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Cómo queda el mapa político en América tras el triunfo del izquierdista Gustavo Petro en Colombia

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Colombia vivió el último domingo una jornada electoral que dejó un hito en la historia política de ese país. Por primera vez, la tendencia de izquierda logró el máximo cargo y tomará políticas públicas a través del presidente electo Gustavo Petro.

La victoria de Petro, que tendrá como vicepresidenta a la luchadora ambientalista y feminista afroamericana Francia Márquez, se da en un ambiente de fuerte polarización, que ha dejado a la sociedad colombiana dividida en dos sectores con sensibilidades políticas y modelos de país antagónicos, y ha disuelto el modelo de alternancia en el poder que históricamente se dividieron gobernantes liberales y conservadores.

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Sin embargo, en las últimas elecciones en Latinoamérica, los gobiernos de izquierda han vuelto a captar al electorado.

Con la única excepción de Costa Rica, donde el triunfo fue para el aspirante populista Rodrigo Castro, las últimas elecciones presidenciales han visto vencer a candidatos de izquierda, primero en Perú, con Pedro Castillo; después en Chile, con Boric, y en Honduras, con Xiomara Castro, y ahora en Colombia.

Y si en los comicios de octubre próximo se cumplen los pronósticos que le dan a Luiz Inácio Lula da Silva una ventaja de 10 puntos sobre el actual presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro, las seis economías más grandes de la región estarán gobernadas por la izquierda, culminando así un proceso político iniciado hace un par de años.

Colombia eligió por primera vez a un presidente de izquierda.

En ese caso, Suramérica solo contaría con gobiernos conservadores en Paraguay (Mario Abdo Benítez), Uruguay (Luis Lacalle Pou) y Ecuador (Guillermo Lasso).

Más confusa es la situación en Centroamérica, donde por su origen o afiliación nominal existe una mayoría de gobernantes que teóricamente pueden ser adscritos a la izquierda, como Xiomara Castro (Honduras), Daniel Ortega (Nicaragua), Laurentino Cortizo (Panamá) y Nayib Bukele (El Salvador).

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Sin embargo, este último caso es muy discutible, dado que Bukele procede de las filas del revolucionario Frente Farabundo Martí de la Liberación Nacional, pero ganó las elecciones como candidato de Nuevas Ideas, partido integrado en la conservadora Gran Alianza por la Unidad Nacional, y gobierna desde 2019 con unos modales desideologizados propios del populismo autoritario.

Comparación con otros mandatarios de izquierda

Petro ha señalado como sus referentes de izquierdas a Luiz Inácio Lula da Silva o Rafael Correa. De acuerdo a Yann Basset, profesor de ciencia política en la Universidad del Rosario en Bogotá, en BBC Mundo, el nuevo mandatario colombiano “viene de una tradición de izquierda nacionalista y antiimperialista, un poco parecida quizás a la que inspira a López Obrador en México”.

Además de un estilo agresivo con discursos en ocasiones populistas que puede generar temores a que presente su mandato rasgos autoritarios, “otra vez al estilo de lo que está pasando en México”.

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En cambio con Boric, se asemejan en la promesa de reformas estructurales para poner al Estado en el centro de sus proyectos.

Dentro de otros representantes de la izquierda se proyecta su enfoque prohibicionista de las drogas que lo acerca a figuras como el uruguayo José Mujica.

Adam Isaacson, un experto en Colombia de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) señaló en BBC Mundo que todavía es incierto el tipo de gobernante de izquierda que será Petro después que asuma en agosto. (I) Fuente: El Universo

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Ortega dice que «no volverán a haber elecciones» en Nicaragua

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El presidente de NicaraguaDaniel Ortega, sepultó explícitamente este domingo cualquier posibilidad de alternancia democrática en el país al sentenciar de que su régimen no permitirá procesos electorales que pongan en riesgo el control del oficialismo.

«Aquí (en Nicaragua) no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder», lanzó en un discurso el mandatario durante un acto de masas en conmemoración del 47 aniversario de la revolución sandinista, celebrado en Managua.

Nicaragua es gobernada desde 2007 por Ortega, un exguerrillero sandinista de 80 años, en medio de denuncias de fraudes electorales o eliminando a la oposición para no tener competencia. Desde 2017 gobierna junto a su esposa, Rosario Murillo.

Murillo, que era vicepresidenta de Nicaragua desde 2017, fue designada copresidenta desde febrero de 2025 a través de una reforma  constitucional.

En el acto, el mandatario sandinista dijo que los opositores en el exilio andan «agazapados» y los acusó de querer ganar unas elecciones para enriquecerse.

«Aquí no habrá elecciones»

«Pero que se olviden: Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder», enfatizó.

Anunció que van trabajar con la Asamblea Nacional (Parlamento), subordinada a la Presidencia, «y con las organizaciones correspondientes las leyes para que le pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata (dinero) que le den los yanquis (EE.UU.), no podrán».

