En el barrio de las Chontas, enclavado en la histórica parroquial de Timbara, cantón Zamora, se prepara para recibir el Segundo Festival de la Chonta y el Ayampaco, bajo el liderazgo del presidente del barrio, Tito Cruz.
Desde las primeras luces del alba, cuando el sol se asoma tímidamente sobre las montañas que custodian esta tierra fértil, la comunidad se congrega para dar inicio a esta jornada festiva. La cocción de la chonta, símbolo sagrado de nuestra tierra, comienza a las cuatro de la mañana, un ritual ancestral que une a jóvenes y ancianos en comunión con la naturaleza.
Al amanecer, las calles del cantón y de la parroquia cobran vida con el sonido alegre de la Chiva Fiestera, que recorre cada rincón invitando a todos a sumarse a la celebración. A las siete de la mañana, el desayuno chontero aguarda con sus aromas tentadores, donde la chonta cocinada con sal y agua de guayusa, acompañada de un piquete, reconfortará el alma y el cuerpo de quienes participan de esta fiesta.
La jornada continúa con el recibimiento a los emprendedores, quienes con su ingenio y esfuerzo contribuyen al desarrollo de nuestra comunidad. A las nueve en punto, se inaugura oficialmente el tan esperado Festival de la Chonta o Chonta Fest, seguido por la proclamación del padrino.
La mañana brinda la oportunidad de deleitarse con la exposición y degustación de productos gastronómicos y frutas autóctonas, entre ellas, la miel de panela, cuya elaboración será acompañada por el batido, el baile y el canto de tres hábiles artesanos. Los canes también tendrán su momento de gloria en una exposición dedicada a estos fieles compañeros de la comunidad.
A medida que el sol alcanza su cenit, las danzas y la música envuelven el ambiente, transportando a los presentes a un estado de jubilosa comunión. La tarde nos regala la presencia de talentosos artistas locales y una exhibición de vóley que promete emociones fuertes hasta el último punto.
El presidente del barrio, en nombre de toda la comunidad, extiende una cordial invitación a este magnífico evento, en agradecimiento a la Pachamama por brindarnos el fruto de la chonta cada año. El barrio de las Chontas, a pocos minutos de la cabecera parroquial de Timbara, es un rincón turístico de gente hospitalaria y emprendedora, habitado por colonos y shuar que, con su calidez y laboriosidad, dan vida a esta tierra de encanto y tradición.





