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«En el paro de octubre hubo intereses electorales»

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El político y exasambleísta Cléver Jiménez, sufrió la persecución del expresidente Rafael Correa.

Cléver Jiménez denunció, junto con Fernando Villavicencio y Carlos Figueroa, que en el 30-S el exmandatario no estuvo secuestrado. Por eso fue sentenciado a 18 meses de prisión y destituido de su cargo por la Asamblea Nacional.

El Prefecto de Zamora conversó con EL TELÉGRAFO sobre el paro de octubre, apoyado por sus exaliados los indígenas y sobre la persecución que sufrió durante la década correísta.

Usted escribió en un comunicado que se distanció de las manifestaciones de 11 días que hubo en Ecuador el año pasado. ¿Por qué?

Porque estaba completamente claro sobre las intenciones de todos los que paralizaron el país en esos 11 días. Atrás de ese paro estaba el grupo de los correístas que pretendían tomarse el poder. Los ecuatorianos deben recordar que la crisis económica es enorme y que es la herencia de los 10 años de Rafael Correa al frente del poder.

Usted fue muy crítico con los dirigentes indígenas y de organizaciones políticas que llamaron a ese paro. ¿Por qué?

Se rasgaron las vestiduras llamando al paro y generando el caos. Muchos intentaban, por intereses particulares e incluso electorales, salir a la luz pública e irse en contra de una medida. Una medida que era una de las mejores decisiones que pudo haber tomado el gobierno de Moreno para eliminar los subsidios a los combustibles. Esos subsidios no generan riqueza, veamos a lo largo de América Latina, por ejemplo, a Venezuela, que vive sumergido en la pobreza, a pesar de los subsidios a los combustibles.

Usted les recordó que cuando Correa los persiguió y destruyó el país, ellos estuvieron callados y escondidos. ¿Quiénes fueron ellos?

Así es, muchos de aquellos que salieron a las calles en octubre del año pasado para protestar contra el Decreto 833 estuvieron aterrorizados y jamás salieron a defender al país, cuando se estaban atracando los recursos públicos. Tampoco salieron cuando se entregó la mayor riqueza del Estado ecuatoriano en materia minera. Ellos estuvieron completamente callados y temerosos siempre que pasaba algo.

¿Pero quiénes son ellos?
Se han convertido en combatientes de la corrupción pero, en el momento preciso, cuando se cometieron los actos más graves, nunca aparecieron.

¿Usted dice que “el derroche, el despilfarro, la irresponsabilidad y el robo institucionalizado en la década correísta” dejaron como herencia esta crisis económica en la que vive actualmente el país?

Por supuesto, las malas acciones y las pésimas decisiones del gobierno correísta. Recordemos que el petróleo superaba los $ 100 por barril, un valor muy alto, que nos dio muchos recursos. También esa coyuntura económica era la gran oportunidad de salir de subdesarrollo. Sin embargo, el derroche, los malos manejos, los atracos a los fondos públicos en ese régimen hicieron que caigamos y nos encontremos en una de las más grandes crisis económicas. El Gobierno actual tomó una de las mejores alternativas que era eliminar los subsidios porque no han servido para nada. Sin embargo, la irresponsabilidad de muchos politiqueros y dirigentes no permitió que salgamos de la manera correcta de esa crisis.

Usted habla de intereses electorales detrás de la marcha, ¿a qué se refiere?

Estamos a un año y poco más de las elecciones nacionales, incluso eso motivó a que algunos asambleístas salgan a las calles. Esto tiene un trasfondo electoral, si no ¿cómo se puede entender tanta destrucción en la capital de los ecuatorianos?

¿Cómo se explica que en el paro se unieron indígenas y correístas que los persiguieron y los criminalizaron?

Muchos dirigentes indígenas tenían cálculos electorales, pensaron en convertirse en ponchos dorados particulares y terminaron dañando al Estado. No su imagen en sí mismo, sino la que tiene Ecuador en el ámbito internacional: el riesgo país subió y la producción bajó en esos 11 días de manifestaciones.

Usted fue uno de los primeros en denunciar la corrupción en el gobierno de Correa. Por ello fue perseguido, condenado y atado a un grillete. ¿Cree que su lucha sirvió de algo?

