{"id":33758,"date":"2026-08-21T06:11:24","date_gmt":"2026-08-21T11:11:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/?p=33758"},"modified":"2026-08-21T06:11:24","modified_gmt":"2026-08-21T11:11:24","slug":"fuego-militar-extorsion-institucional-y-mineria-sin-consenso-en-zamora-chinchipe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/fuego-militar-extorsion-institucional-y-mineria-sin-consenso-en-zamora-chinchipe\/","title":{"rendered":"Fuego militar, extorsi\u00f3n institucional y miner\u00eda sin consenso en Zamora Chinchipe"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por: Alonzo Cueva Rojas<\/strong><\/p>\n<p>Zamora Chinchipe se desangra en una guerra sin cuartel contra la miner\u00eda, pero el enemigo no solo viste de camuflaje en la selva; tambi\u00e9n opera desde las oficinas del Estado. La ola de operativos del gobierno de Daniel Noboa, que destruye de forma sistem\u00e1tica la maquinaria pesada en cantones como Palanda, Yacuambi, El Pangui, Centinela del C\u00f3ndor y Nangaritza, no frena la ilegalidad. Al contrario, al aplicarse la misma estrategia destructiva de manera generalizada, la falta de alternativas y de consensos m\u00ednimos empuja a toda la provincia hacia una peligrosa escala de violencia con un pron\u00f3stico social totalmente impredecible.<\/p>\n<p>La muestra m\u00e1s fehaciente y alarmante de este peligro generalizado ocurri\u00f3 ayer en Nangaritza. Un violento operativo en Guayzimi desat\u00f3 el caos absoluto: pobladores y mineros, cansados de ver quemadas las herramientas que sustentan la econom\u00eda de la zona, se enfrentaron directamente al Ej\u00e9rcito. Hubo retenci\u00f3n de uniformados, ataques a blindados y gases lacrim\u00f3genos en medio del pueblo. Esta respuesta netamente punitiva y desprovista de di\u00e1logo rompi\u00f3 la paz social, arrastrando a los ciudadanos a una rebeli\u00f3n desesperada que amenaza con replicarse en los cantones vecinos donde la situaci\u00f3n es id\u00e9ntica.<\/p>\n<p>Este escenario ca\u00f3tico golpea la tranquilidad de las comunidades ribere\u00f1as, vulnerables ante recurrentes inundaciones. Si existiera una regularizaci\u00f3n real para transicionar de la informalidad a la formalidad, la realidad ser\u00eda otra. Al legalizarse, los operadores locales pagar\u00edan tributos reinvertibles en sus zonas y ser\u00edan sujetos de control para una adecuada remediaci\u00f3n ambiental. Adem\u00e1s, se proteger\u00eda el rostro m\u00e1s vulnerable de la actividad: la clase trabajadora. Hoy, miles de obreros laboran sin seguridad social ni medidas de protecci\u00f3n; muchos, de hecho, han muerto en el olvido absoluto por el simple hecho de ser catalogados como \u00abilegales\u00bb. Al preferir la v\u00eda del desorden y el fuego, el Estado arriesga a la provincia a una preocupante anarqu\u00eda total.<\/p>\n<p>En medio de esto, salta a la vista una paradoja indignante: el Estado otorga un trato privilegiado y \u00abgarantista\u00bb al gran capital transnacional con contratos blindados y resguardo militar. En contraste, para el minero nativo la \u00fanica respuesta es la criminalizaci\u00f3n. Esta flagrante asimetr\u00eda moral destruye el tejido social y demuestra que las leyes se usan para desplazar al productor local en favor de intereses extranjeros.<\/p>\n<p>\u00bfCon qu\u00e9 legitimidad se quema la herramienta local cuando las agencias de control act\u00faan como extorsionadores? Al audio filtrado del exdirector de ARCOM exigiendo coimas semanales, se suman hechos vergonzosos en el territorio: polic\u00edas con miles de d\u00f3lares injustificados en Chinapintza, denuncias de uniformados que liquidan el oro antes de quemar los campamentos, y el ins\u00f3lito robo de 2.5 kilos de oro que, tras ser interceptado en la pista de Cumbaratza, desapareci\u00f3 misteriosamente de las bodegas de la Polic\u00eda Judicial en Zamora. Cuando las instituciones del orden extorsionan y roban, el Estado pierde toda validez.