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La aplicación de tercera dosis contra el COVID-19 a adultos mayores se extiende a otras zonas

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Tras este largo feriado, la aplicación de la tercera dosis contra el COVID-19 a los adultos mayores continuará extendiéndose en Guayas y otras zonas del país.

La dosis de refuerzo para esta población arrancó en ciertas ciudades antes del feriado, pero comenzará a tomar fuerza en estos días.

En las zonales 1 (Carchi, Imbabura, Sucumbíos y Esmeraldas), 4 (Manabí y Santo Domingo de los Tsáchilas), 6 (Azuay, Cañar y Morona Santiago) y 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón) ya se está inoculando a mayores de 65 años.

Mientras que en las zonales 3 (Chimborazo, Pastaza, Cotopaxi, Tungurahua), 5 (Guayas, con excepción de los cantones de Guayaquil, Durán y Samborondón, Los Ríos, Bolívar, Santa Elena y Galápagos) y 9 (Distrito Metropolitano de Quito) empezarán a vacunar desde este 4 de noviembre.

Para los mayores de 65 años, la tercera dosis se aplica porque presentan un mayor riesgo de tener enfermedad grave o morir por coronavirus. La vacuna que se aplica es la de AstraZeneca.

Solo los pacientes que tienen condiciones de inmunosupresión recibirán su tercera dosis con una pauta homóloga, es decir, con la misma vacuna con la que fueron inoculados en su primera y su segunda dosis, según funcionario del Ministerio de Salud.

Durante este feriado, el Ministerio mantuvo abiertos vacunatorios en varias partes del país. Pero la cantidad de personas buscando la inmunización contra el COVID-19 disminuyó considerablemente en Guayaquil y Durán. Y eso conllevó demoras.

“Si otros días se ha atendido a unas 150 personas, ahora no han pasado de 30 en cada día del feriado (lunes, martes y miércoles)”, comentó un funcionario del MSP del centro de salud Oramas González en Durán, donde además se atendían unas pocas emergencias médicas.

A bordo de una tricimoto llegó María, carnet de vacunación en mano; ella buscaba la segunda dosis de Pfizer. Pasó a esperar a que lleguen más interesados que necesiten el mismo líquido del laboratorio norteamericano, que se inyecta a seis personas por cada frasco. María, que trabaja en un mercado cercano donde no hubo actividad por el feriado, era la primera.

El mismo escenario se apreciaba en el centro de salud de la Martha de Roldós, en el norte de Guayaquil, donde Mónica Solís y su hija de once años buscaban la vacuna de Sinovac: la segunda dosis para ella, la primera y única para la menor.

“Yo ya vine hace quince días aquí mismo, pero no me vacunaron porque me dijeron que tenía que venir con otra persona, para aprovechar bien las dosis, supongo; y como ahora en la escuela de mi hija me dijeron que la traiga acá y es la misma vacuna que la mía (Sinovac), entonces venimos a ponernos las dos”, contó Mónica.

Pero en el momento del registro, la mujer tenía que volver a esperar, pues estaban aplicando por pares de la misma edad. Su hija sí logró turno enseguida, porque la juntaron con otra menor de once años que llevaba quince minutos esperando.

Más tiempo pasó Lorena, una empleada pública que prefiere no decir su apellido. Llegó a las 09:00 y era la quinta persona que buscaba la segunda dosis de Pfizer. Faltaba una para poder vaciar un frasco del inmunizante.

“Vine temprano en feriado, porque en los días ordinarios es difícil que me den permiso en el sector público donde trabajo. Ojalá nadie se vaya y que llegue alguien más para que nos pongan la vacuna”, decía Lorena una hora después.

En los centros del MSP, el personal espera que este jueves, cuando se vuelve a la normalidad, la afluencia de público vuelva también a ser la habitual y no haya demoras, como en estos días, para aplicar las diferentes vacunas contra el COVID-19.

Días atrás, la ministra de Salud, Ximena Garzón, indicóque la pandemia está de momento controlada, pero “no tenemos que confiarnos”.

Agregó que en Ecuador hay la presencia de la variante delta, que es más contagiosa, y ese control puede salirse de las manos por una falta de corresponsabilidad ciudadana.

Garzón expresó que las muertes por COVID se han reducido, dado que la semana pasada hubo un fallecimiento por coronavirus. (I)

El Universo

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Bajo el uniforme, el verdugo: el femicidio en Guayaquil que revive una herida nacional

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El hecho violento, registrado ayer en el Puente de la Unidad Nacional, no solo paralizó el intenso tráfico entre Samborondón Durán. También reactivó la alarma sobre la violencia perpetrada por uniformados. La víctima, una joven abogada de la Agencia de Tránsito de Durán, fue interceptada mientras conducía su vehículo.

Su agresor, un policía en servicio activo, protagonizó un desenlace que parece sacado de una película trágica. Tras fallar en su intento de suicidio en la escena del crimen, condujo su automóvil hasta la vivienda familiar, en Pascuales. Allí se quitó la vida después de realizar una llamada final. Ambos eran esposos y estaban a solo dos días de cumplir 13 años de matrimonio.

Detrás de este hecho no hay solo una familia destruida y un hijo que quedan en la orfandad, sino también una preocupante coincidencia con otros casos registrados en Ecuador en lo que va del siglo. La paradoja resulta brutal: los agresores son, en teoría, hombres formados para proteger la seguridad ciudadana. Fuente: Vistazo

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UTPL advierte: la discriminación salarial es más fuerte en zonas rurales y pequeñas ciudades

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Un estudio reciente realizado por investigadores de la UTPL junto a académicos de la Universidad de Oviedo responde a una pregunta clave: ¿existe una relación entre el tamaño de las ciudades y la discriminación salarial por origen étnico en Ecuador?

