A menos de tres semanas de la instalación del nuevo periodo legislativo, Ricardo Patiño, una de las figuras más controversiales del correísmo, regresará oficialmente a la política ecuatoriana como asambleísta por el Distrito 1 de Guayas. Su vuelta, sin embargo, no ha estado exenta de tensiones dentro de la Revolución Ciudadana (RC), que ya mostró fisuras durante la precampaña electoral.
Estos desencuentros pusieron en evidencia las tensiones internas dentro del bloque correísta, que podrían acentuarse una vez que Patiño asuma su curul. Su cercanía a las corrientes más radicales del Socialismo del Siglo XXI y su influencia dentro del movimiento han generado inquietudes sobre una posible división en la bancada.
En la historia reciente, la Revolución Ciudadana ya ha enfrentado rupturas. En la actual Asamblea, seis legisladores abandonaron el bloque. La situación recuerda también a la desintegración de Alianza PAIS durante el mandato de Rafael Correa, cuando varias figuras se alejaron de la línea oficialista.
En entrevista con la cadena RT, a inicios de abril, Patiño compartió algunas ideas que podrían marcar su paso por el Legislativo. Criticó abiertamente la dolarización, sugiriendo que la confianza en el dólar ha disminuido y que podría ser sustituido por una canasta de monedas. También mostró su respaldo al bloque BRICS como alternativa al orden económico actual, y calificó como “vergonzosa” la presencia militar estadounidense en la región.
La pregunta ahora es si Patiño logrará consolidar su liderazgo en el bloque o si su postura confrontativa profundizará las fracturas internas. Legisladores como Franklin Samaniego restan importancia a ese riesgo. Pero en los pasillos del Parlamento, la posibilidad de nuevas divisiones ya empieza a comentarse.