Todo sirvió para luchar contra la corrupción, así como las acciones en beneficio del pueblo ecuatoriano. Más allá de ver los resultados inmediatos, siempre es necesario combatir la corrupción, aunque nos quedemos solos. La corrupción es uno de los males más grandes que tienen las sociedades en el mundo. No solo los organismos de control deben luchar contra ella, no solamente depende de la Justicia y de las autoridades locales, sino de todos. Se requieren leyes más rígidas y educación desde las escuelas porque en las aulas se tienen que formar a personas con valores.

Por su denuncia sobre el 30-S fue sentenciado a 18 meses de prisión.

Fue una denuncia basada en una gran cantidad de documentos e informes realizados por las propias Fuerzas Armadas y la Policía. Nosotros hicimos la denuncia de manera responsable y documentada. El problema es que había muchos casos de corrupción en diferentes áreas del gobierno correísta. El expresidente Correa utilizó el caso 30-S para sacar de la Asamblea a un legislador que estaba cumpliendo con su trabajo y el mandato del pueblo ecuatoriano: combatir la corrupción y hacer leyes en beneficio del pueblo ecuatoriano.

¿Cómo vivió esos meses de persecución?

Estuvimos en varias partes del país, siempre protegidos por amigos que eran completamente solidarios con las causas. Pero lo más triste y más duro fue la persecución que sufrieron nuestros familiares y amigos, si estaban trabajando fueron destituidos o despedidos. Miraban cualquier cosa, o sea había una persecución total de todas las funciones del Estado.

Usted perdió su curul en 2014. ¿Ha pedido una indemnización por el caso 30-S?

No he reclamado absolutamente nada. Pido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que es parte del Sistema Interamericano Derechos Humanos, que no se vuelvan a cometer esos atropellos en contra de nadie en el país. La lección más grande es que todo lo vivido en esa década no se repita en la historia de Ecuador. No esperamos ninguna indemnización, pero sí que se siente un precedente en este país y a nivel internacional para evitar que esos atropellos se vuelvan a cometer.

Usted criticó a la CIDH porque otorgó medidas cautelares a la prefecta Paola Pabón, al exasambleísta Virgilio Hernández, y al exvicepresidente Jorge Glas, integrantes de la Revolución Ciudadana.

No puede haber discriminación. En el caso nuestro solicitamos medidas cautelares a la CIDH, pero ese organismo dijo que no podían otorgarnos esas medidas mientras no existiera una sentencia ejecutoriada. En cambio, a los dos correístas que participaron en la intentona golpista de octubre, la Comisión Interamericana les otorgó las medidas cautelares cuando estaban en un proceso previo al juicio. La Comisión no puede tratar a los ciudadanos de Latinoamérica de manera diferente. Debe ser imparcial y siempre apegarse al derecho.

Para terminar, ¿qué ha hecho durante estos meses en la Prefectura de Zamora Chinchipe?

Incentivar al sector productivo porque no hay otra opción. Si queremos salir del subdesarrollo, necesitamos tener mejores ingresos y generar fuentes de trabajo. Hay que volver nuestra mirada al campo y mejorar la vialidad de nuestras provincias. (I)

Fuente: El Telégrafo

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Las clases virtuales tienen una buena asistencia y puntualidad

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La suspensión de las clases presenciales desde marzo, debido a la emergencia sanitaria por el COVID-19, se dio cuando las universidades de Guayaquil habían terminado su periodo de clases regulares en carreras de grado, y entonces la modalidad virtual se aplicó en clases y exámenes de recuperación, supletorios, algunas en cursos de nivelación o admisión que ya habían empezado o estaban por iniciar, en periodos académicos extraordinarios PAO y en posgrados. El cambio se dio de un día para otro y no ha sido un proceso fácil para todas, pese a que la comunidad universitaria ya tiene experiencia en el uso de sus plataformas institucionales.

“No ha sido nada fácil esta transición. Estamos aprendiendo, pero es mejor de lo que esperábamos, por ejemplo, esperábamos que muy pocos estudiantes se registren en el periodo académico extraordinario, pero no fue así. Se registraron los que esperábamos, 1141 estudiantes”, dice Paúl Herrera, vicerrector académico de la Espol.

