{"id":33643,"date":"2026-08-18T09:15:31","date_gmt":"2026-08-18T14:15:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/?p=33643"},"modified":"2026-08-18T09:26:50","modified_gmt":"2026-08-18T14:26:50","slug":"volverse-invisible-hasta-quitandose-el-apellido-el-miedo-a-ice-altera-la-jornada-laboral-en-nueva-york-y-nueva-jersey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/volverse-invisible-hasta-quitandose-el-apellido-el-miedo-a-ice-altera-la-jornada-laboral-en-nueva-york-y-nueva-jersey\/","title":{"rendered":"Volverse &#8216;invisible&#8217; hasta quit\u00e1ndose el apellido: el miedo a ICE altera la jornada laboral en Nueva York y Nueva Jersey"},"content":{"rendered":"<p>NUEVA YORK. Hace apenas un mes, Diego pod\u00eda atender hasta diez servicios en un solo d\u00eda. Su empresa se mueve entre Nueva Jersey, Pensilvania y Nueva York haciendo trabajos que pocas veces pueden esperar demasiado: una tuber\u00eda rota en un condominio, una falla el\u00e9ctrica en una vivienda, un aire acondicionado que deja de funcionar en pleno verano o el mantenimiento de un jard\u00edn.<\/p>\n<p>Diego, un migrante brasile\u00f1o, lleva m\u00e1s de 21 a\u00f1os trabajando con cuadrillas formadas principalmente por migrantes. Dependiendo del tipo de reparaci\u00f3n, la ubicaci\u00f3n y el cliente, paga entre 25 y 40 d\u00f3lares por hora. Pero \u00faltimamente tener el trabajo no significa tener a quien enviarlo.<\/p>\n<p>\u201cAntes llamaba y dec\u00eda: \u2018Tengo esto, hay que ir ma\u00f1ana\u2019. Hoy tengo que preguntar primero d\u00f3nde es, qui\u00e9n quiere ir y a qu\u00e9 hora puede hacerlo\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Algunos trabajadores prefieren no desplazarse durante el d\u00eda hacia lugares donde han escuchado que hay operativos migratorios a cargo de\u00a0agentes del Servicio de Inmigraci\u00f3n y Control de Aduanas (ICE). Otros rechazan recorridos largos o evitan salir en camionetas que llevan escaleras, herramientas y otros equipos propios de la construcci\u00f3n. Diego termina trasladando ciertas reparaciones a la noche o buscando a otra persona. En una jornada en la que antes pod\u00eda resolver diez servicios, dice, ahora puede completar cuatro o cinco.<\/p>\n<p>Ha intentado ampliar su equipo. Tampoco ha sido f\u00e1cil.<\/p>\n<p>\u201cBusqu\u00e9 gente con residencia o ciudadanos, pero ellos pueden cobrar pr\u00e1cticamente el doble de lo que yo pago y tampoco tienen esa disponibilidad\u201d. En un negocio basado en emergencias, esa diferencia termina afectando los tiempos y, algunas veces, el precio que paga el cliente, explica.<\/p>\n<p><strong>Una furgoneta sin escalera, sin apellido y sin n\u00famero telef\u00f3nico<\/strong><br \/>\nJoaqu\u00edn conoce muy bien ese cambio. Es macare\u00f1o, lleg\u00f3 a Estados Unidos hace 13 a\u00f1os y casi siempre ha trabajado en construcci\u00f3n. Tiene su propia cartera de clientes y normalmente trabaja solo o acompa\u00f1ado por un primo, aunque tambi\u00e9n ayuda a Diego cuando necesita completar una cuadrilla o resolver varios servicios a la vez.<\/p>\n<p>Durante a\u00f1os no le import\u00f3 demasiado d\u00f3nde estuviera el pr\u00f3ximo trabajo. Pod\u00eda manejar una hora y media o dos horas si el cliente lo necesitaba. Sal\u00eda en una furgoneta blanca en la que llevaba escrito su apellido y su n\u00famero telef\u00f3nico, con una escalera instalada en el exterior y las herramientas necesarias para resolver casi cualquier reparaci\u00f3n.<\/p>\n<h5><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.primicias.ec\/files\/image_original\/uploads\/2026\/01\/28\/697a6dab821ed.jpeg\" alt=\"thumb\" \/><br \/>\nUn restaurante en Newark, Nueva Jersey, un lugar donde suelen desayunar y almorzar trabajadores latinos luce vac\u00edo una tarde, en un d\u00eda laborable que sol\u00eda estar lleno.Selene Cevallos<\/h5>\n<p>Ya no. Desde hace aproximadamente dos meses, intenta aceptar trabajos que queden a menos de una hora de distancia. Borr\u00f3 de la camioneta su apellido y el tel\u00e9fono. Retir\u00f3 tambi\u00e9n la escalera del techo y ahora intenta llevarla dentro de un SUV blanco.