad de la nieve”

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Sobre las hojas de un cuaderno de aviación, Gustavo Nicolich, Coco para sus amigos, un joven uruguayo de 20 años que pretendía jugar con su club un partido de rugby en Chile, escribía lo que le iba sucediendo, algo que luego se convertiría en una hazaña de supervivencia humana que conmocionaría al mundo.

Ocho días antes, el 13 de octubre de 1972, el avión Fairchild de la Fuerza Aérea Uruguaya que los llevaba a Santiago de Chile impactó con una montaña en la nevada cordillera de los Andes.

El avión se partió en dos, algunos murieron al salir despedidos de la aeronave, otros en el impacto contra la parte delantera de la aeronave cuando esta tocó tierra en un valle a 3.500 metros de altura.

Para los que quedaban vivos comenzaría una despiadada estadía de 72 días aislados de todo, a bajísimas temperaturas de día, intolerables durante la noche, y casi sin elementos para subsistir.

Despegaron de Montevideo 40 pasajeros -la mayoría jugadores de rugby, amigos y familiares- y cinco tripulantes; 16 pudieron contarlo.

Coco Nicolich plasmaba el horror de lo que estaban viviendo de puño y letra, incluida la antropofagia: comer los cuerpos de los muertos para poder seguir.

“Yo, por mi parte, le pedí a Dios en todo lo posible que nunca llegara este día, pero llegó y tenemos que afrontarlo con valentía y fe. Fe porque llegué a la conclusión de que los cuerpos están ahí porque los puso Dios, y como lo único que interesa es el alma, no tengo por qué tener un gran remordimiento”, dijo.

“Y si llegara el día y yo con mi cuerpo pudiera salvar a alguien, gustoso lo haría”, siguió anotando.

Los que quedaban vivos habían conformado “la sociedad de la nieve”, como la llamaron. Una forma de vida alejada del mundo conocido, con otras reglas, establecidas para la supervivencia en un contexto más que extremo. Una vicisitud en la que jamás nadie se podría imaginar.

“La sociedad de la nieve” dio nombre a un documental del uruguayo Gonzalo Arijón, y a partir de él surgió un libro del también uruguayo Pablo Vierci -que conocía a muchos de los protagonistas desde la escuela- publicado en 2008.

En base a ese libro, el español Juan Antonio Bayona dirigió la película homónima que se estrena esta semana en Latinoamérica y España, y que llegará a Netflix en enero.

«La sociedad de la nieve» fue nominada como mejor filme de habla no inglesa para los Globos de Oro 2024 y representa a España en los Oscar.

Coco Nicolich era parte de un grupo de jugadores de rugby amateur del club Old Christians, exalumnos del colegio privado católico Stella Maris, fundado por la congregación de los Christian Brothers, que viajaba junto con amigos y familiares a disputar un partido amistoso contra el Old Boys chileno.

A Coco le gustaba escribir y por eso decidió relatar lo que iba viviendo en dos cartas, una dedicada a sus padres, sus tres hermanos y su novia, y la otra exclusivamente a su novia.

En su narración, edulcoraba algunos aspectos de lo que estaban viviendo, sobre todo al inicio de su primera epístola.

“Estamos en un lugar divino, todo cerrado por montañas y con un lago en el fondo que se va a deshelar apenas comience el deshielo. Estamos todos muy bien”.

De los 45 que iban en el vuelo 571, 18 ya habían muerto ese día.

Era el 21 de octubre de 1972. Todavía no habían empezado a alimentarse de los cuerpos de los fallecidos.

Mientras, en su casa en Montevideo, su familia aún ponía un plato para él en la mesa a la hora de comer.

“La moral existente es increíble y hay colaboración permanente entre todos. Roy [Harley], Diego [Storm], Roberto [Canessa], Carlitos [Páez] y yo estamos perfectamente bien, solo un poco más flacos y barbudos”, decía.

“El domingo pasado pasaron por arriba nuestro dos aviones, dos veces cada uno, por lo que estamos muy tranquilos y, lo que es más, convencidos de que nos van a venir a buscar. Lo único que nos hace dudar un poco es que, como el avión se desvió de la ruta, quién sabe todavía si nos vieron. Nuestra fe en Dios es increíble (se podría decir que es común en ciertos casos como este), pero yo creo que está muy por encima”.

Con lo del desvío del avión, Nicolich se refería a que, como las condiciones climáticas no eran buenas ese día, el piloto y copiloto habían decidido no cruzar directamente hacia Santiago sino que fueron primero hacia el sur, hasta un lugar donde el paso era más seguro, para recién ahí atravesar la cordillera.

