{"id":32960,"date":"2026-07-21T05:15:48","date_gmt":"2026-07-21T10:15:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/?p=32960"},"modified":"2026-07-20T15:14:05","modified_gmt":"2026-07-20T20:14:05","slug":"gerardo-carrion-la-noche-en-que-los-gritos-del-rio-despertaron-la-esperanza-en-medio-de-la-tragedia-de-santa-isabel-y-kantzama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/gerardo-carrion-la-noche-en-que-los-gritos-del-rio-despertaron-la-esperanza-en-medio-de-la-tragedia-de-santa-isabel-y-kantzama\/","title":{"rendered":"Gerardo Carri\u00f3n: la noche en que los gritos del r\u00edo despertaron la esperanza en medio de la tragedia de Santa Isabel y Kantzama"},"content":{"rendered":"<p>Las noches del 3 y la madrugada del 4 de julio de 2026 quedaron marcadas para siempre en la memoria de los habitantes de los barrios Santa Isabel y Kantzama, en la parroquia Guadalupe, cant\u00f3n Zamora. Un devastador aluvi\u00f3n sorprendi\u00f3 a decenas de familias, arrasando viviendas, infraestructura y cobrando numerosas vidas, adem\u00e1s de dejar personas desaparecidas y comunidades sumidas en el dolor.<\/p>\n<p>En medio de aquella tragedia, cuando la fuerza del r\u00edo arrastraba lodo, \u00e1rboles y personas, un hombre de 52 a\u00f1os decidi\u00f3 salir de su casa impulsado \u00fanicamente por el deseo de salvar vidas. Su nombre es Gerardo Carri\u00f3n, habitante de la comunidad de San Juan, cuyo testimonio reconstruye uno de los episodios m\u00e1s dram\u00e1ticos y esperanzadores ocurridos durante el desastre.<\/p>\n<p>Carri\u00f3n recuerda que, debido al comportamiento inusual del r\u00edo durante la noche del 3 de julio, permanec\u00eda vigilante junto a su vivienda, ubicada a pocos metros del cauce. Observaba c\u00f3mo el nivel del agua sub\u00eda y descend\u00eda constantemente, situaci\u00f3n que llev\u00f3 a su esposa a convencerlo de trasladarse a la casa de uno de sus hijos, ubicada en una zona m\u00e1s alta. Sin embargo, la preocupaci\u00f3n no le permiti\u00f3 descansar y regres\u00f3 varias veces a inspeccionar el r\u00edo, sin imaginar que minutos despu\u00e9s se desencadenar\u00eda una de las peores tragedias registradas en la provincia.<\/p>\n<p>Fue cerca de la 1:45 de la madrugada del 4 de julio cuando el silencio fue interrumpido por desesperados gritos de auxilio que descend\u00edan por el r\u00edo. En un primer momento crey\u00f3 que pod\u00eda tratarse de alg\u00fan familiar. Sali\u00f3 de inmediato y comprendi\u00f3 que las voces pertenec\u00edan a personas que eran arrastradas por la corriente sobre enormes troncos y palizadas, mientras con linternas ped\u00edan desesperadamente ayuda.<\/p>\n<p>La fuerza del r\u00edo hac\u00eda imposible ingresar al agua. El cauce estaba completamente bloqueado por una gigantesca acumulaci\u00f3n de \u00e1rboles y escombros. Aun as\u00ed, Gerardo decidi\u00f3 correr r\u00edo abajo mientras despertaba a los vecinos de San Juan para organizar un rescate. Uno de los primeros en responder fue Jorge Guarderas, quien sali\u00f3 inmediatamente en motocicleta para interceptar a las personas que descend\u00edan hacia un remolino conocido por los moradores.<\/p>\n<p>El esfuerzo conjunto permiti\u00f3 salvar la vida de una mujer. Aunque dos personas no pudieron ser alcanzadas a tiempo, una tercera logr\u00f3 llegar hasta la orilla cuando la misma palizada la desvi\u00f3 hacia un costado del r\u00edo, hecho que Gerardo considera \u00abun milagro de Dios\u00bb. Vecinos, familiares, primos y sobrinos formaron una cadena humana para sujetarla y ponerla a salvo, arriesgando tambi\u00e9n sus propias vidas.<\/p>\n<p>Una vez rescatada, la mujer presentaba un severo cuadro de hipotermia y hab\u00eda perdido pr\u00e1cticamente toda su ropa. Los habitantes de la comunidad improvisaron una atenci\u00f3n de emergencia: la cubrieron con cobijas, le proporcionaron ropa seca y agua caliente, adem\u00e1s de utilizar botellas con agua caliente para ayudarla a recuperar la temperatura corporal mientras llegaban sus familiares. La solidaridad comunitaria fue fundamental durante las primeras horas de la emergencia.