{"id":17675,"date":"2024-07-23T20:57:54","date_gmt":"2024-07-24T01:57:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/?p=17675"},"modified":"2024-07-23T20:57:54","modified_gmt":"2024-07-24T01:57:54","slug":"nuestro-diablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elamazonico.com\/portal\/nuestro-diablo\/","title":{"rendered":"Nuestro diablo"},"content":{"rendered":"<p><em>Santiago Basabe \/\u00a0Polit\u00f3logo, investigador de FLACSO Ecuador, analista pol\u00edtico y Director de la Asociaci\u00f3n Ecuatoriana de Ciencia Pol\u00edtica (Aecip).<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas cosas se han dicho en tu nombre!, diablo querido o diablo odiado. Unos te veneran y otros te repudian. Para algunos eres el origen del mal, para otros el camino a la verdad est\u00e1 en ti. No importa la interpretaci\u00f3n que se asuma ni la perspectiva de an\u00e1lisis, lo cierto es que, sin tu presencia, diablo sempiterno, la vida misma perder\u00eda sentido. No es exageraci\u00f3n. La dualidad, necesaria para entender la esencia de las creencias, por ejemplo, te asigna un rol crucial, don diablo. As\u00ed de importante eres. \u00bfQu\u00e9 har\u00edamos sin ti? Nada. Absolutamente nada.<\/p>\n<p>En la b\u00fasqueda de un referente de unidad nacional, los ecuatorianos tenemos en ti, diablo, nuestro punto de encuentro. Eres el alfa y el omega. Antes de ti, nada. Despu\u00e9s de ti, todo. Nos llegaste humanado en forma de juez y todo lo hiciste bien, desde luego. Buen verbo, buena gesticulaci\u00f3n. Ni se diga de tus dotes para persuadir a m\u00faltiples auditorios. \u00a1Qui\u00e9n como t\u00fa, nuestro diablo! Unos instantes, unos m\u00ednimos instantes, te son suficientes para que la seducci\u00f3n, encarnada en tus ideas, nos abrace a todos. Por eso la justicia cambi\u00f3 contigo.<\/p>\n<p>Tanto hiciste por nosotros que tu siguiente paso debe ser la pol\u00edtica. Claro, ser juez nacional o dirigir el Consejo de la Judicatura, es muy poco. Para presidente de la rep\u00fablica te queremos, gran diablo. Como Wilman te nos presentas y como Ter\u00e1n te nos ausentas. No importa en cu\u00e1l de tus dimensiones aparecer\u00e1s ma\u00f1ana, siempre estaremos contigo. \u00a1Ni Alfaro ni Garc\u00eda Moreno! Farfulladas. Ac\u00e1 quien levita, predica y nos orienta es nuestro diablo. A todos, sin excepci\u00f3n, les haces notar que tu sabidur\u00eda est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento terrenal. \u00a1Cu\u00e1nta soltura! \u00a1Cu\u00e1nta sobriedad! \u00a1Cu\u00e1nta lucidez!<\/p>\n<p>Nuestro diablo, no obstante, tiene su lado humano. Por eso le queremos m\u00e1s. Se arrepiente de haber sido venal en alg\u00fan momento. Llora, gime y declara p\u00fablicamente que, a pesar de ser juez nacional, se dej\u00f3 vencer. Que le han convencido para condenar a qui\u00e9n no deb\u00eda, balbucea. \u00a1Tranquilo mi diablo! A cualquier mortal le declarar\u00edamos pusil\u00e1nime por lo que has hecho, pero a ti, jam\u00e1s. Sigue en tu camino hacia la trascendencia como ya lo hicieron otros grandes iniciados, con los que compartes ya las delicias de la inmortalidad.<\/p>\n<p>Api\u00e1date de nosotros, gran diablo, si alguno osa, de forma maledicente, achacarte alg\u00fan delito. Siempre hay gente as\u00ed. Que has manipulado designaci\u00f3n de jueces. Que has distribuido prebendas o que has festinado judicaturas a cambio de unas pocas monedas. Esos son algunos de los cargos que te imputan. No te preocupes, las grandes mayor\u00edas estamos contigo. Mejor, pasemos de este asunto a otro de fondo. Danos algo de tu luz. Ofr\u00e9cenos tus ense\u00f1anzas y derrama sobre este, t\u00fa pueblo, tu sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Afortunadamente, en la Asamblea Nacional, esas almas reveladas han confiado en tu absoluta inocencia. Te quisieron enjuiciar pol\u00edticamente unos pocos, pero ah\u00ed estuvieron tus ap\u00f3stoles para tutelar tu nombre y ponerte a buen recaudo. Ellos han sido lo suficientemente l\u00facidos para acoger tu confesi\u00f3n como una forma de expiaci\u00f3n de culpas. Te redimiste con la otra luz que a la distancia nos cobija. \u00a1Bien, mi diablo, bien! Toma tus votos por la abstenci\u00f3n, ah\u00ed est\u00e1n. Ahora solo es cuesti\u00f3n de que aguantes el tiempo en los juicios profanos que te han puesto. Luego, veremos.