¿Se preguntan cómo vivimos? Bueno, la verdad que el avión no está todavía perfectamente acondicionado y por el momento no es un gran hotel, pero ya va a quedar bastante bien”.

“Agua tenemos de sobra, puesto que hacemos constantemente. Comida, tuvimos la suerte de que nos quedara una lata de Costamar, cuatro de dulce, tres latas de mariscos, algunos chocolates y dos botellas de whisky chicas. Por supuesto [que] la comida no es muy abundante que digamos, pero da para vivir”, detallaba.

La realidad era que esos escasos alimentos eran racionados a tal extremo que, por ejemplo, cuando ya no quedaba casi nada, uno de los sobrevivientes comió solamente un maní con chocolate en tres días: el primero ingirió la cubierta de chocolate y guardó el maní en un bolsillo, el segundo partió la semilla y comió la mitad, y el tercero lo terminó.

“Los días acá, cuando son lindos, se puede estar afuera hasta más o menos las seis de la tarde; ahora, si están nublados, generalmente nos quedamos en el hotel (avión) y solo sale una pequeña cuadrilla a buscar nieve”, decía Nicolich.

«Me muero de frío»

El joven describía luego las condiciones en las que tenían que pasar los días en ese “hotel”.

“Los cuartos no son muy cómodos, puesto que las habitaciones son para 26 personas (no pudimos conseguir para menos), pero algo es algo. El espacio es un poco reducido, puesto que lo que quedó del avión fue de la cabina (que está deshecha) hasta la parte de las alas, que quedaron diseminadas muy atrás”.

Contaba que para hacer espacio en el fuselaje, movieron los asientos al exterior y les quitaron la tela sintética que los vestía para transformarla en mantas.

Coco dormía junto a alguien que, hasta ese vuelo, era un completo desconocido, Ramón “Moncho” Sabella, amigo de compañeros del club que se unió al viaje porque pensó que le vendrían bien unas vacaciones.

“Me muero de frío, no soporto más, me estoy congelando”, le dijo a Moncho la primera noche en la montaña. Al lado tenían el cuerpo de una señora a la que tampoco conocían, moribunda, entre hierros y asientos, contra la cabina de los pilotos.

Moncho se acostó sobre él y le dio golpes para que su temperatura corporal subiera.

Así continuaron en las noches siguientes. Se tomaban de la mano y las metían en los bolsillos, y se exhalaban el uno al otro para darse calor.

“Como verán, poco a poco estamos mejorando el confort”, escribía Coco con optimismo.

Más adelante les decía a sus familiares cuánto los quería, e incluso que lo único que deseaba era llegar a Montevideo para casarse con su novia, si ella también lo quería.

“Pero no puedo pensar mucho en todo esto porque lloro mucho y me dijeron que tratara de no llorar, ya que me deshidrato. Es increíble, ¿no?”, lamentaba.

La segunda carta

Coco Nicolich siguió escribiendo lo que sucedía en la tragedia en una segunda carta, esta vez dirigida exclusivamente a su novia, Rossina Machitelli.

“El día de hoy fue bárbaro, un sol divino y mucho calor”, comenzó diciendo.

“Hoy, aparte de todo, fue un día un poco depresivo puesto que mucha gente se entró a desanimar (hace 10 días que estamos aquí), pero a mí por suerte todavía no me tocó el desánimo, puesto que con solo pensar en que te voy a volver a ver, me vienen fuerzas increíbles”.

“Otra de las causas del desánimo general es que dentro de un rato se nos acaba la comida. Nos quedan nada más que 2 latas de mariscos (chicas), 1 botella de vino blanco y un poco de granadina que indudablemente para 26 hombres (bueno, también chicos que quieren ser hombres) no es nada”, detalló.

Y ahí le relató cómo iban a empezar a alimentarse.

“Una cosa que te va a parecer increíble; a mí también me parece. Hoy empezamos a cortar a los muertos para comerlos, no tenemos otro remedio”.

Siguió diciendo que si él se moría estaba de acuerdo con que se comieran su cuerpo para tratar de sobrevivir.

“Cuando me veas te vas a asustar. Estoy mugriento, barbudo, un poco flaco, con un tajo grande en la cabeza, otro en la frente que ya se me curó y uno chiquito que me hice hoy trabajando en la cabina del avión, además de pequeños tajos en las piernas y en el hombro. Pero, con todo, estoy muy bien”, escribía, buscando el lado positivo de la tragedia.

