{"id":28456,"date":"2025-12-31T13:43:00","date_gmt":"2025-12-31T18:43:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/?p=28456"},"modified":"2025-12-31T13:43:00","modified_gmt":"2025-12-31T18:43:00","slug":"un-nuevo-ano-donde-la-esperanza-vuelve-a-respirar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/un-nuevo-ano-donde-la-esperanza-vuelve-a-respirar\/","title":{"rendered":"Un nuevo a\u00f1o: donde la esperanza vuelve a respirar"},"content":{"rendered":"<p>Por Mario Paz<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Hay fechas que pasan\u2026 y hay fechas que nos transforman. El A\u00f1o Nuevo pertenece a estas \u00faltimas. No llega solo para cambiar un n\u00famero en el calendario, sino para tocar el coraz\u00f3n humano con una promesa silenciosa: volver a empezar siempre es posible.<\/p>\n<p>Cada 1 de enero, la humanidad se detiene (aunque sea por un instante) para mirar atr\u00e1s con gratitud y mirar adelante con ilusi\u00f3n. En todos los rincones del mundo, sin importar culturas, edades o creencias, las personas se abrazan, hacen promesas, elevan deseos y dejan que la esperanza vuelva a respirar en su interior.<\/p>\n<p>Pero detr\u00e1s de los fuegos artificiales, los brindis y las celebraciones, el A\u00f1o Nuevo guarda un significado mucho m\u00e1s profundo. Es un umbral espiritual, un punto de renovaci\u00f3n del alma, un llamado invisible que nos invita a soltar lo que pesa, sanar lo que duele y creer nuevamente en lo que parec\u00eda perdido.<\/p>\n<p>Este no es solo un cambio de fecha. Es una ceremonia silenciosa de renacer. Y en este renacer, cada coraz\u00f3n recibe la misma invitaci\u00f3n: escribir una nueva historia con m\u00e1s conciencia, m\u00e1s fe y m\u00e1s amor.<\/p>\n<p><strong>2025: El a\u00f1o que nos form\u00f3 para renacer<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El 2025 no fue un a\u00f1o cualquiera. Fue un maestro exigente, un espejo sincero y un taller silencioso donde se forj\u00f3 una versi\u00f3n m\u00e1s fuerte de nosotros.<\/p>\n<p>Hoy elevamos un gracias que nace desde el alma. Gracias a Dios por sostenernos cuando flaqueamos, por guiarnos cuando dudamos y por bendecirnos incluso cuando no supimos reconocerlo.<\/p>\n<p>Gracias a la familia y a los amigos que fueron refugio, motor y abrigo en los d\u00edas claros y en las noches oscuras. Gracias tambi\u00e9n a quienes nos criticaron, porque sin saberlo nos obligaron a crecer, a corregir y a creer m\u00e1s en nosotros.<\/p>\n<p>Cada acierto nos ense\u00f1\u00f3 confianza. Cada error nos regal\u00f3 conciencia. Cada alegr\u00eda nos dio esperanza. Cada tristeza nos dej\u00f3 profundidad. Nada fue en vano. Todo se transform\u00f3 en aprendizaje que llevaremos como br\u00fajula hacia el 2026.<\/p>\n<p>El parabrisas es m\u00e1s grande que el retrovisor porque la vida nos invita a mirar adelante. Por eso hoy soltamos: rencores, miedos, culpas, frustraciones, h\u00e1bitos que nos frenan y relaciones que nos apagaron. No los negamos\u2026 los sanamos. Porque lo que se sana, libera y lo que libera, fortalece.<\/p>\n<p>Cerramos este a\u00f1o con el coraz\u00f3n liviano y la conciencia despierta. Sabemos que los triunfos pasados no garantizan los triunfos futuros, pero nos demuestran que s\u00ed podemos. Sabemos que los fracasos no nos definen, pero nos preparan.<\/p>\n<p>Entramos al 2026 con un equipaje nuevo: fe, disciplina, gratitud, valent\u00eda, humildad y una actitud que no se rinde.