{"id":28829,"date":"2026-01-19T04:05:41","date_gmt":"2026-01-19T09:05:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/?p=28829"},"modified":"2026-01-18T09:29:58","modified_gmt":"2026-01-18T14:29:58","slug":"margarito-el-hombre-que-enseno-a-escuchar-a-la-pelota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/margarito-el-hombre-que-enseno-a-escuchar-a-la-pelota\/","title":{"rendered":"\u201cMargarito\u201d: el hombre que ense\u00f1\u00f3 a escuchar a la pelota"},"content":{"rendered":"<p data-start=\"282\" data-end=\"653\">En las tardes calurosas de Zamora, cuando la gente se re\u00fane alrededor de una cancha y el silencio se rompe con el golpe seco del bal\u00f3n, hay un nombre que todav\u00eda se dice en voz baja, <strong data-start=\"478\" data-end=\"491\">Margarito<\/strong>. No hace falta explicar qui\u00e9n es. Basta mencionar el apodo para que aparezcan los recuerdos, los partidos largos y las apuestas peque\u00f1as, pero llenas de orgullo.<\/p>\n<p data-start=\"655\" data-end=\"1020\"><strong data-start=\"655\" data-end=\"673\">Abel Jaramillo<\/strong> naci\u00f3 en Masanamaca, en Loja, pero hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os decidi\u00f3 echar ra\u00edces en Zamora Chinchipe. Aqu\u00ed no solo encontr\u00f3 trabajo y familia; encontr\u00f3 tambi\u00e9n una cancha, una red y un p\u00fablico que aprendi\u00f3 a quererlo. En el ecuav\u00f3ley, Abel no fue el m\u00e1s fuerte ni el que m\u00e1s gritaba. Su juego era distinto. \u00c9l <strong data-start=\"983\" data-end=\"1019\">pensaba antes de tocar la pelota<\/strong>.<\/p>\n<p data-start=\"1055\" data-end=\"1390\">A sus <strong data-start=\"1061\" data-end=\"1086\">50 a\u00f1os, en este 2026<\/strong>, \u201cMargarito\u201d sigue entrando a la cancha con la misma calma de siempre. Mientras otros dependen del remate duro, \u00e9l espera, observa y coloca la pelota donde m\u00e1s duele. Los viejos jugadores dicen que Abel \u201cle\u00eda la mente\u201d del rival. En realidad, le\u00eda el juego, el movimiento de los pies, la forma de sacar.<\/p>\n<p data-start=\"1392\" data-end=\"1681\">As\u00ed se gan\u00f3 el respeto enfrentando a grandes nombres del ecuav\u00f3ley como <strong data-start=\"1464\" data-end=\"1497\">\u201cEl Chino\u201d, \u201cVinces\u201d o \u201cPel\u00e9\u201d<\/strong>. Fueron partidos largos, duros, de esos que se cuentan una y otra vez en las tiendas y barrios. De all\u00ed vinieron los t\u00edtulos, pero tambi\u00e9n algo m\u00e1s valioso: <strong data-start=\"1655\" data-end=\"1680\">el cari\u00f1o de la gente<\/strong>.<\/p>\n<p data-start=\"1715\" data-end=\"2003\">\u201cMargarito\u201d no solo jug\u00f3 para ganar. Jug\u00f3 para unir. Su historia conecta a <strong data-start=\"1790\" data-end=\"1807\">Loja y Zamora<\/strong>, dos provincias que se encuentran en la red y en la pelota. En cada partido hab\u00eda vecinos, j\u00f3venes, adultos mayores, todos alrededor de la cancha, aprendiendo que el deporte tambi\u00e9n es comunidad.<\/p>\n<p data-start=\"2005\" data-end=\"2221\">Con los a\u00f1os, Abel entendi\u00f3 que el juego no deb\u00eda terminar con \u00e9l. Por eso abri\u00f3 el <strong data-start=\"2089\" data-end=\"2127\">Club Formativo Ecuav\u00f3ley Margarito<\/strong>, un espacio donde no solo se ense\u00f1a a jugar, sino a respetar, a escuchar y a tener paciencia.