El Índice de Felicidad Bruta

El concepto del Bien Común se observa en la constitución de todos los países y es el objetivo supremo reconocido por sus economías. Según Christian Feber, la libertad de unos pocos (los empresarios) no debe ocurrir a costa de la libertad de otros muchos (los ciudadanos que trabajan). La Economía del Bien Común utiliza el Índice de Felicidad Bruta (IFB) y ha sido puesto en práctica en empresas que elaboran productos éticos que le dan contexto a un comportamiento humano, responsable y sostenible en todo su Ciclo de Vida, porque los productos no éticos destruyen la naturaleza y socavan la constitución.

Mientras la economía mundial utiliza como indicador de prosperidad la Producción Interna Bruta (PIB), el pueblo ancestral Shuar fortalece su autonomía frente al Estado basándose en la propia organización y viviendo la prosperidad con actividades socioculturales, satisfacen las necesidades reales o básicas relacionándose en actividades comunitarias voluntarias, asociativas, colaborativas, corresponsable, no tecnificada (o minga), algo que no tienen relación con aspiraciones económicas como en la sociedad urbana (o moderna).

El Bien Común en Austria se puso a prueba cuando un billonario ofreció 100.000 euros a los diputados de su Parlamento si se cambiaban a su partido político mientras en Uganda un candidato es votado, únicamente, si se ha comprobado que es corrupto. Pero en Alemania, el 66% de los ciudadanos desean incluir el IFB como parte del indicador de prosperidad PIB, algo que en el reino de Bután ya se institucionalizó. Aquí algunas preguntas del IFB: cómo está el agua del río, tiene peces, puedes beber y bañarte en sus aguas sin arriesgar tu salud.

Si un país sudamericano quisiera incorporar la Economía del Bien Común, la idea no sería copiar, pero podría inspirarse en este tipo de iniciativas.

Por: Vitali Arevalo K.
Email: vitalirevalo@gmail.com

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