<\/p>\n<p>No todos los d\u00edas ser\u00e1n f\u00e1ciles\u2026 pero daremos lo mejor. No todo amor ser\u00e1 correspondido\u2026 pero seguiremos amando. No todos dir\u00e1n la verdad\u2026 pero nosotros s\u00ed. No todos querr\u00e1n vernos triunfar\u2026 pero decidimos triunfar. Hoy no solo cambiamos de a\u00f1o\u2026Hoy renovamos nuestra manera de vivir.<\/p>\n<p>Que el 2026 nos encuentre con el alma en paz, la mente clara y el coraz\u00f3n decidido a construir la vida que merecemos.<\/p>\n<p>Lo mejor a\u00fan no llega\u2026 lo mejor nos est\u00e1 esperando.<\/p>\n<p><strong>El primer latido del tiempo: donde naci\u00f3 el A\u00f1o Nuevo<\/strong><\/p>\n<p>Mucho antes de que existieran relojes, calendarios impresos o fuegos artificiales, la humanidad ya sent\u00eda la necesidad profunda de marcar el renacer del tiempo. Celebrar el A\u00f1o Nuevo no naci\u00f3 como una simple fecha, sino como un acto sagrado, una manera de reconciliarse con la vida, el cielo y el destino.<\/p>\n<p>Los primeros registros de esta celebraci\u00f3n se remontan a m\u00e1s de 4,000 a\u00f1os atr\u00e1s, en la antigua Mesopotamia. All\u00ed, los babilonios celebraban una festividad llamada Akitu, un ritual que duraba once d\u00edas y que coincid\u00eda con la primera luna nueva despu\u00e9s del equinoccio de primavera. No era solo el inicio de un calendario: era el renacer del mundo.<\/p>\n<p>Akitu simbolizaba el momento en que la naturaleza despertaba, los r\u00edos crec\u00edan, los campos volv\u00edan a ser f\u00e9rtiles y el ser humano se preparaba para sembrar. Pero su significado iba mucho m\u00e1s all\u00e1 de la agricultura. Durante esos d\u00edas se realizaban ceremonias de purificaci\u00f3n, se renovaban juramentos, se coronaban reyes y se ped\u00eda a los dioses que restablecieran el orden c\u00f3smico. El tiempo no solo avanzaba: se limpiaba, se sanaba y volv\u00eda a empezar.<\/p>\n<p>Siglos despu\u00e9s, el Imperio Romano hered\u00f3 y transform\u00f3 este impulso ancestral. En el a\u00f1o 46 a. C., Julio C\u00e9sar reform\u00f3 el calendario e instituy\u00f3 oficialmente el 1 de enero como el inicio del a\u00f1o, dedicando ese d\u00eda al dios Jano, la deidad de los comienzos, las puertas y los cambios. Jano era representado con dos rostros: uno que miraba al pasado y otro al futuro, record\u00e1ndole al ser humano que todo inicio requiere memoria y esperanza al mismo tiempo.<\/p>\n<p>As\u00ed, el A\u00f1o Nuevo se convirti\u00f3 en un ritual de transici\u00f3n, un puente entre lo que fue y lo que puede ser. Se ofrec\u00edan sacrificios, se intercambiaban regalos, se hac\u00edan promesas y se buscaba comenzar con el alma en orden.<\/p>\n<p>Desde entonces, a trav\u00e9s de culturas, religiones y continentes, el A\u00f1o Nuevo ha conservado su esencia m\u00e1s profunda:<\/p>\n<p>cerrar ciclos, agradecer, soltar cargas y abrir el coraz\u00f3n a una nueva oportunidad de vivir.<\/p>\n<p>Cada celebraci\u00f3n actual (las campanadas, los abrazos, los deseos) es, en realidad, un eco moderno de aquel primer latido del tiempo que la humanidad escuch\u00f3 cuando decidi\u00f3 que siempre es posible volver a empezar.<\/p>\n<p><strong>Donde el tiempo nos concede un nuevo comienzo<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Un nuevo a\u00f1o no es \u00fanicamente el paso de una p\u00e1gina en el calendario; es un acto simb\u00f3lico profundo, un renacer silencioso que ocurre tanto en el tiempo como en el esp\u00edritu. Es el instante en que la vida parece detenerse un segundo para ofrecernos la posibilidad de volver a empezar.