<\/p>\n<p>Gerardo reconoce que uno de los momentos m\u00e1s dolorosos fue escuchar los gritos de quienes ped\u00edan auxilio sin poder hacer m\u00e1s para rescatarlos. Incluso lleg\u00f3 a pensar que una de esas voces pertenec\u00eda a su propio hijo, quien trabajaba en Cantzama. Esa incertidumbre lo llev\u00f3 a llorar mientras segu\u00eda el recorrido de la corriente, convencido de que pod\u00eda tratarse de un ser querido.<\/p>\n<p>Con las primeras luces del d\u00eda, los habitantes de San Juan continuaron colaborando en las labores de b\u00fasqueda junto a militares y organismos de respuesta. El panorama era desolador: el puente paso a Cantzama y Santa Isabel hab\u00eda sufrido afectaci\u00f3n y la magnitud del aluvi\u00f3n evidenciaba la devastaci\u00f3n que hab\u00eda dejado a su paso en Santa Isabel y Kantzama.<\/p>\n<p>Durante los d\u00edas posteriores participaron en la b\u00fasqueda de sobrevivientes y v\u00edctimas, manteniendo la esperanza de brindar respuestas a las familias afectadas.<\/p>\n<p>A m\u00e1s de dos semanas de la tragedia, Gerardo asegura que cada vez que observa el r\u00edo crecer revive aquella madrugada. Recuerda a los familiares y vecinos que perdieron la vida y hace un llamado a las autoridades para que las labores de b\u00fasqueda contin\u00faen hasta localizar a todas las personas desaparecidas.<\/p>\n<p>\u00abTodos somos un solo cuerpo. No hay diferencia entre colonos, ind\u00edgenas o nativos. Todos somos hijos de Dios y debemos darnos la mano\u00bb, expresa.<\/p>\n<p>Asimismo, pidi\u00f3 que no cesen las acciones de apoyo para las familias que lo perdieron todo y para los ni\u00f1os que quedaron hu\u00e9rfanos tras el aluvi\u00f3n.<\/p>\n<p>La historia de Gerardo Carri\u00f3n representa el rostro humano de la tragedia ocurrida durante el aluvi\u00f3n del 3 y 4 de julio en Santa Isabel y Cantzama. Su valent\u00eda y la solidaridad demostrada por los habitantes de San Juan permitieron salvar una vida en medio del desastre, convirti\u00e9ndose en un acto que refleja el compromiso, la uni\u00f3n comunitaria y la esperanza que surgieron en las horas m\u00e1s dif\u00edciles que ha vivido Guadalupe.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las noches del 3 y la madrugada del 4 de julio de 2026 quedaron marcadas para siempre en la memoria de los habitantes de los barrios Santa Isabel y Kantzama, en la parroquia Guadalupe, cant\u00f3n Zamora. Un devastador aluvi\u00f3n sorprendi\u00f3 a decenas de familias, arrasando viviendas, infraestructura y cobrando numerosas vidas, adem\u00e1s de dejar personas desaparecidas y comunidades sumidas en el dolor. En medio de aquella tragedia, cuando la fuerza del r\u00edo arrastraba lodo, \u00e1rboles y personas, un hombre de 52 a\u00f1os decidi\u00f3 salir de su casa impulsado \u00fanicamente por el deseo de salvar vidas. Su nombre es Gerardo Carri\u00f3n, habitante de la comunidad de San Juan, cuyo testimonio reconstruye uno de los episodios m\u00e1s dram\u00e1ticos y esperanzadores ocurridos durante el desastre. Carri\u00f3n recuerda que, debido al comportamiento inusual del r\u00edo durante la noche del 3 de julio, permanec\u00eda vigilante junto a su vivienda, ubicada a pocos metros del cauce. Observaba c\u00f3mo el nivel del agua sub\u00eda y descend\u00eda constantemente, situaci\u00f3n que llev\u00f3 a su esposa a convencerlo de trasladarse a la casa de uno de sus hijos, ubicada en una zona m\u00e1s alta. Sin embargo, la preocupaci\u00f3n no le permiti\u00f3 descansar y regres\u00f3 varias veces a inspeccionar el r\u00edo, sin imaginar que minutos despu\u00e9s se desencadenar\u00eda una de las peores tragedias registradas en la provincia. Fue cerca de la 1:45 de la madrugada del 4 de julio cuando el silencio fue interrumpido por desesperados gritos de auxilio que descend\u00edan por el r\u00edo. En un primer momento crey\u00f3 que pod\u00eda tratarse de alg\u00fan familiar. Sali\u00f3 de inmediato y comprendi\u00f3 que las voces pertenec\u00edan a personas que eran arrastradas por la corriente sobre enormes troncos y palizadas, mientras con linternas ped\u00edan desesperadamente ayuda. La fuerza del r\u00edo hac\u00eda imposible ingresar al agua. El cauce estaba completamente bloqueado por una gigantesca acumulaci\u00f3n de \u00e1rboles