<\/p>\n<p>\u201cPero si te fijas bien igual se nota que soy latino\u201d, bromea. Despu\u00e9s deja de re\u00edr.<\/p>\n<blockquote><p>\u201cSi no es por la escalera, ser\u00e1 por la placa del carro o por mi apariencia. Trato de ser invisible, pero s\u00e9 que si quiero trabajar tengo que exponerme. Solo toca rezar, nada m\u00e1s\u201d.\u00a0Joaqu\u00edn, migrante ecuatoriano radicado en Nueva York<\/p><\/blockquote>\n<p>Cuando puede, Joaqu\u00edn trabaja de noche. No es una estrategia \u00fanicamente suya. Dice que entre conocidos han comenzado a organizarse. Si un trabajo queda demasiado lejos para uno, se lo pasan a otro que vive m\u00e1s cerca. Si alguien no quiere utilizar su camioneta, otro puede prestarle un autom\u00f3vil. Tambi\u00e9n se recomiendan clientes entre ellos.<\/p>\n<p>Las experiencias de Diego y Joaqu\u00edn coinciden con un mercado laboral estadounidense donde la mano de obra inmigrante tiene un peso dif\u00edcil de sustituir r\u00e1pidamente. En 2025, los trabajadores nacidos fuera de Estados Unidos representaban 19,1% de toda la fuerza laboral del pa\u00eds, casi uno de cada cinco trabajadores, seg\u00fan el Bureau of Labor Statistics (BLS). Adem\u00e1s, tienen una presencia proporcionalmente mayor que los nacidos en Estados Unidos en ocupaciones de servicios, construcci\u00f3n, mantenimiento y transporte.<\/p>\n<p>Las empresas constructoras ya reportaban el impacto de la pol\u00edtica migratoria sobre sus plantillas. En una encuesta nacional publicada en enero de 2026 por la\u00a0Associated General Contractors of America,\u00a033% de las compa\u00f1\u00edas dijo haber sido afectada por acciones de control migratorio durante los seis meses anteriores; 11% se\u00f1al\u00f3 que trabajadores dejaron de presentarse debido a operativos reales o rumores sobre ellos y 24% inform\u00f3 que sus subcontratistas hab\u00edan perdido personal.<\/p>\n<p>Eso explica por qu\u00e9 el fen\u00f3meno se percibe primero en lugares como el negocio de Diego: en llamadas que tardan m\u00e1s en encontrar respuesta, cuadrillas que ya no quieren recorrer ciertas rutas y reparaciones que empiezan cuando el sol ya cay\u00f3.<\/p>\n<p><strong>El miedo no se limita a la construcci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.primicias.ec\/files\/image_original\/uploads\/2026\/08\/17\/6a8384baedc04.jpeg\" alt=\"thumb\" \/><\/p>\n<h5>Las aplicaciones de delivery, una de las opciones de trabajo de migrantes en el \u00e1rea triestatal de Estados Unidos, para redondear el dinero mensual.Selene Cevallos<\/h5>\n<p>V\u00edctor, quite\u00f1o, trabaja formalmente en un restaurante ubicado en Manhattan entre las 15:00 y las 23:00. Tiene n\u00famero de Seguro Social y permiso de trabajo vigente. Durante un a\u00f1o aprovech\u00f3 las ma\u00f1anas para completar sus ingresos haciendo entregas o conduciendo para aplicaciones de transporte.<\/p>\n<p>Ahora evita hacerlo. Dice que durante el d\u00eda prefiere permanecer fuera de las calles cuando escucha sobre operativos migratorios. El problema es que necesita ese segundo ingreso.<\/p>\n<p>Por eso cambi\u00f3 el horario. Cuando termina su turno en el restaurante, cerca de las 23:00, en lugar de volver directamente a casa abre la aplicaci\u00f3n y comienza a conducir. Algunas noches termina a las dos de la madrugada. Otras, m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Tiene una regla. \u201cNo me voy a casa hasta hacer por lo menos 100 d\u00f3lares\u201d. Son los mismos 100 d\u00f3lares que antes intentaba conseguir durante la ma\u00f1ana. Lo que cambi\u00f3 es el momento del d\u00eda en que siente que puede salir a buscarlos.<\/p>\n<p>A Diego le ocurre algo parecido con sus cuadrillas:<\/p>\n<blockquote><p>\u201cLas tuber\u00edas siguen rompi\u00e9ndose y los aires acondicionados contin\u00faan necesitando reparaciones, trabajo hay; lo que ahora cuesta encontrar es gente que quiera salir\u201d.