{"id":35142,"date":"2026-10-19T09:56:45","date_gmt":"2026-10-19T14:56:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/?p=35142"},"modified":"2026-10-19T09:57:44","modified_gmt":"2026-10-19T14:57:44","slug":"lustraba-zapatos-en-nueva-york-a-los-27-anos-y-quiso-regresarse-a-ecuador-ahora-tiene-dos-restaurantes-en-brooklyn-y-queens","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/lustraba-zapatos-en-nueva-york-a-los-27-anos-y-quiso-regresarse-a-ecuador-ahora-tiene-dos-restaurantes-en-brooklyn-y-queens\/","title":{"rendered":"Lustraba zapatos en Nueva York a los 27 a\u00f1os y quiso regresarse a Ecuador; ahora tiene dos restaurantes en Brooklyn y Queens"},"content":{"rendered":"<p><strong>NUEVA YORK.<\/strong> Pablo todav\u00eda recuerda los cinco d\u00f3lares que algunos clientes le dejaban de propina por lustrarles los zapatos en Manhattan. \u201cEra mucho m\u00e1s de lo que imaginaba ganar cuando lleg\u00f3 a Estados Unidos\u201d, dice. En ese entonces ten\u00eda 27 a\u00f1os y una deuda que hab\u00eda dejado pendiente en Ecuador. Hab\u00eda comenzado a trabajar instalando gabinetes de cocina por 280 d\u00f3lares semanales, pero un grupo de amigos, que conoci\u00f3 jugando al f\u00fatbol, le mostr\u00f3 otra forma de ganarse la vida. De lunes a viernes limpiaba zapatos, conversaba con sus clientes y practicaba el ingl\u00e9s que llevaba meses estudiando. Aquellas propinas terminaron ayud\u00e1ndolo a resolver un problema que parec\u00eda imposible cuando sali\u00f3 de su pa\u00eds.<\/p>\n<p>Pindo es de Santa Isabel, en la provincia del Azuay, aunque pas\u00f3 buena parte de su juventud en Cuenca. All\u00ed estudi\u00f3 una carrera t\u00e9cnica y se dedic\u00f3 al comercio, una actividad que conoc\u00eda desde ni\u00f1o gracias a su madre. Compraba tomates, cebollas, pimientos y otras hortalizas en los campos de Yunguilla para venderlas en Cuenca y Machala. El negocio funcion\u00f3 durante varios a\u00f1os, hasta que la crisis econ\u00f3mica de finales de los noventa lo dej\u00f3 sin capacidad para competir con otros compradores. Los productores prefer\u00edan vender a quienes pod\u00edan pagar m\u00e1s. Las deudas crecieron y las posibilidades de recuperarse se redujeron. En 2000 tom\u00f3 la decisi\u00f3n de emigrar.<\/p>\n<p>\u201cEn Estados Unidos tuvo que acostumbrarme a recibir \u00f3rdenes\u201d. Nunca hab\u00eda sido empleado y, de pronto, deb\u00eda aceptar cualquier trabajo disponible. Lav\u00f3 platos, ayud\u00f3 en la instalaci\u00f3n de cocinas y pas\u00f3 largas jornadas intentando ganar lo suficiente para mantenerse y enviar dinero a Ecuador. \u201cTrabajaba como un burro\u201d, agrega. Al cabo de tres a\u00f1os, pag\u00f3 las deudas que arrastraba desde Ecuador y, cuando pudo ahorrar algo m\u00e1s, le compr\u00f3 a su madre un autom\u00f3vil de 12.000 d\u00f3lares. \u2018Cash\u2019.<\/p>\n<p>Su siguiente objetivo fue ayudar a sus hermanos a establecerse en Estados Unidos. A partir de 2003 comenz\u00f3 a apoyarlos para que emigraran y buscaran oportunidades laborales. Hoy tiene seis hermanos en el pa\u00eds. Se traslad\u00f3 a Danbury, Connecticut, donde hab\u00eda trabajo en la construcci\u00f3n, un sector en el que varios de ellos terminaron desarrollando sus propios negocios. Pablo tambi\u00e9n lo intent\u00f3, pero pronto comprendi\u00f3 que no quer\u00eda dedicarse a esa actividad.<\/p>\n<p>La cocina le interesaba m\u00e1s. Comenz\u00f3 a trabajar en restaurantes estadounidenses, tom\u00f3 cursos y aprendi\u00f3 t\u00e9cnicas de distintos chefs. Anotaba recetas, observaba c\u00f3mo funcionaban los establecimientos y prestaba atenci\u00f3n a la administraci\u00f3n. Con el tiempo lleg\u00f3 a ocupar puestos de mayor responsabilidad. Su vida personal lo llev\u00f3 despu\u00e9s de regreso a Nueva York, donde tuvo que comenzar nuevamente desde un puesto de ayudante, pese a la experiencia que hab\u00eda adquirido en Connecticut. Consigui\u00f3 progresar, aunque la estabilidad segu\u00eda siendo fr\u00e1gil.