{"id":33404,"date":"2026-08-06T04:15:47","date_gmt":"2026-08-06T09:15:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/?p=33404"},"modified":"2026-08-05T18:30:32","modified_gmt":"2026-08-05T23:30:32","slug":"kantzama-bajo-el-dolor-que-la-montana-no-sepulto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/kantzama-bajo-el-dolor-que-la-montana-no-sepulto\/","title":{"rendered":"Kantzama Bajo: el dolor que la monta\u00f1a no sepult\u00f3"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Un mes despu\u00e9s del deslave que cambi\u00f3 para siempre a la parroquia Guadalupe, las campanas siguen sonando para quienes a\u00fan no regresan. La monta\u00f1a dej\u00f3 de caer hace semanas; el dolor, en cambio, contin\u00faa descendiendo cada d\u00eda sobre las familias que aprendieron a vivir entre la memoria, la fe y la incertidumbre.<\/strong><\/h3>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Hay tragedias que terminan cuando las c\u00e1maras se apagan.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Y hay otras que apenas comienzan.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">En Kantzama Bajo, la madrugada del 4 de julio de 2026 no solo sepult\u00f3 viviendas bajo toneladas de tierra y roca. Tambi\u00e9n enterr\u00f3 proyectos de vida, destruy\u00f3 \u00e1rboles geneal\u00f3gicos completos y rompi\u00f3 una tranquilidad que durante d\u00e9cadas hab\u00eda definido a esta comunidad amaz\u00f3nica de la parroquia Guadalupe, en el cant\u00f3n Zamora.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Treinta y un d\u00edas despu\u00e9s, el barro ya no ocupa las portadas nacionales. Las brigadas de emergencia disminuyeron. Los motores de la maquinaria pesada dejaron de escucharse con la misma intensidad.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Pero en el coraz\u00f3n de las familias, la tragedia sigue ocurriendo.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Porque todav\u00eda faltan seis personas por regresar.<\/p>\n<h2><strong>El regreso al lugar donde el tiempo se detuvo<\/strong><\/h2>\n<p class=\"isSelectedEnd\">A las cinco de la tarde del martes 4 de agosto, los habitantes comenzaron a caminar lentamente hacia el lugar donde hace apenas un mes la monta\u00f1a descendi\u00f3 con una fuerza capaz de borrar calles enteras.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Algunos abrazaban a sus hijos con una fuerza distinta, como quien ha descubierto que la vida puede cambiar en cuesti\u00f3n de segundos. El viento apenas mov\u00eda las hojas de los arboles. Sobre las piedras todav\u00eda pod\u00edan observarse las cicatrices del deslave.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">All\u00ed, en medio del silencio, el padre Telmo Vinicio Gir\u00f3n inici\u00f3 la eucarist\u00eda.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Las primeras palabras apenas lograron romper la quietud.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Despu\u00e9s llegaron las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Porque cuando una comunidad pierde diecinueve vidas en una sola madrugada, las oraciones dejan de ser un ritual religioso para convertirse en un acto colectivo de supervivencia.<\/p>\n<h2><strong>Hay nombres que ya descansan. Hay otros que siguen esperando<\/strong><\/h2>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Uno por uno fueron pronunci\u00e1ndose los nombres de quienes lograron volver a casa, aunque fuera para recibir el \u00faltimo adi\u00f3s.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">V\u00edctor Hugo Arias Herrera.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Segundo Miguel Ordo\u00f1ez Pati\u00f1o.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">El peque\u00f1o Eitan Lozano Amay, de apenas un a\u00f1o de edad.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Santiago Sanimba Antun.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Mar\u00eda Rosa Sucunuta Quituisaca.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Carmen In\u00e9s Pineda Carpio.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Gilberto Humberto Amay Villavicencio.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Mirely Jackeline Quezada Amay.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Walter Adri\u00e1n Quezada Amay.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Dominga Soledad Valarezo Putzama.