{"id":29101,"date":"2026-01-29T04:45:39","date_gmt":"2026-01-29T09:45:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/?p=29101"},"modified":"2026-01-29T09:52:22","modified_gmt":"2026-01-29T14:52:22","slug":"jaime-efrain-farez-reyes-el-medico-que-eligio-servir-y-quedarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/jaime-efrain-farez-reyes-el-medico-que-eligio-servir-y-quedarse\/","title":{"rendered":"Jaime Efra\u00edn F\u00e1rez Reyes: el m\u00e9dico que eligi\u00f3 servir y quedarse"},"content":{"rendered":"<p data-start=\"410\" data-end=\"484\"><strong data-start=\"457\" data-end=\"484\">Por Alcibar Lupercio<\/strong><\/p>\n<p data-start=\"486\" data-end=\"899\">En Cumbaratza, parroquia enclavada en la geograf\u00eda viva de Zamora Chinchipe, el nombre del doctor <strong data-start=\"584\" data-end=\"612\">Jaime Efra\u00edn F\u00e1rez Reyes<\/strong> no pertenece \u00fanicamente a la historia reciente: habita en la memoria colectiva. Se pronuncia con respeto, con gratitud y, muchas veces, con silencio. Porque hay vidas cuya dimensi\u00f3n no se mide en cargos ni en t\u00edtulos, sino en el servicio constante, silencioso y humano que dejan huella.<\/p>\n<p data-start=\"901\" data-end=\"1201\">Diario El Amaz\u00f3nico conversa con <strong data-start=\"934\" data-end=\"965\">Naimes Hip\u00f3lito F\u00e1rez Reyes<\/strong>, conocido por todos como <strong><em data-start=\"991\" data-end=\"997\">Polo<\/em><\/strong>, hermano del galeno, para reconstruir no solo la trayectoria de un m\u00e9dico, sino la historia de una familia, de una parroquia y de una forma de entender la medicina y la pol\u00edtica como vocaci\u00f3n de entrega.<\/p>\n<h2 data-start=\"1208\" data-end=\"1283\"><strong data-start=\"1211\" data-end=\"1283\">Ra\u00edces familiares y una infancia marcada por la abundancia solidaria<\/strong><\/h2>\n<p data-start=\"1285\" data-end=\"1540\">La familia F\u00e1rez Reyes est\u00e1 compuesta por ocho hermanos: In\u00e9s, Arturo, Celia (\u2020), Jaime (\u2020), Ligia, Marcelo, Polo y Mar\u00eda Ernestina. Hijos de <strong data-start=\"1427\" data-end=\"1450\">Ernesto F\u00e1rez Buele<\/strong>, cuencano, y <strong data-start=\"1464\" data-end=\"1498\">Filomena Susana Reyes C\u00e1rdenas<\/strong>, mujer profundamente creyente y generosa.<\/p>\n<p data-start=\"1542\" data-end=\"1911\">\u201cSiempre tuvimos la bendici\u00f3n de Dios\u201d, recuerda Polo. La familia se asent\u00f3 primero en Zamora y luego en Cumbaratza, donde pose\u00edan una casa junto a la iglesia y una extensa finca al otro lado del r\u00edo. Hab\u00eda animales, jardines floridos, ca\u00f1a de az\u00facar, trapiche, panela y aguardiente. El motor Volvo que mov\u00eda la molienda simbolizaba progreso, trabajo y autosuficiencia.<\/p>\n<p data-start=\"1913\" data-end=\"2153\">Pero, sobre todo, hab\u00eda una cultura del compartir. \u201cMi madre dec\u00eda: <em data-start=\"1981\" data-end=\"2025\">cuando no hab\u00eda dinero, pelen dos gallinitas<\/em>, porque \u00e9ramos bastantes\u201d. Nadie pasaba hambre, nadie se iba sin ser atendido. Esa \u00e9tica dom\u00e9stica marc\u00f3 profundamente a Jaime.