<\/p>\n<p>En 2007 se qued\u00f3 sin empleo y pas\u00f3 varios meses buscando trabajo. Hubo ocasiones en las que tuvo que pedir dinero prestado para pagar el alquiler. Cuando consigui\u00f3 recuperarse, comenz\u00f3 a combinar un empleo a tiempo completo con otro de medio tiempo. Trabajaba 14 o 15 horas diarias y ahorraba cuanto pod\u00eda. Hab\u00eda aprendido a dirigir restaurantes ajenos y quer\u00eda tener el suyo, aunque sab\u00eda que necesitaba una inversi\u00f3n considerable. Pero hab\u00eda otra posibilidad que nunca hab\u00eda descartado: regresar a Ecuador, donde todav\u00eda conservaba v\u00ednculos familiares y llevaba a\u00f1os invirtiendo parte de sus ingresos.<\/p>\n<p>Criaba animales en Bibli\u00e1n y ahora dirige cocinas frente a Manhattan | La historia del chef ecuatoriano Humberto Guallpa<br \/>\nEl regreso que cambi\u00f3 de rumbo<br \/>\nCon el paso del tiempo, la idea de volver comenz\u00f3 a imponerse. Aunque varios de sus hermanos ya estaban establecidos en Estados Unidos, Pindo llevaba muchos a\u00f1os lejos de Ecuador. La nostalgia pesaba y, adem\u00e1s, ten\u00eda razones pr\u00e1cticas para regresar: hab\u00eda comprado una casa y una finca, y conoc\u00eda el comercio, una actividad a la que pod\u00eda dedicarse nuevamente. Hace unos ocho a\u00f1os lleg\u00f3 a plantearse seriamente la mudanza. En lugar de invertir sus ahorros en un restaurante estadounidense, pod\u00eda utilizarlos para comenzar otra vez en su pa\u00eds. El proyecto de tener un negocio propio en Nueva York qued\u00f3 relegado. Sin embargo, cuando estaba considerando marcharse, su hijo atravesaba algunas dificultades personales. Aunque no viv\u00edan juntos, Pablo hab\u00eda mantenido una relaci\u00f3n cercana con \u00e9l y no quiso alejarse en ese momento. \u201cMe dio mucha pena dejarlo, sab\u00eda que no pod\u00eda abandonarlo\u201d, recuerda. Decidi\u00f3 quedarse.<\/p>\n<p>Una vez descartado el regreso, volvi\u00f3 a pensar en aquellos a\u00f1os trabajando para otros. Hab\u00eda adquirido experiencia en la cocina y en la administraci\u00f3n de restaurantes, pero quer\u00eda aprovecharla en un negocio propio. \u201cYo trabajaba con otra persona y yo le hac\u00eda mucho dinero para \u00e9l\u201d, cuenta. Retom\u00f3 entonces la b\u00fasqueda de un local que pudiera comprar con el dinero que hab\u00eda conseguido reunir.<\/p>\n<p>La oportunidad lleg\u00f3 a trav\u00e9s de un amigo que le habl\u00f3 de una pizzer\u00eda en Brooklyn. El establecimiento atravesaba dificultades y sus propietarios quer\u00edan venderlo. Ped\u00edan 60.000 d\u00f3lares; Pindo ofreci\u00f3 50.000 y consigui\u00f3 comprarlo antes de que llegara otro interesado. \u201cEstaba muerto, no ten\u00eda vida ese negocio. Adem\u00e1s tuve que hacerle muchos arreglos\u201d, recuerda. Los primeros seis meses apenas obtuvo ganancias. Para atraer clientes mand\u00f3 imprimir 40.000 men\u00fas con fotograf\u00edas de sus platos y contrat\u00f3 a una persona para distribuirlos por las viviendas del barrio. Las llamadas comenzaron a llegar. Algunos clientes repet\u00edan sus pedidos y, poco a poco, Best Pizza &amp; Chicken encontr\u00f3 su lugar en la zona.<\/p>\n<p>Comida ecuatoriana en Nueva York y Nueva Jersey: una gu\u00eda para los migrantes que quieren &#8216;curar&#8217; el desarraigo<\/p>\n<p>Las pizzas formaban parte del men\u00fa original de Best Pizza &amp; Chicken, en Brooklyn. Con el tiempo, el restaurante las sigue vendiendo y ampli\u00f3 su oferta e incorpor\u00f3 platos tradicionales ecuatorianos para atender la demanda de nuevos clientes.Cortes\u00eda<br \/>\nEl negocio creci\u00f3 hasta contar con ocho empleados y una actividad que Pindo recuerda como especialmente intensa antes de la pandemia. Despu\u00e9s llegaron dos a\u00f1os dif\u00edciles, con una ca\u00edda considerable de las ventas. El restaurante logr\u00f3 mantenerse abierto. Tambi\u00e9n cambi\u00f3 su oferta. Al principio predominaban las pizzas, el pollo, las hamburguesas y otros platos r\u00e1pidos. M\u00e1s adelante incorpor\u00f3 carnes, sopas y preparaciones latinoamericanas. Pindo hab\u00eda aprendido a observar qu\u00e9 ped\u00edan sus clientes y a retirar del men\u00fa aquello que dejaba de venderse.