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Gladys Mariela Amay Pineda.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Patricia Elizabeth Jaramillo Ortega.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Juan Carlos Tejedor Quezada.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Cada nombre reson\u00f3 como una campana.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Cada nombre provoc\u00f3 un nuevo llanto.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Porque detr\u00e1s de cada v\u00edctima existe una mesa con un puesto vac\u00edo, una habitaci\u00f3n que permanece intacta y una familia que todav\u00eda conversa con fotograf\u00edas.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Pero hubo un instante particularmente doloroso.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Cuando terminaron de leer los trece nombres recuperados, el silencio volvi\u00f3 a ocupar el lugar de las palabras.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Era el espacio reservado para quienes a\u00fan permanecen desaparecidos.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Liliana Tiwi Kuji.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Franklin Quezada.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Mayla Vera Amay.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Marjury Ortiz Tacuri.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Luis Miguel Granda Tuza.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Ivonne Margareth Panchi Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Ellos siguen sin regresar.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Y mientras no aparezcan, para sus familias la tragedia continuar\u00e1 ocurriendo cada amanecer.<\/p>\n<h2><strong>La solidaridad lleg\u00f3 antes que el olvido<\/strong><\/h2>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Cuando Rosa Pineda tom\u00f3 el micr\u00f3fono, no habl\u00f3 desde el resentimiento.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Habl\u00f3 desde la gratitud.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Record\u00f3 que durante los d\u00edas m\u00e1s dif\u00edciles miles de personas llegaron desde diferentes provincias para ayudar a remover escombros, entregar alimentos, donar combustible, prestar maquinaria o simplemente abrazar a quienes hab\u00edan perdido absolutamente todo.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">\u00c9der Tiwi continu\u00f3 el homenaje recordando que la tragedia tambi\u00e9n mostr\u00f3 el rostro m\u00e1s humano del Ecuador.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Bomberos.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Polic\u00edas.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Militares.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Param\u00e9dicos.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">M\u00e9dicos.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Voluntarios.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Funcionarios p\u00fablicos.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Conductores de maquinaria pesada.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Empresas privadas.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Comunidades ind\u00edgenas.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Vecinos que nunca hab\u00edan pisado Guadalupe.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Todos terminaron compartiendo el mismo objetivo: encontrar a quienes la monta\u00f1a hab\u00eda ocultado.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">En las grandes cat\u00e1strofes, la solidaridad suele convertirse en la \u00fanica instituci\u00f3n que nunca llega tarde.<\/p>\n<h2><strong>El duelo que las estad\u00edsticas no pueden medir<\/strong><\/h2>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Gesti\u00f3n del riesgo insiste en una verdad frecuentemente ignorada: los desastres no terminan cuando finalizan las operaciones de rescate.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Comienzan entonces otras emergencias menos visibles.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La ansiedad.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La depresi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">El estr\u00e9s postraum\u00e1tico.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La p\u00e9rdida de medios de vida.