La sanidad animal constituye un componente estratégico para proteger la salud pública, garantizar la inocuidad de los alimentos y fortalecer la economía de los pequeños y medianos productores. Así lo señaló Roberto Bustillos Huilca, experto en Sanidad Animal de la Universidad Nacional de Loja (UNL), durante una entrevista sobre “El impacto de la sanidad animal en la salud pública y la economía local”.
Bustillos explicó que en Zamora se estima la existencia de aproximadamente 180.000 cabezas de ganado, actividad que se encuentra principalmente en manos de pequeños productores y representa una fuente importante de sustento económico. En este contexto, destacó la importancia del enfoque de “Una Sola Salud”, que integra la salud animal, humana y ambiental, especialmente en territorios amazónicos donde existe una estrecha interacción entre estos componentes.
Entre las enfermedades que pueden generar mayores impactos productivos mencionó leptospirosis, brucelosis, diarrea viral bovina y leucosis bovina, patologías que pueden ocasionar abortos y reducir la producción de leche y carne. En el caso de la leptospirosis, señaló que investigaciones desarrolladas en la zona han identificado una prevalencia del 12 %, mientras que la brucelosis representa un riesgo para la población cuando se consumen leche o derivados lácteos sin una adecuada pasteurización.
El especialista también enfatizó la necesidad de fortalecer los controles sanitarios desde la producción hasta la comercialización, incluyendo granjas, mataderos, mercados y centros de expendio. Consideró fundamental contar con profesionales veterinarios e inspectores sanitarios que permitan detectar patologías, realizar decomisos cuando corresponda y garantizar que los productos de origen animal sean aptos para el consumo humano.
Otro de los desafíos identificados es la brecha de atención veterinaria en las zonas rurales, donde existen dificultades para acceder a diagnóstico especializado, vacunación, medicamentos y capacitación técnica. Según Bustillos, la prevención y el diagnóstico oportuno pueden representar menores costos para los productores frente a las consecuencias económicas de un brote sanitario.
Asimismo, advirtió que el cambio climático y fenómenos como El Niño pueden modificar la distribución de vectores y favorecer la aparición o expansión de determinadas enfermedades y parásitos. Citó como ejemplo la presencia de mosquitos, garrapatas y otros ectoparásitos, así como enfermedades zoonóticas que requieren vigilancia permanente.
En materia de políticas públicas, planteó la necesidad de generar información epidemiológica específica de la región sur y fortalecer el trabajo articulado entre Estado, gobiernos locales, productores y academia. También destacó la importancia de disponer de personal especializado y mejorar los mecanismos para la toma y traslado de muestras desde las zonas rurales hacia los centros de diagnóstico.
Respecto a los animales de compañía, recomendó mantener vacunaciones, desparasitaciones y controles veterinarios periódicos, además de promover la tenencia responsable y la esterilización para evitar la sobrepoblación. Recordó que enfermedades como la rabia constituyen riesgos zoonóticos prevenibles mediante vacunación.
Finalmente, Bustillos destacó el aporte de la Universidad Nacional de Loja, institución que cuenta con una Maestría en Sanidad Animal, actualmente en su cuarta promoción, y laboratorios especializados para la formación e investigación en salud pública, zoonosis e inocuidad de los alimentos.
El especialista concluyó que fortalecer la sanidad animal no solo permite proteger a los animales, sino también prevenir enfermedades en la población, garantizar alimentos seguros y proteger la economía de las familias rurales, por lo que consideró indispensable avanzar de una atención reactiva hacia una verdadera cultura de prevención sanitaria.