\u00a0Diego, migrante brasile\u00f1o due\u00f1o de empresa de servicios que opera con cuadrillas de trabajadores latinos.<\/p><\/blockquote>\n<p>V\u00edctor recuerda un d\u00eda de julio en que una compa\u00f1era del restaurante avis\u00f3 que llegar\u00eda tarde. Hab\u00eda operativos migratorios cerca de su casa y ten\u00eda miedo de salir. Primero dijo que llegar\u00eda un poco tarde. Al final, no lleg\u00f3. \u201cEl miedo se apoder\u00f3 de ella\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>Ninguno ha dejado de trabajar porque tampoco puede permit\u00edrselo. \u201cLas cuentas no entienden de miedo ni esperan a que pase una redada\u201d, dice V\u00edctor. \u00a0Por eso siguen saliendo. \u201cLa diferencia es que algo tan normal como ir a trabajar, a\u00fan con documentos legales, ha dejado de ser una decisi\u00f3n cotidiana\u201d, concluye Joaqu\u00edn. <strong>Fuente: Primicias<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NUEVA YORK. Hace apenas un mes, Diego pod\u00eda atender hasta diez servicios en un solo d\u00eda. Su empresa se mueve entre Nueva Jersey, Pensilvania y Nueva York haciendo trabajos que pocas veces pueden esperar demasiado: una tuber\u00eda rota en un condominio, una falla el\u00e9ctrica en una vivienda, un aire acondicionado que deja de funcionar en pleno verano o el mantenimiento de un jard\u00edn. Diego, un migrante brasile\u00f1o, lleva m\u00e1s de 21 a\u00f1os trabajando con cuadrillas formadas principalmente por migrantes. Dependiendo del tipo de reparaci\u00f3n, la ubicaci\u00f3n y el cliente, paga entre 25 y 40 d\u00f3lares por hora. Pero \u00faltimamente tener el trabajo no significa tener a quien enviarlo. \u201cAntes llamaba y dec\u00eda: \u2018Tengo esto, hay que ir ma\u00f1ana\u2019. Hoy tengo que preguntar primero d\u00f3nde es, qui\u00e9n quiere ir y a qu\u00e9 hora puede hacerlo\u201d, cuenta. Algunos trabajadores prefieren no desplazarse durante el d\u00eda hacia lugares donde han escuchado que hay operativos migratorios a cargo de\u00a0agentes del Servicio de Inmigraci\u00f3n y Control de Aduanas (ICE). Otros rechazan recorridos largos o evitan salir en camionetas que llevan escaleras, herramientas y otros equipos propios de la construcci\u00f3n. Diego termina trasladando ciertas reparaciones a la noche o buscando a otra persona. En una jornada en la que antes pod\u00eda resolver diez servicios, dice, ahora puede completar cuatro o cinco. Ha intentado ampliar su equipo. Tampoco ha sido f\u00e1cil. \u201cBusqu\u00e9 gente con residencia o ciudadanos, pero ellos pueden cobrar pr\u00e1cticamente el doble de lo que yo pago y tampoco tienen esa disponibilidad\u201d. En un negocio basado en emergencias, esa diferencia termina afectando los tiempos y, algunas veces, el precio que paga el cliente, explica. Una furgoneta sin escalera, sin apellido y sin n\u00famero telef\u00f3nico Joaqu\u00edn conoce muy bien ese cambio. Es macare\u00f1o, lleg\u00f3 a Estados Unidos hace 13 a\u00f1os y casi siempre ha trabajado en construcci\u00f3n. Tiene su propia cartera de clientes y normalmente trabaja solo o acompa\u00f1ado por un primo, aunque tambi\u00e9n ayuda a Diego cuando necesita completar una cuadrilla o resolver varios servicios a la vez. Durante a\u00f1os no le import\u00f3 demasiado d\u00f3nde estuviera el pr\u00f3ximo trabajo. Pod\u00eda manejar una hora y media o dos horas si el cliente lo necesitaba. Sal\u00eda en una furgoneta blanca en la que llevaba escrito su apellido y su n\u00famero telef\u00f3nico, con una escalera instalada en el exterior y las herramientas necesarias para resolver casi cualquier reparaci\u00f3n. Un restaurante en Newark, Nueva Jersey, un lugar donde suelen desayunar y almorzar trabajadores latinos luce vac\u00edo una tarde, en un d\u00eda laborable que sol\u00eda estar lleno.Selene Cevallos Ya no. Desde hace aproximadamente dos meses, intenta aceptar trabajos que queden a menos de una hora de distancia. Borr\u00f3 de la camioneta su apellido y el tel\u00e9fono. Retir\u00f3 tambi\u00e9n la escalera del techo y ahora intenta llevarla dentro de un SUV blanco. \u201cPero si te fijas bien igual se nota que soy latino\u201d, bromea. Despu\u00e9s deja de re\u00edr. \u201cSi no es por la escalera, ser\u00e1 por la placa del carro o por mi apariencia. Trato de ser invisible, pero s\u00e9 que si quiero trabajar tengo que exponerme. Solo toca rezar, nada m\u00e1s\u201d.