Daniel Fernández Strauch, uno de los sobrevivientes del accidente, junto al escritor Pablo Vierci en una de las presentaciones de la película "La sociedad de la nieve".

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Pie de foto,Daniel Fernández Strauch, uno de los sobrevivientes del accidente, junto al escritor Pablo Vierci en una de las presentaciones de la película «La sociedad de la nieve».

Luego le relataba de sus esperanzas de ser encontrados, y decía que si los trabajos de búsqueda se suspendían, él sería parte del grupo que saliera a buscar ayuda.

“Dentro de tres o cuatro días, cuando recobremos algo de fuerzas, un grupo creo que nos largamos a atravesar la parte de la cordillera que nos queda, que espero [que] sea poca”.

“No tenemos la menor idea [de] dónde estamos puesto que cuando volamos hacia Chile el piloto creyó haber pasado Curicó y en Chile le informaron que descendiera. Inmediatamente aminoró la marcha y en unos pocos segundos agarramos unos pozos de aire que nos hacían bajar 1.000 a 2.000 pies, y cuando el mecánico (que está vivo con nosotros) le dio toda la potencia posible, ya era tarde”.

“El choque fue increíble, […] la cola se enganchó en la montaña y volaron la alas en el momento. El avión enseguida se entró a deslizar por la montaña al mismo tiempo que entraba nieve por los boquetes y nos iba congelando de a poco, hasta que de pronto se detuvo”.

Pronto volvió a recordar la primera noche en la cordillera.

“Enseguida oscureció y fue la noche más larga, fría y triste de mi vida. Parecía las descripciones del Infierno del Dante: eran unos gritos tras otros, un frío infernal que entraba por todos lados puesto que no pudimos tapar nada y algunos pasajeros que no los habíamos podido sacar totalmente de sus lugares, y tuvieron que dormir enganchados en sus lugares y lamentablemente a la mañana siguiente varios murieron. Indudablemente nunca ninguno podrá volver a sufrir lo que sufrimos esa noche, pero por suerte ya pasó”.

Los sobrevivientes de la tragedia de los Andes junto al entonces presidente de Chile, Sebastián Piñera, y el arriero con el que se encontraron los uruguayos que fueron en busca de rescate, Sergio Catalán, en 2012.

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Pie de foto,Los sobrevivientes de la tragedia de los Andes junto al entonces presidente de Chile, Sebastián Piñera, y el arriero con el que se encontraron los uruguayos que fueron en busca de rescate, Sergio Catalán, en 2012.

“Pensar todo lo que tengo y nunca lo llegué a valorar; es increíble, tengo todo lo que quiero y con todo estoy inconforme”, reflexionó.

A los 10 días de estar en la montaña, la búsqueda se detuvo. El Servicio Aéreo de Rescate de Chile dijo que si no habían aparecido para entonces, ya no los encontrarían con vida.

Un grupo de los sobrevivientes logró arreglar una pequeña Spika y sintonizaron una emisora que justo hablaba de ellos.

Coco escuchó lo que decían en la radio y corrió a informarles a sus compañeros: “Tengo dos noticias para darles, una mala y una buena. La mala es que se suspendió la búsqueda. La buena es que ahora vivir o morir depende solo de nosotros”.

El milagro de los Andes

El padre de Gustavo Nicolich estaba en Chile, buscando a su hijo perdido con la esperanza de que algún día apareciera.

Era diciembre de 1972 y se acercaba la Navidad.

Y en un momento, la noticia de que habían aparecido unos uruguayos salidos del medio de la cordillera paralizó a la sociedad, pero más aún a los familiares.

La madre de Coco, Raquel Arocena, escuchó que en la lista de sobrevivientes había un muchacho llamado Gustavo. Sin dudarlo, se subió al primer avión rumbo a Santiago.

Al llegar al hospital, la puerta del ascensor se abrió y Gustavo Zerbino, que intentaba escaparse, apareció.

Raquel se desmayó. El Gustavo de la lista no era su hijo.

La noche del 29 de octubre, un alud arrasó con el fuselaje. Coco Nicolich y otros siete murieron sepultados por la nieve.

Gustavo Zerbino le dio un beso a Raquel y le dijo: “Tengo una carta para ti de tu hijo”. Recién ahí reaccionó.

El rescate en helicóptero de los sobrevivientes el 23 de diciembre de 1972.

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Pie de foto,El 23 de diciembre de 1972, 16 uruguayos fueron rescatados de la montaña después de 72 días.