“Si bien la Espol no se había manejado antes con clases virtuales, sí teníamos bastante experiencia en el uso de recursos y aplicaciones de tipo digital que son ahora claves para hacer esta transición”, precisa Herrera.

En la Universidad de Guayaquil, la más numerosa del país, con 77 000 estudiantes, antes de la emergencia, en la planificación anual “se previó el desarrollo de la institución en el contexto digital y pudimos hacer convenios que nos permiten 300 aulas virtuales, además de la plataforma moodle de la universidad”, dice Monserrat Bustamante, vicerrectora académica, que añade que durante este tiempo se aplicó la modalidad virtual en los PAO y en trece programas de maestrías, en estos últimos con 521 estudiantes, con 96 % de asistencia”.

En el caso de la Universidad Católica, se adaptaron a la plataforma institucional algunas herramientas que usan en la modalidad a distancia. “Hemos hecho normativas, videos, tutoriales de cómo utilizar la plataforma, tanto para docentes como para estudiantes, sobre todo para los de los cursos de admisión, que no están tan familiarizados con su uso”, dice Cecilia Loor, vicerrectora académica.

Las universidades también están capacitando a sus docentes. Dolores Zambrano, coordinadora de titulación de la maestría de Tecnología e Innovación Educativa de la Casa Grande, indica que a pesar de la capacitación, haber modificado los programas de estudio a la modalidad online ha representado un trabajo adicional. “Se debe rediseñar la planificación curricular presencial para convertirla en una planificación netamente virtual, incorporar experiencias y estrategias de aprendizaje innovadoras, aplicación de recursos digitales, entre otros cambios”, dice.

Otras universidades, como la Ecotec, estaban dando pasos para trabajar en entornos digitales y la emergencia hizo que se adelantaran, “aunque en un contexto bastante adverso”, precisa su rectora, Gilda Alcívar.

“Tuvimos que migrar todo a los entornos digitales, nuestra plataforma tenía que funcionar al triple de su capacidad, así que compramos un nuevo servidor”, indica y agrega que la transición es fuerte, “pero los resultados han sido positivos, hemos mantenido un 90 % de asistencia. En posgrados, que eran cien por ciento presenciales, los fines de semana, se han mantenido los horarios y la directora de esa área, Noely Pinela, destaca la asistencia al cien por ciento, así como la puntualidad con conexiones a tiempo. Son 1500 los estudiantes de maestrías.

Las universidades coinciden en que la asistencia es alta. En la UEES, de un total de 4500 estudiantes de PAO, posgrado y educación continua, según Édgar Salas, director de Innovación, 93 % asiste a las clases en vivo y 5 % revisa las sesiones grabadas.

El inicio de las clases del primer semestre del periodo académico extraordinario está cerca y se prevé que siga la modalidad virtual, por ello las universidades toman medidas. “Hemos levantado información con los estudiantes de periodo extraordinario y tenemos entre un 10 y 15 % que presenta dificultades, porque no tienen una computadora, pero sí tienen un celular, entonces estamos trabajando para que desde el teléfono puedan acceder a nuestra plataforma”, dice la vicerrectora de la Católica.

La U. de Guayaquil enviará una encuesta a los correos de sus estudiantes para saber cómo es la accesibilidad que tienen, “si cuentan con planes domésticos, si se conectan a través de sus megas o a través de una red pública, porque para poder tomar decisiones tenemos que tener un diagnóstico de cómo está la capacidad de acceso virtual de nuestros docentes y estudiantes”, dice Bustamante. La U. de Guayaquil tiene 2800 profesores.

La U. de Guayaquil tiene previsto también iniciar vía online los cursos de nivelación con 8313 estudiantes.
El vicerrector de la Espol indica: “El principal inconveniente que hemos tenido es que algunos estudiantes tienen restricciones para acceso a internet de calidad, y en algunos casos no tienen acceso o una computadora personal para ellos. Es algo que estamos trabajando en este momento para ver cómo aseguramos que estos estudiantes sigan sus clases virtuales”.