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La ruptura del tejido comunitario.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La incertidumbre permanente.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Kantzama Bajo vive hoy una segunda tragedia.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">M\u00e1s silenciosa.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">M\u00e1s lenta.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Pero igualmente devastadora.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Porque mientras existan personas desaparecidas, las familias permanecen suspendidas entre dos dolores: no pueden despedirse definitivamente ni pueden conservar intacta la esperanza.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Los psic\u00f3logos llaman a este fen\u00f3meno \u00abduelo ambiguo\u00bb: una ausencia que nunca encuentra un cierre.<\/p>\n<h2><strong>La reconstrucci\u00f3n no puede quedarse en el discurso<\/strong><\/h2>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Durante la ceremonia nocturna, organizada por el Gobierno Parroquial y el Comit\u00e9 Pro-Mejoras de Guadalupe, Franklin Santos record\u00f3 que la comunidad agradece profundamente toda la ayuda recibida.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Sin embargo, tambi\u00e9n advirti\u00f3 que la solidaridad debe transformarse en pol\u00edticas p\u00fablicas permanentes.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La reconstrucci\u00f3n exige mucho m\u00e1s que maquinaria.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Exige planificaci\u00f3n territorial.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Evaluaciones geol\u00f3gicas rigurosas.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Viviendas seguras.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Sistemas de alerta temprana.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Educaci\u00f3n comunitaria sobre gesti\u00f3n del riesgo.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Atenci\u00f3n psicol\u00f3gica prolongada.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Y, sobre todo, el cumplimiento de los compromisos asumidos por las autoridades.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Porque levantar paredes resulta m\u00e1s sencillo que reconstruir la confianza de un pueblo que vio desaparecer a diecinueve de sus habitantes en una sola madrugada.<\/p>\n<h2><strong>Cuando la noticia termina y comienza la historia<\/strong><\/h2>\n<p class=\"isSelectedEnd\">El periodismo suele medir el tiempo en primicias.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Las comunidades lo hacen en ausencias.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Mientras los titulares nacionales avanzan hacia nuevos acontecimientos, Guadalupe contin\u00faa viviendo el mismo d\u00eda.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Cada lluvia vuelve a despertar el miedo.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Cada ruido proveniente de la monta\u00f1a revive aquella madrugada.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Cada aniversario recuerda que existen seis familias que todav\u00eda esperan encontrar a sus seres queridos para poder cerrar un duelo que permanece inconcluso.<\/p>\n<h2><strong>La monta\u00f1a guarda silencio. El pueblo no puede hacerlo<\/strong><\/h2>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La misa termin\u00f3.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Las velas comenzaron a apagarse lentamente.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Los asistentes regresaron a sus hogares.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Pero antes de marcharse, muchas personas miraron una vez m\u00e1s hacia la monta\u00f1a.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">No con rabia.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">No con miedo.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Sino con esa mezcla de esperanza y resignaci\u00f3n que solo conocen quienes siguen esperando un milagro.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Porque Kantzama Bajo comprendi\u00f3 una lecci\u00f3n que ninguna comunidad quisiera aprender.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Que existen tragedias capaces de destruir una geograf\u00eda en pocos minutos.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Pero tambi\u00e9n existen dolores que necesitan generaciones enteras para reconstruirse.