Zerbino las había tomado de un bolsillo del saco de su tocayo, pegadas al corazón, y las había conservado en un bolso con otras pertenencias de los muertos para entregarlas a sus seres queridos.

“Cuando me di cuenta que nunca nadie más iba a subir a ese lugar porque nunca había sido pisado por un hombre y era como un granito en el desierto, sentí dentro de mí que si yo no traía de esas personas algún recuerdo tangible, su familia no iba a poder hacer el duelo”, dice Zerbino hablando con BBC Mundo.

Sintió que era una misión que tenía que cumplir.

Antes de morir, Coco le mostró dónde las guardaba y le dijo: “Si a mí me pasa algo, vos, por favor, entregá estas cartas”.

Sus padres y hermanos las leyeron en familia. Fue muy duro, muy emotivo, recuerda su hermano Alejandro en diálogo con BBC Mundo.

Pero fueron la forma de velarlo a través de un mensaje de despedida, algo que otros no pudieron hacer, y comprender a partir de sus propias palabras el acto de antropofagia, incluso con sus restos.

“Me siento orgulloso de que él lo haya dicho. Sé que él lo dijo porque está escrito. Y quizás por eso mi padre fue uno de los que más contuvo a los sobrevivientes”, dice Alejandro.

Gustavo Zerbino

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Pie de foto,Gustavo Zerbino recolectó objetos personales de los fallecidos y se los llevó a sus familiares.

Gustavo Nicolich padre viajó a la montaña en febrero de 1973 para acompañar al padre de otro de los fallecidos que quería enterrar los restos de su hijo en Uruguay.

Cuando regresó, su semblante era otro. Había visto, ya sin nieve que camuflara el paisaje, la carnicería en la que se había convertido ese sitio. Y de su hijo “no quedó nada”.

“Nada”, reitera Alejandro.

Algunos fragmentos de la segunda carta demoraron en conocerse públicamente porque sus padres prefirieron guardar para su intimidad durante un tiempo la descripción de la antropofagia, pese a que los sobrevivientes hablaron de ello días después de ser rescatados.

Hoy, las dos cartas están celosamente custodiadas en la mesa de luz de Raquel, que a sus 96 años sigue conmemorando cada vez que puede la truncada vida de su hijo. Fuente: BBCMundo

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Vente Venezuela inicia censo en Ecuador para conocer situación y posible retorno de migrantes

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La organización política Vente Venezuela, liderada por María Corina Machado, inició un censo de ciudadanos venezolanos en Ecuador con el objetivo de conocer su situación migratoria, social y sus eventuales planes de retorno, en función de la evolución del escenario político en Venezuela.

El medio de comunicación Teleamazonas, según informó Manuel Rodríguez, coordinador de Vente Venezuela en Quito, el censo comenzó el pasado viernes y se desarrollará hasta febrero, mediante jornadas en puntos fijos y rotativos de varias ciudades del país. En la capital, una de las actividades se realizará este domingo en el parque La Carolina, en el centro norte de Quito.

Rodríguez explicó que la iniciativa busca organizar a la diáspora venezolana tras los acontecimientos del 3 de enero, fecha en la que fue capturado el entonces presidente Nicolás Maduro y trasladado a Estados Unidos, un hecho que —según dijo— tomó por sorpresa a la comunidad migrante.

Aunque desde el inicio del éxodo se ha manejado la cifra de 450.000 venezolanos en Ecuador, el dirigente señaló que ese número podría haber variado. Indicó que la mayor concentración de migrantes se encuentra en Quito, Guayaquil, Cuenca y Manta, y que uno de los objetivos del censo es confirmar cuántos venezolanos residen realmente en la capital, donde algunas ONG estiman que podrían ser alrededor de 100.000.

El levantamiento de información busca determinar cuántas personas estarían dispuestas a regresar a Venezuela, en qué plazos y si participarían en eventuales elecciones presidenciales. Para ello, actualmente trabajan 30 encuestadores, con otros 10 en proceso de capacitación. El cuestionario consta de 17 preguntas y se aplica también en Guayaquil, Manta, Cuenca, Ibarra, Portoviejo, Ambato y Machala.

Además del interés electoral, el censo pretende conocer la situación legal de los migrantes venezolanos en Ecuador, especialmente tras el cierre de la Embajada de Venezuela en el país, decisión adoptada por Caracas en respaldo a México luego del ingreso de la Policía ecuatoriana a la sede diplomática mexicana en abril de 2024 para detener al exvicepresidente Jorge Glas.

