{"id":30182,"date":"2026-03-23T16:45:36","date_gmt":"2026-03-23T21:45:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/?p=30182"},"modified":"2026-03-23T16:45:58","modified_gmt":"2026-03-23T21:45:58","slug":"se-apagan-las-voces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/se-apagan-las-voces\/","title":{"rendered":"Se apagan las voces"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><span style=\"color: #339966;\">Santiago Basabe \/ Polit\u00f3logo, profesor de la Universidad San Francisco de Quito, analista pol\u00edtico y Director de \u00abPescadito Editoriales\u00bb<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p>El pa\u00eds vive un preocupante proceso de agotamiento de la opini\u00f3n p\u00fablica. Cada vez hay menos voces que orienten la discusi\u00f3n de temas de inter\u00e9s nacional o seccional. Cada vez las perspectivas constructivas sobre lo que deber\u00edamos ser como sociedad son m\u00e1s dif\u00edciles de encontrar. Cada vez la criticidad, que no quiere decir oposici\u00f3n al orden constituido por el solo hecho de hacerlo, est\u00e1 m\u00e1s venida a menos. Cada vez la evaluaci\u00f3n anal\u00edtica de un momento de la vida social, intentando despojarse parcialmente de apasionamientos o sesgos de diversa naturaleza, tiene menos espacio. Cada vez m\u00e1s la vida p\u00fablica, en definitiva, se acerca m\u00e1s al ostracismo.<\/p>\n<p>El escenario descrito no se explica por la carencia de ciudadanos que est\u00e9n en capacidad de poner en evidencia lo que ocurre a diario en el pa\u00eds. Capital humano hay, y de muy buen cu\u00f1o. El problema es que, peligrosamente, los espacios en los que se pueden escuchar ese tipo de opiniones se est\u00e1n reduciendo. Los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales batallan, en muchos casos, por captar audiencias nuevas y en esa b\u00fasqueda la frivolidad gana terreno a pasos agigantados. Otros medios de comunicaci\u00f3n, de su lado, se disputan codo a codo la presea de ser el m\u00e1s esbirro del poder de turno. En esa competencia, est\u00e1n dispuestos a hacer cualquier cosa por recibir la palmadita de los gobernantes. Si hay alg\u00fan cari\u00f1o adicional en vil metal, mejor. Si hay un almuerzo o una cena entre las altas esferas gubernamentales, bienvenido sea.<\/p>\n<p>Tristemente esa es la realidad del pa\u00eds. Como corolario, buena parte del periodismo se encasilla, hoy por hoy, en una categor\u00eda de an\u00e1lisis que ser\u00eda la del lambisc\u00f3n con micr\u00f3fono. Este penoso grupo se dedica cotidianamente a hacer una defensa de los intereses de los actores pol\u00edticos con los que se encuentra alineado, pero bajo los m\u00e1s escatol\u00f3gicos par\u00e1metros. No guardan ni las m\u00e1s elementales formas. Por supuesto, el decoro no est\u00e1 entre sus referentes de vida. Salen ah\u00ed, a diario, a recitar el guion que les preparan sus mandamases y frente al que, en muchas ocasiones, ni siquiera entienden bien su contenido. Se visten bonito y hablan pausado, cambian el tono de voz y se maquillan. Tratan as\u00ed de disimular su estatus de paniaguados del siglo XXI.<\/p>\n<p>Se podr\u00e1 decir que el triste panorama que vive el pa\u00eds en t\u00e9rminos de escasez de opini\u00f3n p\u00fablica se lo puede subsanar recurriendo a las redes sociales. Verdad a medias. Para exponerse a ese p\u00fablico hay que tener las agallas y el h\u00edgado en buenas condiciones para soportar lo que all\u00ed se ventila. Ese es el espacio de los criterios sesudos, pero tambi\u00e9n el tinglado en el que se procesan las m\u00e1s vergonzosas disputas entre quienes, por sus problemas de autoestima, no tienen otro medio que las redes sociales para buscar legitimaci\u00f3n social. Discriminar entre lo bueno, lo malo y lo feo que circula en la esfera digital no es cuesti\u00f3n f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Pero en la ausencia de espacios no est\u00e1 toda la explicaci\u00f3n del debilitamiento de la opini\u00f3n p\u00fablica. Hay otros factores del ambiente que tambi\u00e9n inciden y all\u00ed son decisivas las restricciones que provienen desde la pol\u00edtica hacia la libertad de expresi\u00f3n. Nada que sea nuevo en el pa\u00eds, en efecto, pero no por ello ah\u00ed hay una justificaci\u00f3n para despreocuparse de ese terrible mal de nuestros gobernantes. Se ha hecho costumbre en el pa\u00eds asumir la cr\u00edtica como oposici\u00f3n y tambi\u00e9n se ha hecho costumbre perseguir a los supuestos opositores a trav\u00e9s de los medios m\u00e1s ruines e infames. La justicia es solo uno de ellos. El SRI o la Contralor\u00eda cumplen tambi\u00e9n su rol de recaderos de los intereses de quienes detentan el poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Y as\u00ed vamos, perdiendo de a poco la posibilidad de informarnos de forma cr\u00edtica. Reduciendo cada vez m\u00e1s los espacios en los que las voces con conocimientos especializados pueden orientar al pa\u00eds. En esas seguimos, agregando en el d\u00eda a d\u00eda periodistas que han desfigurado a tal punto su funci\u00f3n social que al momento no son sino vulgares parlantes de las disposiciones e intereses de quienes solventan sus lujosos, pero al mismo tiempo banales, estilos de