Opinión
Ética cotidiana: una cruzada impostergable
Para hacer bien las cosas resulta imprescindible contar con buenas ideas, una adecuada estrategia y, obviamente, con las personas adecuadas; solo así podrían garantizarse resultados excelentes o, al menos, aceptables. Esta receta escrita a vuela pluma se aplica en todo tipo de espacios sociales, desde el de la organización de un hogar, hasta el que corresponde al manejo de una oficina pública, pasando por los de organización y desempeño de la iniciativa privada. Pero todo esto puede llevarse a la práctica solo si previamente las personas se apropian de la ética y de los valores (axiología), ambos asuntos cardinales de la filosofía del hacer o práctica, sin dejar de lado a la moral con su permanente preocupación sobre el obrar entre el bien y el mal.
Antes de aprender un oficio o profesión, antes de asumir una responsabilidad en lo público o en lo privado, antes de disponerse a servir a los ciudadanos y, en el día a día de la vida familiar, la ética y los valores deben estar presentes en todos los actos humanos, sea que estos ocurran en espacios sociales -ser ciudadano, excelente servidor-, políticos -gobierno, poder, ley-, científicos -la verdad-, religiosos -el espíritu- o artísticos -creatividad y belleza-. En la concepción de Aristóteles, la ética apela a la racionalidad de la convivencia en sociedad, también evoca la libertad de cada uno para hacer el bien.
Se debe hacer el propósito de dejar de lado algo que ha enraizado como una verdadera cultura en nuestra sociedad, una práctica que tristemente hace del amiguismo, el palanqueo, el arribismo, la sapada, la ley del menor esfuerzo y la viveza criolla, la norma general por excelencia; estas conductas despreciables convertidas en “regla” generan aplazamiento, resistencia y desencanto ciudadano. El cambio debe empezar en el hogar, en el aula de la escuela, el colegio y la universidad, en el lugar de trabajo, la oficina, el servicio público y privado, en todo espacio de decisión e interacción social.
El país requiere imperiosamente una cruzada por la ética cotidiana y el respeto a ley como objetivos alcanzables, involucrando a toda la sociedad, transformando la educación desde las raíces; implantando la ética junto a los valores fundamentales, para de una vez por todas dejar el anquilosamiento y construir un país de progreso con oportunidades reales. Fuente: El Telégrafo
Noticias Zamora
Deja de buscar culpables y empieza a construir soluciones
Por Lic. Mario Paz
Hay una pregunta que puede cambiar nuestra manera de enfrentar la vida: ¿Voy a gastar mi energía buscando a quién culpar, o voy a utilizarla para encontrar la manera de reparar lo que salió mal?
Todos, alguna vez, hemos fallado. Hemos tomado decisiones equivocadas, hemos confiado en quien no debíamos, hemos perdido oportunidades, hemos cometido errores o simplemente no hemos alcanzado aquello que nos propusimos. Pero el fracaso, por doloroso que sea, no tiene por qué convertirse en una sentencia. Puede convertirse en una escuela.
Lo verdaderamente peligroso no es equivocarnos. Lo peligroso es acostumbrarnos a justificar nuestros errores señalando a los demás.
Cuando algo sale mal, resulta fácil decir: “Fue por culpa de mi amigo”, “mis padres no me apoyaron”, “mi jefe no me dio la oportunidad”, “la situación económica no ayudó”, “tuve mala suerte”, “nadie me comprendió”.
Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha buscado excusas para escapar de su responsabilidad. Adán culpó a Eva; Eva culpó a la serpiente. Y así, generación tras generación, hemos perfeccionado el arte de explicar por qué no pudimos, en lugar de preguntarnos qué podemos hacer ahora para lograrlo.
Pero hay una diferencia enorme entre una persona que cuenta sus dolores de parto y una persona que muestra su criatura. Pensemos en una mujer durante el parto. Hay dolor, esfuerzo, cansancio, miedo y momentos en los que parece que ya no puede más. Sin embargo, llega un instante extraordinario: escucha el llanto de su hijo, lo recibe en sus brazos y todo adquiere un nuevo significado. Ella no abraza el dolor; abraza la vida que nació después del dolor.
Eso mismo debería ocurrir con nuestros sueños. No podemos vivir eternamente contando los dolores de parto de nuestras derrotas: quién nos hizo daño, quién no nos ayudó, quién nos cerró una puerta, quién nos decepcionó, quién tuvo la culpa, qué circunstancia nos perjudicó.
Podemos reconocer esas dificultades, aprender de ellas y seguir adelante. Pero nuestra historia no puede terminar en la explicación del dolor. Tenemos que mostrar la criatura. Mostrar la criatura significa levantarnos después de caer. Significa reconocer: “Aquí me equivoqué. Esto pude hacerlo mejor. Esta decisión fue mía. No puedo cambiar lo que ocurrió, pero sí puedo decidir qué haré a partir de ahora.”