Con la información recopilada, Vente Venezuela espera contar con una base de datos que permita planificar un eventual retorno progresivo y medir la disposición de la diáspora para participar en procesos políticos, en caso de que se concreten. No obstante, Rodríguez recordó que autoridades de Estados Unidos han advertido que aún no existirían garantías de seguridad para figuras opositoras como Edmundo González Urrutia y María Corina Machado.

Durante la jornada prevista en el parque La Carolina, la organización desplegará una bandera gigante de Venezuela y exhibirá fotografías de personas que continúan detenidas en su país. Rodríguez señaló que muchas familias, que antes temían dar información, ahora han comenzado a autorizar la difusión de estos casos, ante recientes liberaciones.

“La gente tiene que entender que si no decimos quiénes están detenidos, no los van a liberar”, concluyó.

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Aumentan a 39 fallecidos por accidente de tren de España

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Un total de 39 personas han fallecido en el accidente de trenes de Ademuz (Córdoba), según han indicado a EFE fuentes de la investigación.

Los primeros cadáveres del accidente han comenzado a ser trasladados y algunos ya han llegado al Instituto de Medicina Legal de Córdoba.

Fuentes de la investigación han indicado que los familiares de las víctimas no acudirán a estas instalaciones porque se encuentran en el Centro Cívico Poniente Sur, donde están siendo atendidas por un grupo de psicólogos.

48 personas permanecen ingresadas

Además, un total de 48 personas permanecen ingresadas en diferentes hospitales, 12 de las cuales, entre ellas un menor, están en la UCI.

Según ha informado el servicio de emergencias 112, han sido atendidas 122 personas, 74 de las cuales ya han sido dadas de alta.

En una entrevista en la Cope, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha concretado que de los 11 adultos ingresados en la UCI, cuatro están en el hospital Reina Sofía de Córdoba, dos en el Hospital Cruz Roja, otros dos en el Hospital San Juan de Dios y otro está en el Quirón.

Los 5 niños ingresados, uno de ellos en la UCI, están en la unidad pediatría del Reina Sofía.

La Unidad Militar de Emergencias (UME) y del Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA) han intensificado desde esta mañana las labores de rescate y búsqueda de supervivientes o fallecidos.

Suspensión de la agenda política y minuto de silencio

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se traslada esta mañana a la zona del accidente para conocer de primer mano la situación, ha informado la Secretaría de Estado de Comunicación, y los reyes lo harán mañana.

El accidente ha alterado la agenda política de este lunes, en el que la práctica totalidad del Gobierno y la mayoría de los partidos han cancelado los actos previstos.

Las principales instituciones, estatales, autonómicas y locales, han rendido homenaje a las víctimas convocando minutos de silencio a mediodía.

Por su parte, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha advertido de que las razones del accidente ferroviario tardarán días en conocerse, aunque ha alejado la posibilidad de que se haya debido a un exceso de velocidad o un fallo humano.

La Guardia Civil habilita cinco puntos de recogida de ADN para familiares

Por su parte, la Guardia Civil ha habilitado cinco puntos de recogida de muestras de ADN para los familiares directos de las víctimas del accidente, a fin de facilitar la identificación de los cadáveres.

En estas oficinas se les informará de los avances en la localización y estado de sus familiares.

La Guardia Civil recuerda que cualquier dato puede ser importante para la identificación de las víctimas, por lo que se recomienda a los familiares que aporten la siguiente documentación: Documento de identidad (DNI, pasaporte, NIE, etc); fotografías recientes; e información sobre rasgos físicos característicos (como tatuajes, cicatrices, etc.).

También se encuentra el Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística, y se han incorporado especialistas que participaron en la dana para proceder a la identificación temprana de los fallecidos, tanto expertos en ADN como en huellas.

Este despliegue de la Guardia Civil forma parte del operativo por el accidente de trenes.

SUMMA 112 recibe en Atocha a los pasajeros ilesos

Mientras, en Madrid, el Servicio de Urgencia Médica de la Comunidad, el SUMMA 112, ha recibido a pasajeros de los trenes siniestrados que, desde las 4:30 de la madrugada de este lunes, han ido llegando a la estación de Atocha en autobuses fletados por las compañías.

Transcurridas las primeras horas de atención sanitaria a los heridos en el accidente, los equipos de respuesta inmediata en emergencia psicosocial integrados por miembros de Cruz Roja se emplean este lunes en asistir a los familiares para brindarles apoyo emocional e información en medio del «desconcierto».

