En una reciente entrevista concedida a Diario El Amazónico, la ex-gerente de la Empresa Mancomunada de Movilidad Sustentable de Zamora Chinchipe EP y actual presidenta del GAD Parroquial de Panguintza, Mónica Alvares, realizó un pronunciamiento firme respecto a la preocupante situación que atraviesa esta entidad pública, cuya gestión fue, en sus inicios, ejemplo de esfuerzo institucional y compromiso intermunicipal.
Alvares recordó que esta empresa nació de la mancomunidad entre los municipios pequeños de la provincia, como una respuesta a la resolución del Consejo Nacional de Competencias que exigía a los gobiernos locales implementar servicios de matriculación y revisión vehicular propios. Bajo la presidencia del entonces alcalde de Paquisha, José Bolívar Jaramillo, y con apenas cuatro funcionarios en su nómina —incluidos un contador, un técnico jurídico, un técnico de títulos habilitantes y la gerencia— se sentaron las bases de una empresa que ofrecía atención directa y descentralizada a los cantones más alejados, evitando así el traslado de los usuarios hacia otras provincias como Loja.
La sede de esta empresa fue establecida en el cantón Centinela del Cóndor, gracias a la entrega de un terreno en comodato por 50 años por la administración del exalcalde Patricio Quezada y gestionado por José Bolívar Jaramillo exalcalde de Paquisha y expresidente de la EMMOV, en conjunto con la Gerente Mónica Álvares. Desde allí, se implementaron con éxito los servicios de títulos habilitantes, matriculación y revisión vehicular. «No nos quedamos sentados esperando recursos, salimos a buscarlos», expresó Alvares, destacando su gestión directa con empresas mineras como Lundin Gold, así como la prestación de servicios en cantones distantes como Chinchipe y Palanda.
Durante su administración, también se promovió la instalación de semáforos en varias cabeceras cantonales y parroquiales (Nuevo Quito, Paquisha, Nangaritza, Zumbi, Panguintza, El Pangui, Yacuambi, Palanda y Chinchipe), además de reductores de velocidad y señalética vial.
«Nuestra prioridad era el peatón, el bienestar de nuestra gente», afirmó Álvarez.
No obstante, actualmente, la empresa atraviesa un periodo crítico de inoperancia y deterioro. Según Alvares, los servicios de matriculación y revisión vehicular han cesado, los semáforos no funcionan, y los equipos tecnológicos no reciben el mantenimiento adecuado. Incluso se habla de un ambiente laboral hostil entre los pocos empleados que aún se mantienen en funciones.
Frente a este panorama, la ex-gerenta hizo un llamado urgente a las autoridades competentes, especialmente al actual presidente de la mancomunidad, para que se reestructure la administración de la empresa y se designen liderazgos comprometidos con la realidad local.
“Se necesita un gerente de la provincia, alguien que conozca nuestras necesidades, que camine nuestras calles y entienda la urgencia de rescatar esta institución que tanto nos costó construir”, manifestó Mónica Álvares.
Finalmente, Alvares destacó que su gestión fue posible gracias al respaldo de una administración comprometida y de un equipo humano que trabajó con dedicación y sentido de pertenencia.
“Dejamos una empresa consolidada, organizada, que brindaba servicios de calidad a nuestra población. No dejemos que se pierda lo que tanto esfuerzo costó levantar”.
Este llamado a la reflexión y acción pretende encender las alertas institucionales y ciudadanas frente al riesgo de pérdida de una herramienta pública esencial para la movilidad, la seguridad vial y el desarrollo territorial de Zamora Chinchipe.