“Algunos de nuestros estudiantes viven en el campo y no tienen buena señal de internet, a ellos se les da apoyo a través de WhatsApp o por vía telefónica”, expresa José Juncosa, vicerrector de la U. Politécnica Salesiana.

Para aquellos que tienen problemas de conexión, les funcionan mejor las clases grabadas, por ello llevamos una bitácora digital de la programación para que el estudiante sepa los temas que se explican en la clase, minuto a minuto”, cuenta Rosa Benites, docente de Contabilidad de la UPS.

La U. de las Artes realizó también una encuesta con sus alumnos que arrojó que la mayoría tiene acceso una laptop o a una computadora de escritorio en su domicilio, el mayor problema es que son compartidas por varios miembros de la familia.

“Son datos valiosos que nos indican por ejemplo que si el Estado quiere garantizar el derecho a la educación pública, va a tener que hacer políticas públicas respecto de la conectividad y al equipamiento de estudiantes, eso no se puede dejar al libre mercado. Creo que el Estado debe establecer con las empresas que ofrecen servicio de internet condiciones favorables para que se cumpla el derecho a la educación”, dice su rector, Ramiro Noriega.

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Gratitud eterna a los salvadores del país

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Hoy, al conmemorarse el Día Mundial de la Salud, médicos de Guayaquil y Quito relatan su lucha a diario para salvar más vidas del covid-19.

Piden a la comunidad quedarse en casa para frenar la pandemia y las muertes. ¡Gracias por salvarme! ¡Gracias a ustedes me estoy recuperando! Esas son las frases con la que se despiden los pacientes recuperados de covid-19 y que alientan la lucha que mantienen a diarios enfermeras, médicos, intensivistas y emergenciólogos que atienden a portadores del virus en las diferentes casas de salud de Ecuador.

Christian Cando, quien cursa su último año de postgrado en el Hospital Abel Gilbert Pontón de Guayaquil, del Ministerio de Salud, acude todos los días a su turno de 24 horas con el entusiasmo de salvar más vidas. Justamente, hoy 7 de abril, día en que se conmemora el Día Mundial de la Salud, estará marcado por el esfuerzo que hacen en los hospitales.

Recientemente Christian logró gracias a sus cuidados y al de todo un equipo la recuperación de un reconocido médico del nosocomio. Este joven galeno teme contagiarse. Sin embargo, asegura que son más las ganas de luchar y de que no los venza esta enfermedad lo que le impulsa a seguir. “Quizás el hospital no sea el más equipado pero tenemos muchas personas valiosas que nos animan a no desmayar”. De acuerdo al ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, hay 417 profesionales de la salud (médicos, enfermeras y odontólogos) con covid-19.

Aclaró que los 1.600 reportados por el viceministro son sospechosos de contagio. Stéfanny Camacho es licenciada en enfermería. Ella madruga diariamente para ir al hospital del Guasmo a cuidar a los pacientes o asistir a los doctores. “Mi vida está aquí salvando a mi gente”. César Delgado, jefe del servicio de Neumología del hospital Metropolitano de Quito, ha recibido 40 pacientes con covid, de los cuales más de 14 están hospitalizados y seis fueron dados de alta. “Hoy todos somos servidores de salud y necesitamos del apoyo de la gente al hacer la cuarentena para doblar la curva de los contagiados”, solicitó.

Fuente: www.eltelegrafo.com.ec

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Cuenca: sistema sanitario de Ecuador está colapsado por el coronavirus

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Para el clínico intensivista, John Cuenca, el sistema sanitario de Ecuador está colapsado por el coronavirus y en tanto todos deben colaborar en ver cómo se soluciona.

Asegura que tras tres semanas del incremento de los contagios en el país, es necesario generar cambios en los hospitales que ya tienen personal médico infectado y otros cansados, por lo que exhorta a sumar más profesionales de la salud y fortalecer, por otro lado, la telemedicina.

Además, sugiere la creación de hospitales ambulantes -que en conjunto con la telemedicina- puedan atender a quienes presentan síntomas leves para que no se conviertan en moderados, ni los moderados pasen a severos.

El especialista también considera que el uso de las mascarillas ya debe ser permanente en la sociedad y pide a las farmacias aceptar lo recetado por los médicos vía online. (PMB)

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