Eso no es debilidad. Eso es madurez. Una persona responsable no necesita negar sus errores; necesita aprender de ellos. No busca culpables para sentirse inocente; busca respuestas para volver a intentarlo. No pregunta únicamente “¿por qué me pasó esto?”, sino también: “¿qué puedo aprender de esto y qué voy a hacer diferente?”
Porque mientras buscamos culpables, permanecemos atrapados en el pasado. Pero cuando asumimos responsabilidad, comenzamos a construir el futuro.
La mediocridad no consiste en fracasar. Todos podemos fracasar. La verdadera mediocridad consiste en fracasar, poner excusas, culpar a otros y volver a cometer exactamente el mismo error. La grandeza, en cambio, consiste en mirar de frente nuestros errores y decir: “Me equivoqué. Lo reconozco. Aprenderé. Lo corregiré. Y volveré a intentarlo.”
No desperdiciemos nuestra vida explicando los dolores de parto de nuestros proyectos, de nuestras relaciones, de nuestros sueños. Que algún día podamos mirar hacia atrás y no ser recordados por la cantidad de excusas que pusimos, sino por las dificultades que fuimos capaces de superar.
Porque la vida no premia a quien tiene la mejor explicación para su fracaso. La vida termina reconociendo a quien, a pesar del dolor, tuvo el valor de levantarse, corregir el rumbo y mostrar la criatura. Así que, cuando algo salga mal, antes de señalar a alguien, detente y pregúntate: ¿Qué parte de esto me corresponde? ¿Qué puedo aprender? ¿Qué puedo corregir? ¿Qué puedo hacer hoy para que mañana sea diferente?
Y entonces deja de contar los dolores. Trabaja. Aprende. Corrige. Persevera.
Porque los dolores de parto pasan. Y cuando finalmente llega aquello por lo que luchaste, cuando puedes abrazar el fruto de tu esfuerzo, cuando contemplas la obra que nació de tus dificultades, comprenderás que el dolor no era el final de la historia. Era solamente el precio de darle vida a tu sueño.
Noticias Zamora
Por un centralismo insaciable: El zarpazo a la autonomía y dignidad de la Amazonía
Por: Lic. Alonzo Cueva Rojas
Analista Político de Zamora Chinchipe
La Amazonía ecuatoriana sufre una paradoja violenta: ser la gallina de los huevos de oro que financia el presupuesto nacional, mientras sus habitantes son condenados a mendigar las migajas de su propio suelo. Hoy, bajo la sombra de una tramposa reforma a la Ley Amazónica impulsada por el oficialismo y su sumisa bancada de ADN, nos enfrentamos a un descarado intento de centralismo. Esta propuesta no busca el desarrollo regional; es un atraco institucional que busca el control absoluto y el sometimiento de nuestros territorios.
La actual ley reemplazó a la histórica Ley 010, una normativa que guardaba un principio sagrado: la asignación automática y directa de recursos a sus beneficiarios, sin intermediarios ni vasallajes de burócratas de escritorio. Sin embargo, el modelo actual del Fondo Común burocratizó este derecho, obligando a los prefectos, alcaldes y presidentes de los GAD parroquiales amazónicos a peregrinar hacia El Puyo con proyectos bajo el brazo, en una condición de mendicidad institucional inaceptable ante la Secretaría Técnica.
El nudo crítico más alarmante de la reforma de ADN es la reestructuración del Consejo de Gobierno de la CTEA. Con un desprecio absoluto a la descentralización, el Gobierno pretende excluir por completo a los GAD amazónicos de las instancias de decisión real. Al configurar un Consejo Directivo integrado exclusivamente por delegados ministeriales, la Ley Amazónica dejaría de ser una conquista histórica para convertirse en una ventanilla de chantaje y discrecionalidad política del régimen. Pretenden engañar a la región con «Consejos Consultivos» sin voto vinculante. ¡Una burla sangrienta!
Esta asfixia centralista configura una realidad criminal. Los datos de pobreza por Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) en la región son una bofetada a nuestra dignidad: Orellana registra un desgarrador 68,7%, Morona Santiago el 65,4%, Napo el 61,7%, Sucumbíos el 59,2%, Pastaza el 52,9% y nuestra Zamora Chinchipe el 50,1%. ¿Cómo se atreve el centralismo a saquear a Zamora Chinchipe, convertida en la tercera potencia fiscal del país por el ‘boom’ minero de Mirador y Fruta del Norte, mientras la mitad de nuestra población carece de agua potable o vialidad digna? El centralismo nos ha hipotecado futuro: la región ha dejado de percibir aproximadamente $1.548 millones de dólares por la no entrega del 60% de las regalías mineras y estratégicas.
El propio Ejecutivo reconoció este despojo al emitir el Decreto Ejecutivo N.º 273, admitiendo matemáticamente que cerca de $40 millones anuales de regalías se quedaban retenidos en el tesoro nacional o alimentando redes de corrupción que son un secreto a voces. De nada sirve que un decreto reconozca los fondos si la reforma de ADN busca que esos recursos sigan bajo el filtro discrecional de los ministerios.