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">Y mientras los nombres de Liliana, Franklin, Mayla, Marjury, Luis Miguel e Ivonne contin\u00faen perdidos entre la tierra, los r\u00edos y la memoria, la historia de esta comunidad seguir\u00e1 escribi\u00e9ndose en tiempo presente.<\/p>\n<p class=\"isSelectedEnd\">La monta\u00f1a dej\u00f3 de caer hace un mes.<\/p>\n<p>El duelo, en cambio, todav\u00eda no encuentra d\u00f3nde descansar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un mes despu\u00e9s del deslave que cambi\u00f3 para siempre a la parroquia Guadalupe, las campanas siguen sonando para quienes a\u00fan no regresan. La monta\u00f1a dej\u00f3 de caer hace semanas; el dolor, en cambio, contin\u00faa descendiendo cada d\u00eda sobre las familias que aprendieron a vivir entre la memoria, la fe y la incertidumbre. Hay tragedias que terminan cuando las c\u00e1maras se apagan. Y hay otras que apenas comienzan. En Kantzama Bajo, la madrugada del 4 de julio de 2026 no solo sepult\u00f3 viviendas bajo toneladas de tierra y roca. Tambi\u00e9n enterr\u00f3 proyectos de vida, destruy\u00f3 \u00e1rboles geneal\u00f3gicos completos y rompi\u00f3 una tranquilidad que durante d\u00e9cadas hab\u00eda definido a esta comunidad amaz\u00f3nica de la parroquia Guadalupe, en el cant\u00f3n Zamora. Treinta y un d\u00edas despu\u00e9s, el barro ya no ocupa las portadas nacionales. Las brigadas de emergencia disminuyeron. Los motores de la maquinaria pesada dejaron de escucharse con la misma intensidad. Pero en el coraz\u00f3n de las familias, la tragedia sigue ocurriendo. Porque todav\u00eda faltan seis personas por regresar. El regreso al lugar donde el tiempo se detuvo A las cinco de la tarde del martes 4 de agosto, los habitantes comenzaron a caminar lentamente hacia el lugar donde hace apenas un mes la monta\u00f1a descendi\u00f3 con una fuerza capaz de borrar calles enteras. Algunos abrazaban a sus hijos con una fuerza distinta, como quien ha descubierto que la vida puede cambiar en cuesti\u00f3n de segundos. El viento apenas mov\u00eda las hojas de los arboles. Sobre las piedras todav\u00eda pod\u00edan observarse las cicatrices del deslave. All\u00ed, en medio del silencio, el padre Telmo Vinicio Gir\u00f3n inici\u00f3 la eucarist\u00eda. Las primeras palabras apenas lograron romper la quietud. Despu\u00e9s llegaron las l\u00e1grimas. Porque cuando una comunidad pierde diecinueve vidas en una sola madrugada, las oraciones dejan de ser un ritual religioso para convertirse en un acto colectivo de supervivencia. Hay nombres que ya descansan. Hay otros que siguen esperando Uno por uno fueron pronunci\u00e1ndose los nombres de quienes lograron volver a casa, aunque fuera para recibir el \u00faltimo adi\u00f3s. V\u00edctor Hugo Arias Herrera. Segundo Miguel Ordo\u00f1ez Pati\u00f1o. El peque\u00f1o Eitan Lozano Amay, de apenas un a\u00f1o de edad. Santiago Sanimba Antun. Mar\u00eda Rosa Sucunuta Quituisaca. Carmen In\u00e9s Pineda Carpio. Gilberto Humberto Amay Villavicencio. Mirely Jackeline Quezada Amay. Walter Adri\u00e1n Quezada Amay. Dominga Soledad Valarezo Putzama. Gladys Mariela Amay Pineda. Patricia Elizabeth Jaramillo Ortega. Juan Carlos Tejedor Quezada. Cada nombre reson\u00f3 como una campana. Cada nombre provoc\u00f3 un nuevo llanto. Porque detr\u00e1s de cada v\u00edctima existe una mesa con un puesto vac\u00edo, una habitaci\u00f3n que permanece intacta y una familia que todav\u00eda conversa con fotograf\u00edas. Pero hubo un instante particularmente doloroso. Cuando terminaron de leer los trece nombres recuperados, el silencio volvi\u00f3 a ocupar el lugar de las palabras. Era el espacio reservado para quienes a\u00fan permanecen desaparecidos. Liliana Tiwi Kuji. Franklin Quezada. Mayla Vera Amay. Marjury Ortiz Tacuri. Luis Miguel Granda Tuza. Ivonne Margareth Panchi Rodr\u00edguez. Ellos siguen sin regresar. Y mientras no aparezcan, para sus familias la tragedia continuar\u00e1 ocurriendo cada amanecer. La solidaridad lleg\u00f3 antes que el olvido Cuando Rosa Pineda tom\u00f3 el micr\u00f3fono, no habl\u00f3 desde el resentimiento. Habl\u00f3 desde la gratitud. Record\u00f3 que durante los d\u00edas m\u00e1s dif\u00edciles miles de personas llegaron desde diferentes provincias para ayudar a remover escombros, entregar alimentos, donar