\u00a0Joaqu\u00edn, migrante ecuatoriano radicado en Nueva York Cuando puede, Joaqu\u00edn trabaja de noche. No es una estrategia \u00fanicamente suya. Dice que entre conocidos han comenzado a organizarse. Si un trabajo queda demasiado lejos para uno, se lo pasan a otro que vive m\u00e1s cerca. Si alguien no quiere utilizar su camioneta, otro puede prestarle un autom\u00f3vil. Tambi\u00e9n se recomiendan clientes entre ellos. Las experiencias de Diego y Joaqu\u00edn coinciden con un mercado laboral estadounidense donde la mano de obra inmigrante tiene un peso dif\u00edcil de sustituir r\u00e1pidamente. En 2025, los trabajadores nacidos fuera de Estados Unidos representaban 19,1% de toda la fuerza laboral del pa\u00eds, casi uno de cada cinco trabajadores, seg\u00fan el Bureau of Labor Statistics (BLS). Adem\u00e1s, tienen una presencia proporcionalmente mayor que los nacidos en Estados Unidos en ocupaciones de servicios, construcci\u00f3n, mantenimiento y transporte. Las empresas constructoras ya reportaban el impacto de la pol\u00edtica migratoria sobre sus plantillas. En una encuesta nacional publicada en enero de 2026 por la\u00a0Associated General Contractors of America,\u00a033% de las compa\u00f1\u00edas dijo haber sido afectada por acciones de control migratorio durante los seis meses anteriores; 11% se\u00f1al\u00f3 que trabajadores dejaron de presentarse debido a operativos reales o rumores sobre ellos y 24% inform\u00f3 que sus subcontratistas hab\u00edan perdido personal. Eso explica por qu\u00e9 el fen\u00f3meno se percibe primero en lugares como el negocio de Diego: en llamadas que tardan m\u00e1s en encontrar respuesta, cuadrillas que ya no quieren recorrer ciertas rutas y reparaciones que empiezan cuando el sol ya cay\u00f3. El miedo no se limita a la construcci\u00f3n Las aplicaciones de delivery, una de las opciones de trabajo de migrantes en el \u00e1rea triestatal de Estados Unidos, para redondear el dinero mensual.Selene Cevallos V\u00edctor, quite\u00f1o, trabaja formalmente en un restaurante ubicado en Manhattan entre las 15:00 y las 23:00. Tiene n\u00famero de Seguro Social y permiso de trabajo vigente. Durante un a\u00f1o aprovech\u00f3 las ma\u00f1anas para completar sus ingresos haciendo entregas o conduciendo para aplicaciones de transporte. Ahora evita hacerlo. Dice que durante el d\u00eda prefiere permanecer fuera de las calles cuando escucha sobre operativos migratorios. El problema es que necesita ese segundo ingreso. Por eso cambi\u00f3 el horario. Cuando termina su turno en el restaurante, cerca de las 23:00, en lugar de volver directamente a casa abre la aplicaci\u00f3n y comienza a conducir. Algunas noches termina a las dos de la madrugada. Otras, m\u00e1s tarde. Tiene una regla. \u201cNo me voy a casa hasta hacer por lo menos 100 d\u00f3lares\u201d. Son los mismos 100 d\u00f3lares que antes intentaba conseguir durante la ma\u00f1ana. Lo que cambi\u00f3 es el momento del d\u00eda en que siente que puede salir a buscarlos. A Diego le ocurre algo parecido con sus cuadrillas: \u201cLas tuber\u00edas siguen rompi\u00e9ndose y los aires acondicionados contin\u00faan necesitando reparaciones, trabajo hay; lo que ahora cuesta encontrar es gente que quiera salir\u201d.\u00a0Diego, migrante brasile\u00f1o due\u00f1o de empresa de servicios que opera con cuadrillas de trabajadores latinos. 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