<\/p>\n<h2 data-start=\"2160\" data-end=\"2215\"><strong data-start=\"2163\" data-end=\"2215\">La ruptura econ\u00f3mica y el inicio de una vocaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p data-start=\"2217\" data-end=\"2434\">La muerte de Ernesto F\u00e1rez en 1970 cambi\u00f3 el rumbo familiar. Sin el liderazgo del progenitor, lleg\u00f3 la decadencia econ\u00f3mica. Acreedores y deudas que hicieron migrar a la familia a Ambato en 1974.<\/p>\n<p data-start=\"2436\" data-end=\"2785\">All\u00ed, con esfuerzo colectivo, los hermanos se profesionalizaron. Arturo trabaj\u00f3 en INECEL, Celia fue docente, y Jaime, pese a las dificultades, persisti\u00f3 en su formaci\u00f3n m\u00e9dica. Estudi\u00f3 primero en Quito, trabaj\u00f3 en la Polic\u00eda, y tras un conflicto administrativo derivado de deudas heredadas \u2014de las que \u00e9l no era responsable\u2014 fue separado del cargo.<\/p>\n<p data-start=\"2787\" data-end=\"2982\">Lejos de rendirse, se traslad\u00f3 a Guayaquil, donde se gradu\u00f3 como m\u00e9dico en la Universidad. All\u00ed consolid\u00f3 su vocaci\u00f3n: no como medio de ascenso social, sino como herramienta de servicio.<\/p>\n<h2 data-start=\"2989\" data-end=\"3031\"><strong data-start=\"2992\" data-end=\"3031\">Pudo irse lejos, pero eligi\u00f3 volver<\/strong><\/h2>\n<p data-start=\"3033\" data-end=\"3142\">\u201c\u00c9l pod\u00eda brillar en cualquier parte del pa\u00eds \u2014o del mundo\u2014, pero decidi\u00f3 volver a su tierra\u201d, enfatiza Polo.<\/p>\n<p data-start=\"3144\" data-end=\"3364\">Jaime regres\u00f3 a Zamora, se estableci\u00f3 en Cumbaratza, abri\u00f3 una farmacia y form\u00f3 su hogar junto a su esposa <strong data-start=\"3251\" data-end=\"3287\">Mar\u00eda Sacramento Buena\u00f1o Fiallos<\/strong>. All\u00ed nacieron y se educaron sus cinco hijos: cuatro m\u00e9dicos y un ingeniero.<\/p>\n<p data-start=\"3366\" data-end=\"3656\">Su consultorio no distingu\u00eda clases sociales. No hab\u00eda horarios, no hab\u00eda tarifas r\u00edgidas. Atend\u00eda a todos: pobres y ricos, conocidos y desconocidos. Donaba medicinas, diagnosticaba por tel\u00e9fono, acud\u00eda de madrugada si era necesario. Nunca acumul\u00f3 riqueza, pero nunca le falt\u00f3 lo necesario.<\/p>\n<h2 data-start=\"3663\" data-end=\"3712\"><strong data-start=\"3666\" data-end=\"3712\">El m\u00e9dico de todos, el servidor incansable<\/strong><\/h2>\n<p data-start=\"3714\" data-end=\"3925\">Durante la pandemia, enfrent\u00f3 el virus sin miedo, exponi\u00e9ndose una y otra vez. \u201cPor cuidar a los dem\u00e1s se descuid\u00f3 de \u00e9l\u201d, resume su hermano. Ese fue, quiz\u00e1, su mayor rasgo: la absoluta postergaci\u00f3n de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p data-start=\"3927\" data-end=\"4204\">Tambi\u00e9n su compromiso se extendi\u00f3 a lo p\u00fablico. Como <strong data-start=\"3986\" data-end=\"4033\">presidente en dos periodos en el GAD Parroquial de Cumbaratza<\/strong>, impuls\u00f3 caminos, puentes, carreteras y obras comunitarias. Para \u00e9l, la salud no terminaba en el cuerpo: inclu\u00eda la infraestructura, la movilidad, el bienestar colectivo.