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En Zamora, el sabor del jugo de caña tiene una historia de valor

“Tener una limitación física no es impedimento, es la demostración  de la fuerza interior que tienes dentro”, comenta Inés Granda, emprendedora y propietaria de Jugos de Caña Doña Inecita, local ubicado al costado la Troncal Amazónica, en el barrio Mejeche, vía Zamora – Yantzaza, provincia de Zamora Chinchipe.

Cada mañana, dice tomar fuerzas de la ilusión que le despierta su familia y las ganas de trabajar, “para demostrar que cuando uno se lo propone es posible conseguir cualquier meta”.

La ceguera total que contrajo a los 34 años no ha impedido que prospere, sino más bien, que se fortalezca a través de la preparación de una bebida tradicional y de gran demanda  en la provincia y la región: el jugo de caña o popularmente conocido como “guarapo”.

Esta bebida natural propia de la Amazonía, resulta de la triturada de la caña, que se cultiva en bastos terrenos, principalmente de los ríos que circundan los poblados.

PREPARACIÓN

Cabe recordar que, la bebida es dulce y rica en calorías.  El método más asequible y común para extraer el jugo  es a través de un trapiche o molino (hay mecánicos, hidráulicos y hoy en día también eléctricos) los cuales tienen dos rolos unidos por los que se pasa la caña para ser exprimida.  El guarapo sale por un lado del trapiche y el bagazo sale por el otro.  El guarapo se cuela y se sirve con bastante hielo, limón, naranja, agua ardiente y otras frutas de la zona.

Inés relata que la iniciativa surgió 8 años atrás, por la necesidad de empleo y de generar recursos para dar estudios a sus hijos. Nunca pensó desmayar en su intento de hacer algo diferente, y lo que es más importante, honrado.

Uno a uno describe los insumos, ingredientes, la maquinaria y los colaboradores que emplea para conseguir los sabrosos jugos.

Asegura que en los últimos meses la demanda ha reducido, cree que puede ser la actual situación económica o la misma competencia, sin embargo aquello no la desmotiva en seguir impulsando su proyecto.

ENFERMEDAD

“Los especialistas no me han diagnosticado las razones de la discapacidad”, narra Doña Inés; aunque ella cree que pudo haberse presentado a partir del sufrimiento, o debilidad física que vivió en algún momento; aunque prefiere ya no ahondar en el asunto, porque cree que Dios, la familia y el trabajo, están por delante de todo.

DEDICACIÓN Y CONFIANZA

Los jugos  que prepara tienen sus ingredientes adicionales. En este punto nos dio a conocer  las presentaciones y los precios de esta sabrosa bebida. El que va acompañado del jugo de limón, por ejemplo, es suculento.  Dice que no hay ningún secreto, “la clave está en la dedicación y confianza que se le ponga”.

Agrega que en otros lugares tienen diferentes particularidades en la presentación del producto. De hecho, recalca, que esta puede acompañar  las comidas diarias que se sirven las familias y los turistas.

Es clara al relatar que esta tradición, viene desde hace muchos años arraigada en la práctica gastronómica de esta provincia; por eso está segura que  se fortalecerá y nunca se perderá esta costumbre tan agradable al paladar.

Manuel Garrochamba es uno de los clientes de los jugos, y da fe de la calidad del producto. Aprovechó la oportunidad para invitar a propios y extraños a visitar el local. “El emprendimiento es valioso. Tiene algo diferente ya que sale de un trapiche de madera  y así mantiene  su sabor  natural”, manifestó.

Doña Inés piensa en un futuro mejorar el equipamiento de su negocio y así  atender cada vez mejor al cliente; sabe que es posible. Aunque el destino le haya interpuesto una barrera física, se ve convencida de que seguirá en esta lucha, un reto que le gusta, brindando el exquisito jugo de caña a quienes transiten por las vías de esta encantadora provincia.

Zamora / Por / GRA