Diario
ecsa
Noticias Zamora

A los 73 años, María Hueledel mantiene viva la tradición de las tortillas de El Tambo

Publicado elamazonico elamazonico 4 min de lectura
Actualizado: 27/08/2026

Cuando buena parte de la ciudad todavía duerme, María Hueledel, de 73 años, ya está de pie. Son aproximadamente las 03:00 y, junto a su esposo y una de sus hijas, comienza una jornada que durante más de dos décadas se ha convertido en parte de su vida: la elaboración y venta de las tradicionales tortillas de maíz de El Tambo, parroquia Sabanilla.

Desde las primeras horas de la madrugada, María prepara entre 40 y 50 tortillas, que posteriormente comercializa en el cantón Zamora. Su precio es de dos unidades por un dólar, aunque las ventas varían de acuerdo con el día y el lugar.

“Quiero que me sigan comprando”, expresa María con sencillez, mientras agradece a sus clientes de Zamora, Yantzaza, Loja y otros lugares que conocen su producto.

lundin gold

Una jornada que empieza antes del amanecer
La preparación comienza cuando todavía no sale el sol. María, su esposo y una de sus hijas participan en la elaboración de las tortillas. El proceso concluye aproximadamente entre las 07:00 y 08:00, momento en que el producto está listo para ser trasladado y comercializado.

Actualmente, María utiliza un molino eléctrico para procesar el maíz, una herramienta que le permite reducir el esfuerzo que anteriormente implicaba moler manualmente y continuar con una actividad que forma parte de su sustento familiar.

La producción también se comercializa en El Tambo, donde su esposo y una trabajadora colaboran con las ventas. De acuerdo con su testimonio, algunos días la comercialización puede representar entre 25 y 30 dólares, mientras que en otras jornadas las ventas son mayores.

En Zamora, María ha construido una clientela que reconoce el origen de sus tortillas. Algunos compradores, según relata, incluso esperan su llegada para adquirirlas.

“Si son del Tambo las tortillas, compramos”, recuerda que le dicen sus clientes, quienes valoran el sabor y el carácter tradicional del producto.

Una tradición convertida en sustento
Detrás de cada tortilla existe una historia que trasciende la gastronomía. Para María, este trabajo ha representado durante más de 20 años una fuente de ingresos y una manera de sostener a su familia.

Su actividad también le permitió contribuir a la educación de sus hijos, convirtiendo un producto tradicional en una herramienta de esfuerzo y supervivencia familiar.

Sin embargo, continuar trabajando a los 73 años no está exento de dificultades. Hace aproximadamente dos años fue sometida a una operación de vesícula y recibió la recomendación médica de cuidarse y evitar esfuerzos excesivos.

La propia María reconoce que ya no puede caminar durante largos períodos como antes. Por esta razón, procura encontrar lugares donde pueda vender sus tortillas sin tener que recorrer grandes distancias.

“A mí me ha gustado trabajar”, afirma al explicar por qué, pese a sus limitaciones físicas, continúa con esta actividad.

Una clientela que reconoce su producto
La presencia de María en Zamora se ha convertido en una referencia para algunos consumidores. Hay clientes que adquieren cantidades mayores para llevar a sus familias, con compras que pueden alcanzar los 10 o 15 dólares.

También cuenta con compradores frecuentes de otros cantones. Entre ellos menciona a un cliente del cantón El Pangui que suele adquirir alrededor de 10 dólares en tortillas determinados días de la semana.

La fidelidad de estos consumidores constituye, para María, uno de los principales estímulos para continuar madrugando y manteniendo la producción.

Su rutina, sin embargo, no es idéntica todos los días. Cuando cuenta con personas que la ayudan a vender, puede llegar a Zamora alrededor de las 07:00 u 08:00. Cuando debe afrontar sola parte del trabajo, su llegada puede retrasarse hasta aproximadamente las 11:00.

Más que una tortilla
La historia de María Hueledel refleja una realidad presente en numerosos sectores rurales: personas que mantienen actividades tradicionales mientras buscan generar ingresos para sus familias.

Las tortillas de El Tambo no representan únicamente un alimento de consumo cotidiano. En el caso de María, constituyen el resultado de una cadena de trabajo que empieza de madrugada, involucra a su familia y mantiene vigente un conocimiento transmitido a través de la práctica.

A sus 73 años, su rutina continúa marcada por el fuego, el maíz y la necesidad de trabajar. Cada jornada representa un nuevo esfuerzo por sostener una tradición que sus clientes reconocen y buscan.

“Quiero que me sigan comprando”, repite María, consciente de que detrás de cada venta existe también un reconocimiento a su esfuerzo.
Desde El Tambo hasta Zamora y otros puntos de la provincia, sus tortillas recorren una ruta cotidiana que habla de trabajo, identidad, emprendimiento y tradición.

La historia de María es, en definitiva, la historia de una mujer que, pese a las dificultades y al paso de los años, continúa levantándose cuando aún es de noche para mantener vivo un oficio que ha acompañado buena parte de su vida.

Facebook X WhatsApp Telegram Correo
WhatsAppAtención a clientes