<\/p>\n<h2 data-start=\"4211\" data-end=\"4255\"><strong data-start=\"4214\" data-end=\"4255\">El final sereno de una vida entregada<\/strong><\/h2>\n<p data-start=\"4257\" data-end=\"4476\">En los \u00faltimos meses, una enfermedad pulmonar irreversible fue apagando su energ\u00eda. Requiri\u00f3 ox\u00edgeno, asistencia constante. Sus hijos, m\u00e9dicos formados bajo su ejemplo, acompa\u00f1aron el proceso con profesionalismo y amor.<\/p>\n<p data-start=\"4478\" data-end=\"4661\">Se plante\u00f3 la posibilidad de trasladarlo a la costa para mejorar su oxigenaci\u00f3n. \u00c9l se neg\u00f3. \u201cHe vivido aqu\u00ed, aqu\u00ed quiero quedarme y aqu\u00ed quiero que me entierren\u201d, dijo con serenidad.<\/p>\n<p data-start=\"4663\" data-end=\"4812\">Falleci\u00f3 el <strong data-start=\"4675\" data-end=\"4698\">27 de enero de 2026<\/strong>, a las cinco de la ma\u00f1ana. \u201cParec\u00eda dormido\u201d, recuerda Polo. Sin dramatismos, sin reclamos. Como vivi\u00f3: en calma.<\/p>\n<h2 data-start=\"4819\" data-end=\"4854\"><strong data-start=\"4822\" data-end=\"4854\">Memoria, \u00e9tica y aprendizaje<\/strong><\/h2>\n<p data-start=\"4856\" data-end=\"5131\">La reflexi\u00f3n final de su hermano es tambi\u00e9n una lecci\u00f3n colectiva. Citando a Confucio y a Albert Einstein, recuerda que la sociedad suele olvidar las noventa y nueve acciones buenas por una sola falla. Jaime F\u00e1rez Reyes, en cambio, fue coherencia pura entre palabra y acci\u00f3n.<\/p>\n<p data-start=\"5133\" data-end=\"5289\">\u201cDios nos puso junto a nosotros un galeno a tiempo completo\u201d, dice Polo. Y cuando ya no pudo m\u00e1s, Dios le pidi\u00f3 que entregara sus herramientas y descansara.<\/p>\n<h2 data-start=\"5296\" data-end=\"5357\"><strong data-start=\"5299\" data-end=\"5357\">Visi\u00f3n de Jaime F\u00e1rez Reyes<\/strong><\/h2>\n<p data-start=\"5359\" data-end=\"5618\">La visi\u00f3n de Jaime F\u00e1rez Reyes para Zamora fue clara y profundamente vigente: <strong data-start=\"5437\" data-end=\"5502\">desarrollo integral, planificaci\u00f3n, \u00e9tica p\u00fablica y humanidad<\/strong>. So\u00f1\u00f3 una ciudad ordenada, con infraestructura digna, servicios modernos, respeto ambiental y oportunidades reales.<\/p>\n<p data-start=\"5620\" data-end=\"5831\">Hospital moderno, vialidad planificada, agua potable, saneamiento, deporte, cultura, turismo sostenible y agroecolog\u00eda fueron ejes centrales de su pensamiento. Para \u00e9l, gobernar era servir, no administrar poder.<\/p>\n<p data-start=\"5857\" data-end=\"6151\">Recordar a Jaime Efra\u00edn F\u00e1rez Reyes no es un acto de nostalgia, sino un ejercicio de memoria \u00e9tica. En tiempos donde la pol\u00edtica y la medicina muchas veces se vac\u00edan de contenido humano, su vida demuestra que a\u00fan es posible ejercer ambas desde la vocaci\u00f3n, la honestidad y el amor por la gente.<\/p>\n<p data-start=\"6153\" data-end=\"6341\">Honrar su legado implica algo m\u00e1s que palabras: exige ciudadanos cr\u00edticos, autoridades \u00edntegras y una sociedad dispuesta a elegir el bien com\u00fan por encima de la mentira y la improvisaci\u00f3n.