combustible, prestar maquinaria o simplemente abrazar a quienes hab\u00edan perdido absolutamente todo. \u00c9der Tiwi continu\u00f3 el homenaje recordando que la tragedia tambi\u00e9n mostr\u00f3 el rostro m\u00e1s humano del Ecuador. Bomberos. Polic\u00edas. Militares. Param\u00e9dicos. M\u00e9dicos. Voluntarios. Funcionarios p\u00fablicos. Conductores de maquinaria pesada. Empresas privadas. Comunidades ind\u00edgenas. Vecinos que nunca hab\u00edan pisado Guadalupe. Todos terminaron compartiendo el mismo objetivo: encontrar a quienes la monta\u00f1a hab\u00eda ocultado. En las grandes cat\u00e1strofes, la solidaridad suele convertirse en la \u00fanica instituci\u00f3n que nunca llega tarde. El duelo que las estad\u00edsticas no pueden medir Gesti\u00f3n del riesgo insiste en una verdad frecuentemente ignorada: los desastres no terminan cuando finalizan las operaciones de rescate. Comienzan entonces otras emergencias menos visibles. La ansiedad. La depresi\u00f3n. El estr\u00e9s postraum\u00e1tico. La p\u00e9rdida de medios de vida. La ruptura del tejido comunitario. La incertidumbre permanente. Kantzama Bajo vive hoy una segunda tragedia. M\u00e1s silenciosa. M\u00e1s lenta. Pero igualmente devastadora. Porque mientras existan personas desaparecidas, las familias permanecen suspendidas entre dos dolores: no pueden despedirse definitivamente ni pueden conservar intacta la esperanza. Los psic\u00f3logos llaman a este fen\u00f3meno \u00abduelo ambiguo\u00bb: una ausencia que nunca encuentra un cierre. La reconstrucci\u00f3n no puede quedarse en el discurso Durante la ceremonia nocturna, organizada por el Gobierno Parroquial y el Comit\u00e9 Pro-Mejoras de Guadalupe, Franklin Santos record\u00f3 que la comunidad agradece profundamente toda la ayuda recibida. Sin embargo, tambi\u00e9n advirti\u00f3 que la solidaridad debe transformarse en pol\u00edticas p\u00fablicas permanentes. La reconstrucci\u00f3n exige mucho m\u00e1s que maquinaria. Exige planificaci\u00f3n territorial. Evaluaciones geol\u00f3gicas rigurosas. Viviendas seguras. Sistemas de alerta temprana. Educaci\u00f3n comunitaria sobre gesti\u00f3n del riesgo. Atenci\u00f3n psicol\u00f3gica prolongada. Y, sobre todo, el cumplimiento de los compromisos asumidos por las autoridades. Porque levantar paredes resulta m\u00e1s sencillo que reconstruir la confianza de un pueblo que vio desaparecer a diecinueve de sus habitantes en una sola madrugada. Cuando la noticia termina y comienza la historia El periodismo suele medir el tiempo en primicias. Las comunidades lo hacen en ausencias. Mientras los titulares nacionales avanzan hacia nuevos acontecimientos, Guadalupe contin\u00faa viviendo el mismo d\u00eda. Cada lluvia vuelve a despertar el miedo. Cada ruido proveniente de la monta\u00f1a revive aquella madrugada. Cada aniversario recuerda que existen seis familias que todav\u00eda esperan encontrar a sus seres queridos para poder cerrar un duelo que permanece inconcluso. La monta\u00f1a guarda silencio. El pueblo no puede hacerlo La misa termin\u00f3. Las velas comenzaron a apagarse lentamente. Los asistentes regresaron a sus hogares. Pero antes de marcharse, muchas personas miraron una vez m\u00e1s hacia la monta\u00f1a. No con rabia. No con miedo. Sino con esa mezcla de esperanza y resignaci\u00f3n que solo conocen quienes siguen esperando un milagro. Porque Kantzama Bajo comprendi\u00f3 una lecci\u00f3n que ninguna comunidad quisiera aprender. Que existen tragedias capaces de destruir una geograf\u00eda en pocos minutos. Pero tambi\u00e9n<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":33405,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[243],"tags":[],"class_list":["post-33404","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias-zamora"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33404","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=33404"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33404\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33406,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/33404\/revisions\/33406"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33405"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=33404"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=33404"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=33404"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}