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Zamora Chinchipe hace historia y alcanza el tercer lugar en el XIII Campeonato Nacional de Ecuavóley Azuay 2026

Publicado elamazonico elamazonico 6 min de lectura

Las Guerreras de Zamora Chinchipe hacen historia dentro y fuera de la cancha: tercer lugar nacional y el nacimiento de nuevas voces para el ecuavóley provincial

Cuenca, agosto de 2026. — Hay historias deportivas que terminan cuando suena el último silbato. La de Las Guerreras de Zamora Chinchipe, sin embargo, apenas comienza.

La participación de la representación provincial en el XIII Campeonato Nacional de Ecuavóley Azuay 2026 dejó un resultado histórico: tercer lugar entre siete provincias participantes, en lo que constituye la primera participación de Zamora Chinchipe a nivel nacional en esta categoría prejuvenil.

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Las deportistas Camila Lupercio, Nahomi Silva, Suri Salinas y Yossenith Quezada llegaron a Cuenca con la responsabilidad de defender los colores de su provincia y regresaron con una medalla que representa mucho más que una posición en el podio.

Durante la competencia demostraron garra, inteligencia, capacidad, disciplina y determinación, dejando constancia de que el talento deportivo también se construye desde las provincias y que los sueños, cuando están acompañados de trabajo y perseverancia, pueden convertirse en resultados.

Una medalla construida entre muchas manos

El tercer lugar conseguido por Las Guerreras es el resultado de un proceso colectivo.

Detrás de cada partido estuvieron los padres de familia, los técnicos, los auspiciantes y una ciudadanía que acompañó a las deportistas desde Zamora Chinchipe.

Un reconocimiento especial corresponde a los directores técnicos Roger y Ariel Camino, hermanos que asumieron el compromiso de preparar y acompañar a las jóvenes durante este proceso.

Su trabajo estuvo presente en los entrenamientos, en la preparación previa al campeonato y durante cada uno de los encuentros disputados en Cuenca. Su enseñanza no se limitó a los aspectos deportivos: también transmitieron disciplina, responsabilidad, confianza y capacidad para afrontar la presión propia de una competencia nacional.

Por ello, padres de familia y deportistas expresan su felicitación y reconocimiento a Roger y Ariel Camino, cuyo compromiso constituye una parte fundamental de esta primera experiencia nacional.

Los auspiciantes: quienes ayudaron a convertir un sueño en realidad

Los auspiciantes ocupan un lugar fundamental en esta historia.

Su respaldo hizo posible que las deportistas pudieran viajar, permanecer en Cuenca y competir en el campeonato nacional. Fueron quienes creyeron en el proyecto y entendieron que apoyar al deporte formativo significa invertir en el futuro de una provincia.

A ellos se suma el agradecimiento a los padres de familias que aportaron para que este proyecto pudiera avanzar.

La medalla pertenece a las deportistas, pero el camino que las llevó hasta ella fue construido entre muchas personas.

Una provincia que acompañó desde las redes sociales

Mientras las Guerreras competían en Cuenca, en Zamora Chinchipe se formaba otra tribuna.

Las redes sociales se convirtieron en el punto de encuentro de familiares, amigos, aficionados y ciudadanos que siguieron cada compromiso.

Cada resultado fue compartido. Cada punto fue celebrado. Cada derrota fue acompañada con palabras de ánimo.

Desde la distancia, la provincia estuvo presente.

Por ello, la delegación expresa su agradecimiento a todos quienes siguieron las transmisiones, compartieron las publicaciones, enviaron mensajes y acompañaron a las deportistas durante esta experiencia.

Y también nacieron nuevas voces para el ecuavóley

Pero este campeonato dejó algo más que una medalla.

También nació una nueva experiencia comunicacional para el deporte de Zamora Chinchipe: la transmisión y narración en vivo de los partidos de Las Guerreras.

No todos los equipos participantes contaron con una cobertura de esta naturaleza. La iniciativa surgió con el propósito de llevar a la provincia, en tiempo real, cada detalle de los compromisos que disputaban las representantes zamoranas.

Con nervios, con errores propios de una primera experiencia, pero sobre todo con entusiasmo, cariño y emoción, los partidos fueron narrados por Alcibar Lupercio y Medardo Silva.

Sus voces acompañaron cada saque, cada punto, cada jugada y cada momento de tensión. Desde Cuenca, la narración permitió que quienes permanecieron en Zamora Chinchipe pudieran sentirse parte de la competencia.

Con el paso de los partidos, aquellas voces terminaron convirtiéndose en las voces que la provincia escuchó durante estos días de ecuavóley.

La experiencia también abrió un nuevo desafío.

El reto ya no será únicamente transmitir los partidos. A medida que Las Guerreras continúen participando en competencias nacionales, Alcibar Lupercio y Medardo Silva asumirán el desafío de prepararse, conocer y dominar progresivamente el lenguaje técnico del ecuavóley, para fortalecer la narración deportiva de esta disciplina en la provincia.

La intención es que esta primera experiencia se convierta en el punto de partida para construir una identidad propia en la narración del ecuavóley zamorano.

El dúo Alcibar y Medardo continuará llevando la emoción de este deporte a los oídos de quienes aman el ecuavóley, acompañando a Las Guerreras en sus próximos desafíos y buscando convertirse, con preparación y experiencia, en las voces de Zamora Chinchipe para esta disciplina.

Katy Dueñas, parte de esta historia

La delegación también expresó un especial agradecimiento a Katy Dueñas, presidenta de la Federación Nacional de Ecuavóley, por la invitación y por contribuir al desarrollo de esta disciplina deportiva.

La participación en este campeonato permitió que las jóvenes deportistas vivieran una experiencia nacional de gran valor formativo y deportivo.

La mirada puesta en Guayas

El camino continúa.

En octubre de 2026, Guayas será el escenario del próximo Campeonato Nacional, donde Las Guerreras esperan volver a representar a Zamora Chinchipe.

Para alcanzar ese nuevo objetivo será indispensable mantener el respaldo de los auspiciantes, familias y ciudadanía.

La primera experiencia nacional dejó una certeza: existe talento, existe compromiso y existe una generación de jóvenes dispuestas a defender los colores de su provincia.

Una voz, una medalla y una historia que recién comienza

Alcibar Lupercio, padre de familia de una de las deportistas y mentalizador de la creación de Las Guerreras de Zamora Chinchipe, calificó como “muy gratificante” haber conseguido el tercer lugar entre siete provincias participantes.

El resultado, señaló, representa una motivación para continuar trabajando y fortaleciendo este proyecto deportivo.

Pero la historia de Azuay deja también una imagen que trasciende el podio: cuatro jóvenes deportistas con el uniforme de Zamora Chinchipe, cuatro nombres —Camila, Nahomi, Suri y Yossenith— que ahora forman parte de la historia deportiva provincial.

A su lado estuvieron sus familias, los técnicos Roger y Ariel Camino, los auspiciantes y una ciudadanía que acompañó desde las gradas y las redes sociales.

Y, desde otro lugar, dos voces que comenzaron a contar la historia mientras ocurrían: Alcibar y Medardo.

Porque en este campeonato no solamente nació una medalla.

Nació también una nueva manera de acompañar, contar y sentir el ecuavóley de Zamora Chinchipe.

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