<\/p>\n<p data-start=\"6343\" data-end=\"6424\">Porque hay hombres que no mueren: se quedan caminando en la memoria de su pueblo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Alcibar Lupercio En Cumbaratza, parroquia enclavada en la geograf\u00eda viva de Zamora Chinchipe, el nombre del doctor Jaime Efra\u00edn F\u00e1rez Reyes no pertenece \u00fanicamente a la historia reciente: habita en la memoria colectiva. Se pronuncia con respeto, con gratitud y, muchas veces, con silencio. Porque hay vidas cuya dimensi\u00f3n no se mide en cargos ni en t\u00edtulos, sino en el servicio constante, silencioso y humano que dejan huella. Diario El Amaz\u00f3nico conversa con Naimes Hip\u00f3lito F\u00e1rez Reyes, conocido por todos como Polo, hermano del galeno, para reconstruir no solo la trayectoria de un m\u00e9dico, sino la historia de una familia, de una parroquia y de una forma de entender la medicina y la pol\u00edtica como vocaci\u00f3n de entrega. Ra\u00edces familiares y una infancia marcada por la abundancia solidaria La familia F\u00e1rez Reyes est\u00e1 compuesta por ocho hermanos: In\u00e9s, Arturo, Celia (\u2020), Jaime (\u2020), Ligia, Marcelo, Polo y Mar\u00eda Ernestina. Hijos de Ernesto F\u00e1rez Buele, cuencano, y Filomena Susana Reyes C\u00e1rdenas, mujer profundamente creyente y generosa. \u201cSiempre tuvimos la bendici\u00f3n de Dios\u201d, recuerda Polo. La familia se asent\u00f3 primero en Zamora y luego en Cumbaratza, donde pose\u00edan una casa junto a la iglesia y una extensa finca al otro lado del r\u00edo. Hab\u00eda animales, jardines floridos, ca\u00f1a de az\u00facar, trapiche, panela y aguardiente. El motor Volvo que mov\u00eda la molienda simbolizaba progreso, trabajo y autosuficiencia. Pero, sobre todo, hab\u00eda una cultura del compartir. \u201cMi madre dec\u00eda: cuando no hab\u00eda dinero, pelen dos gallinitas, porque \u00e9ramos bastantes\u201d. Nadie pasaba hambre, nadie se iba sin ser atendido. Esa \u00e9tica dom\u00e9stica marc\u00f3 profundamente a Jaime. La ruptura econ\u00f3mica y el inicio de una vocaci\u00f3n La muerte de Ernesto F\u00e1rez en 1970 cambi\u00f3 el rumbo familiar. Sin el liderazgo del progenitor, lleg\u00f3 la decadencia econ\u00f3mica. Acreedores y deudas que hicieron migrar a la familia a Ambato en 1974. All\u00ed, con esfuerzo colectivo, los hermanos se profesionalizaron. Arturo trabaj\u00f3 en INECEL, Celia fue docente, y Jaime, pese a las dificultades, persisti\u00f3 en su formaci\u00f3n m\u00e9dica. Estudi\u00f3 primero en Quito, trabaj\u00f3 en la Polic\u00eda, y tras un conflicto administrativo derivado de deudas heredadas \u2014de las que \u00e9l no era responsable\u2014 fue separado del cargo. Lejos de rendirse, se traslad\u00f3 a Guayaquil, donde se gradu\u00f3 como m\u00e9dico en la Universidad. All\u00ed consolid\u00f3 su vocaci\u00f3n: no como medio de ascenso social, sino como herramienta de servicio. Pudo irse lejos, pero eligi\u00f3 volver \u201c\u00c9l pod\u00eda brillar en cualquier parte del pa\u00eds \u2014o del mundo\u2014, pero decidi\u00f3 volver a su tierra\u201d, enfatiza