A mediados de febrero de 2025, Nicaragua puso en vigor esa reforma profunda a la  Constitución  Política que transformó el Estado, eliminó el balance de poderes, y otorgó un poder total a Ortega y Murillo, y que ha sido duramente criticada por la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos, el Parlamento Europeo y opositores nicaragüenses.

EleccionesEcuador

La enmienda amplió de cinco a seis años el periodo presidencial, estableció la figura de «copresidenta», que el Ejecutivo «coordine» los demás «órganos» del Estado, que dejan de llamarse poderes, y legalizó la apatridia.

Es decir, Nicaragua debería celebrar elecciones generales en noviembre de 2026, pero las enmiendas constitucionales ampliaron el período presidencial, por lo que en teoría sería en noviembre de 2027.

Copresidenta

En enero pasado, el Departamento de Estado de Estados Unidos acusó a Murillo de haberse inventado el cargo de «copresidenta» en Nicaragua sin elecciones, sin mandato y sin legitimidad, «porque sabe que no puede ganar» en un proceso electoral libre.

EE.UU. acusó a Murillo de que,»cobardemente», junto a Ortega, «ha negado a los nicaragüenses el derecho al voto democrático porque sabe que no puede ganar».

Citasfamosas

Además, advirtió que «el poder basado en la represión y la manipulación constitucional no es la voluntad del pueblo» nicaragüense.EFE

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Estados Unidos advierte a Nicaragua que no se quedará «de brazos cruzados» tras el anuncio de no más elecciones

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Estados Unidos advirtió el martes 21 de julio que no se quedará «de brazos cruzados» tras el anuncio del presidente Daniel Ortega de que Nicaragua no tendrá más elecciones, lo que hace temer un avance hacia un modelo de partido único.

Ortega, un exguerrillero izquierdista en el poder desde hace casi dos décadas, realizó el anuncio el domingo en momentos en que grupos opositores en el exilio se mostraban esperanzados en que la presión de Estados Unidos y otros países lograse una transición o comicios libres.

La Asamblea Nacional nicaragüense informó este martes que inició el «análisis» de reformas para cumplir las «orientaciones presidenciales».

El presidente Donald Trump y la comunidad internacional «no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura (…) profundiza la represión y fabrica inestabilidad que amenaza la seguridad nacional» de Estados Unidos, advirtió el secretario de Estado, Marco Rubio, en X.

«Abolir» las elecciones «demuestra su cobardía y miedo a la voluntad del pueblo nicaragüense», añadió.

Ortega y su esposa Rosario Murillo gobiernan con poder absoluto y aniquilaron a la oposición interna tras masivas protestas en 2018 que dejaron unos 300 muertos, consideradas por ellos un intento de golpe de Estado patrocinado por Estados Unidos.

Washington aplica sanciones al gobierno nicaragüense como la restricción de visado a más de 2.350 funcionarios y sus familiares, pero ha evitado ir tan lejos como en Cuba, sometida a una dura presión que tiene su economía al borde del colapso.

Tras una reforma constitucional aprobada a fines de 2024 que amplió el mandato presidencial de cinco a seis años y elevó el rango de Murillo a copresidenta, Nicaragua debería celebrar elecciones generales en 2027.

Pero Ortega, de 80 años, advirtió el domingo en el 47 aniversario de la revolución sandinista que «en Nicaragua no volverá a haber elecciones» en las que «partidos puestos por los yanquis (Estados Unidos)» puedan tomar el poder.

Su anuncio fue rechazado también por el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, quien sostuvo que «el régimen ha abandonado la democracia», y por el gobierno de Costa Rica, que llamo a consultas a su embajador en Managua.

Temor a perder las elecciones
En los últimos comicios, celebrados en noviembre de 2021 tras el encarcelamiento de opositores con posibilidad de disputar la presidencia, Ortega ganó ampliamente con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), exguerrilla que en julio de 1979 derrocó al dictador Anastasio Somoza.

Con la reforma constitucional, Nicaragua fue definida como un Estado «revolucionario» y «socialista», y elevó a símbolo patrios la bandera rojinegra del FSLN.

Dirigentes opositores consultados coinciden en que el anuncio de Ortega esconde el temor a perder en una elección competitiva, por lo que ha decidido avanzar hacia un régimen como el de Cuba, donde el Partido Comunista es el único reconocido legalmente y los candidatos son nominados por asambleas vecinales u organizaciones civiles afines al gobierno.

Hace dos semanas, el gobierno eliminó los permisos de trabajo a unos 2.000 abogados, según medios nicaragüenses en el exilio.