El estudio, publicado en The Annals of Regional Science, utiliza micro datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) de 2023, con información de 80.178 trabajadores. Los resultados parten de una realidad desigual: mientras la población blanca percibe un salario promedio mensual de USD 731,39, los trabajadores indígenas reciben en promedio USD 383,21.

Para el análisis, el territorio ecuatoriano se clasificó en regiones funcionales según tamaño urbano y cercanía a grandes ciudades. Mediante modelos econométricos, los autores lograron distinguir qué parte de la brecha salarial se explica por características como educación, experiencia laboral, sector económico, tipo de contrato o género, y qué parte responde directa mente a discriminación étnica.

Los resultados confirman que las grandes aglomeraciones urbanas, como Quito y Guayaquil, actúan como espacios de integración donde la brecha salarial se reduce significativamente. En estos entornos cosmopolitas, la mayor interacción social parece disminuir los prejuicios, generando salarios más altos y relativamente más equitativos.

Por el contrario, la discriminación se intensifica en las áreas rurales periféricas y en las pequeñas ciudades alejadas de los grandes centros urbanos, identificadas como los entornos más desfavorables para la equidad salarial.

El estudio revela que la ubicación geográfica explica por sí sola el 33,2 % de la brecha salarial en el caso de los afroecuatorianos, y el 25,3 % en el de los indígenas. En otras palabras, entre una cuarta y una tercera parte de la desigualdad salarial que enfrentan estos grupos se reduciría si tuvieran una distribución territorial similar a la de la población mestiza.

Aunque la investigación demuestra que las grandes ciudades amortiguan la discriminación salarial por origen étnico, también evidencia que esta desigualdad sigue siendo una realidad extendida en el país. Los resultados sugieren que las políticas públicas de inclusión no deberían ser homogéneas, sino incorporar un enfoque territorial que atienda las barreras específicas de las zonas rurales y periféricas donde la discriminación resulta más intensa.

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Pese al toque de queda, 215 personas fueron asesinadas en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo en 16 días

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El presidente Daniel Noboa anunció el segundo toque de queda del año que regirá entre el 3 y el 18 de mayo de 2026. La medida, que restringe la libertad de circular entre las 23:00 y las 05:00, se aplicará en nueve provincias y cuatro cantones de Ecuador.

Esta disposición, anunciada por Noboa en la red social X el 20 de abril, se ejecutará apenas semanas después de que finalizara la restricción de movilización nocturna impuesta entre el 15 y el 30 de marzo de 2026 en cuatro provincias: Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas.

A partir de mayo, la medida de seguridad regirá en las provincias de Manabí, Santa Elena, Pichincha (incluido Quito), Esmeraldas, Sucumbíos, Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo. Así como en los cantones Las Naves y Echeandía (Bolívar); La Maná (Cotopaxi), y La Troncal (Cañar).

¿Qué pasó en el primer toque de queda?
Al revisar las estadísticas de violencia criminal en las cuatro provincias intervenidas durante el primer toque de queda, se evidencia una reducción general en las cifras de muertes violentas frente a los 16 días previos.

Entre el 27 de febrero y el 14 de marzo, antes del primer toque de queda, los datos oficiales contabilizaron 272 muertes violentas a nivel general en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo.

En contraste, durante la vigencia de la medida excepcional entre el 15 y el 30 de marzo, la cifra global en estos territorios cayó a 215 víctimas mortales. La reducción fue del 20,96%.

Guayas, por ejemplo, pasó de 180 homicidios a 139, mientras que El Oro redujo sus asesinatos de 56 a 30 en ese mismo lapso de análisis general.

Crímenes en la madrugada
El impacto de la militarización y el cerco policial se sintió con mayor contundencia durante las horas exactas de restricción de movilidad, es decir, en la franja comprendida entre las 23:00 y las 05:00, durante el primer toque de queda del año.

Al comparar el periodo inmediato anterior, que abarca del 27 de febrero al 14 de marzo, los registros documentan un total de 66 muertes violentas durante la madrugada en las cuatro provincias.

Durante el toque de queda, del 15 al 30 de marzo, los asesinatos en ese horario cayeron de forma abrupta a 15 casos, lo que representa una reducción del 77,27% en El Oro, Los Ríos, Santo Domingo y Guayas. En esta última provincia, los crímenes de madrugada se desplomaron de 48 a siete, a la par que en El Oro disminuyeron de 15 a cuatro.

La tendencia estadística a la baja, sin embargo, tuvo una excepción. En Los Ríos hubo cuatro muertes violentas durante el horario del toque de queda. Antes de las restricciones, entre el 27 de febrero y el 14 de marzo, esta localidad registró tres asesinatos entre las 23:00 y las 05:00.

El peor inicio de año después de 2025
A pesar de estas reducciones parciales derivadas de los operativos de excepción, el contexto histórico revela una realidad para Ecuador: en el primer trimestre de 2026 hubo 2.086 muertes violentas.

Si se examinan los datos históricos de homicidios acumulados de enero a marzo desde 2014, la crisis de violencia continúa en el país.

En el primer trimestre de 2025 Ecuador alcanzó los 2.400 crímenes. En igual período de este año se registró una reducción del 13%; sin embargo, es el segundo peor inicio de año de la historia. Fuente: Primicias

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