<\/p>\n<p>Gran diablo. Gran Wilman. Gran Ter\u00e1n. Ya volver\u00e1s a cargos p\u00fablicos. Hasta tanto, tu sabidur\u00eda nos seguir\u00e1 iluminando desde el presidio. Sin embargo, tenemos la obligaci\u00f3n moral de decirte algo. No conf\u00edes en los diablillos que ahora han salido en tu defensa pues ma\u00f1ana, utilizando la misma declaraci\u00f3n de arrepentimiento que has hecho, te podr\u00e1n enjuiciar. En ese caso, el dicho popular que se\u00f1ala que el diablo paga mal a sus devotos, quiz\u00e1s opera en forma contraria. Ojal\u00e1 no te paguen mal, mi diablo. <strong>Fuente: Primicias<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago Basabe \/\u00a0Polit\u00f3logo, investigador de FLACSO Ecuador, analista pol\u00edtico y Director de la Asociaci\u00f3n Ecuatoriana de Ciencia Pol\u00edtica (Aecip). \u00a1Cu\u00e1ntas cosas se han dicho en tu nombre!, diablo querido o diablo odiado. Unos te veneran y otros te repudian. Para algunos eres el origen del mal, para otros el camino a la verdad est\u00e1 en ti. No importa la interpretaci\u00f3n que se asuma ni la perspectiva de an\u00e1lisis, lo cierto es que, sin tu presencia, diablo sempiterno, la vida misma perder\u00eda sentido. No es exageraci\u00f3n. La dualidad, necesaria para entender la esencia de las creencias, por ejemplo, te asigna un rol crucial, don diablo. As\u00ed de importante eres. \u00bfQu\u00e9 har\u00edamos sin ti? Nada. Absolutamente nada. En la b\u00fasqueda de un referente de unidad nacional, los ecuatorianos tenemos en ti, diablo, nuestro punto de encuentro. Eres el alfa y el omega. Antes de ti, nada. Despu\u00e9s de ti, todo. Nos llegaste humanado en forma de juez y todo lo hiciste bien, desde luego. Buen verbo, buena gesticulaci\u00f3n. Ni se diga de tus dotes para persuadir a m\u00faltiples auditorios. \u00a1Qui\u00e9n como t\u00fa, nuestro diablo! Unos instantes, unos m\u00ednimos instantes, te son suficientes para que la seducci\u00f3n, encarnada en tus ideas, nos abrace a todos. Por eso la justicia cambi\u00f3 contigo. Tanto hiciste por nosotros que tu siguiente paso debe ser la pol\u00edtica. Claro, ser juez nacional o dirigir el Consejo de la Judicatura, es muy poco. Para presidente de la rep\u00fablica te queremos, gran diablo. Como Wilman te nos presentas y como Ter\u00e1n te nos ausentas. No importa en cu\u00e1l de tus dimensiones aparecer\u00e1s ma\u00f1ana, siempre estaremos contigo. \u00a1Ni Alfaro ni Garc\u00eda Moreno! Farfulladas. Ac\u00e1 quien levita, predica y nos orienta es nuestro diablo. A todos, sin excepci\u00f3n, les haces notar que tu sabidur\u00eda est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento terrenal. \u00a1Cu\u00e1nta soltura! \u00a1Cu\u00e1nta sobriedad! \u00a1Cu\u00e1nta lucidez! Nuestro diablo, no obstante, tiene su lado humano. Por eso le queremos m\u00e1s. Se arrepiente de haber sido venal en alg\u00fan momento. Llora, gime y declara p\u00fablicamente que, a pesar de ser juez nacional, se dej\u00f3 vencer. Que le han convencido para condenar a qui\u00e9n no deb\u00eda, balbucea. \u00a1Tranquilo mi diablo! A cualquier mortal le declarar\u00edamos pusil\u00e1nime por lo que has hecho, pero a ti, jam\u00e1s. Sigue en tu camino hacia la trascendencia como ya lo hicieron otros grandes iniciados, con los que compartes ya las delicias de la inmortalidad. Api\u00e1date de nosotros, gran diablo, si alguno osa, de forma maledicente, achacarte alg\u00fan delito. Siempre hay gente as\u00ed. Que has manipulado designaci\u00f3n de jueces. Que has distribuido prebendas o que has festinado judicaturas a cambio de unas pocas monedas. Esos son algunos de los cargos que te imputan. No te preocupes, las grandes mayor\u00edas estamos contigo. Mejor, pasemos de este asunto a otro de fondo. Danos algo de tu luz. Ofr\u00e9cenos tus ense\u00f1anzas y derrama sobre este, t\u00fa pueblo, tu sabidur\u00eda. Afortunadamente, en la Asamblea Nacional, esas almas reveladas han confiado en tu absoluta inocencia. Te quisieron enjuiciar pol\u00edticamente unos pocos, pero ah\u00ed estuvieron tus ap\u00f3stoles para tutelar tu nombre y ponerte a buen recaudo. Ellos han sido lo suficientemente l\u00facidos para acoger tu confesi\u00f3n como una forma de expiaci\u00f3n de culpas. Te redimiste con la otra luz que a la distancia nos cobija. \u00a1Bien, mi diablo, bien! Toma tus votos por la abstenci\u00f3n, ah\u00ed est\u00e1n. Ahora solo es cuesti\u00f3n de que aguantes el tiempo en los juicios profanos que te han puesto. Luego, veremos. Gran diablo. Gran Wilman. Gran Ter\u00e1n. Ya volver\u00e1s a cargos p\u00fablicos. Hasta tanto, tu sabidur\u00eda nos seguir\u00e1 iluminando desde el presidio. Sin embargo, tenemos la obligaci\u00f3n moral de decirte algo. No conf\u00edes en los diablillos que ahora han salido en tu defensa pues ma\u00f1ana, utilizando la misma declaraci\u00f3n de arrepentimiento que has hecho, te podr\u00e1n enjuiciar. En ese caso, el dicho popular que se\u00f1ala que el diablo paga mal a sus devotos, quiz\u00e1s opera en forma contraria. Ojal\u00e1 no te paguen mal, mi diablo. 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