Opositores aseguran que Murillo realiza una purga interna, que mantiene en prisión a unos 200 copartidarios, ante un eventual fallecimiento de Ortega, quien sufre lupus e insuficiencia renal. Fuente: Primicias

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Deportes

A los 40 años, Vozinha le recordó al mundo que los sueños no tienen fecha de vencimiento

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De ser un desconocido a convertirse en el símbolo de Cabo Verde: la historia de un hombre que derrotó al tiempo con perseverancia.

Hay historias que se escriben con goles y campeonatos. Otras, mucho más profundas, se construyen con paciencia, sacrificio y la convicción de no renunciar cuando el mundo parece haber dejado de mirar. La de Vozinha, arquero de la selección de Cabo Verde, pertenece a esta última categoría.

Hace apenas unas semanas, su nombre era prácticamente desconocido fuera del continente africano. No figuraba entre las grandes estrellas del fútbol mundial, no protagonizaba campañas publicitarias ni ocupaba las portadas de los principales medios deportivos. Sin embargo, bastó una actuación memorable para que millones de personas descubrieran no solo a un extraordinario guardameta, sino también la historia de un hombre que decidió desafiar el paso del tiempo.

A sus 40 años, una edad en la que la mayoría de futbolistas profesionales comienza a despedirse de las canchas, Vozinha encontró el momento más brillante de su carrera. Allí donde muchos ven el final, él encontró un nuevo comienzo.

Su irrupción en el escenario internacional trasciende el ámbito deportivo. Representa el triunfo silencioso de quienes trabajan durante años lejos de los reflectores, convencidos de que la disciplina y la perseverancia, tarde o temprano, encuentran recompensa.

Durante décadas, el fútbol moderno ha impuesto la idea de que el éxito pertenece casi exclusivamente a la juventud. La velocidad, el rendimiento físico y la renovación constante parecen definir quién merece permanecer en la élite. Sin embargo, la trayectoria de Vozinha desafía esa narrativa y plantea una reflexión de mayor profundidad: la experiencia, la resiliencia y la fortaleza emocional también son formas de talento.

Su historia demuestra que el verdadero adversario nunca fue el cronómetro, sino los prejuicios construidos alrededor de la edad.

La participación de Cabo Verde en el torneo dejó una huella que difícilmente será olvidada. Aunque la selección quedó eliminada, el impacto trascendió los resultados deportivos. En medio de la despedida, Vozinha pronunció una frase que rápidamente recorrió el mundo:

«Ahora todo el mundo sabe dónde está Cabo Verde.»

Aquellas palabras condensaron el verdadero significado de su actuación. Más que defender un arco, defendió la identidad de un país que pocas veces ocupa titulares internacionales. Cada atajada fue una forma de contarle al planeta que las grandes historias también nacen en territorios pequeños y alejados de los centros tradicionales del fútbol.

El reconocimiento llegó con una velocidad inesperada. En cuestión de días, millones de personas comenzaron a seguirlo en redes sociales. Marcas comerciales y clubes pusieron sus ojos sobre quien, hasta hacía poco, era un futbolista conocido únicamente por los aficionados de su país.

Paradójicamente, el mayor triunfo de Vozinha no consistió en detener disparos imposibles. Su mayor victoria fue demostrar que los sueños no obedecen al calendario.

Su historia constituye un ejemplo de resiliencia. La psicología del deporte ha demostrado que la perseverancia, la motivación intrínseca y la capacidad para afrontar la adversidad son factores determinantes en el rendimiento de alto nivel. Vozinha encarna esos principios con una naturalidad que inspira mucho más allá del fútbol.

Mientras algunos renuncian porque consideran que ya es demasiado tarde, él eligió seguir entrenando. Mientras otros aceptaban que el tiempo había dictado sentencia, él continuó preparándose para una oportunidad que nadie podía garantizar.

Y cuando esa oportunidad finalmente llegó, estaba listo.

Su historia recuerda que existen victorias que no aparecen en los marcadores. Son aquellas que se conquistan contra el miedo, contra las dudas y contra la resignación.

Quizá por eso millones de personas se sintieron identificadas con su recorrido. Porque, en el fondo, todos hemos pensado alguna vez que un sueño llegó demasiado tarde o que una meta ya no era posible.

Vozinha respondió a esa incertidumbre sin discursos grandilocuentes. Lo hizo desde el silencio de los entrenamientos, desde la disciplina cotidiana y desde la humildad de quien nunca dejó de creer.

Hoy, su nombre ya no representa únicamente a un arquero. Representa a quienes siguen intentando cuando el mundo les dice que el tiempo se agotó.

Porque hay historias que enseñan que la edad puede marcar los años vividos, pero jamás debe definir los sueños por cumplir.

Y mientras exista pasión, esfuerzo y determinación, siempre habrá una oportunidad para cambiar el destino.

Vozinha no solo puso a Cabo Verde en el mapa del fútbol mundial; también devolvió la esperanza a millones de personas que necesitaban recordar una verdad tan simple como poderosa: los sueños no caducan.

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