<\/p>\n<p>En su llegada se nos concede un espacio sagrado: un umbral invisible donde dejamos atr\u00e1s los errores que pesaron, los dolores que nos marcaron, los fracasos que nos ense\u00f1aron y los miedos que nos limitaron. No los negamos, pero los transformamos en aprendizaje, y con ello aligeramos el alma para caminar m\u00e1s libres.<\/p>\n<p>El nuevo a\u00f1o es la promesa de que a\u00fan hay caminos por recorrer, sue\u00f1os por retomar y palabras pendientes por decir. Nos recuerda que siempre es posible reinventarnos, cambiar la direcci\u00f3n, volver a creer, y elegirnos otra vez. Nos invita a fortalecer nuestros v\u00ednculos, a perdonar con mayor suavidad y a agradecer con mayor conciencia.<\/p>\n<p>M\u00e1s que un cambio de fecha, es un susurro del tiempo que nos dice que no estamos terminados, que la historia a\u00fan se escribe, y que cada amanecer guarda la semilla de una versi\u00f3n m\u00e1s plena de nosotros mismos.<\/p>\n<p>Un nuevo a\u00f1o, es, en esencia, el momento en que la esperanza vuelve a respirar.<\/p>\n<p><strong>El inventario sagrado del alma: cinco llaves del renacer interior<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Al cruzar el umbral de un nuevo a\u00f1o, no basta con enumerar prop\u00f3sitos o trazar metas. Hay una tarea m\u00e1s profunda y necesaria: detenernos a mirarnos por dentro. El tiempo nuevo nos invita a realizar un inventario silencioso del alma, una revisi\u00f3n \u00edntima de aquello que somos, sentimos y arrastramos.<\/p>\n<p><u>La gratitud<\/u> es el primer gesto de este ritual interior. Agradecer no solo lo que nos hizo felices, sino tambi\u00e9n lo que doli\u00f3, porque cada herida escondi\u00f3 una lecci\u00f3n y cada ca\u00edda nos devolvi\u00f3 una versi\u00f3n m\u00e1s consciente de nosotros mismos.<\/p>\n<p><u>El perd\u00f3n<\/u> es el acto de liberaci\u00f3n. Perdonar a otros, pedir perd\u00f3n y, sobre todo, perdonarnos a nosotros mismos. Soltar rencores es permitir que el coraz\u00f3n vuelva a respirar sin cargas invisibles.<\/p>\n<p><u>El prop\u00f3sito<\/u> nos confronta con una pregunta esencial: \u00bfestamos viviendo de acuerdo con lo que creemos, so\u00f1amos y deseamos profundamente? El nuevo a\u00f1o nos ofrece la oportunidad de realinear nuestra vida con nuestros valores, de elegir caminos m\u00e1s honestos con nuestra esencia.<\/p>\n<p><u>El autocuidado<\/u> es una forma de respeto hacia la vida que habita en nosotros. Cuidar el cuerpo, la mente y el esp\u00edritu no es un lujo, sino un compromiso con nuestra propia dignidad.<\/p>\n<p><u>Y la empat\u00eda<\/u> nos recuerda que no caminamos solos. Ser m\u00e1s humanos, m\u00e1s solidarios y m\u00e1s comprensivos es tambi\u00e9n una manera de sanar el mundo, empezando por nuestro peque\u00f1o entorno.<\/p>\n<p>Estas reflexiones no solo preparan el inicio de un nuevo a\u00f1o: preparan el nacimiento de una versi\u00f3n m\u00e1s consciente, m\u00e1s compasiva y m\u00e1s verdadera de nosotros mismos.<\/p>\n<p><strong>Mensaje emotivo de A\u00f1o Nuevo<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>En este 2026, recordemos una verdad que no podemos seguir ignorando: si nuestros h\u00e1bitos no cambian, no tendremos un A\u00f1o Nuevo\u2026 solo tendremos otro a\u00f1o m\u00e1s. Porque los calendarios cambian solos, pero las personas solo cambian cuando deciden hacerlo.<\/p>\n<p>Cada inicio de a\u00f1o nos deseamos bendiciones, salud, prosperidad y alegr\u00eda. Pero esas palabras se vuelven realidad cuando las respaldamos con acciones conscientes y actitud positiva: cuando decidimos luchar por nuestros sue\u00f1os, mover el cuerpo, cuidar lo que comemos, abandonar lo que nos intoxica el cuerpo y el alma, y empezar a elegir lo que nos da vida en lugar de lo que nos la quita.