y escombros. Aun as\u00ed, Gerardo decidi\u00f3 correr r\u00edo abajo mientras despertaba a los vecinos de San Juan para organizar un rescate. Uno de los primeros en responder fue Jorge Guarderas, quien sali\u00f3 inmediatamente en motocicleta para interceptar a las personas que descend\u00edan hacia un remolino conocido por los moradores. El esfuerzo conjunto permiti\u00f3 salvar la vida de una mujer. Aunque dos personas no pudieron ser alcanzadas a tiempo, una tercera logr\u00f3 llegar hasta la orilla cuando la misma palizada la desvi\u00f3 hacia un costado del r\u00edo, hecho que Gerardo considera \u00abun milagro de Dios\u00bb. Vecinos, familiares, primos y sobrinos formaron una cadena humana para sujetarla y ponerla a salvo, arriesgando tambi\u00e9n sus propias vidas. Una vez rescatada, la mujer presentaba un severo cuadro de hipotermia y hab\u00eda perdido pr\u00e1cticamente toda su ropa. Los habitantes de la comunidad improvisaron una atenci\u00f3n de emergencia: la cubrieron con cobijas, le proporcionaron ropa seca y agua caliente, adem\u00e1s de utilizar botellas con agua caliente para ayudarla a recuperar la temperatura corporal mientras llegaban sus familiares. La solidaridad comunitaria fue fundamental durante las primeras horas de la emergencia. Gerardo reconoce que uno de los momentos m\u00e1s dolorosos fue escuchar los gritos de quienes ped\u00edan auxilio sin poder hacer m\u00e1s para rescatarlos. Incluso lleg\u00f3 a pensar que una de esas voces pertenec\u00eda a su propio hijo, quien trabajaba en Cantzama. Esa incertidumbre lo llev\u00f3 a llorar mientras segu\u00eda el recorrido de la corriente, convencido de que pod\u00eda tratarse de un ser querido. Con las primeras luces del d\u00eda, los habitantes de San Juan continuaron colaborando en las labores de b\u00fasqueda junto a militares y organismos de respuesta. El panorama era desolador: el puente paso a Cantzama y Santa Isabel hab\u00eda sufrido afectaci\u00f3n y la magnitud del aluvi\u00f3n evidenciaba la devastaci\u00f3n que hab\u00eda dejado a su paso en Santa Isabel y Kantzama. Durante los d\u00edas posteriores participaron en la b\u00fasqueda de sobrevivientes y v\u00edctimas, manteniendo la esperanza de brindar respuestas a las familias afectadas. A m\u00e1s de dos semanas de la tragedia, Gerardo asegura que cada vez que observa el r\u00edo crecer revive aquella madrugada. Recuerda a los familiares y vecinos que perdieron la vida y hace un llamado a las autoridades para que las labores de b\u00fasqueda contin\u00faen hasta localizar a todas las personas desaparecidas. \u00abTodos somos un solo cuerpo. No hay diferencia entre colonos, ind\u00edgenas o nativos. Todos somos hijos de Dios y debemos darnos la mano\u00bb, expresa. Asimismo, pidi\u00f3 que no cesen las acciones de apoyo para las familias que lo perdieron todo y para los ni\u00f1os que quedaron hu\u00e9rfanos tras el aluvi\u00f3n. La historia de Gerardo Carri\u00f3n representa el rostro humano de la tragedia ocurrida durante el aluvi\u00f3n del 3 y 4 de julio en Santa Isabel y Cantzama. Su valent\u00eda y la solidaridad demostrada por los habitantes de San Juan permitieron salvar una vida en medio del desastre, convirti\u00e9ndose en un acto que refleja el compromiso, la uni\u00f3n comunitaria y la esperanza que surgieron en las horas m\u00e1s dif\u00edciles que ha vivido Guadalupe.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":32961,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[243],"tags":[],"class_list":["post-32960","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias-zamora"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32960","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32960"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32960\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32962,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32960\/revisions\/32962"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32961"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32960"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32960"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32960"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}