Según ha explicado el coordinador provincial de Cruz Roja en Granada, Francisco González, los efectivos trasladados desde esta provincia a Adamuz (Córdoba) han estado toda la noche trabajando sobre el terreno, evacuando inicialmente a los heridos en ambulancia al hospital y trasladándose luego al polideportivo habilitado en Adamuz para continuar con labores básicas de atención sanitaria.

Pero una vez transcurridas las primeras horas de asistencia sanitaria, esta mañana se han activado los equipos de respuesta y emergencia de atención psicosocial, que «estos momentos cobran más importancia porque hay mucho desconcierto».

En el caso de la Cruz Roja de Granada, este grupo está formado por dos psicólogos, una trabajadora social y dos socorristas de acompañamiento que se incorporarán al resto del equipo psicosocial habilitado por Andalucía.

Además, anoche se desplazaron desde esta provincia cinco ambulancias, cuatro de ellas con personal sanitario y una con soporte vital avanzado, tres con soporte vital básico y una con material sanitario de apoyo y soporte para reponer lo necesario.

Escasa afluencia de pasajeros en Santa Justa

La estación de Santa Justa en Sevilla registra poca afluencia de pasajeros desde primeras horas, salvo los usuarios de las cercanías y un tren Alvia con destino a Barcelona, que ha salido a las 9:15 horas, y sobre esa hora han llegado varios autobuses procedentes de Madrid con las personas que no pudieron viajar anoche.

Según algunos testimonios recabados por EFE en Santa Justa, sobre las 9:15 horas han llegado varios autobuses procedentes de Madrid, desde donde salieron a las 2 o 3 de la madrugada con las personas que iban a bordo de los trenes que tuvieron que regresar a Madrid tras el accidente y otras que sus trenes no llegaron a salir.

Algunos pasajeros que han viajado en esos autobuses han contado que ha sido un trayecto largo porque tuvieron que esperar varias horas a que dispusieran el transporte alternativo al haber quedado cortada la vía del AVE entre Madrid y Andalucía por el descarrilamiento.

Los autobuses iban también a otras provincias como Córdoba, Málaga y desde la capital hispalense han continuado a Cádiz y a Huelva.

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¿Marco Rubio será presidente de Cuba? Donald Trump apoya la idea y pone en jaque a la isla

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, opinó este domingo que le «parece bien» que su secretario de Estado, Marco Rubio, sea mandatario de Cuba, a cuyo Gobierno le ha pedido hacer «un trato, antes de que sea demasiado tarde».

«¡Suena bien para mí!», comentó Trump en su red social Truth Social al compartir una publicación, que sugiere que Marco Rubio podría ser presidente de Cuba.

Momentos después, Trump advirtió a Cuba de que ya no recibirá más dinero o petróleo de Venezuela, al señalar que la isla ha estado «viviendo durante años» gracias al dinero y el crudo venezolanos a cambio de «servicios de seguridad» para los «dos últimos dictadores», en referencia a Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

«¡No habrá más petróleo o dinero yendo a Cuba-Cero! Fuertemente les sugiero que hagan un trato, antes de que sea demasiado tarde», escribió el mandatario en su misma red social, donde no aclaró a qué acuerdo se refiere.

El líder de la Casa Blanca ha sugerido que podría enfocarse en Cuba tras la intervención militar de Estados Unidos el 3 de enero en Venezuela, donde capturó a Maduro y su esposa, Cilia Flores, para trasladarlos a Nueva York, donde afrontan acusaciones relacionadas con narcotráfico y terrorismo.

$!El mensaje de Trump.

RUBIO CON PODER EN VENEZUELA Y CUBA

Trump ha indicado que entre las personas «a cargo» ahora del país suramericano está Rubio, a quien la prensa ha señalado como «virrey de Venezuela», lo que se suma a sus puestos como secretario de Estado, Consejero de Seguridad Nacional, y antiguo encargado de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, ha sido uno de los principales impulsores en la Administración de las acciones de Estados Unidos contra Venezuela y Cuba.

Por el momento, Rubio no se ha pronunciado sobre esta idea y tampoco se ha hablado sobre una transición democrática para poner fin a la dictadura de Fidel Castro.

La operación ‘Resolución Absoluta’, como se bautizó a la maniobra de Estados Unidos para deponer a Maduro al frente de Venezuela, causó al menos la muertes de 56 militares, 32 de ellos cubanos, según el Gobierno de La Habana. Fuente: Vistazo

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