<\/p>\n<p data-start=\"2265\" data-end=\"2559\">Hoy, junto a \u00e9l, entrena su hijo <strong data-start=\"2298\" data-end=\"2308\">Mat\u00edas<\/strong>, al que todos llaman <strong data-start=\"2330\" data-end=\"2347\">\u201cMargarito 2\u201d<\/strong>. Tiene <strong data-start=\"2355\" data-end=\"2366\">14 a\u00f1os<\/strong>, pero juega con una tranquilidad que sorprende. No grita, no se apura. Mira a su padre, aprende y repite. Verlos juntos es como ver una historia que se escribe sola, sin necesidad de palabras.<\/p>\n<p data-start=\"2561\" data-end=\"2744\">La gente que pasa por la cancha se queda mirando. Algunos sonr\u00eden, otros recuerdan. Saben que no es solo un padre ense\u00f1ando a su hijo. Es una <strong data-start=\"2703\" data-end=\"2743\">tradici\u00f3n que se niega a desaparecer<\/strong>.<\/p>\n<h3 data-start=\"2746\" data-end=\"2768\">M\u00e1s que un jugador<\/h3>\n<p data-start=\"2770\" data-end=\"3030\">Abel Jaramillo no es solo un buen ecuavolista. Es parte de la memoria de su gente. Su historia demuestra que el deporte no siempre necesita estadios ni c\u00e1maras. A veces basta una cancha sencilla, una red bien puesta y alguien que sepa <strong data-start=\"3005\" data-end=\"3029\">escuchar a la pelota<\/strong>.<\/p>\n<p data-start=\"3032\" data-end=\"3212\" data-is-last-node=\"\" data-is-only-node=\"\">Mientras \u201cMargarito\u201d siga entrando a la cancha, y \u201cMargarito 2\u201d siga aprendiendo, el ecuav\u00f3ley seguir\u00e1 vivo, contando su historia golpe a golpe, en cada rinc\u00f3n del sur del Ecuador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las tardes calurosas de Zamora, cuando la gente se re\u00fane alrededor de una cancha y el silencio se rompe con el golpe seco del bal\u00f3n, hay un nombre que todav\u00eda se dice en voz baja, Margarito. No hace falta explicar qui\u00e9n es. Basta mencionar el apodo para que aparezcan los recuerdos, los partidos largos y las apuestas peque\u00f1as, pero llenas de orgullo. Abel Jaramillo naci\u00f3 en Masanamaca, en Loja, pero hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os decidi\u00f3 echar ra\u00edces en Zamora Chinchipe. Aqu\u00ed no solo encontr\u00f3 trabajo y familia; encontr\u00f3 tambi\u00e9n una cancha, una red y un p\u00fablico que aprendi\u00f3 a quererlo. En el ecuav\u00f3ley, Abel no fue el m\u00e1s fuerte ni el que m\u00e1s gritaba. Su juego era distinto. \u00c9l pensaba antes de tocar la pelota. A sus 50 a\u00f1os, en este 2026, \u201cMargarito\u201d sigue entrando a la cancha con la misma calma de siempre. Mientras otros dependen del remate duro, \u00e9l espera, observa y coloca la pelota donde m\u00e1s duele. Los viejos jugadores dicen que Abel \u201cle\u00eda la mente\u201d del rival. En realidad, le\u00eda el juego, el movimiento de los pies, la forma de sacar. As\u00ed se gan\u00f3 el respeto enfrentando a grandes nombres del ecuav\u00f3ley como \u201cEl Chino\u201d, \u201cVinces\u201d o \u201cPel\u00e9\u201d. 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Verlos juntos es como ver una historia que se escribe sola, sin necesidad de palabras. La gente que pasa por la cancha se queda mirando. Algunos sonr\u00eden, otros recuerdan. Saben que no es solo un padre ense\u00f1ando a su hijo. Es una tradici\u00f3n que se niega a desaparecer. M\u00e1s que un jugador Abel Jaramillo no es solo un buen ecuavolista. Es parte de la memoria de su gente. Su historia demuestra que el deporte no siempre necesita estadios ni c\u00e1maras. A veces basta una cancha sencilla, una red bien puesta y alguien que sepa escuchar a la pelota. 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