La emergencia provocada por el devastador aluvión ocurrido entre la noche del viernes 3 y la madrugada del sábado 4 de julio continúa dejando profundas heridas en la parroquia Guadalupe, del cantón Zamora. Mientras las labores de búsqueda permiten recuperar nuevas víctimas mortales, decenas de familias enfrentan otra batalla igual de difícil: sobrevivir a la tragedia y encontrar los recursos necesarios para atender a sus familiares heridos y reconstruir lo poco que les quedó.
Uno de los testimonios más conmovedores es el de Marcy Amay, quien, entre lágrimas, relata que prácticamente toda su familia permanece desaparecida o ha fallecido.
«Toda mi familia está desaparecida. Estoy velando a mi niño fallecido y mi otro hijo será trasladado a Cuenca. Le hicieron una cirugía en la que le retiraron el bazo y ahora necesita atención especializada. Les pido, por favor, si pueden apoyarme con algún centavito. Se los agradeceré de todo corazón. Estoy pasando el momento más difícil de mi vida.»
Su historia resume el drama que viven muchas familias de Guadalupe. Marcy perdió a su madre, a su padre, a uno de sus hijos, además de varios primos y otros familiares cercanos. Mientras enfrenta el dolor de despedir a uno de sus pequeños, mantiene la esperanza de que su otro hijo logre recuperarse en una casa de salud de la ciudad de Cuenca, donde permanece en cuidados intensivos.
Para quienes deseen brindar apoyo económico, sus familiares han habilitado la siguiente cuenta bancaria:
Banco Pichincha
Cuenta de ahorros N.º 2207726773
Titular: Myriam Pineda Paredes, ella es prima
Cédula: 1900369222
Cada aporte representa una posibilidad de acceder a medicamentos, alimentación, transporte y atención médica para quienes aún luchan por sobrevivir.
Nueve víctimas han sido recuperadas
Por su parte, el presidente del Comité Pro-Mejoras del barrio Guadalupe informó que hasta este domingo se han recuperado nueve personas fallecidas como consecuencia del aluvión.
El sábado fueron localizados los cuerpos de:
- Miguel Ordóñez.
- Víctor Hugo Arias.
- Un niño de año y medio.
Mientras que este domingo fueron recuperados los cuerpos de:
- Santiago Sanimba.
- Rosa Sucunuta.
- Inés Pineda.
- Gilberto Amay.
- La niña Marisela Quezada.
- Walter Quezada.
A nombre de toda la comunidad guadalupana expresó sus condolencias a las familias que hoy enfrentan la pérdida irreparable de sus seres queridos.
La prioridad ahora son las familias que lo perdieron todo
Durante la visita de autoridades nacionales, entre ellas los ministros de Obras Públicas, Transporte y la ministra Nataly Murillo, los dirigentes comunitarios solicitaron que la respuesta estatal priorice la construcción de viviendas para quienes quedaron absolutamente sin hogar.
El presidente del Comité explicó que la reconstrucción debe comenzar por garantizar un lugar seguro donde puedan vivir las familias afectadas, antes de emprender otras obras de infraestructura.
Asimismo, insistió en la necesidad de ejecutar trabajos urgentes de protección en la ribera del río Cantzama mediante un enrocado que reduzca el riesgo de nuevas tragedias, especialmente para los sectores que aún permanecen expuestos a futuras crecientes.
«Hoy llegamos al lugar y solo encontramos una enorme planicie de barro, piedra, arena y palizada. Las familias lo perdieron absolutamente todo», manifestó.
La ayuda económica es ahora la mayor necesidad
Aunque la solidaridad de ciudadanos, instituciones públicas, organizaciones sociales y voluntarios ha permitido atender las primeras necesidades de alimentación, ropa y vituallas, las autoridades comunitarias consideran que la prioridad actual es el apoyo económico.
Existen personas hospitalizadas en Zamora, Yantzaza y Cuenca que requieren medicamentos, intervenciones quirúrgicas, transporte, hospedaje para sus familiares y tratamientos médicos que demandan importantes recursos económicos.
Por ello, el llamado a la ciudadanía es claro: continuar acompañando a Guadalupe mediante aportes económicos que permitan responder a estas necesidades inmediatas y aliviar, en parte, el enorme sufrimiento que atraviesan las familias.
Una tragedia que interpela a toda la sociedad
Más allá de las cifras oficiales, el desastre de Guadalupe deja una profunda reflexión sobre la vulnerabilidad de las poblaciones frente a eventos naturales extremos y la necesidad de fortalecer la gestión del riesgo, la planificación territorial y los mecanismos de respuesta oportuna.
Sin embargo, en medio del dolor también emerge el valor de la solidaridad. Cada donación, cada voluntario, cada gesto de acompañamiento y cada palabra de consuelo representan un acto de esperanza para quienes hoy enfrentan uno de los capítulos más difíciles de sus vidas.
Guadalupe continúa buscando a sus desaparecidos, atendiendo a sus heridos y despidiendo a quienes perdieron la vida. Hoy, más que nunca, necesita el compromiso y la sensibilidad de todo el Ecuador.