Frente a esta arremetida, la tibieza es complicidad. Necesitamos despertar colectivamente, indistintamente de quienes ocupen provisionalmente Carondelet o los GAD locales, y sin importar su bandera política. Los recursos de esta ley son un derecho territorial inalienable para satisfacer necesidades impostergables.
Por ello, es un deber ciudadano exigir cuentas a nuestros asambleístas, y de manera frontal a la legisladora del oficialismo de ADN en Zamora Chinchipe. Comparezcan ante sus mandantes y expliquen el oscuro trasfondo de esta reforma. El poder es transitorio y efímero; quienes hoy gozan del régimen mañana no estarán, pero el daño institucional quedará consagrado en la ley.
La solución no es darle más garras al monstruo centralista; es fusionar el Fondo Común y el Fondo de Desarrollo Sostenible, y que el dinero se transfiera de manera automática y directa a cada GAD respetando sus competencias. ¡A la Amazonía se la respeta!
Nacionales
Técnicas de litigación oral: especialista analiza alegatos, interrogatorios, contrainterrogatorios y objeciones
En el espacio La Tertulia Jurídica, se dialogó con el especialista Adrián Suárez sobre las principales técnicas de litigación oral aplicadas durante una audiencia de juicio, con énfasis en los alegatos de apertura y clausura, el interrogatorio, el contrainterrogatorio y las objeciones.
Durante la entrevista, Suárez explicó que la audiencia de juicio requiere una estrategia estructurada y técnicamente sustentada. Señaló que el alegato de apertura no debe exceder los siete minutos y debe caracterizarse por ser claro, preciso y contundente. Precisó que no debe confundirse con un simple relato de los hechos, pues comprende una fundamentación fáctica, jurídica y probatoria.
En la fundamentación fáctica se realiza un breve recuento de los hechos; en la jurídica se establece la teoría del caso y el enfoque que se pretende desarrollar ante el tribunal; mientras que en la probatoria se identifican los principales elementos de prueba, entre ellos documentos, testimonios y pericias. El especialista enfatizó que en el alegato de apertura no corresponde argumentar, sino presentar de manera concreta aquello que posteriormente podrá ser demostrado con la prueba.
Respecto del interrogatorio, explicó que deben utilizarse principalmente preguntas abiertas que permitan al testigo o perito desarrollar la información. Además, destacó la importancia de acreditar previamente la experiencia y conocimientos del perito o testigo para fortalecer su credibilidad ante el tribunal.
En contraste, señaló que el contrainterrogatorio debe desarrollarse fundamentalmente mediante preguntas cerradas y sugestivas, orientadas a obtener respuestas concretas y confirmar información previamente conocida por la defensa. Advirtió que realizar preguntas abiertas durante esta etapa puede generar información que el litigante desconoce y dificultar el control de la estrategia.
Otro de los aspectos abordados fue la importancia de las objeciones. Suárez explicó que el abogado debe identificar oportunamente preguntas sugestivas, compuestas, repetitivas u otras que no correspondan a la técnica procesal utilizada. También destacó que la objeción debe ser fundamentada cuando el juzgador solicite su explicación.
El especialista sostuvo que una de las finalidades estratégicas del contrainterrogatorio es evidenciar contradicciones y delimitar el alcance del conocimiento de los testigos o peritos. En ese contexto, diferenció entre un testigo presencial y uno referencial, señalando la importancia de establecer qué hechos realmente le constan a la persona que declara.
La entrevista también abordó el alegato de clausura, etapa en la que, según explicó Suárez, el litigante sí puede desarrollar su argumentación y relacionar las fortalezas de su prueba con las debilidades identificadas en la prueba de la contraparte. La finalidad es presentar al tribunal una estructura clara que le permita valorar los elementos incorporados durante el juicio.
Otro de los conceptos analizados fue la duda razonable y su relación con el principio in dubio pro reo. El especialista diferenció este principio del de favorabilidad, señalando que este último opera cuando existe una pugna entre normas de la misma materia, mientras que el in dubio pro reo se relaciona con la existencia de duda derivada de una prueba insuficiente o de la ausencia de prueba suficiente.
Durante el espacio también se analizó la diferencia entre el sistema inquisitivo y el sistema acusatorio oral y adversarial, destacándose que, dentro de este último, el juez dirige la audiencia, pero la función de dirección debe diferenciarse de la formulación de preguntas destinadas a introducir información que no fue objeto del examen de los sujetos procesales.
Suárez sostuvo que las preguntas aclaratorias del juzgador deben guardar relación con aquello que previamente fue planteado por las partes y que los abogados deben estar atentos para formular objeciones cuando consideren que una intervención excede ese propósito.
Finalmente, el especialista resaltó que la litigación oral exige preparación técnica, conocimiento de las reglas procesales y capacidad para estructurar una estrategia coherente desde el alegato de apertura hasta el de clausura.
La entrevista formó parte de La Tertulia Jurídica, espacio dedicado al análisis y discusión de temas jurídicos y procesales, con participación de profesionales y especialistas vinculados al ámbito del Derecho.
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