<\/p>\n<p>Hoy estamos llamados a abrazar la esperanza: esa virtud poderosa de los corazones que no se quedan atrapados en la oscuridad del pasado, sino que se atreven a mirar el futuro con certeza, con ilusi\u00f3n y con valent\u00eda. Comencemos esta nueva vuelta al sol con la disposici\u00f3n real de cambiar, con el compromiso de vivir mejor y con la decisi\u00f3n de ser m\u00e1s emp\u00e1ticos y m\u00e1s presentes con quienes amamos.<\/p>\n<p>Que este 2026 no solo nos vea cumplir metas, sino tambi\u00e9n sanar relaciones, fortalecer familias, cuidar amistades y construir una convivencia m\u00e1s amorosa y respetuosa. Todo lo que nos propongamos ser\u00e1 posible si tenemos el coraje de actuar, la inteligencia de perseverar y la humildad de confiar nuestra vida en las manos de Dios. Porque cuando caminamos con fe, \u00c9l hace brillar nuestra vida como el sol del mediod\u00eda.<\/p>\n<p>Que este nuevo a\u00f1o no solo te regale d\u00edas, sino razones. Razones para sonre\u00edr, para creer, para volver a empezar. Que sane lo que doli\u00f3, que florezca lo que sembraste y que llegue aquello que mereces. Que cada amanecer te recuerde que sigues aqu\u00ed, que sigues luchando y que tu historia a\u00fan tiene muchas p\u00e1ginas hermosas por escribir. No camines con miedo, camina con fe: el futuro te est\u00e1 esperando con los brazos abiertos.<\/p>\n<p>Que este 2026 no solo pase por nosotros\u2026 que nos transforme, que nos sane y entonces, la dicha y la prosperidad saldr\u00e1n a nuestro encuentro.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El A\u00f1o Nuevo no es solo una fecha que se marca en el calendario: es una invitaci\u00f3n sagrada a renacer. Es el instante en que el tiempo nos concede una pausa para mirar qui\u00e9nes somos, soltar lo que pesa y elegir, con mayor conciencia, la vida que deseamos construir.<\/p>\n<p>Cada amanecer es una oportunidad para sanar, crecer, perdonar y amar mejor. Cada d\u00eda es una p\u00e1gina en blanco que nos recuerda que nuestra historia no ha terminado, que a\u00fan podemos corregir el rumbo, retomar sue\u00f1os olvidados y volver a creer en nosotros mismos.<\/p>\n<p>Celebrar el A\u00f1o Nuevo es celebrar la vida. Es honrar el camino recorrido, agradecer lo aprendido y atrevernos a escribir un nuevo cap\u00edtulo con m\u00e1s fe, m\u00e1s humildad y m\u00e1s valent\u00eda.<\/p>\n<p>Que este tiempo nuevo no pase por nosotros sin dejarnos huella. Que nos transforme, nos sane y nos despierte. Que nos encuentre m\u00e1s conscientes, m\u00e1s humanos y m\u00e1s agradecidos.<\/p>\n<p>Porque mientras el coraz\u00f3n siga latiendo, la esperanza seguir\u00e1 respirando\u2026 y siempre, siempre, ser\u00e1 posible comenzar de nuevo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mario Paz Introducci\u00f3n\u00a0 Hay fechas que pasan\u2026 y hay fechas que nos transforman. El A\u00f1o Nuevo pertenece a estas \u00faltimas. No llega solo para cambiar un n\u00famero en el calendario, sino para tocar el coraz\u00f3n humano con una promesa silenciosa: volver a empezar siempre es posible. Cada 1 de enero, la humanidad se detiene (aunque sea por un instante) para mirar atr\u00e1s con gratitud y mirar adelante con ilusi\u00f3n. En todos los rincones del mundo, sin importar culturas, edades o creencias, las personas se abrazan, hacen promesas, elevan deseos y