<\/p>\n<p>Hace unos dos a\u00f1os comenzaron a llegar m\u00e1s ecuatorianos al establecimiento, situado en el n\u00famero 24 de Avenue O, en Brooklyn. \u201cAlgunos\u00a0 ecuatorianos preguntaban por encebollado y guatita\u201d. Para un cocinero de Santa Isabel, acostumbrado a otras preparaciones, aquello supon\u00eda un desaf\u00edo. \u201cNo s\u00e9 hacer eso, pero lo voy a intentar\u201d, recuerda que pens\u00f3. Consult\u00f3 videos de cocina ecuatoriana, ensay\u00f3 recetas y ajust\u00f3 los sabores hasta incorporar el encebollado a su carta. Clientes de Guayaquil y Machala llegaron a preguntarle si el cocinero era coste\u00f1o. Ahora, cuenta, es uno de los platos que m\u00e1s vende los viernes, s\u00e1bados y domingos.<\/p>\n<p>El encebollado ecuatoriano, acompa\u00f1ado de arroz, chifles y ma\u00edz tostado, es uno de los platos que Pablo Pindo incorpor\u00f3 a Best Pizza &amp; Chicken ante la creciente demanda de clientes ecuatorianos en Brooklyn, Nueva York.Cortes\u00eda<br \/>\nEn Best Pizza &amp; Chicken trabajan actualmente ocho personas y la clientela re\u00fane a ecuatorianos, mexicanos, centroamericanos y vecinos de otras nacionalidades. Pindo tambi\u00e9n tiene un segundo restaurante con un socio en Rego Park, Queens, donde se venden principalmente pizzas, pastas, pollo y hamburguesas \u201cporque all\u00e1 hay mucho gringuito\u201d, dice.\u00a0 Su experiencia le ha ense\u00f1ado que una misma carta no funciona necesariamente en dos barrios distintos. Por eso sigue probando platos y modificando sus men\u00fas seg\u00fan la respuesta de los clientes.<\/p>\n<p>A sus 53 a\u00f1os, Pindo ya no tiene la misma urgencia por regresar a Ecuador. Su caso es distinto a otros que s\u00ed piensan en el retorno en medio de las dificultades, sobre todo migratorias, que hay en Estados Unidos. Durante mucho tiempo compr\u00f3 terrenos pensando en instalarse all\u00e1 definitivamente, pero ahora reconoce que ha construido una vida en Estados Unidos. No descarta volver cuando cumpla 60 a\u00f1os. Mientras tanto, est\u00e1 buscando un local para abrir un asadero de pollos y quiere aprender de un primo que tiene un negocio similar en Ba\u00f1os, Tungurahua. El hombre que lleg\u00f3 endeudado y termin\u00f3 lustrando zapatos en Manhattan sigue buscando oportunidades para emprender. \u201cNosotros, los ecuatorianos, nacimos para trabajar y vamos a estar siempre trabajando en algo\u201d, dice. Fuente: <strong>Primicias<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NUEVA YORK. Pablo todav\u00eda recuerda los cinco d\u00f3lares que algunos clientes le dejaban de propina por lustrarles los zapatos en Manhattan. \u201cEra mucho m\u00e1s de lo que imaginaba ganar cuando lleg\u00f3 a Estados Unidos\u201d, dice. En ese entonces ten\u00eda 27 a\u00f1os y una deuda que hab\u00eda dejado pendiente en Ecuador. Hab\u00eda comenzado a trabajar instalando [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":35145,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[268],"tags":[],"class_list":["post-35142","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35142","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35142"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35142\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35144,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/35142\/revisions\/35144"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35145"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35142"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=35142"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=35142"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}