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Inteligencia Artificial en los colegios de Ecuador: Profesores cambian los ensayos por debates en clase

Publicado elamazonico elamazonico 7 min de lectura

La capacidad de los modelos de Inteligencia Artificial (IA) ofrecidos por los gigantes tecnológicos como OpenAI, Google o Anthropic sigue en aumento, aunque la infraestructura en la que se sustentan no esté exenta de ‘caídas’. Uno de los aspectos en los que la IA va ganando terreno, aunque con opiniones encontradas, es el de la educación en colegios y escuelas.

Ecuador no es la excepción. En un estudio de investigadores de la Universidad Estatal de Milagros y la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil publicado en 2025, los expertos estimaron que el 65% de los estudiantes de Educación Básica Superior (entre 12 y 14 años) en instituciones públicas y privadas ocupan herramientas de Inteligencia Artificial para realizar tareas escolares.

Un directivo de un plantel que celebra la integración de la IA en las aulas es Robert Frías, rector de la Unidad Educativa Internacional Liceo Iberoamericano, en Riobamba. Frías considera que «no es posible que hoy las instituciones traten de limitar el uso de la IA o la vean como un enemigo» pues, según argumenta, la realidad es que ya es ocupada por los estudiantes dentro o fuera de las clases.

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Eso sí, este educador argumenta que el uso de la IA también debe darse bajo la guía de los docentes y el desarrollo de una mirada crítica por parte del estudiante respecto a la información que da esta herramienta tecnológica.

«El profesor tiene que evaluar los cuestionamientos y la contrastación del estudiante, no el resultado, porque los resultados ya te salen con la IA», expone Frías.

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Una estudiante ocupa una computadora con la guía de unos docentes en un colegio público en Ecuador, en diciembre de 2026.Ministerio de Educación, Deporte y Cultura

Guía del Ministerio de Educación para el uso de IA en el aula
Desde el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura (Minedec) han abordado la problemática de cómo debe ser la integración de la IA en las escuelas y colegios en un documento guía denominado «Orientaciones para el uso pedagógico de herramientas de Inteligencia Artificial en el proceso de enseñanza aprendizaje que garanticen el uso efectivo y ético en el aula», publicado en diciembre de 2025.

En ese documento, el Minedec expone que la IA en el aula «tiene un gran potencial para mejorar y personalizar el proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes» a la vez que advierte que deben continuar las investigaciones sobre «la forma de aprender y enseñar de los estudiantes y docentes».

Una de las principales bondades que reconoce el Ministerio es que la IA puede ser usada para personalizar la enseñanza de los estudiantes, ofreciendo una «experiencia de aprendizaje adaptada a sus necesidades y fortalezas».

En contraste, el Gobierno también plantea que entre las implicaciones éticas está que estos sistemas «pueden ser sesgados y discriminatorios» y que «la falta de transparencia y explicabilidad (de los modelos) dificulta la rendición de cuentas y el uso de estas herramientas en el aula».

Respecto al rol de los docentes, el Minedec permite que los educadores ocupen herramientas de IA para brindar retroalimentación automática, corrección automatizada de tareas y detección de contenidos hechos artificialmente.

En busca de la ‘metacognición’
Claudia Bravo, docente investigadora de la Facultad de Aprendizaje, Lenguas y Comunicación de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, considera que el uso de esta herramienta «tiene que ser normado en función de la edad de los niños, porque hay procesos cognitivos que no pueden dejarse de lado. Por ejemplo, los niños hasta los cinco años todavía están desarrollando sus nociones básicas».

En la Educación Básica, cuando los niños ya saben leer y escribir, la atención puede concentrarse en la estructura de los ‘prompts’. «Actualmente, si quieres desarrollar un proceso de metacognición en los estudiantes, es decir, que sepan cómo es su propio aprendizaje, tienes que enseñarles a hacer preguntas», dice Bravo.

Es decir, a consideración de esta académica, la IA presenta una oportunidad para que los estudiantes tomen conciencia de cuáles son las inquietudes que tiene su mente, en qué se interesan y cómo relacionan la información.

En esa línea, Bravo comenta que una de las teorías que más manejan los docentes actualmente es la conectivista, que plantea que, antes que memorizar, lo importante al momento de aprender está en saber de dónde consultar la información deseada.

«¿Cómo esa información llega a nosotros? ¿La verificamos, la investigamos, vamos más allá? Lo idóneo ahí es el acompañamiento, no ser punitivos. Es decir, no caer en un escenario de ‘¿utilizaste IA?, ¡cero!’. No», plantea Bravo.

Mirada en los procesos, no en los resultados finales
Nazca Ouedraogo, directora de la Unidad Educativa LPG Guayasamín, expone que ha discutido con los docentes que, si bien pueden recibir ensayos probablemente hechos con IA, la atención debe enfocarse en la discusión de lo aprendido o indagado.

«No puedes enviar a los estudiantes a hacer un ensayo que, si uno califica, va a tener la calificación de ChatGPT y sus súperconocimientos. Entonces toca cambiar la modalidad de las clases a una de ‘Ok, hazme el ensayo, pero llegando a la clase abrimos un debate'», dice la educadora.

Para Ouedrago, uno de los principales desafíos de la educación moderna es lograr y comprobar que los estudiantes consulten las fuentes que puede citar una IA y que estas tengan relación con el tema solicitado.

Uno de los puntos que esta educadora rescata de la IA es que algunas plataformas de enseñanza del inglés para niños ya han implementado herramientas que permiten a los menores practicar el idioma de forma conversacional sin necesidad de una persona que también maneje el idioma, sino por medio de asistentes inteligentes con fluidez oral alta.

Santiago Solórzano, coordinador de la Universidad de Innovación Tecnológica de la Universidad de las Américas, expone que al momento de ocupar la IA en las aulas es importante enseñar sobre la búsqueda de bibliografía y que los docentes ahora ya no deben solo calificar las entregas sino todo el proceso para así evaluar el pensamiento crítico del estudiante

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Imagen referencial de clases en un colegio de Quito.Ministerio de Educación

No obstante, Solorzano también pone la mirada en la brecha digital existente de personas que no tienen acceso a internet o a una computadora. «Si ya tenemos esa brecha, y si ahora estamos en esta revolución de la IA, la brecha será peor aún», argumenta

Datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos actualizados a julio de 2025 señalan que si bien en Ecuador el 71,3% de los hogares tiene acceso a internet, solo el 59,3% tiene un teléfono inteligente y apenas el 32,7% de los hogares dispone de una computadora de escritorio, laptop o tablet.

Refuerzo de la «clase invertida»
«La investigación creo que no es algo que se pueda mandar de deber, sino que se tiene que trabajar en clase», argumenta Guayasamín.

Una idea similar maneja Frías, bajo el paraguas de la «clase invertida».

«El profesor va, plantea la pregunta y en función de la pregunta comienza el cuestionamiento del estudiante», ejemplifica Frías.

Este rector también plantea que no vale satanizar el uso de la IA, porque sino «los estudiantes lo ocupan a escondidas», y el estudiante, en vez de cuestionar los resultados que le da la herramienta, se enfoca en ocupar otras plataformas para escaparse de los controles. Un ejemplo de esto son las herramientas que prometen ‘humanizar’ textos generados artificialmente.

Frías coincide de alguna manera con Bravo al plantear que el uso que ahora se empieza a dar a la IA en las aulas es que el estudiante sepa, por ejemplo, qué es y para qué existe una fórmula matemática, algún proceso biológico o alguna teoría física, y con ello crear ‘prompts’ que permitan conectar las distintas áreas del conocimiento. Fuente: Primicias

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