dejan que la esperanza vuelva a respirar en su interior. Pero detr\u00e1s de los fuegos artificiales, los brindis y las celebraciones, el A\u00f1o Nuevo guarda un significado mucho m\u00e1s profundo. Es un umbral espiritual, un punto de renovaci\u00f3n del alma, un llamado invisible que nos invita a soltar lo que pesa, sanar lo que duele y creer nuevamente en lo que parec\u00eda perdido. Este no es solo un cambio de fecha. Es una ceremonia silenciosa de renacer. Y en este renacer, cada coraz\u00f3n recibe la misma invitaci\u00f3n: escribir una nueva historia con m\u00e1s conciencia, m\u00e1s fe y m\u00e1s amor. 2025: El a\u00f1o que nos form\u00f3 para renacer\u00a0 El 2025 no fue un a\u00f1o cualquiera. Fue un maestro exigente, un espejo sincero y un taller silencioso donde se forj\u00f3 una versi\u00f3n m\u00e1s fuerte de nosotros. Hoy elevamos un gracias que nace desde el alma. Gracias a Dios por sostenernos cuando flaqueamos, por guiarnos cuando dudamos y por bendecirnos incluso cuando no supimos reconocerlo. Gracias a la familia y a los amigos que fueron refugio, motor y abrigo en los d\u00edas claros y en las noches oscuras. Gracias tambi\u00e9n a quienes nos criticaron, porque sin saberlo nos obligaron a crecer, a corregir y a creer m\u00e1s en nosotros. Cada acierto nos ense\u00f1\u00f3 confianza. Cada error nos regal\u00f3 conciencia. Cada alegr\u00eda nos dio esperanza. Cada tristeza nos dej\u00f3 profundidad. Nada fue en vano. Todo se transform\u00f3 en aprendizaje que llevaremos como br\u00fajula hacia el 2026. El parabrisas es m\u00e1s grande que el retrovisor porque la vida nos invita a mirar adelante. 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Que el 2026 nos encuentre con el alma en paz, la mente clara y el coraz\u00f3n decidido a construir la vida que merecemos. Lo mejor a\u00fan no llega\u2026 lo mejor nos est\u00e1 esperando. El primer latido del tiempo: donde naci\u00f3 el A\u00f1o Nuevo Mucho antes de que existieran relojes, calendarios impresos o fuegos artificiales, la humanidad ya sent\u00eda la necesidad profunda de marcar el renacer del tiempo. Celebrar el A\u00f1o Nuevo no naci\u00f3 como una simple fecha, sino como un acto sagrado, una manera de reconciliarse con la vida, el cielo y el destino. Los primeros registros de esta celebraci\u00f3n se remontan a m\u00e1s de 4,000 a\u00f1os atr\u00e1s, en la antigua Mesopotamia. All\u00ed, los babilonios celebraban una festividad llamada Akitu, un ritual que duraba once d\u00edas y que coincid\u00eda con la primera luna nueva despu\u00e9s del equinoccio de primavera. No era solo el inicio de un calendario: era el renacer del mundo. Akitu simbolizaba el momento en que la naturaleza despertaba, los r\u00edos crec\u00edan, los campos volv\u00edan a ser f\u00e9rtiles y el ser humano se preparaba para sembrar. Pero su significado iba mucho m\u00e1s all\u00e1 de la agricultura. Durante esos d\u00edas se realizaban ceremonias de purificaci\u00f3n, se renovaban juramentos, se coronaban reyes y se ped\u00eda a los dioses que restablecieran el orden c\u00f3smico. El tiempo no solo avanzaba: se limpiaba, se sanaba y volv\u00eda a empezar. Siglos despu\u00e9s, el Imperio Romano hered\u00f3 y transform\u00f3 este impulso ancestral. En el a\u00f1o 46 a. C., Julio C\u00e9sar reform\u00f3 el calendario e instituy\u00f3 oficialmente el 1 de enero como el inicio del a\u00f1o, dedicando ese d\u00eda al dios Jano, la deidad de los comienzos, las puertas y los cambios. 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