<\/p>\n<p>Una salida pac\u00edfica ser\u00e1 imposible si el Gobierno insiste en mirar este conflicto solo a trav\u00e9s de la mira de un fusil. La soluci\u00f3n no es el fuego, sino la limpieza profunda de la corrupci\u00f3n en ARCOM, la Polic\u00eda y el Ej\u00e9rcito. Zamora Chinchipe exige una tregua, di\u00e1logo inmediato y una regularizaci\u00f3n honesta. De lo contrario, los hechos de Guayzimi ser\u00e1n apenas el inicio de una lamentable rebeli\u00f3n civil que nadie sabr\u00e1 c\u00f3mo detener.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alonzo Cueva Rojas Zamora Chinchipe se desangra en una guerra sin cuartel contra la miner\u00eda, pero el enemigo no solo viste de camuflaje en la selva; tambi\u00e9n opera desde las oficinas del Estado. La ola de operativos del gobierno de Daniel Noboa, que destruye de forma sistem\u00e1tica la maquinaria pesada en cantones como Palanda, Yacuambi, El Pangui, Centinela del C\u00f3ndor y Nangaritza, no frena la ilegalidad. Al contrario, al aplicarse la misma estrategia destructiva de manera generalizada, la falta de alternativas y de consensos m\u00ednimos empuja a toda la provincia hacia una peligrosa escala de violencia con un pron\u00f3stico social totalmente impredecible. La muestra m\u00e1s fehaciente y alarmante de este peligro generalizado ocurri\u00f3 ayer en Nangaritza. Un violento operativo en Guayzimi desat\u00f3 el caos absoluto: pobladores y mineros, cansados de ver quemadas las herramientas que sustentan la econom\u00eda de la zona, se enfrentaron directamente al Ej\u00e9rcito. Hubo retenci\u00f3n de uniformados, ataques a blindados y gases lacrim\u00f3genos en medio del pueblo. Esta respuesta netamente punitiva y desprovista de di\u00e1logo rompi\u00f3 la paz social, arrastrando a los ciudadanos a una rebeli\u00f3n desesperada que amenaza con replicarse en los cantones vecinos donde la situaci\u00f3n es id\u00e9ntica. Este escenario ca\u00f3tico golpea la tranquilidad de las comunidades ribere\u00f1as, vulnerables ante recurrentes inundaciones. Si existiera una regularizaci\u00f3n real para transicionar de la informalidad a la formalidad, la realidad ser\u00eda otra. Al legalizarse, los operadores locales pagar\u00edan tributos reinvertibles en sus zonas y ser\u00edan sujetos de control para una adecuada remediaci\u00f3n ambiental. Adem\u00e1s, se proteger\u00eda el rostro m\u00e1s vulnerable de la actividad: la clase trabajadora. Hoy, miles de obreros laboran sin seguridad social ni medidas de protecci\u00f3n; muchos, de hecho, han muerto en el olvido absoluto por el simple hecho de ser catalogados como \u00abilegales\u00bb. Al preferir la v\u00eda del desorden y el fuego, el Estado arriesga a la provincia a una preocupante anarqu\u00eda total. En medio de esto, salta a la vista una paradoja indignante: el Estado otorga un trato privilegiado y \u00abgarantista\u00bb al gran capital transnacional con contratos blindados y resguardo militar. En contraste, para el minero nativo la \u00fanica respuesta es la criminalizaci\u00f3n. Esta flagrante asimetr\u00eda moral destruye el tejido social y demuestra que las leyes se usan para desplazar al productor local en favor de intereses extranjeros. \u00bfCon qu\u00e9 legitimidad se quema la herramienta local cuando las agencias de control act\u00faan como extorsionadores? 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