Polo. Jaime regres\u00f3 a Zamora, se estableci\u00f3 en Cumbaratza, abri\u00f3 una farmacia y form\u00f3 su hogar junto a su esposa Mar\u00eda Sacramento Buena\u00f1o Fiallos. All\u00ed nacieron y se educaron sus cinco hijos: cuatro m\u00e9dicos y un ingeniero. Su consultorio no distingu\u00eda clases sociales. No hab\u00eda horarios, no hab\u00eda tarifas r\u00edgidas. Atend\u00eda a todos: pobres y ricos, conocidos y desconocidos. Donaba medicinas, diagnosticaba por tel\u00e9fono, acud\u00eda de madrugada si era necesario. Nunca acumul\u00f3 riqueza, pero nunca le falt\u00f3 lo necesario. El m\u00e9dico de todos, el servidor incansable Durante la pandemia, enfrent\u00f3 el virus sin miedo, exponi\u00e9ndose una y otra vez. \u201cPor cuidar a los dem\u00e1s se descuid\u00f3 de \u00e9l\u201d, resume su hermano. Ese fue, quiz\u00e1, su mayor rasgo: la absoluta postergaci\u00f3n de s\u00ed mismo. Tambi\u00e9n su compromiso se extendi\u00f3 a lo p\u00fablico. Como presidente en dos periodos en el GAD Parroquial de Cumbaratza, impuls\u00f3 caminos, puentes, carreteras y obras comunitarias. Para \u00e9l, la salud no terminaba en el cuerpo: inclu\u00eda la infraestructura, la movilidad, el bienestar colectivo. El final sereno de una vida entregada En los \u00faltimos meses, una enfermedad pulmonar irreversible fue apagando su energ\u00eda. Requiri\u00f3 ox\u00edgeno, asistencia constante. Sus hijos, m\u00e9dicos formados bajo su ejemplo, acompa\u00f1aron el proceso con profesionalismo y amor. Se plante\u00f3 la posibilidad de trasladarlo a la costa para mejorar su oxigenaci\u00f3n. \u00c9l se neg\u00f3. \u201cHe vivido aqu\u00ed, aqu\u00ed quiero quedarme y aqu\u00ed quiero que me entierren\u201d, dijo con serenidad. Falleci\u00f3 el 27 de enero de 2026, a las cinco de la ma\u00f1ana. \u201cParec\u00eda dormido\u201d, recuerda Polo. Sin dramatismos, sin reclamos. Como vivi\u00f3: en calma. Memoria, \u00e9tica y aprendizaje La reflexi\u00f3n final de su hermano es tambi\u00e9n una lecci\u00f3n colectiva. Citando a Confucio y a Albert Einstein, recuerda que la sociedad suele olvidar las noventa y nueve acciones buenas por una sola falla. Jaime F\u00e1rez Reyes, en cambio, fue coherencia pura entre palabra y acci\u00f3n. \u201cDios nos puso junto a nosotros un galeno a tiempo completo\u201d, dice Polo. Y cuando ya no pudo m\u00e1s, Dios le pidi\u00f3 que entregara sus herramientas y descansara. Visi\u00f3n de Jaime F\u00e1rez Reyes La visi\u00f3n de Jaime F\u00e1rez Reyes para Zamora fue clara y profundamente vigente: desarrollo integral, planificaci\u00f3n, \u00e9tica p\u00fablica y humanidad. So\u00f1\u00f3 una ciudad ordenada, con infraestructura digna, servicios modernos, respeto ambiental y oportunidades reales. Hospital moderno, vialidad planificada, agua potable, saneamiento, deporte, cultura, turismo sostenible y agroecolog\u00eda fueron ejes centrales de su pensamiento. Para \u00e9l, gobernar era servir, no administrar poder. Recordar a Jaime Efra\u00edn F\u00e1rez Reyes no es un acto de nostalgia, sino un ejercicio de memoria \u00e9tica. 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