En una entrevista, el abogado y ciudadano del cantón Zamora, Jaime Armijos, realizó un análisis sobre las consecuencias del devastador aluvión que afectó a los barrios Santa Isabel, El Guayabal y Kantzama, en la parroquia Guadalupe, destacando la necesidad de priorizar la atención a las víctimas, planificar la reconstrucción del sector y fortalecer las acciones de prevención frente a futuros eventos naturales.
Armijos calificó la tragedia como uno de los hechos más dolorosos que ha vivido la provincia de Zamora Chinchipe, señalando que el desastre dejó pérdidas humanas, personas heridas, desaparecidos y familias que requieren el respaldo inmediato del Estado, las instituciones públicas y la ciudadanía.
Recordó que Santa Isabel era uno de los principales destinos turísticos del cantón Zamora, donde numerosas familias habían invertido sus recursos para desarrollar emprendimientos vinculados al turismo. La mejora de la vía de acceso y el crecimiento de la actividad económica habían convertido al sector en un importante atractivo para visitantes provenientes de Loja y otras provincias.
Sin embargo, explicó que el desprendimiento de una gran masa de tierra desde la parte alta de la cuenca del río Kantzama transformó completamente la geografía del lugar, ocasionando una tragedia que cambió la historia de la comunidad.
Durante la entrevista también relató los testimonios de varios sobrevivientes que lograron salvar sus vidas al ser arrastrados por la corriente y aferrarse a troncos, colchones u otros objetos flotantes hasta alcanzar las orillas en sectores como Piuntza y La Saquea. Según indicó, estas experiencias reflejan la magnitud del desastre y representan verdaderas historias de supervivencia.
Armijos destacó el trabajo coordinado que desarrollan las instituciones de respuesta y señaló que, en la actualidad, la prioridad continúa siendo la localización de las personas desaparecidas y el acompañamiento a las familias afectadas.
Asimismo, reconoció la amplia solidaridad demostrada por la ciudadanía zamorana, organizaciones sociales, gobiernos autónomos descentralizados, empresas privadas y voluntarios que han canalizado ayuda humanitaria hacia la parroquia Guadalupe. No obstante, hizo un llamado para que todas las donaciones sean distribuidas de manera organizada y lleguen efectivamente a quienes más las necesitan.
Respecto al origen del aluvión, manifestó que, con base en las observaciones realizadas en el sitio y en los testimonios de moradores del sector, no existen evidencias que permitan atribuir el deslizamiento a actividades de minería en la parte alta de la montaña. Explicó que la actividad minera históricamente se ha desarrollado en las riberas del río Yacuambi y no en el lugar donde se produjo el desprendimiento del cerro, por lo que consideró que la tragedia responde a un fenómeno natural.
De igual manera, enfatizó que corresponde a las autoridades técnicas emitir los informes definitivos, evitando especulaciones que puedan generar desinformación durante la emergencia.
En materia de reconstrucción, el ciudadano sostuvo que será indispensable ejecutar un plan integral que contemple la construcción de viviendas seguras, el mejoramiento de la infraestructura vial, la canalización del río, la reubicación de edificaciones ubicadas en zonas de riesgo y el fortalecimiento del desarrollo turístico de Santa Isabel y Kantzama.
También propuso que las futuras construcciones cumplan criterios técnicos y urbanísticos adecuados, considerando que varias viviendas afectadas se encontraban edificadas por debajo del nivel de la vía o demasiado próximas al cauce del río, lo que incrementó su vulnerabilidad frente al aluvión.
Otro de los aspectos abordados fue la necesidad de fortalecer la gestión del riesgo mediante programas permanentes de capacitación dirigidos a emprendedores turísticos, habitantes asentados en zonas cercanas a ríos y quebradas y comunidades expuestas a amenazas naturales. A su criterio, la preparación ciudadana puede contribuir significativamente a reducir pérdidas humanas en futuras emergencias.
Finalmente, Armijos exhortó a las autoridades nacionales, provinciales y cantonales a realizar estudios técnicos exhaustivos en las zonas altas de la cuenca del río Kantzama, incluyendo el monitoreo de lagunas, laderas inestables y áreas con fracturas geológicas, utilizando tecnología aérea y especialistas en geología, hidrología y gestión de riesgos.
Concluyó que la tragedia debe convertirse en una oportunidad para replantear el ordenamiento territorial, fortalecer las políticas de prevención y reconstruir Santa Isabel y Kantzama bajo criterios de seguridad, sostenibilidad y resiliencia, garantizando la protección de la vida y el futuro de las comunidades afectadas.