vida. <strong>Fuente: Primicias<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago Basabe \/ Polit\u00f3logo, profesor de la Universidad San Francisco de Quito, analista pol\u00edtico y Director de \u00abPescadito Editoriales\u00bb El pa\u00eds vive un preocupante proceso de agotamiento de la opini\u00f3n p\u00fablica. Cada vez hay menos voces que orienten la discusi\u00f3n de temas de inter\u00e9s nacional o seccional. Cada vez las perspectivas constructivas sobre lo que deber\u00edamos ser como sociedad son m\u00e1s dif\u00edciles de encontrar. Cada vez la criticidad, que no quiere decir oposici\u00f3n al orden constituido por el solo hecho de hacerlo, est\u00e1 m\u00e1s venida a menos. Cada vez la evaluaci\u00f3n anal\u00edtica de un momento de la vida social, intentando despojarse parcialmente de apasionamientos o sesgos de diversa naturaleza, tiene menos espacio. Cada vez m\u00e1s la vida p\u00fablica, en definitiva, se acerca m\u00e1s al ostracismo. El escenario descrito no se explica por la carencia de ciudadanos que est\u00e9n en capacidad de poner en evidencia lo que ocurre a diario en el pa\u00eds. Capital humano hay, y de muy buen cu\u00f1o. El problema es que, peligrosamente, los espacios en los que se pueden escuchar ese tipo de opiniones se est\u00e1n reduciendo. Los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales batallan, en muchos casos, por captar audiencias nuevas y en esa b\u00fasqueda la frivolidad gana terreno a pasos agigantados. Otros medios de comunicaci\u00f3n, de su lado, se disputan codo a codo la presea de ser el m\u00e1s esbirro del poder de turno. En esa competencia, est\u00e1n dispuestos a hacer cualquier cosa por recibir la palmadita de los gobernantes. Si hay alg\u00fan cari\u00f1o adicional en vil metal, mejor. Si hay un almuerzo o una cena entre las altas esferas gubernamentales, bienvenido sea. Tristemente esa es la realidad del pa\u00eds. Como corolario, buena parte del periodismo se encasilla, hoy por hoy, en una categor\u00eda de an\u00e1lisis que ser\u00eda la del lambisc\u00f3n con micr\u00f3fono. Este penoso grupo se dedica cotidianamente a hacer una defensa de los intereses de los actores pol\u00edticos con los que se encuentra alineado, pero bajo los m\u00e1s escatol\u00f3gicos par\u00e1metros. No guardan ni las m\u00e1s elementales formas. Por supuesto, el decoro no est\u00e1 entre sus referentes de vida. Salen ah\u00ed, a diario, a recitar el guion que les preparan sus mandamases y frente al que, en muchas ocasiones, ni siquiera entienden bien su contenido. Se visten bonito y hablan pausado, cambian el tono de voz y se maquillan. Tratan as\u00ed de disimular su estatus de paniaguados del siglo XXI. Se podr\u00e1 decir que el triste panorama que vive el pa\u00eds en t\u00e9rminos de escasez de opini\u00f3n p\u00fablica se lo puede subsanar recurriendo a las redes sociales. Verdad a medias. Para exponerse a ese p\u00fablico hay que tener las agallas y el h\u00edgado en buenas condiciones para soportar lo que all\u00ed se ventila. Ese es el espacio de los criterios sesudos, pero tambi\u00e9n el tinglado en el que se procesan las m\u00e1s vergonzosas disputas entre quienes, por sus problemas de autoestima, no tienen otro medio que las redes sociales para buscar legitimaci\u00f3n social. Discriminar entre lo bueno, lo malo y lo feo que circula en la esfera digital no es cuesti\u00f3n f\u00e1cil. Pero en la ausencia de espacios no est\u00e1 toda la explicaci\u00f3n del debilitamiento de la opini\u00f3n p\u00fablica. Hay otros factores del ambiente que tambi\u00e9n inciden y all\u00ed son decisivas las restricciones que provienen desde la pol\u00edtica hacia la libertad de expresi\u00f3n. Nada que sea nuevo en el pa\u00eds, en efecto, pero no por ello ah\u00ed hay una justificaci\u00f3n para despreocuparse de ese terrible mal de nuestros gobernantes. Se ha hecho costumbre en el pa\u00eds asumir la cr\u00edtica como oposici\u00f3n y tambi\u00e9n se ha hecho costumbre perseguir a los supuestos opositores a trav\u00e9s de los medios m\u00e1s ruines e infames. La justicia es solo uno de ellos. El SRI o la Contralor\u00eda cumplen tambi\u00e9n su rol de recaderos de los intereses de quienes detentan el poder pol\u00edtico. *** Y as\u00ed vamos, perdiendo de a poco la posibilidad de informarnos de forma cr\u00edtica. Reduciendo cada vez m\u00e1s los espacios en los que las voces con conocimientos especializados pueden orientar al pa\u00eds. En esas seguimos, agregando en el d\u00eda a d\u00eda periodistas que han desfigurado a tal punto su funci\u00f3n social que al momento no son sino vulgares parlantes de las disposiciones e intereses de quienes solventan sus lujosos, pero al mismo tiempo banales, estilos de vida. Fuente: Primicias<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":30183,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-30182","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30182"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30182\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30185,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30182\/revisions\/30185"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30183"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}